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Salon de Cristina
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Salon de Cristina .-antiguas
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Jardines d Cristina .-Antiguo salon

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Escenas antiguas del Salon de Cristina antes de su reduccion

Del  libro D. José Manuel de Arjona.-Asistente de Sevilla  1825-1833  Premio “Ciudad de Sevilla 1974 “de Alfonso Braojos Garrido, extraemos los siguientes párrafos relacionados con el jardín desde sus inicios como el Salón de Cristina.

“El tercer jardín que vio a la luz gracias a la infatigable actividad de Arjona se ubicó también en los extramuros sevillanos, el primero fue la Plaza del Duque y el segundo los Jardines de las Delicias, y en tercero los Jardines de Cristina, llamados así en honor a la esposa de Fernando VII.”

Afirmaba la Gaceta de Madrid el 8 de agosto de 1828 que el “ Asistente Arjona ya tenía levantado el plano por el Arquitecto Mayor y de la Extraordinaria don Melchor Cano, para otro gran paseo en la gran llanura que se extiende entre la Torre del Oro y el edificio de San Telmo a orillas del Guadalquivir. Su localidad y disposición lo harán uno de los más lindos de España “

“Este paseo ocupa un área, abandonada anteriormente, entre el que viene, orillas del rio desde la Torre del Oro y el que sigue por su margen de Bella Flor. Acomodándose el espacio que ocupa forma un trapecio, terminado al S. parte por el Edificio de San Telmo parte por la Fábrica de Tabacos a más distancia, al O. POR EL Guadalquivir y de los otros lados por el arroyo Tagarete, que antes de torcer a su embocadura, lame los muros de la ciudad. Atraviesa a lo largo del paso una calle de árboles que tomando en el centro una anchura de 20 varas de lado, se prolonga por 130, haciendo a los dos tercios un cuadro de 35 varas de lado, cerrado al frente por un semicírculo. A la entrada a esta larga sala se colocaran dos estatuas sobre pedestales; cuatro en los ángulos del cuadro y una de Apolo de Belvedere en la fuente que tendrá en medio. La ciñen en todo su largo 28 bancos de piedra, puestos debajo de los arboles. Otra calle que cruza por medio del Salón y terminara en un bello casino con habitación para el guarda, divide el paseo en cuatro compartimientos, cortados por calles  menores de árboles e intermediados de plateas con asientos. Los dos mayores tienen en el centro de estas una fuente con pila cuadrilonga y su estatua y un grande estanque circular para el riego, uno de ellos está rodeado en su interior de veredas sinuosas; y los cuadros que forma en todos la foresta son de figuras desiguales, imitando el natural por el gusto ingles, y conformándose al exterior con la irregularidad del trapecio. Este paseo, cuya descripción hemos formado sobre el plano que publico el Diario de Sevilla ha sido trazado y dispuesto por el arquitecto de aquella ciudad don Melchor Cano, de la plantación que ya está hecha, solo sabemos que ha sido dirigida por el célebre profesor de  agricultura y botánica don Claudio Boutelou y esto basta para acreditarla. A fines de Julio iban ya sentadas  en el pavimento del Salón  1,230  varas cuadradas de losas que cubren algo más de un tercera parte; estaba concluido el gran estanque de 63 pies de diámetro y 9 de profundidad, que recibe las aguas y riega un lado del paseo y las comunica con las fuentes y pila cuadrilonga de 36 de largo, 12 de ancho y 9 de profundidad para el riego del otro lado “,

Casi ultimado en 1829,tras la colocación de una maquina de vapor para riego, de 5.ooo rs. de costo, alimentada por “ las astillas y madera inútil del  puente de barcas “,en el 30 de julio de 1830 se hallaba baldosado y rodado de asientos con respaldo de hierro y tal vez por eso Arjona lo inauguro el 24 de julio, onomástica de la reina Cristina.”

Se cita también la existencia de un espacioso café, construido con bello y oportuno  gusto de estilo chinesco.

