Cementerio de San Fernando.-Cupressus sempervirens.-Avenida principal
Cementerio de San Fernando. Abundan los cipreses.–Cupressus sempervirens.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cementerio de Sevilla, denominado San Fernando, fue inaugurado en el año 1852, pero sus puertas no se abrieron hasta 1853.

Tras la puerta de entrada encontramos varias zonas ajardinadas de setos y una gran calle central flanqueada por cipreses.-Cupressus sempervirens  unidos con guirnaldas de hiedra que nos conduce con nombres de Fe, Esperanza y Caridad hasta  en el epicentro de  la glorieta del Cristo de las Mieles de boca dulce y eterna tristeza ,obra de Antonio Susillo, más allá la ampliación.

De esta calle salen otras varias a ambos lados. Todos los caminos están rodeados de cipreses centenarios en este tramo, el ciprés árbol de la vida  es fúnebre por excelencia.

También algunos cedros,  pero pocos  componen el estrato arbóreo del cementerio

La costumbre de utilizar cipreses en los cementerios es antiquísima, encontrándonos que las antiguas civilizaciones griega y romana ya los plantaban y  lo atribuían a toda una simbología alrededor de la muerte. La forma ascendente y frondosa del tronco hacia la copa de este árbol encaminaba (según la mitología) las almas de los difuntos hacia los cielos.

El árbol de la vida, el ciprés en el ámbito Mediterráneo  también es un símbolo de duelo. Quizás se trata de todos modos de una mala interpretación, aunque sea de origen muy antiguo, del simbolismo universal y primitivo de las coníferas que, por su resina incorruptible y su follaje persistente, evocan la inmortalidad y la resurrección.

Cementerio de San Fernando.- Cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale
Cementerio de San Fernando.- Cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cementerio de San Fernando.- Diversos cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale
Cementerio de San Fernando.- Cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Sevilla popularmente los cipreses son considerados árboles malditos sin razón alguna e incluso a menudo son percibidos como símbolo fúnebre debido a la distorsión popular prolongada durante varios siglos, al asociar a estos árboles con la custodia de nuestros cementerios ,aunque se utilicen como ornamentales en algunas  calles y parques de la ciudad.

En Sevilla desde hace años la enfermedad del chancro de los cipreses que ocasiona su muerte está establecida, el problema de control de esta enfermedad esta principalmente en la necesidad de un continuo control para evitar su expansión en el Cementerio San Fernando donde existe la mayor concentración de árboles de esta especie ,los cipreses mueren de pie.

Hace tan solo unos días publique en mi blog la  muerte por seca repentina de un ciprés en el callejón Ntra. Sra. de la O en Triana en el que se le habían apreciado síntomas de ataque de Seiridium cardinale,la impresión es que el ataque había sido muy rápido, total que ni corto ni perezoso me organizo una visita al camposanto para ver el estado sanitario de los allí plantados profusamente.

Efectivamente el Seiridium cardinale el hongo causante del chancro de esta grave enfermedad que afecta a diversas especies de la familia de las Cupresáceas ,ha vuelto, si es que no se ha ido y ,está causando estragos en los cipreses del cementerio.

La enfermedad producida por el hongo  aparece con un cambio de color en el cambium, que va adquiriendo un tono pardo-rojizo. Esto sucede normalmente en primavera o verano, por tener entonces lugar las condiciones climáticas necesarias para la germinación de los conidios y coincidir con el rápido crecimiento del árbol.

En la actualidad, en Europa, este hongo es el principal agente devastador de cipreses, causando importantes daños económicos  y paisajísticos.

En España se encuentra ampliamente distribuida en toda de la Península. El número de chancros varía con la edad, el vigor del árbol y con la existencia de situaciones de debilitamiento causado habitualmente por un déficit hídrico y condiciones ambientales favorables de humedad y calor.

Cementerio de San Fernando.- Cipreses muertos despùes de un ataque del hongo Seiridium cardinale

No existen tratamientos curativos efectivos contra esta enfermedad, por lo que hay que recurrir a tratamientos preventivos orientados a impedir el contagio de plantas sanas por plantas enfermas.

Los tratamientos con funguicidas sistémicos se deben repetir dos o tres veces en primavera y otoño, cada año, preferiblemente acompañado de un abono foliar que mejore las condiciones de defensa del árbol.

En el momento de la aparición de los primeros síntomas se recomienda un diagnóstico rápido de la enfermedad, con el objeto de reducir la fuente de inóculo mediante la poda, eliminación de las ramas afectadas y quema de aquellos árboles muy infectados o ya muertos tal como de esta haciendo, además de la desinfección de todas las herramientas utilizadas por no transmitir la enfermedad a otros ejemplares.

En los viveros  de cultivo de plantas de cipreses con  fines ornamentales se establecen severos protocolos, con inspecciones semanales y medidas culturales que incluyen tratamientos sistemáticos y programas de fertilización, además de podas sanitarias y eliminación y posterior quema de todos los ejemplares afectados.

