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Viveros Planas.-Cupressus sempervirens var. stricta

En  una gestión moderna del arbolado urbano en la que se considere la biodiversidad como la sola respuesta eficaz, económica y duradera en un largo periodo de todos los problemas de patologías vegetales y para todas las especies en todos los medios, considerando los caracteres biológicos fundamentales de los árboles, su necesidad de luz agua y sales minerales, cuidando su desarrollo, sus enfermedades, su demografía; la ausencia de concurrencias, el microclima donde van a desarrollarse, la polución atmosférica a la que van a estar sometidos, su necesidad de espacio, tanto aéreo como subterráneo, su cohabitación con otros elementos urbanos, las podas a las que no debemos someterlos, nos exige una selección de árboles con garantía de supervivencia.

Estratégicamente y como principios básicos para gestionar nuestras plantaciones urbanas debemos garantizar la amplitud en las plantaciones, su biodiversidad, unos efectos permanentes de durabilidad y uno quizás el más importante de economía en su mantenimiento y conservación.

Para ello, en el momento de su plantación  necesitamos árboles de calidad que satisfagan nuestras necesidades principalmente en climas mediterráneos secos donde escasean los grandes viveros productores de árboles urbanos que puedan desenvolverse en los umbrales que nos marca nuestra climatología específica.

Aun cuando nos movemos próximos en el mundo de lo autóctono, no debemos olvidar el elevado número de especies que podemos utilizar dentro del diverso y amplio abanico edáfico y climatológico en el que nos movemos, especialmente en lo que se refiere a las especies mediterráneas o subtropicales de marcado carácter xerofítico.

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Viveros Santa Cole.- Catalpa-bungei

Hay escasez de viveros que produzcan estos tipos de plantas, lo que nos obliga a acudir al mercado con garantía de que existan, dentro de unas normas previas establecidas. Al no existir ningún organismo operante, dinámico, para el control y gestión del arbolado que intervenga en la calidad de las plantas producidas, que goce de poder jurídico suficiente para sancionar o en su caso aislar a los productores que incumplan del resto de los autorizados a producir y exportar con la profesionalidad exigida, debemos recurrir profesionales con seriedad, cumplimiento y respeto a las condiciones de suministro que buscamos, no siempre fáciles de encontrar con la calidad exigida.

Para medir la calidad son necesarias unas especificaciones que definan claramente como debe ser la planta ideal y esta estará siempre en función de la necesidad de los clientes y consumidores…

Hablamos mucho de calidad, es una palabra que está de moda, entre nosotros, plantas de calidad, viveros de calidad, jardinería de calidad, sin que en la mayoría de las ocasiones sepamos que definición tiene o puede tener la calidad que expresamos…

Todos tenemos una idea de la calidad, una idea objetiva que nos demuestra lo que pueda parecer de buena calidad a una persona, otra puede desestimarla.

Podemos considerar un árbol urbano de calidad cuando cumpla los requerimientos y este de acuerdo con las especificaciones del producto final que nosotros deseamos.

La especificación de estos requerimientos será la base para poder valorar si la planta reúne las condiciones de calidad exigidas.

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Viveros Matti.-Pistoia.-Albizia julibrisi Ombrella y Pinus pinea

En el árbol urbano la calidad vendrá supeditada por el uso que vayamos a realizar del vegetal, alineaciones o plantaciones forestales, en clima continental o en clima mediterráneo…etc….

Las plantas producidas en viveros no forman parte del diseño de un producto, no olvidemos que en los viveros se producen seres vivos, productos más o menos genéricos que deberían poseer una calidad homologada y unas características concretas que no siempre se cumplen.

Las necesidades del consumidor obligarán al viverista a producir plantas con las características que exige el mercado, pero esto no es suficiente, el mercado es muy disparatado, la falta de una verdadera cultura del árbol extendida a nivel nacional hace que el viverista o el productor tienda más a un mercado tradicional donde vale todo, que no a un nuevo mercado de arboricultura moderna, porque no se le exige y cuando se le hace, tiene que ser por encargo o con condicionantes previos. A Dios gracias esta mentalidad, ya está cambiando y se producen plantas de calidad, son pocos los viveros, pero existen, preocupados de producir cada vez más y mejor y de la introducción de nuevos géneros y cultivars para las alineaciones urbanas…

El proceso de elección de los árboles, una vez seleccionada la especie más adecuada, es quizás de los más difíciles en la ejecución de cualquier proyecto. Y lo es porque tiene una gran repercusión económica: ya desde el principio en el proceso de compra, pues partidas que inicialmente parecen similares pueden tener unos precios de adquisición sensiblemente diferentes, y posteriormente, los costes de mantenimiento pueden incrementarse considerablemente si se utilizan árboles de baja calidad, incluso plantándolos y cuidándolos adecuadamente.