“A juicio de Chaves, el Salón de Cristina como así se denominaba fue el plantel que con más cariño emprendió Arjona y tanta elegancia albergo que “se puso de moda “y “durante mucho tiempo fue el punto de cita de la buena sociedad sevillana

El  conocido grabado que hizo de él  Richard Ford ciertamente lo atestigua.

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Jardines de Cristina.-Vista aerea

Sonsoles Nieto Caldeiro.-Doctora en Historia del Arte con sus esplendidas definiciones nos introduce a la historia de este jardín

“El Cristina surgió dentro de un programa urbanístico que pretendía abrir la ciudad más allá de sus murallas con la creación en la zona sur de un entorno burgués, similar al que existía en Madrid y que tan bien conocía el Sr. Arjona. Así, se dispuso una amplia zona de paseo, ajardinada, que incluía también el jardín de Las Delicias, con la que se intentaba acercar a la ciudad un campo cultivado según una idea “ilustrada” y romántica a la vez, cuyo germen se produjo en el siglo XVIII y se desarrolló fundamentalmente a lo largo del XIX. De este modo, hablar de Arjona es hablar de los jardines sevillanos de entonces, para cuya ejecución contó con el arquitecto municipal Melchor Cano y el botánico y profesor de agricultura Claudio Boutelou.”

El jardín en el siglo XIX

“El Paseo o Salón de Cristina ocupó un espacio trapecial limitado por el edificio del Colegio de Mareantes de San Telmo, el río Guadalquivir y el arroyo Tagarete, en un área abandonada anteriormente entre los paseos de las márgenes del río, junto a la Torre del Oro, y el de Bellaflor. Tenía una avenida elevada en su centro o “Salón”, pavimentado con anchas losas y rodeado de un inmenso canapé con respaldo de mármol blanco; una fuente con la escultura del Apolo de Belvedere; un pabellón de carácter romántico  y toda clase de plantaciones (plátanos, fresnos, álamos, sauces, etc.); con una combinación de elementos del jardín francés e inglés muy del gusto de la jardinería del XIX. Su extensión era de 8.652 metros cuadrados y fue inaugurado el 24 de julio de 1830, día de la onomástica de Mª Cristina, esposa de Fernando VII, y en cuyo honor se le puso ese nombre, aunque en un principio se conoció como el Jardín de Apolo, por la estatua de la fuente.

El jardín fue descrito por el periódico La Gaceta de Madrid de 29 de agosto de 1829, cuando aún no se había rematado, y a él se ha aludido en numerosas publicaciones que sobre Sevilla han aparecido en los últimos años, haciéndose eco igualmente viajeros y escritores que en el siglo XIX visitaron o vivieron un tiempo en la ciudad, como H. D. Inglis, Richard Ford, T. Gauthier y Pierre Louys. Éste último, en Le femme et le pantin, se refiere a esa zona de paseos ajardinados junto al río como “Campos Elíseos de árboles sombrosos a lo largo del inmenso Guadalquivir”

De esas descripciones quiero resaltar la impresión recogida por Richard Ford que, acompañada también de una visión gráfica y no sólo literaria, plasma cómo se había conseguido ese ambiente burgués y romántico que el Sr. Arjona había pretendido. Señalaba Ford que “no se puede imaginar nada más español ni pintoresco que una tarde en este paseo, donde se reúne la flor y nata de la ciudad, sin descontar, por supuesto, al pueblo llano en sus trajes andaluces, que le dan el aspecto de un baile de máscaras…”. La imagen no puede ser más romántica con sus conceptos de nacionalismo, pintoresquismo, folklore popular; y, a la vez, ofrece el detalle aristocrático de las reuniones de la “flor y nata” sevillana.

A pesar del éxito -o tal vez por ello- el jardín, inaugurado en 1830, no se dio por definitivo y continuó renovándose y reformándose en años sucesivos. Valga la comparación entre el plano de Álvarez Benavides de 1868 y el de Juan Talavera de 1890 para apreciar las modificaciones acaecidas en poco más de veinte años. El siglo se cerró con otra reforma, quizá la más importante, llevada a cabo por el ingeniero Arturo Arnim en 1894, de la que no se han hallado planos pero sin una certificación de D. Manuel Sánchez Pizjuán corroborando la obra.”

