Jardín islámico

El jardín como imagen del Paraíso responde a una idea universal extendida sobre todo entre los pueblos orientales y en las religiones monoteístas. El jardín islámico es, por tanto, una metáfora del Paraíso islámico.

En este artículo se tratan los árboles, las fuentes, los ríos y otros elementos de la naturaleza que vio Mahoma en su Ascensión al Cielo. Algunos de éstos tienen su base en el texto coránico y otros son fruto de la exégesis tradicionista o de la inventiva popular.

Muchos relatos fueron difundidos por los narradores con el fin de   pudieran llegar con más facilidad al pueblo, lo que originó exageraciones que daban lugar a que la narración se alejara de su punto de origen.

En el mundo oriental, el clima cálido y duro tiene muchas similitudes con el nuestro, las teorías del jardín son similares.

Construyen tapias para delimitar un trozo de naturaleza, generalmente hostil, crean una naturaleza domesticada.

La luz entra a raudales por propia naturaleza, excesiva a veces, hay que protegerse de ella y luego traen el agua, elemento escaso y preciosísimo que hay que conducir , encauzar y transportar a lo largo de todo el jardín para que llegue a  todas y hasta la última e las plantas.

El agua es un elemento preciado del jardín islámico, se guarda y se conserva en las albercas cuando se dispone, se distribuye en la acequias y canalillos hacia los estanques, fuentes y plantas del jardín.

El jardín se planta con especies útiles, condicionamiento básico del jardín islámico, plantas no solo agradables a la vista, sino útiles para el consumo, ya sea para el condimento o para la extracción de determinadas esencias, determinados aromas que utilizan en la propia perfumería islámica.

El jardín concebido como huerto cerrado con plantas útiles que supone una reconducción de la naturaleza, una ordenación de elementos con cierta geometría, con cierta utilización de unos ejes donde las plantas domesticadas ponen el orden.

El jardín tiene siempre una escala modesta, reducida, puede ser hasta grande y entonces se compartimentaliza ,se hace reiterativo, puede tener mayor dimensión pero no cambia de escala, la escala humana, la domestica, la intimista.

El agua debe tener cierta presión para que pueda llegar a todos los puntos del jardín, para que pueda existir agua saltante, borboteante o alimentar los finos surtidores de las fuentes, lo consiguen de forma natural o elevándola a las albercas a través de mecanismos hidráulicos, las norias, para conseguir la imagen oriental del manantial que brota en el oasis, en medio del desierto, una imagen refrescante y sonora a la vez.

Fuente

Hay un refrán islámico que dice “ tres son los sonidos más gratos al oído del hombre, la voz de la mujer amada, el murmullo del agua y el tintineo del oro “

El agua be producir un sonido refrescante, una cierta sonoridad que forma parte de la vida del jardín.

En jardines de topografía accidentada, el agua corre por las acequias a través  de los distintos desniveles, en los jardines llanos su transcurrir es más sereno, más estoico, el agua se saca de un pozo o una alberca situada en lo más alto donde se domina una visión geométrica del jardín, unas terrazas, un cenador vinculado a la alberca nos permite dominar todo el jardín.

Es una tipología característica de los jardines andaluces de ascendencia islámica y elemento fundamental en su composición.

En la teoría del jardín islámico aparecen dos prototipos de jardín ,el jardín huerto, no solo para satisfacción jardinera, sino también agrícola y el otro, el jardín minúsculo el que constituye el centro de la propia casa, el de la intimidad doméstica, el patio ajardinado como centro de la casa, como imagen del paraíso terrenal, en el cual están los cuatro ríos que lo riegan

Los cuadros de vegetación nos describen alfombras persas la propia vegetación, las propias flores se intentan situar en esta geometría impuesta por las acequias como si fueran  verdaderos tapices.

No debemos olvidar que los islámicos decoraban las paredes interiores con tapices y alfombras colgados de los muros de sus viviendas.

El jardín musulmán no es un jardín exuberante, selvático ;es un jardín ordenado, no alcanzando las especies vegetales un disparatado desarrollo. Hay un deseo de que la planta no se desarrolle excesivamente, la naturaleza domesticada.

 

27 febrero 2020