Todos los que han comprado alguna partida de árboles en los viveros han experimentado algunas dudas sobre si estaban realizando una buena inversión. Y no existe en el mercado ningún artilugio o dispositivo electrónico que, aplicado sobre la partida de árboles, nos pueda valorar su aptitud. Por ello  para aprovisionarnos de árboles, debemos tener en cuenta tres puntos clave que pueden ayudarnos a conseguir nuestro objetivo:

  1. a) Tratar sólo con viveros acreditados.
  2. b) Asegurarse que los árboles son de calidad.
  3. c) Visitar el vivero antes de la compra y comprobar su cultivo.
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Citrofortunella x mitis.-Viveros Floral.-Portugal

EL VIVERO

Los árboles de calidad se crían en viveros de calidad (Barney, 1.997), que afortunadamente existen en buen número. Los propietarios de estos viveros están convencidos de que el futuro de su negocio consiste en  que los clientes repitan las compras, y están comprometidos en dejarlos satisfechos. Evidentemente existen algunos viveros que no son de fiar. Sea por su inexperiencia, sea por su incorrecta gestión, por situaciones económicas difíciles, porque tienen un concepto erróneo de la calidad y creen que la ausencia de quejas ya es sinónimo de calidad, o que, sencillamente, el cliente ya verá lo que compra y que, en la mayoría de casos, se limitará a comparar precios de catálogos y ofertas para escoger únicamente la planta más barata- lo que sucede con demasiada frecuencia-, o simplemente porque buscan el negocio rápido y fácil, estos viveros suministran plantas de baja calidad.

Para empezar correctamente debemos asegurarnos de tratar sólo con viveros de calidad. Para situar un vivero desconocido, hay algunas preguntas clave que podemos hacer al viverista:

¿Está el vivero debidamente legalizado? (Inscrito en el Registro de Viveros y/o en el Registro de Productores de Vegetales para la expedición del Pasaporte Fitosanitario – esta información también puede recabarse de los Servicios Oficiales de Agricultura de la Comunidad Autónoma a la que pertenezca el vivero).

¿Ha pasado las inspecciones oficiales correspondientes?

¿Pertenece el vivero a alguna asociación profesional de viveristas?

Además si no se conoce un vivero, es indispensable solicitarle que nos indique cuáles son algunos de sus clientes y pedirles referencias para contrastar la fiabilidad del vivero suministrador. Las siguientes preguntas clave las podemos formular a los clientes del viverista:

¿Qué calidad de planta suministra?

Los árboles suministrados: ¿corresponden a las variedades pedidas? ¿Son de los tamaños solicitados? ¿Están adecuadamente etiquetados? ¿Sirven los pedidos puntualmente y en condiciones adecuadas? Las experiencias con este vivero, ¿han sido siempre positivas?

Y si es posible, efectuar una visita a los viveros de producción: es la mejor forma de evaluar la calidad del material vegetal, y además comprobar la disponibilidad de plantas. La visita ayudará también a conocer el sistema de producción y a concretar los términos comerciales (es deseable fijar con la máxima antelación los pedidos, precisando las características de las plantas y determinando el sistema de envío, incluyendo la fecha y el lugar de entrega), lo que redundará en un mejor manejo de los árboles desde su salida de la parcela de producción hasta su llegada al lugar de plantación definitiva.

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Vuveros Viure.-Cardedeu.-Magnolia grandiflora Gallisonensis

LA CALIDAD DE LOS ARBOLES

Hemos citado repetidamente, ya desde el título, la palabra calidad. Y ¿qué queremos decir cuando pronunciamos la palabra calidad?

Muchos profesionales, tanto viveristas como jardineros, creen que la calidad de la planta es algo que, a pesar de ser difícil de explicar, se ve fácilmente, se nota, se reconoce. Así entenderíamos el concepto de calidad como algo subjetivo, ya que es vista de modo diferente por personas distintas. Si se deja escoger la planta a los clientes, algo habitual al comprar plantas de tamaños o precios importantes, raramente escogen las mismas plantas que escogería el viverista. Y por supuesto ambos creen ser, y son, muy buenos conocedores de las plantas y de su calidad. Esto nos demuestra de nuevo que la calidad es algo subjetivo, que es diferente para cada uno. Pero, ¿qué es la calidad?

