Sevilla.-Reales Alcázares.-Prunus persica fl.pl. Melocotonero de flor
Sevilla.-Reales Alcázares.-Jacaranda mimosifolia y Bouganvillea glabra var.sanderiana

Ja    Ja

 

 

 

 

 

No es el lugar ni el momento de no hacer nada para perder el tiempo, sino para la concentración del espíritu y su enriquecimiento.

El objetivo del jardín es la contemplación y su elemento definitivo la luz que todo lo transforma.

Jardines de Sevilla, únicos e irrepetibles, se han ido conformando con una cualidad hispana y específicamente andaluza. La aceptación de variados y sucesivos legados fusionados en el crisol sevillano, en un todo unitario, donde se manifiesta con transparencia las propiedades intrínsecas de griegos, romanos, islámicos y cristianos.

Andalucía bien podría ser el paraíso de los jardines históricos de España por su número, su variedad y su antigüedad, valores que tiene que salvaguardar en toda su autenticidad. En esta misión de ejemplaridad Sevilla está comprometida.

Son numerosos los espacios abiertos que, sin ser visibles, esponjan el tejido urbano de Sevilla de manera envidiable.

Sevilla.- Patio de los Padilla
Sevilla.-Patio del Palacio de los Guardiola

Los patios sevillanos que quedan con voz de agua, con palabras de perfume, con silencios de sombras que regalan su ámbito a puertas abiertas, aunque protegidas por cancelas que rompen la linealidad de las fachadas y la indiferencia de las calles.

Los patios han caracterizado Sevilla desde el siglo XII hasta el siglo XX.

Alcázar.- Son jardines compartimentalizados y yuxtapuestos, aunque comunicados, inconexos. Todos los muros separatorios, las puertas, los huecos, ventanas y escaleras no situadas a eje desestructuran el espacio, y este es el encanto, la magia de los jardines de los Reales Alcázares, su belleza tan española.

Forestier “donde se liberó de la presión andalucista…”

La cantidad de jardines no compensa nunca el valor de la calidad… Sevilla escapa a los parámetros que responden a otras circunstancias… Tiene otras “medidas” que superan los valores mesurables de las estadísticas, tiene la medida del tiempo histórico, tiene la diversidad unificada, esencia de lo sevillano, de los andaluz, de lo español.

Los jardines de Sevilla son una síntesis de la casi totalidad de jardines de España y un compendio de su historia. Sus características son las del jardín español, ni siquiera denostado, simplemente negado por propios y ajenos.

El jardín intrínseco de España es un jardín murado, compartimentalizado, de estructura regular, compuesta por setos recortados fundamentalmente y con alineaciones boscosas que le dan mucha sombra, frescor y misterio. Es predominantemente frutal, oloroso y ocultamente sonoro por el agua que corre y, en ocasiones, espejea en superficies casi estáticas. Es íntimo.

Nuestros jardines buscan diferenciarse de la naturaleza silvestre del huerto agrícola, ofreciendo un contacto cómodo y placentero, recrean una atmósfera sensorial sugerente, libre de riesgo, de incomodidad y fealdad. Quizás por eso las Bellas Artes han sido pródigas en los jardines. Y la amistad, el amor, la inspiración son especies cultivadas en ellos. La jardinería expresa conceptos, traslada ideales, da forma a principios religiosos. Como en otras artes, está sujeta a la innovación.

Sevilla.-Parque de María Luisa.-Glorieta de la Concha
Sevilla.- Jardin de Forestier en Castilleja de Guzman.-
Sevilla Reales Alcázares.-Jardines de Vega Inclan

La jardinería escribe, borra algunos trazos, reescribe, ensaya nuevos elementos vegetales, modifica otra vez el espacio en respuesta a la sociedad. Por ello los jardines son Naturaleza escrita, humanizada, aculturada, pero Naturaleza al fin. Continuidad y orden frente al desorden y la diversidad naturales.

Sevilla.-Jardines de Murillo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diseño frente al azar.

Sevilla, situada en la vertiente atlántica, pero mediterránea en su carácter, ha sido puerta de las Américas y destino del comercio y la cultura del Mare Nostrum durante dos milenios. Combinando influencias de Oriente y Occidente, de África y América. Sevilla ha decantado un estilo propio donde la ciudad, los jardines, los habitantes y su modo de ser se interpretan mutuamente.