El jardín en el siglo XX

“Al comenzar la nueva centuria, el jardín se encontraba, como otros de la ciudad, en un total abandono, habiendo desaparecido prácticamente el trazado primitivo. Por ello, se convertiría en protagonista de múltiples proyectos que intentaban buscar el hermoseamiento y utilidad de ese espacio con o sin ajardinamiento. El primero fue a raíz de un concurso arquitectónico para la edificación de un pabellón permanente de Bellas Artes que habría de asentarse en la parte norte, lindando con la calle Almirante Lobo, y cuyo anteproyecto premiado –no realizado– correspondió a Aníbal González. El siguiente intento de salvaguardar el lugar corrió a cargo del ingeniero municipal Ramón Manjarrés que, en 1906, propuso mantener el estilo inglés que el jardín poseía, acentuado  por caminos abiertos por el tránsito del público que destacaban sobre los del trazado originario y que el ingeniero quiso conservar.

En 1916, por iniciativa de D. Luis Molina, Conde de Aguiar, se decidió sanear y limpiar los jardines y realizar un proyecto de reforma de dicho Salón, en cuyo entramado interior y exorno intervinieron el mismo Sr. Molina y el arquitecto Aníbal González. El boceto mostraba una variación en el recorrido de los caminos, mientras el Salón central se adaptaba a escenario de espectáculos: el lado del arrecife de San Telmo dedicado a la música y la zona hacia el río, a teatro. Poco después, se presentaron otras modificaciones consistentes en un mayor ajardinamiento de los parterres que incluía la parte semicircular del salón, transformándose también los arriates junto a la calle Almirante Lobo. Sobre esta reforma existen muchas lagunas a causa de la insuficiente documentación que alude fundamentalmente a facturas de jornales pagados para su arreglo y cuidado en los años 1917 y 1922.”

“Sin embargo, la desidia continuó maltratando estos jardines por los que un siglo antes paseaba la “flor y nata” sevillana. En su defensa, el periódico El Liberal publicó en 1924 un artículo testimonial considerándolo el único jardín urbano próximo al vecindario de Sevilla, como una plaza del interior, y además el acceso desde la Puerta de Jerez a la Exposición Iberoamericana que se estaba montando. Pero no parecía atraer ese “Salón” o no se consideró procedente o ventajoso su arreglo, puesto que a los dos años de esa llamada de El Liberal, se ofreció el paseo “a la iniciativa de entidades y particulares que quieran coadyuvar al problema del alojamiento, destinando parte del solar de dicho paseo a la construcción de hoteles y viviendas”.

Esta decisión iba ligada a las obras de reforma y ensanche que se realizaban en Sevilla de cara a la Exposición Iberoamericana y, más concretamente, a la alineación que unía las Casas Consistoriales y la Puerta de Jerez, pretendida hacía tiempo y confirmada el 19 de noviembre de 1926. El terreno del jardín se ofrecía, pues, como una posibilidad de prolongar dicha avenida hasta el nuevo puente de San Telmo.

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Jardines de Cristina antes de la ultima restauración

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Jardines de Cristina antes y despues de la ultima reforma

Así, se trazó una nueva vía que dividió el antiguo espacio ajardinado en dos mitades. En la parte limitada por la nueva calle y la de Almirante Lobo se levantó el Hotel Cristina y unas viviendas anexas; en la otra zona, se pensó en un momento construir el edificio de Capitanía General que, por una serie de dificultades, no pudo llevarse a efecto, con lo cual quedó un solar libre sobre el que surgió años más tarde el actual jardín, aproximadamente en la mitad de la extensión originaria de lo que había sido el Paseo de Cristina.