El Ayuntamiento en la actualidad como ya se ha realizado en ocasiones anteriores, esta procediendo a la tala de los cipreses secos y enfermos como medida preventiva de expansión de la enfermedad a los ejemplares sanos y la poda de aquellos que todavía pueden salvarse ,para después hacer un tratamiento global a todos los ejemplares sanos para evitar su infección.

La tala de los cipreses ya secos se está realizando por  personal municipal experto con los medios adecuados teniendo en cuenta la dificultad que entraña el tenerla que realizar entre panteones y nichos construidos con materiales nobles,mármoles,esculturas etc.…

Para nuevas plantaciones y ante la dificultad de la lucha química ha hecho que se preste especial atención en la búsqueda y utilización de clones resistentes o poco sensibles a la enfermedad.

Aunque depende del grado de infección y de la respuesta del hospedante, se puede hacer frente a estas enfermedades con endoterapia arbórea. Pero estos tratamientos son lentos y suelen necesitar varios años.

Las aplicaciones con endoterapia, en las que el producto se inyecta directamente en los vasos por donde circula la savia de la planta afectada, conseguimos una aplicación es directa al tronco por este sistema , lo que evita la pérdida de producto y reduce la posibilidad de contaminación o derramamiento accidental.

Anteriormente se trataban con una solución del fungicida sistémico Aliette (80% fosetil-Al) diluido en agua a razón de 2,5 grs. por litro. O con Oxicloruro de cobre 10 g. por litro de agua, pero ahora con las nuevas leyes de Sanidad vegetal y por tratarse de un espacio público debemos consultar si hay algún producto aplicable contra la enfermedad.

Con la aparición de nuevas leyes cada vez más restrictivas con el uso de productos químicos y la creciente información obtenida gracias a las investigaciones en este campo, cada vez cobra mayor relevancia la aplicación de tratamientos preventivos si se conocen, que resulten más eficaces y más respetuosos con el medio ambiente.

Es necesario consultar con un Asesor experto en Sanidad Vegetal para conseguir la reducción de los riesgos y los efectos del uso de los productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente, fomentando de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativas, tales como los métodos no químicos, encaminadas a la reducción de los riesgos del uso de los productos fitosanitarios y el fomento de la gestión integrada de plagas ,o nuevos métodos conseguidos a través de la investigación.

Cementerio de San Fernando.- Color atabacado en cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale
Cementerio de San Fernando.- El Ayuntamiento elimina los cipreses atacados del hongo Seiridium cardinale

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

Los cipreses del Cementerio de San Fernando precisan de una atención constante para salvaguardar su importante valor histórico y paisajístico del monumental camposanto.

Objetivos:

  • control de la enfermedad y salvaguarda de las plantaciones de cipreses a través de una reducción del inóculo en el medio ambiente;
  • Curación y recuperación de árboles enfermos:
  • cuando se realiza correctamente, el saneamiento es la única forma terapéutica para restaurar los cipreses afectados

Dos estrategias de intervención: en cementerios

  • Eliminación (tala) de todas las plantas enfermas, independientemente de cuán infectadas estén; y efectuar tratamientos posibles en un espacio público de acuerdo con la nueva ley de Sanidad Vegetal

En plantaciones ornamentales (sitios urbanos y periurbanos)

  • Existe la necesidad de conservar los árboles y mantener en la mayor medida posible el papel estético de estas estructuras vegetales, que a menudo también tienen un valor histórico-monumental.
  • Los sujetos ya comprometidos deben distinguirse de los sujetos que aún pueden recuperarse mediante una poda cuidadosa.
  • Cementerio de San Fernando.- Avenida principal de cipreses unidos con guirnaldas de hiedra

    Cementerio de San Fernando.- Avenida principal de cipreses unidos con guirnaldas de hiedra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saneamiento: criterios básicos de ejecución

  1. Oportunidad
  • Para toda la población de cipreses: si las intervenciones se realizan con prontitud cuando la enfermedad involucra a pocas plantas después de su introducción, evitarán una propagación epidémica de infecciones.
  • Para un solo árbol: cuando la enfermedad se limita a pequeñas ramitas o ramas de la corona externa, la infección se puede controlar de manera fácil y efectiva con una rápida poda del órgano infectado.

En general, cuanto mayor es el nivel de difusión alcanzado por el hongo en un árbol, menores son las posibilidades de obtener su recuperación.

  1. Extensión del área
  • Para extinguir las fuentes de inóculo, reduciendo tanto como sea posible el potencial destructivo de la enfermedad;
  1. Precisión
  • En cuanto al reconocimiento de los síntomas, la identificación de las infecciones y la evaluación de su alcance real, así como del punto en el que se realiza el corte;
  1. Segunda inspección después de un par de años
  • Para identificar y eliminar todas las infecciones escapadas a la intervención anterior que se haya ejecutado.

Esperamos que las medidas adoptadas sean eficaces y la enfermedad del chancro de los cipreses quede controlada y se evite su propagación.

Febrero 2019