El clima sevillano, de tipo mediterráneo, es común a las islas y tierras que rodean este mar, algo suavizado aquí por la proximidad del Atlántico que modera los cambios de temperatura. Características mediterráneas son los inviernos lluviosos, los veranos secos dominados por los días cálidos con cielos despejados de irradiación intensa.

Hay una condición común a la vida sevillana, el sol. Sin él, nuestra imagen de ciudad se desvanecería. La luz del sol recrea Sevilla cada amanecer. El sol es un aliado fiel, aunque a veces resulte pesada compañía.

Luz, temperatura y humedad son tres factores del cielo vegetal.

El clima sevillano es muy soleado, 2.862 horas al año, uno de los valores más elevados de la Península.

Un medio luminoso, brillante, enmarca la vida sevillana. Las temperaturas invernales son moderadamente frías, es raro que bajen de 5ºC, aunque no faltan inviernos que durante 6 ó 7 días se alcancen los 0ºC y valores inferiores a -5ºC en algunos meses de diciembre y enero.

En invierno, aunque la temperatura del aire indique algún grado sobre otro, se producen escarchas. El hielo en las hojas limita el desarrollo de especies sensibles.

La precipitación media anual de Sevilla se sitúa en 560 mm., un 80% de las cuales se concentra en los meses de otoño-invierno (octubre-marzo). Tras el periodo invernal queda poca precipitación para el resto del año. El clima sevillano se caracteriza por la irregularidad, años que no llueve en otoño o que el periodo seco alcanza hasta noviembre-diciembre, en agricultura las cosechas o se pierden por exceso de agua, por frío a destiempo o por falta de agua.

Pero llega la primavera y Sevilla es todo jardín, los días más frescos y el recuperado brillo del sol envuelve la ciudad en el aroma del azahar de los 47.000 naranjos plantados en sus calles, parques y jardines. Las noches calmas y templadas dejan que las calles se invadan de perfume como un anticipo de las celebraciones de las Fiestas Mayores de la ciudad, su Semana Santa y Feria de Abril.

A la ves florecen los arboles del amor.-Cercis siliquastrum,,las acacias blancas, Robinia pseudacacia,.los melocotoneros de flor.-Prunus pérsica y los ciruelos japoneses.-Prunus ceracifera var Pisardii etc…

Sevilla.-Naranjos en el Patio de la Catedral
Sevilla.-Parque de Maria Luisa.-Cercis en la Plaza de América

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es el periodo de renovación de los jardines, los árboles estrenan sus primeras hojas, las flores añaden los colores fugaces, jugando con la luz para tender sobre las calles el manto verde que les dará sombra en verano, las aves de los jardines tras el paréntesis invernal presienten el cambio y entran en intensa actividad, se vuelven bulliciosas, persiguiéndose en las ramas y en el suelo  hasta formar parejas, construyendo sus nidos para incubar y criar. Las masas de los altos árboles de sus parques tientan a las aves migratorias en paso para que se detengan allí. Los insectos voladores prestos fecundan las flores.

Al final de la primavera muchas calles y jardines sevillanos se pintan de azul por la floración de las Jacarandas (Jacaranda mimosifolia), copas fulgentes de flores que anticipan la llegada de las hojas, ruedas de flores en las aceras como una sombra azul que proyecta el árbol en el suelo de la calle, a la que siguen las  Tipuana tipu .-Tipa o Tipuana con sus flores amarillas, ,las Albizia julibrisin ,las Koelreuteria panicultata etc…anunciándonos la llegada del verano

Sevilla.-Jacarandas en la Avenida de María Luisa
Sevilla.-Koelreuteria paniculata en Plaza de América

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sevilla.-Tipuana tipu en el Paseo de Colón

Al tenderse la noche y borrarse los colores vegetales, los jardines en penumbra recuperan su paisaje sonoro, murmullos de hojas con las primeras brisas, quejidos de ramas con el viento y, rara vez, el goteo de la lluvia.