Definición de calidad:

Parece evidente que calidad es un término difícil de definir. La Organización Internacional de Normalización define calidad como la totalidad de características y rasgos distintivos de un producto o servicio que afectan su capacidad de satisfacer necesidades establecidas o implícitas (ISO 8402). Esta definición incluye los parámetros subjetivos del consumidor.

Otras definiciones generales de calidad, que nos pueden ayudar a definir la calidad de los árboles son:

Cumplimiento de requisitos o, en otras palabras, conformidad con las especificaciones. Es una definición de Philip B. Crosby (1.979) orientada al producto. No entiende la calidad como bondad o como prestaciones, sino que cualquier producto que sistemáticamente reproduce las especificaciones del diseño, es de alta calidad. La calidad así entendida debe iniciarse concretando las especificaciones para, posteriormente, evaluar la calidad midiendo su cumplimiento. En otras palabras, lo primero que nos interesaría conocer es cómo debe ser un árbol para poderlo calificar como bueno, como árbol de calidad.

Joseph M. Juran (1.980) define calidad como idoneidad para el uso. Esta definición claramente orientada al usuario, implica que el producto debe satisfacer todas las necesidades del cliente. Siguiendo esta definición, la calidad es la valoración de hasta qué punto la planta concuerda con las expectativas del usuario. Ello nos lleva al objetivo inicial: conocer las necesidades del consumidor.

Estas necesidades son las que deben ayudarnos a definir qué es un árbol de calidad y a concretar las especificaciones.

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Pinus pinea con Plant plast .-Viveros Matti.-Pistoia

Para definir la calidad de la planta, queda patente que primero tenemos que investigar las necesidades del usuario, lo que sin duda implicará que, con el tiempo, las especificaciones sean dinámicas, sean cambiantes como lo serán las necesidades del cliente. La norma ISO 9004 ya nos introduce el circuíto de la calidad, que podemos adaptar a nuestro caso concreto de las plantas. Así, conociendo cómo deben ser las plantas desde el punto de vista de usuario y añadiendo los condicionantes legales obligatorios podemos definir las especificaciones de calidad, los requisitos que las plantas deben cumplir para ser consideradas de calidad. Si de lo  que se trata es de conseguir las plantas que el mercado necesita, esta tarea debe realizarse con la máxima participación de todos las organizaciones de consumidores y usuarios implicados, desde el diseño a la realización y mantenimiento de parques, jardines y otras áreas verdes (ingenieros técnicos agrícolas, agrónomos, arquitectos, paisajistas, empresarios, administración, etc…) contando evidentemente con los productores. La definición de los requisitos o especificaciones de calidad debe ser clara, sin ambigüedades, y se basará en las características de las plantas.

Establecidas las especificaciones con todo detalle, éstas deben ser divulgadas y convencer al máximo número de productores y consumidores posible para que se impliquen en su seguimiento. Debe haber un sistema de control, y quizás de inspección, para comprobar que las plantas de vivero se producen de acuerdo con las especificaciones.

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Platanus acerifolia.Seleccionando arboles en vivero

CARACTERISTICAS DE CALIDAD DE LOS ARBOLES

No profundizaremos aquí en las características de calidad implícitas o intrínsecas propias de la especie o variedad, como pueden ser la resistencia a heladas, a la sequía o a la salinidad, o la resistencia a algunas enfermedades (por ejemplo el Ulmus Resista “Sapporo Gold” es resistente a la grafiosis del olmo). Estas características de la planta son las que deben tenerse en cuenta al planificar la producción de un vivero o en la fase de diseño de un parque o jardín.

Como no existen tests (Colombo, 1.995) que puedan realizarse fácilmente sobre la planta para, rápidamente, medir o valorar la calidad, citaremos las características o propiedades de las plantas sobre las que podemos establecer unos criterios que nos la indiquen. Las características y los criterios a considerar pueden ser variables en función del tipo de planta y de la especie o variedad examinada.

Podemos clasificar de distintos modos las características de calidad de las plantas . Una primera forma (Ley, 1.988) sería separando las características internas de calidad (no pueden detectarse visualmente, no pueden medirse o sólo son mensurables con análisis largos o complejos) de las externas (visibles). También podemos distinguir entre características básicas (tienen una influencia importante sobre la supervivencia y crecimiento posterior de la planta) y características  complementarias (deseables, pero que pueden no afectar al comportamiento posterior de la planta).

Tabla 1.- Características de calidad de las plantas.