El encargado de llevar a la práctica la transformación y ajardinamiento de esos terrenos fue el ingeniero de montes Juan José Villagrán nombrado por la Alcaldía para dirigir todo lo referente a viveros, arbolado y jardines municipales, desde febrero de 1925. Se contaba con un espacio triangular que en nada recordaba, sobre todo por su extensión, al anterior. En el lado de mayor longitud, frente al hotel Alfonso XIII y el Palacio de San Telmo, Villagrán distribuyó una serie de parterres que circundan dos fuentes oblongas y bajas de estructura de ladrillo; el resto está formado por tres espacios triangulares que con el tiempo han ido variando su fisonomía. El jardín se ordenó, por tanto, de una manera simple, con detalles ornamentales y materiales propios de los jardines de Sevilla, como el ladrillo de las fuentes o la pequeña pérgola que, aparte de crear un rincón íntimo, se convierte en elemento transparente que separa espacios diferentes del jardín; del mismo modo, se hizo con un concepto funcional, de pequeño parque inserto en la población, con una finalidad de ocio para todos, más de medio siglo después resaltado por la instalación de  juegos infantiles.

Cuando se inauguró la Exposición Ibero-Americana, estaba inacabado, no concluyéndose hasta 1930, con la colocación del monumento a Castelar y la instalación del alumbrado con farolas tipo “Sevilla” de soporte clásico y de bancos y motivos ornamentales, algunos de ellos procedentes del antiguo jardín de Cristina. La iluminación fue ampliada y mejorada poco después, con la intención de crear un alumbrado más artístico que incluyera reflectores también en las fuentes. El proyecto corrió a cargo del ingeniero Armando Tirite .

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Monumento a Castelar y pergola central en los jardines

El monumento a Castelar

La idea de erigir un monumento o una estatua al insigne republicano comenzó a barajarse en 1903 con la intención, incluso, de abrir una suscripción popular para sufragar los gastos que trajera consigo la obra. Sin embargo, no volvió a hablarse sobre esta cuestión hasta que en enero de 1927 el redactor de El Liberal D. Luis Rojas clamó en un artículo del periódico “¡Castelar no tiene un monumento en Sevilla!”. Pero habría que esperar aún otro año para que el entusiasmo por el político y su escultura resurgiera. El propio periódico sevillano abrió una suscripción pública y comenzó a engarzar la cadena que culminaría en la construcción de dicho monumento.

En 1929, contándose ya con algunos donativos, el escultor Manuel Echegoyán, entonces alumno de la Escuela de Artes y Oficios y Bellas Artes sevillana, realizó un proyecto apoyado por El Liberal que publicó la fotografía y una detallada descripción del mismo. Aún no se había pensado en ubicación alguna ).

Los materiales empleados eran piedra de Monóvar, bronce para el busto del político y mármol para las escalinatas de la base. El conjunto lo formaba un bloque pétreo, de estructura tripartita, cuya parte central, más baja y rematada por el busto de Castelar, llevaba una leyenda alusiva a la abolición de la esclavitud. Los dos bloques laterales servían de soporte a sendas figuras alegóricas, la Justicia y la Elocuencia. La estructura arquitectónica muy simple, de volúmenes puros, y las esculturas se sitúan en una línea clásica en la que se mezclan el funcionalismo arquitectónico y una tendencia humanista frecuente en la plástica de muchos artistas hispanos de entonces. El conjunto recuerda, en su planteamiento, al realizado por Vitorio Macho como homenaje a Ramón y Cajal en el Parque del Retiro madrileño, inaugurado en 1926. La distribución tripartita, la pureza y simplicidad de líneas y la limpieza de volúmenes es la misma, aunque la parte central se resuelve de diferente manera.

El monumento a Castelar se hizo realidad cuando, en 1930, se decidió su emplazamiento en el jardín, aún sin concluir, de Cristina, en el ángulo que da a la Puerta de Jerez. Las obras de modelado y vaciado se llevaron a cabo en el mismo taller de Echegoyán, a pesar de haberse ofrecido anteriormente a realizarlo, sin interés alguno, el escultor Joaquín Martín Ruiz. Al fin, el 15 de julio de ese año, quedó terminada dicha construcción. Se habían recaudado a través de la suscripción pública 11.485’05 pesetas. Una vez instalado, se dispuso ante él un parterre confeccionado por el arboricultor y floricultor J. P. Martín, proveedor de la Casa Real, a modo de “obra exquisita de orfebrería jardinesca” . Posteriormente este pequeño parterre que rodea el monumento tuvo que someterse a continuos arreglos, como el resto del jardín, por los destrozos ocasionados por determinado público que muestra una absoluta falta de respeto hacia todo y hacia todos.