En las noches cálidas, con apenas brisa, el ambiente perfumado de los patios sevillanos te transporta hacia otra dimensión. La luna brillante vuelve misteriosos los jardines, se conservan las formas pero se ha perdido el color. Son noches para hablar, para comunicar. Noches de tertulia y guitarra, dejándose llevar en brazos de la sensibilidad hacia otro medio alejado del tráfico y el ruido. Lástima que la realidad del reloj se imponga y rompa esta magia recordándonos que mañana es día de trabajo cotidiano. La noche refresca de madrugada, cuando le faltan pocas horas para la visita de la aurora. La luz dorada devuelve los colores y dibuja las formas. Es de día.

La atmósfera limpia de Sevilla se agrisa en verano, los días de gran bochorno con la presencia de calima. El polvo sahariano en altitud da un color infrarrojo a la superficie terrestre, acrecentando la contaminación industrial de la atmósfera, el tráfico urbano pasa a ser la primera fuente de contaminación que afecta a todos, ciudadanos, monumentos, edificios, etc…

Otra característica propia extremada que se identifica con el estío: es el calor.

Las noches de junio sobrevienen como una oleada de insomnio sobre la ciudad al superar la temperatura mínima los 20ºC, durante el día el termómetro empuja las máximas a 40ºC, alcanzándose en ocasiones los 44º o 45ºC.

Bajo este clima, las calles antiguas, estrechas y tortuosas adquieren valor de supervivencia para esquivar el sol veraniego. Los jardines de los patios mantienen la masa húmeda del aire y el frescor de la noche. Todo se enjuga como una serie de barreras a la ferocidad térmica del sol. En los patios, el agua fresca de su pozo, las sombras y la brisa vespertina son una sofisticada máquina de proporcionar y sugerir frescura, dar aroma y belleza.

El jardín posee sus propios recursos que refuerzan la sensación de frescor; menor luz, hojas y árboles verdes, fácil movimiento de las hojas que dan sensación de brisa y la presencia del agua que posee un gran poder evocador de frescura, reforzado con un movimiento entre canales y canalillos, surtidores y fuentes. Una pequeña cortina de agua, las pequeñas salpicaduras de un canalillo ofrecen un catálogo de recursos sensoriales para mitigar el calor.

El arbolado de las calles y los jardines sufren con la sequía estival una crisis dependiente de la disponibilidad de agua, pérdida de hojas, menor desarrollo o pérdida de los vegetales ante una  larga y pesada sequía.

A la llegada del otoño, pueden aparecer las primeras lluvias sobre el suelo caliente y agrietado que despiertan una tempestad de olores, parece que cada grumo del suelo, cada hoja seca, cada tronco, cediera a las gotas de lluvia su muestrario de aromas naturales. Huele a ladrillo mojado, a la hojarasca, a madera, a polvo seco y a vapor húmedo. Huele a vida.

La vegetación disfruta en esta época, hasta la aparición de las noches frías, unas semanas de un clima subtropical con temperaturas elevadas y agua abundante. Pero bastan unos días fríos para que se perciba el ciclo fenológico otoñal, los parques y jardines se cubren de colores ocres, amarillos y parduzcos que contrastan con el verde profundo de los árboles persistentes, los vientos y fríos desnudan los árboles.

Sevilla.-Jardines de Cristina

El otoño es melancólico en los jardines de Sevilla. Es el atardecer del sol del año y con Romero Murube se puede sentir que la “embriaguez de los crepúsculos de Sevilla sobre los montes y el río; es morir un poco en la gloria”.

Hay una lenta derrota de vegetación que cede sus hojas en una cascada de amarillos, pardos y ocres. Los verdes perennes se intensifican y en el jardín adquieren más importancia, los sotobosques reciben de nuevo la luz donde muchas plantas reciben señal de reemprender su ciclo, las lluvias activan el banco de semillas del suelo, que con el agua recupera la vida que parecía haber perdido.

El jardín es lugar y pretexto, propuesta y desafío, objeto y entorno. El jardín es un paisaje para percibir. El jardín es un espacio para defender del olvido a su historia, a sus árboles, a su estilo, a la sensibilidad de los usuarios. Defenderlo de la especulación, de las minorías destructivas que usan los jardines de papelera o los hacen víctima de sus agresiones.