  BASICAS COMPLEMENTARIAS
INTERNAS   Hidratación

Sanidad

Compatibilidad patrón-variedad

Autenticidad varietal

Resistencia a heladas

Resistencia a sequía

EXTERNAS Fácilmente visibles Tamaño de la planta

Formación- modelo de ramificación

Nº de brotaciones

Sistema radical

Vigor

Relación parte aérea- sistema radical

Homogeneidad

Nomenclatura

Color

  Difíciles de observar Sanidad (esporas o determinadas formas de insectos) Frecuencia de trasplante
 

 

     

 

Esta clasificación es, evidentemente, variable. Una misma característica señalada aquí como complementaria puede ser, en condiciones extremas, grave y afectar al comportamiento de la planta. También una característica puede ser fácil o difícilmente observable dependiendo, por ejemplo, de la época del año (autenticidad de la variedad, sanidad –esporas o determinadas formas de insectos-) o de la presentación (sistema radical de cepellón)

No es fácil producir árboles que posean niveles deseables en todas las características de calidad, y es francamente difícil si no se tiene el conocimiento o la experiencia necesarios.

Las características internas pueden ser difíciles de demostrar, por lo que debe existir una relación de confianza entre el productor y el cliente. Es indispensable que las plantas tengan las características básicas, pero es prácticamente imposible valorarlo todo viendo la planta en el momento de la llegada a la obra. Por ello repito que debemos analizar muy bien el vivero al que se van a adquirir los árboles y, siempre que sea posible, visitarlos. Y después, a la recepción de las plantas, inmediatamente después, deben inspeccionarse para asegurarse de que cumplen todos los requisitos y aceptar o rechazar la partida.

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Arranque de plantas con cepellón

Sistema radical

Un sistema radical sano y bien formado es esencial para obtener una planta vigorosa, pues proporciona alimentación hídrica y mineral y anclaje en el suelo, lo que es particularmente importante en los árboles que viven muchos años y son cada vez de mayor tamaño. Las raíces tiernas de la mayoría de plantas deben ser blanquecinas.

En los viveros es importante mantener los contenedores o las líneas de cultivo limpias de malas hierbas para favorecer la formación de raíces.

Presentación

Hay tres formas de acondicionamiento del sistema radical que pueden influir sobre la calidad:

Raíz desnuda

El más frecuente para árboles de hoja caduca, especialmente de tamaños pequeños. Al estar el sistema radical visible, sin tierra adherida, deben extremarse las precauciones para evitar su deshidratación.

Cepellón

Es indispensable para especies de hoja perenne y especies sensibles al trasplante. Debe estar bien confeccionado para que asegure la cohesión entre la tierra y las raíces (Foucard, 1.996) y, por tanto, el estado hídrico de la planta desde la salida de las parcelas de cultivo hasta su plantación definitiva. Para ello se utiliza malla metálica (no galvanizada), yute o paja (evitar fibras sintéticas) y, en determinados casos, escayola para fijar mejor el sistema radical. Es necesaria la utilización de elementos biodegradables, así no será necesaria la eliminación de los mismos, aunque es conveniente una vez plantado el árbol, quitar el alambre superior que pueda quedar alrededor del tronco.

El cepellón debe tener la dimensión correcta para contener el sistema radical; por ejemplo, en árboles se estima que su diámetro debe ser el triple de la circunferencia del tronco. El tronco debe estar centrado en el cepellón, sin estar demasiado enterrado en él, siendo visible el ensanchamiento de la base del tronco (ISA, 1.995).

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Arboles en contenedor Air Pot

Contenedor

Cada vez más utilizado por sus ventajas de facilidad de manipulación y menores exigencias de cuidados y, por tanto, mayor garantía de arraigue. Debe diferenciarse entre los árboles cultivados en contenedor y los árboles puestos en contenedor al ser arrancados del campo de cultivo. Estos últimos deben ser aceptados como cultivados en contendor únicamente si han sido cultivados en el mismo durante un ciclo completo de vegetación. El tamaño del contenedor será similar al del cepellón.

Defectos más comunes del sistema radical:

Exceso de raíces

En plantaciones a raíz desnuda una longitud excesiva de las raíces puede ser un problema, ya que en el momento de plantar las raíces pueden curvarse hacia arriba, malformándose posteriormente el sistema radical y pudiéndose formar sistemas radicales con los problemas que se mencionan a continuación.

Raíces aplastadas o desgarradas

Se presenta a veces en los árboles a raíz desnuda si no se ha utilizado la maquinaria adecuada para el arranque. Los cortes deben ser limpios, por lo que si se presenta este problema, antes de plantar se deben podar las raíces para eliminar la parte dañada (ISA, 1.995).