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Fuente homenaje a la Generacion del 27

Tras la remodelación, los Jardines de Cristina se han convertido en un jardín poético, un jardín que homenajea a la Generación del 27. Las calles del espacio ajardinado reciben los nombres de los poetas de esta generación y repartidas por todos los parterres aparecen grandes rocas inscritas con los poemas de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Jorge Guillén, Miguel Hernández y Joaquín Romero Murube.

Aquel año de 1927, mientras la ciudad se transformaba día a día organizando la Exposición Iberoamericana, un acontecimiento festivo, al que los protagonistas no otorgaban más transcendencia, quedaría grabado en la historia de nuestra ciudad. El 16 de diciembre de aquel año se cumplía el tricentenario de la muerte del olvidado poeta cordobés Luis de Góngora. Por tal motivo, el Ateneo de Sevilla, con los recursos económicos del torero Ignacio Sánchez Mejías, invita a una serie de jóvenes poetas para que lean sus versos y, de este modo, recuerden a Góngora. Acuden Gerardo Diego, Jorge Guillén, Salinas, Dámaso Alonso, Lorca y Alberti, entre otros.

Los poetas han venido a recitar sus versos, y a vivir la ciudad en un aire de libertad. El acto organizado por el Ateneo fue todo un éxito. Lorca, Federico, desencadenó desbordadas pasiones al recitar algunos de sus inéditos romances. Sobre él llovían pañuelos y chaquetas. El triunfo, la apoteosis.

Hoy los jardines rinden homenaje a aquella Generación.

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Rocas con insdripciones de versos de los poetas homejaneados

Remodelación de los Jardines, homenaje a la generación del 27

En Jardines de Sevilla

En 2010, con proyecto y dirección del arquitecto Antonio Barrionuevo, se acomete la necesaria remodelación de los Jardines de Cristina: instalación de un nuevo alcantarillado, reconstrucción de los parterres con el ladrillo original de Guadalcanal, restauración de los elementos ornamentales y del monumento a Castelar, y restauración de los jardines con ejecución de nuevas plantaciones. Además las zonas peatonales del entorno se amplían hasta conectarlas con los jardines, que habían quedado completamente aislados durante décadas por las vías de circulación que los rodeaban.

En la  fuente dedicada a la generación del 27,, hecha con sillares de mármol de Macael e interior de pizarra verde, tiene esculpidas poesías en sus laterales. En lo alto  la escultura de bronce de la musa de la poesía leyendo un libro, una obra de Sergio Portela.

Los jardines, hoy, parecen extenderse de forma natural con las zonas monumentales próximas, se procedió a realizar una poda selectiva de las especies más importantes del jardín procediendo a la eliminación de las ramas secas o enfermas y la ordenación de sus copas en el estado natural de los arboles, a continuación se subsoló el terreno y se llevó a cabo la aportación de tierra mezclada con abono organico,ya que el jardín se elevó de rasante al colocar los nuevos bordillos que enmarcan los parterres.

Una de las finalidades de las plantaciones en la restauración de estos jardines fue  darles formalidad y huir del desorden que existía. Se trazaron parterres formales en todo el jardín salvando los arboles existentes formando los parterres con plantas tradicionales de la época que se construyó el jardín.

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Restauracion de las plantaciones

Se sustituyeron la diversidad de setos que existían con una sola especie.-Mirthus communis.-Arrayan o Mirto unificando los parterres. Como setos altos para aislar las glorietas se utilizó el laurel.-Laurus nobilis en distintas alturas, lamentablemente los setos de laureles altos 2. 00 metros fueron reducidos en la primera intervención de los jardineros municipales con un cambio de criterio o sin ningún criterio, los setos debían aislar al paseante del bullicio de la circulación de vehículos y por el contrario la decisión municipal es que desde las glorietas se observara todo el jardín e incluso la circulación de vehículos que lo entorna.