“Ahora, so pretexto del “ambiente nocturno” un sector juvenil y noctámbulo toma por asalto los jardines para sus “botellones”. Hielo, cerveza, alcohol y una animada conversación que dura hasta la madrugada, congrega la “movida” en espacios con penumbra, generalmente parques y jardines en primavera, verano y otoño. La fuerte música apaga la voz del jardín, que no pasa de pretexto, de punto de encuentro, sin ser percibida. La mañana siguiente se ilumina con un paisaje desolador de bolsas de hielo, latas de refrescos, botellas de cerveza, vermut, ginebra, güisqui y multitud de vasos de plástico y cartones. Quizás son los peores usuarios porque sólo buscan un lugar de reunión y en grupo son capaces de arrasar ese equilibrio sutil entre cultura y naturaleza que llamamos jardín.

Los visitantes de los parques siempre han consumido bebidas y comidas, han jugado y cuidado de sus niños.

Ahora dejan una estela de envoltorios, envases, latas, botellas, servilletas de papel, pañales que el ecosistema del jardín no puede asimilar. Hay que asumir personalmente el papel de gestores ambientales, de diálogo con la naturaleza sin arrojarle improperios químicos, productos u objetos no asimilables.

La ciudad del futuro será sostenible si hace suyo el desafío de usar bien los recursos y conservar su legado para las generaciones venideras. Esto implica conservar jardines y árboles y reflexionar cómo promover el verde urbano y adecuarlo a las necesidades futuras “  (F. García Novo, 1.998) de Sevilla.

Los jardines (en abstracto) y cada uno en particular, tienen el valor de lo irrepetible, sus componentes vegetales, los árboles y los setos, representan una gran inversión de tiempo y participación de la Naturaleza y la ciudad, y deben tratarse como legados.

Conservar no implica inmovilizar pero sí anteponer la conservación a la innovación y siguiendo la sensibilidad actual, favorecer la biodiversidad de especies vegetales y animales. Transacción, diálogo, interacción humana y natural edifican el jardín.

Un microcosmos gestionado al alimón por naturaleza, gestores y ciudadanos. Por una sensibilidad milenaria que abre en la trama urbana unas islas de vida y belleza, no de abandono: Un jardín sin visitantes muere herido de soledad.

Sevilla.- Jardines de Castilleja de Guzmán

Naturaleza en la ciudad, los jardines son maquetas donde las futuras generaciones pueden comprender el funcionamiento del legado natural que un día habrán de gestionar.

Margalef: “el sistema más organizado (urbano) explota al menos organizado (rural)…” justifican el depósito de residuos o la creación de embalses en territorio periurbano.

El resultado es una huida hacia adelante en busca de recursos crecientes para unas necesidades que se amplían en un modo de desarrollo radicalmente insostenible.

La Conferencia de Río subrayó lo incongruente del modelo de desarrollo en boga, puso énfasis en la búsqueda de soluciones equilibradas, sostenibles, acuñando una expresión, que tras muchas discusiones, se ha convertido en una referencia para el crecimiento económico bajo la orientación de un desarrollo sostenible.

¿Qué significa el desarrollo sostenible para las ciudades?. La sostenibilidad representa un desafío conceptual al modo de explotación que requiere orientarse sobre claves diferentes.

La sostenibilidad en términos de ecología urbana tiene un componente de responsabilidad en los procesos que se inician con el ciclo productivo, garantizando ciclos cerrados de elementos químicos o materiales. La ciudad debe de dejar de funcionar como fuente de contaminación y perturbación para transformarse en productora de desechos controlados. Los materiales eliminados deben ser pocos y su eliminación debe tener los mismos caracteres a la manufacturación de otro producto.

Composición, etiquetado, distribución, almacenaje e intercambio comercial.

Los residuos tóxicos y peligrosos son un ejemplo desarrollado donde se cumplen estas condiciones con mayor proporción.

Los residuos se almacenan o procesan en instalaciones industriales.

Los residuos sólidos urbanos se acercan al mismo proceso, con colaboración ciudadana se separan los metales, plásticos, papeles, vidrio y residuos orgánicos, los cuales tienen tratamientos distintos en instalaciones industriales.

La contaminación atmosférica exige intervenciones en las fuentes limitando su carga contaminante en las industrias.

Las aguas residuales siguen un esquema parecido con tratamiento separativo previo de los vertidos agresivos que sufren una precipitación o neutralización preliminar. Las aguas urbanas se tratan y el resultado final es un agua de gran calidad.