Raíces torcidas

La raíz principal, las raíces secundarias, o ambas están fuertemente curvadas. Es grave en los árboles, pudiendo no sólo reducir el crecimiento, sino afectar gravemente su estabilidad (Harris, 1.983) si la raíz principal tiene una curvatura pronunciada de más de 90 grados y menos del 20% de las raíces se originan sobre la curva.

Espiralización y/o raíces estragulantes

Las raíces forman círculos, generalmente horizontales, enrollándose alrededor del tronco o de otras raíces, llegando al extremo de estrangularlas. Según Harris (1.983) es grave si alrededor de la raíz principal el 80% o más de las raíces están enrolladas más de 360º, con lo que quedarían menos del 20% de raíces libres para dar estabilidad y anclaje. Es un problema básicamente de plantas cultivadas durante excesivo tiempo en contenedor, aunque ocasionalmente ocurre en árboles cultivados en “root bag” o “saco controlador de raíces” (Barney, 1.997).

Unas pocas raíces periféricas enrolladas no son normalmente un problema, tratándose de una característica difícilmente evitable de las plantas cultivadas en contenedor, y que se puede solucionar fácilmente cortándolas o extendiéndolas para prevenir futuros estrangulamientos.

Lo que debe comprobarse es que no sean excesivas o estén lignificadas en el fondo del contenedor, indicación de que la planta ha permanecido demasiado tiempo en el mismo, con lo que estas raíces no pueden cumplir adecuadamente su misión, afectando el crecimiento posterior de la planta. Para examinar las raíces puede ser necesario destruir el cepellón y lavar las raíces sobre una muestra de plantas (hasta el 2% en grandes partidas) (Barney, 1.997).

Raíces deshidratadas

Desde su salida de los campos o parcelas de producción hasta el momento de la plantación definitiva las plantas deben estar protegidas para evitar su deshidratación, especialmente si son a raíz desnuda, y a resguardo de temperaturas extremas.

El transporte de las plantas desde el vivero es la fase más vulnerable para perder la calidad de la planta; el control del material vegetal pasa normalmente del vendedor al comprador a través de un tercero, el transportista. Son necesarias una previsión, planificación, cooperación y coordinación considerables por las tres partes para evitar las pérdidas de calidad.

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Viveros Guzman.-Quecus ilex formados

Trasplante

La mayoría de plantas transplantadas suelen tener un sistema radical más fibroso y compacto, lo que ayuda a su arraigue. Según Mailliet y Bourgery (1.993) la frecuencia de trasplante puede verificarse observando el tallo. Es suficiente comparar la longitud de los entrenudos el año siguiente al trasplante de la planta: la brotación es más débil al tener que rehacer sus raíces. Generalmente, pero, la frecuencia sólo es fácilmente comprobable en vivero o viendo las raíces (destruyendo el cepellón si procede). En plantas ejemplares transplantadas cuatro o más veces es difícil determinar la frecuencia de trasplante (Ley 1.988).

Parte aérea

Tronco

La rectitud en el tronco de los árboles es característica de calidad. Además la altura total y el diámetro del cuello deben estar equilibrados. Mailliet y Bourgery (1.993) estiman que, aunque es bastante variable, los árboles equilibrados tienen una relación altura total/diámetro del cuello de 60 a 80 (de 25 a 40 las coníferas).

En los árboles el diámetro del tronco decrece con la altura, lo que es positivo para hacerlos más uniformemente flexibles y, por tanto, más resistentes al viento. Una conicidad correcta permitirá prescindir antes de tutores.

Forma de la copa

Debe tener la forma natural de la especie o variedad, excepto las formas especialmente diseñadas. La mayoría de las especies de árbol tienen un porte natural con una guía principal (por ejemplo, Celtis, Robinia, Platanus, Populus) mientras que otras forman una copa más redondeada (Albizia, Gleditsia, Morus, Prunus).o piramidales Robinias, Sophoras Populus etc… Actualmente en España se está incrementando la demanda de árboles con guía, popularmente conocidos como flechados, y es una exigencia comercial en prácticamente todas las exportaciones a otros países europeos.

La posición y número de ramas deben ser equilibradas, deben estar fuertemente unidas al tronco y deben corresponderse con la naturaleza de la variedad y con el uso previsto. Así, por ejemplo, un árbol con ramas bajas puede ser útil como corta-vientos o pantalla visual o aislada, pero no para una calle o lugares accesibles.