Clivias, cintas ,agapantos, hemerocallys, durillos de flor etc…más adelante se especifican las especies vegetales existentes en esta fecha en el jardín

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Hemerocallys, Agapanthus y Clivias

La hiedra.-Hedera hélix se utilizó como cubresuelos en todos los parterres.

La inclusión de árboles de flor fue una de las premisas con el fin de dotar de floraciones en las distintas estaciones del año .

Se instaló una nueva red  de riego localizado con goteros autocompensantes y aspersores para la conservación del jardín y las jardineras de la pérgola, todo  funcionando automáticamente.

Tras la remodelación, los Jardines de Cristina se han convertido en un jardín poético, un jardín que homenajea a la Generación del 27.

Las calles del espacio ajardinado reciben los nombres de los poetas de esta generación y repartidas por todos los parterres aparecen grandes rocas inscritas con los poemas de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Jorge Guillén, Miguel Hernández y Joaquín Romero Murube.

Llama la atención la presencia de Miguel Hernández y Romero Murube.

Miguel Hernández, más joven y componente de la llamada generación del 36, estuvo más cerca de la generación anterior.

Sin embargo Joaquín Romero Murube, , no parece pertenecer a esta generación. Aun estando representado.

De hecho Dámaso Alonso lo consideró como “genial epígono de la generación del 27”.

De todos ellos hay versos en piedra en los Jardines de Cristina.

Excepto de Jorge Guillén, quien en su Clamor escribe:

Los árboles centenarios

De este bosque me descubren

El gran enmarañamiento

De sus raíces ilustres

Como si fuesen visibles

Hipérboles del empuje

Con que en la tierra se ahíncan

Para erguir tal pesadumbre.

Raíces al sol, qué alarde.

Retórico ya, me aturde.

En la zona peatonalizada que unen los jardines con la Puerta de Jerez se ha construido una fuente en mármol blanco de Macael con la siguiente inscripción:

La ciudad de Sevilla a los poetas de la Generación del 27.

La fuente, hecha con sillares de mármol de Macael e interior de pizarra verde, tiene esculpidas poesías en sus laterales. En lo alto irá la escultura de bronce de la musa de la poesía leyendo un libro, una obra de Sergio Portela.

En la fuente, de gran tamaño, prismática, con inscripciones poéticas poco visibles, brota una cascada de agua simbolizando el nacimiento de un río.

Al lado se ha colocado parte de la calzada romana que se encontró en la zona cuando se construyeron los aparcamientos subterráneos.

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Calzada romana y nueva pergola

Además, en el Paseo de Cristina se ha construido una gran pérgola que -poblada por glicinias, jazmines y lágrimas de amor- generará un ambiente más fresco a lo largo de la avenida, esperando la instalación de dos quioscos bar previstos en la estructura de la pérgola.

Por otra parte, en los jardines, en la Glorieta de Jorge Guillén, se ha inaugurado en 2011 el monumento a la Duquesa de Alba donado por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Obra del escultor Sebastián Santos Calero, la obra en bronce muestra a Cayetana de Alba con mantón de Manila y flor en el pelo.

En 1995 se erige el busto al poeta sevillano Adriano del Valle, y a sus versos:

Cuando la luna sus redes

Tiende al ruiseñor y al grillo

y hundidos en fango rosa

buscan peces los olivos,

desde Córdoba a Sevilla

el agua sueña entre lirios,

recostando en dos Giraldas

la pereza de su arribo:

una de piedra, en el aire;

otra de sombra, en el río …

Vicente Aleixandre está representado con la dedicación de  una placa de cerámica con uno de sus versos.

“¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora (entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que corre por la calle como si fuera a abrir las puertas a la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza chiquitita, mientras el sol poniente con amor le toma, le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Par todos los que no me lean, los que no se cuidan de mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin oírme, está mi palabra.”