La conjunción de tecnologías ambientales descrita significa reducción de emisiones al entorno. Y a la vez, pone a disposición de los elementos productivos una nueva gama de productos a bajo costo con capacidad de reintegrarse en el ciclo productivo.

El vidrio, el papel, el aluminio, el hierro, los plásticos, separados de los residuos urbanos admiten el reciclado. El tratamiento de las aguas residuales puede adoptarse a una gasificación capaz de satisfacer demandas térmicas de la propia planta y producir aún compost de uso agrícola o en jardinería. El agua depurada se ha convertido en una fuente valiosa de agua industrial o de regadío en condiciones controladas de suministros y calidad.

La sustitución de un ciclo abierto con residuos contaminantes por otro cerrado, con productos finales inertes, suele abrir una opción de reciclado que amplía la producción industrial e impulsa la renovación tecnológica. Reduce la demanda de recursos, reduce mucho el impacto externo y amplía la actividad productiva.

Nuevas tendencias de jardinería sostenible

 

La sostenibilidad apunta en esta dirección, hacer más eficiente la explotación de recursos para reducirla y simultáneamente rebajar las cargas ambientales.

Gestión sostenible de los residuos

Este objetivo ambicioso lo desarrolla la Carta de Alborg, implica transformaciones profundas en la ciudad y el cambio de sus elementos, instalaciones y servicios. Pero esta es la esencia de las ciudades que como ecosistemas urbanos están vivos y son reescritos por cada generación a medida que ésta adapta nuevas formas de vida.

En nuestras ciudades son tristemente comunes, en los entornos urbanos, los campos llenos de escombros, con bolsas y restos de plásticos, barrancos y márgenes fluviales con neumáticos, neveras y lavadoras oxidadas, colchones, muebles rotos, cementerios de coches, etc… Degradación, contaminación, pérdida de recursos, caminos contrarios a los que debemos recorrer.

Para conseguir los objetivos hacen falta competencias, recursos y voluntad política de afrontarlos.

Decisión expresa de decir siempre la verdad, la que conocemos, la que defendemos, con el objetivo único de los tres pilares que nos alientan: transparencia, control y eficacia de la función pública.

Malaventurados los políticos que infringen los más elementales códigos éticos del estado del bienestar.

El problema es enfrentarse con el poder con costes que hoy nadie quiere asumir.

La ilegalidad es siempre inaceptable.

La sistematización del abuso de esta forma de contratos irregulares…

Han inventado formas torticeras para suplantar la función pública, degenerando sin freno todo lo establecido.

Si estamos equivocados, desde aquí hacemos un llamamiento tanto a la propia administración para que nos diga que lo que denunciamos es incorrecto.

La administración necesita a sus profesionales aunque creen que con los políticos y las contratas tienen bastante… nunca admitiremos la ilegalidad, aunque muchos hagan gala de ello, queremos una administración fuerte, para que los injustos, los deshonestos, los prevaricadores estén arrinconados.

No podemos actuar por libre en la administración, ni a nuestra manera, sin posibilidad alguna de contrastar, analizar o debatir los problemas y las actuaciones.

Los entes y empresas públicas de gestión se han creado como válvula de escape para soslayar las limitaciones presupuestarias y los controles que la legislación impone a la práctica administrativa.. I Congreso Nacional de Ingenieros de Caminos Funcionarios.

“Supone una duplicidad de la estructura administrativa, mayor gasto público y un menor control del dinero de todos los ciudadanos… hay que desmontar la cantinela de la eficacia y la agilidad de la gestión”.

La sustitución de la gestión pública controlada por la privada significa multiplicar los gastos de gestión por veinte.

La solución es adaptar la legislación vigente para facilitar una gestión ágil y eficaz de la administración para atender las necesidades de los ciudadanos..

La escasez de funcionarios cualificados en el control de proyectos, obras y su inspección y mantenimiento o la falta de medios, no deben ser justificaciones, mientras permanecen funcionarios apartados de sus funciones, garantes del buen uso de los recursos públicos, de la calidad técnica de las obras, y de la independencia y objetividad, imparcialidad, economía, eficacia, eficiencia y responsabilidad de su gestión.

Las contratas tienen anchas espaldas para realizar todo tipo de gastos de gestión, con gastos que se les niegan a los funcionarios, existe una necesidad de controlar el gasto y evitar  que se derroche a raudales sin un futuro de ciudad consensuado por todos….