Defectos

Las plantas no deben tener heridas en la corteza a excepción de las normales de poda. Son defectos de la parte aérea: los troncos condominante,, la corteza incluída, los troncos y guías múltiples, las hojas secas o falta de las mismas (por ejemplo coníferas demasiado juntas que no han podido desarrollarse adecuadamente), ramas rotas, daños por roedores, heridas por golpes de maquinaria, daños de fitotoxicidad por mala aplicación de herbicidas de contacto, falta de turgencia de hojas y ramas causada por deshidratación, y heridas de poda mal cicatrizadas, por helada o granizo, de las estacas o tutores o los elementos de sujeción a los mismos.

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Viveros Guadalquivir.-Citrus aurantium en contenedor

Vigor

El vigor de una planta puede ser una medida subjetiva, pues valorarlo exige un conocimiento muy profundo de la especie o variedad.

El vigor o crecimiento óptimo es difícil de definir (James, 1.994), pero se caracteriza por hojas grandes, color uniforme y equilibrio entre el crecimiento de los brotes y de las raíces.

Deben evitarse plantas excesivamente forzadas con fertilización nitrogenada para maximizar su crecimiento, pues pueden presentar una excesiva suculencia que se traduce en una estructura débil y mayor sensibilidad a las inclemencias meteorológicas.

Compatibilidad portainjerto-variedad

Un error en la combinación patrón-variedad puede causar el envejecimiento prematuro y acarrear la muerte (por ejemplo Crataegus sobre Sorbus).o Ulmus minor var.umbraculifera o Robinia pseudoacacia var. umbraculifera que acusan mucho el problema.

Color de las hojas y de las flores

Es una característica ampliamente usada para valorar la calidad. Es fundamental que el color de las hojas y de las flores de una planta sea el propio de la especie o variedad. Puede generalizarse que, si procede por la variedad y la época del año, las hojas deben ser de color verde oscuro, aunque como característica complementaria no es suficiente. Como experimentó Whitcomb (1.992) variaciones del  color de las hojas inapreciables a la vista pueden producir variaciones substanciales en la respuesta de la planta.

También como en las hojas, el color de las flores debe ser el característico de la variedad. En los árboles valorados por sus flores, un mayor número será indicativo de mejor calidad.

Sanidad vegetal

Es fundamental la ausencia de plagas y enfermedades sobre las plantas. Es indispensable para evitar problemas posteriores. Debemos distinguir entre plagas y enfermedades graves (por ejemplo escolítidos), que pueden afectar peligrosamente el posterior desarrollo de una planta, de las que son solamente temporales (por ejemplo pulgones) o circunstanciales y sin carácter de continuidad. Además algunos organismos pueden no ser perjudiciales o tener poco efecto sobre las plantas, o incluso ser beneficiosos, por lo que su presencia debe ser así valorada.

También debe advertirse que la presencia de agallas o protuberancias en las raíces de algunas plantas es normal y no deben ser confundidas con ataques de nemátodos o presencia de Agrobacterium.

La falta de sanidad no únicamente perjudica la calidad de las plantas afectadas, sino que es un riesgo por la posibilidad de introducir plagas o enfermedades problemáticas o contagiar a otras plantas en el parque o jardín de destino. Para minimizar este riesgo, la legislación europea obliga a que bastantes de las especies de árboles se comercialicen acompañadas del pasaporte fitosanitario (DOCE L-376, 31, 12, 1.991).

 

Abies                                                                           Picea

Arecáceas (Palmae)                                                    Pinus

Castanea                                                                     Plátanus

Citrus                                                                           Poncirus

Crataegus                                                                    Pópulus

Cydonia                                                                       Prunus

Eriobotrya                                                                    Pseudotsuga

Eucalyptus                                                                   Pyrus

Larix                                                                            Quercus

Malus                                                                          Rubus

Mespilus                                                                     Sorbus (excepto S. Intermedia)

Persea                                                                        Tsuga

 

El pasaporte es expedido por cada viverista o comerciante, previa autorización del servicio oficial de sanidad vegetal de la comunidad autónoma donde radica. En España el pasaporte no tiene un formato normalizado como ocurre en algunos países europeos. Suele consistir en una etiqueta que lleva impresa unos números de referencia (por ejemplo: Pasaporte Fitosanitario CEE E-09-17.0050-0886) adherida al albarán o factura.

Malas hierbas

El medio de cultivo de los árboles cultivados en contenedor y los cepellones deben estar libres de malas hierbas, especialmente vivaces y perennes, para evitar la infestación del lugar de plantación definitiva.