Vicente Aleixandre

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Platanus xhispanica de los mas antiguos en la ciudad

GENEROS Y ESPECIES DE PLANTAS QUE PODEMOS ENCONTRA EN EL JARDIN

ARBOLES Y PALMACEAS

Género y especie                                                Nombre común

  Platanus x hibrida                                              Plátano de las indias

Jacaranda mimosaefolia                                  Jacaranda

Lagunaria pattersonii                                        Lagunaria o Pica

Pinus pinea                                                          Pino piñonero

Casuarina stricta                                                 Casuarina

Ceiba speciosa                                                     Palo borracho

Firmiana simplex                                                 Parasol de China

Cercis canadensis                                               Nueva introducción

Lagerstroemia indica                                         Jupiter

Phytolacca dioica                                                          Ombú

Cupressus sempervirens                                              Ciprés

Magnolia grandiflora Gallisonensis                            Magnolio

Washingtonia filifera                                                     Pitchardia

Brachychiton populneus                                               Brachychiton

ARBUSTOS , SARMENTOSAS Y PLANTAS VIVACES

Géneros y especies                                                 Nombre común

Laurus nobilis.-Seto                                                       Laurel

Mirthus communis                                                        Arrayan

Viburnum tinus “ Eve Price “                                       Durillo de flor

Viburnum odoratissimum                                            Viburnum

Viburnum rythidophyllum                                           Viburnum

Viburnum suspensum                                                  Viburnum

Cyca revoluta                                                                 Palma de Sagu

Raphis flabelliformis                                                     Rapis

Clivia miniata                                                                  Clivia

Agapanthus africanus                                                   Agapanto

Hemerocallys  fulva e hibridos                                    Lirio de dia

Pennisetum alopecuroides                                        Graminea

Tulbhagia violácea                                                Tulbagia

Hedera hélix                                                           Hiedra

Clorophytum elatum                                             Cintas

Wisteria chinensis                                                  Glicina

Trachelospermum jasminoides                             Trachelospermo

Jasminum officinalis                                                Jazmin

Russelia equisetiformis                                            Lagrimas de amor

Rosal La Sevillana                                                       Rosal

Gaura lindheimerii                                                     Gaura

Cestrum nocturnum                                                  Dama de noche

ARBOLES SINGULARES A DESTACAR

Entre toda la vegetación que alberga el jardín cabe destacar por su singularidad los viejos Platanus x hibrida.-Plátanos de India que posiblemente sean originales de la plantación que se realizó en 1830.

Aparecen en el jardín   unas de las primeras Jacaranda mimosaefolia.-Jacarandas plantadas en Sevilla en un espacio urbano, así como una Lagunaria.-Lagunaria patersoni  en la glorieta del banco circular .

Un enorme Pinus pinea.-Pino piñonero   junto a unas altas casuarinas.-Casuarina stricta enmarcan otra de las glorietas.

En la última restauración llevada a cabo en el año 2010  se introdujo por primera vez en la jardinería urbana sevillana el Árbol del amor de Canadá.-Cercis canadiensis.

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Jardines restaurados

ESTADO ACTUAL

La obra civil llevada a cabo en la ultima restauración se ha respetado, se ha observado sin embargo actos vandálicos en las piedras en las que están inscritos los poemas de los poetas representados, en la fuente de beber y en los alrededores de los dos estanques que deben ser reparados.

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Russelia equisetiformis y trabajos de replantacion

En cuanto a la jardinería se hace necesaria la replantación de la hiedra como cubresuelos,el arranque y abonado de las clivias para su reproducción y nueva plantacion así como los Hemerocallys.Las plantas liliáceas precisan cada tres o cuatro años ser subdivididas y plantadas de nuevo en terreno previamente abonado.

En la pérgola la poda anual de las glicinas.-Wisteria chinensis,los Trachelospermum y los jazmines es una asignatura pendiente, así como no podar las Russelias que cubren las jardineras.

Una revisión de la red de riego localizado sería de agradecer.

Sevilla Julio 2016