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Viveros Guadalquivir.-Citrus aurantium en cultivo

Tamaño de la planta

El tamaño de una planta no es en sí mismo una característica de calidad. La forma de medir las plantas y clasificarlas por tamaños es únicamente un acuerdo entre los operadores del sector. Debe tenerse en cuenta que dentro de una misma clase de tamaño las plantas de un lote deben estar uniformemente repartidas, y que las normas deben contemplar la posibilidad de tolerancias.

Homogeneidad

Es importante la uniformidad de las plantas cuando no se compra un único ejemplar. Además, como señala Foucard (1.996), es importante la repetibilidad en los años, concretamente si se tienen que realizar plantaciones escalonadas o sustituciones.

Autenticidad varietal

Lógicamente el material vegetal de todas las plantas debe corresponder al nombre usado, o viceversa. La falta de coherencia entre el nombre asignado y la planta a que se hace referencia no es en sí mismo un problema de calidad de la planta afectada sino que denota la falta de calidad de la empresa que la produce o suministra. Las plantas, y especialmente cuando la exactitud de la especie o variedad es crítico (por ejemplo clones machos de Populus- que no diseminan semillas-) deben adquirirse sólo en viveros que puedan garantizar la autenticidad varietal.

Nomenclatura

La utilización de una correcta nomenclatura botánica es esencial para evitar posibles confusiones al nombrar las plantas. En todas las operaciones que sean de índole técnica o comercial deben especificarse la especie (género y epíteto específico), la subespecie y la variedad, cultivar o clon. La escritura correcta es indispensable, si no difícilmente puede garantizarse la autenticidad varietal.

La nomenclatura botánica debe seguir el Código Internacional de Nomenclatura Botánica (Greuter et al., 1.994), mientras que la designación de los cultivares debe seguir los criterios establecidos en el Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas (Trehane, 1.995).

Variedades protegidas

Actualmente casi todas las nuevas variedades están afectadas por los derechos del obtentor. El obtentor o “creador” de una nueva variedad tiene el derecho exclusivo a multiplicarla y a comercializarla (vender, ofertar o exponer para su venta) si la ha protegido.

Las condiciones para que una variedad se pueda proteger (Costin, 1.990) son: que sea nueva (que no haya existido comercialización previa), que sea diferente (claramente distinguible de las otras variedades por al menos una característica describible con precisión), que sea estable (debe mantener las características cuando es multiplicada) y que sea uniforme (que no manifieste diversidad en sus características esenciales).

Actualmente existe la posibilidad de proteger variedades de cualquier especie bajo el Reglamento de protección comunitaria de las obtenciones vegetales (DOCE L-227.1.9.1994) y la variedad queda protegida en todos y cada uno de los estados miembros de la Unión Europea. Las variedades para  las que se ha solicitado o que han recibido protección son publicadas en el Boletín Oficial de la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales. No obstante en cada uno de los estados también se puede proteger una variedad, siempre y cuando este estado tenga abierta la protección para la especie que se pretende proteger. Lamentablemente España, en plantas ornamentales, sólo tiene abierta la protección de los géneros Rosa y Dianthus.

Pero como el proceso de protección es largo, muchos obtentores recurren a registrar el nombre de la variedad como marca para garantizar una protección adicional. De ahí que algunas variedades sean conocidas con dos nombres diferentes.

Ni qué decir tiene que la calidad de las plantas de una variedad protegida será avalada con la correspondiente licencia del obtentor.

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Viveros Paraire.-Arboles acopiados para la carga en camion

Disponibilidad en viveros

No es en absoluto un determinante de la calidad de la planta. Pero sí puede valorarse la calidad de  los proyectos de parques y jardines, además de por la exigencia en calidad de la planta, por ajustar las especies o variedades y los tamaños o presentaciones especificados en el proyecto a la disponibilidad real de las mismas.

La mejor forma de prevenir la falta de aprovisionamiento de determinadas variedades, tamaños o presentaciones, es la programación del suministro de material vegetal a partir de que se ha concretado en el proyecto, contratando la producción con tiempo suficiente. Son los contratos de cultivo, que consisten en hacer el pedido de la planta anticipadamente. Contratando el cultivo por adelantado además de asegurar el suministro de la cantidad de planta deseada tenemos la ventaja adicional de poder controlar el proceso productivo, que nos garantizará doblemente la calidad requerida e incluso el poder negociar un mejor precio con el viverista debido a la antelación del pedido. Más adelante detallamos su funcionamiento.

NORMALIZACIÓN- ESTÁNDARES DE CALIDAD

Hemos mencionado diferentes aspectos que podemos tener en cuenta para valorar de calidad de las plantas. Pero ¿cómo lo cuantificamos? ¿A qué nivel es aceptable un defecto? ¿Quién garantiza la calidad? Algunas de estas preguntas, por ejemplo la calidad sanitaria, hemos visto que tienen respuestas legales. Otras, tienen la respuesta en los convenios entre profesionales para establecer unos criterios comunes: la normalización.

La normalización o estandarización de las plantas de vivero es el conjunto de normas o reglas que definen las características técnicas (calidad, sistema de medida, descripción, presentación) que deben poseer.

En España no existen normas oficiales (UNE) que regulen la calidad de las plantas de vivero. Dado este vacío normativo, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Peritos Agrícolas de Cataluña empezó a redactar las Normas Tecnológicas de Jardinería y Paisajismo (NTJ).

Por otra parte, en la mayoría de países europeos disponen de una normalización propia. Con la mirada puesta en la Unión Europea, y partiendo de las normas nacionales de los países miembros, en 1.990 se empezó a trabajar en la armonización de las diferentes normas estatales existentes. La iniciativa de la Asociación Europea de Viveristas (European Nurserystock Association- ENA-) que integra las asociaciones de viveristas de la mayoría de países europeos, tiene como objetivo que haya una sola norma de calidad de plantas en Europa, que en el futuro está previsto sea una EuroNorma aprobada por el CE (Comité Europeo de Normalización).

En Octubre de 1.996 terminaron los trabajos y se publicó la primera versión en inglés (ENA, 1.996) de las Normas Europeas de Calidad de las Plantas de Vivero, que contienen un capítulo específico dedicado a árboles y otro a coníferas. En cada capítulo se concretan, como mínimo, los requisitos y especificaciones particulares, los tamaños y, si procede, lotes y embalaje.

A título de ejemplo de las normas ENA, en la tabla 4 se especifica la clasificación por tamaños de los árboles, en la Tabla 4, se muestran algunos de los requerimientos específicos de las plantas cultivadas en contenedor, y en la tabla 6 la clasificación por tamaños de las coníferas.

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Viveros.-Arranque a raiz desnuda

Tabla 3.- Clasificación de los árboles según el perímetro del tronco (circunferencia a 1 m  sobre el nivel del suelo) y color de la marca indicativa de la clase perimetral.

CLASE PERIMETRAL EN CM. COLOR DE LA MARCA CLASE PERIMETRAL EN CM. COLOR DE LA MARCA
6-8

8-10

10-12

12-14

14-16

16-18

18-20

20-25

25-30

30-35

Azul

Amarillo

Rojo

Blanco

Azul

Amarillo

Rojo

Blanco

Azul

amarillo

35-40

40-45

45-50

50-60

60-70

70-80

 

(a partir de 50, de 10 en 10)

Rojo

Blanco

Azul

Amarillo

Rojo

Blanco

y así sucesivamente

 

 

Tabla 4.- Algunos de los requisitos específicos de las plantas cultivadas en contenedor.

8.1.1.     Las plantas cultivadas en contenedor deben definirse con una “C” seguida por un número, indicando el volumen del contenedor en Litros. Ej: C15= 15 Litros.

8.1.2.     Las plantas cultivadas en maceta deben definirse con una “P” seguida por un número. El número indica la anchura exterior de las macetas cuadradas (parte superior) en centímetros. Ej: P11= maceta de 11 cm.  Debe indicarse si se utilizan macetas redondas.

8.1.3.     Las plantas en maceta o contenedor deben haber crecido en el contenedor/maceta el tiempo suficiente para que el crecimiento radicular haya penetrado substancialmente el medio de cultivo, pero no espiralizado.

Tabla 5.- Clasificación de las coníferas por tamaños.

  Altura en cm. Marca de color Altura en cm. Marca de color Altura en cm. Marca de color
Crecimiento vertical vigor medio

 

 

 

 

 

Crecimiento vertical de gran desarrollo

 

30-40

40-50

50-60

60-70

70-80

 

 

40-60

50-60

60-80

80-100

 

Blanco

Azul

Amarillo

Rojo

Blanco

 

 

Azul

Amarillo

Rojo

amarillo

 

80-90

90-100

100-125

125-150

150-175

 

 

100-125

125-150

150-175

175-200

 

Amarillo

Azul

Blanco

Azul

Rojo

 

 

Blanco

Azul

Rojo

amarillo

 

175-200

200-225

225-250

250-275

275-300

 

 

200-250

250-300

300-350

350-400

 

Amarillo

Azul

Blanco

Amarillo

Rojo

 

 

Azul

Amarillo

Azul

Blanco

 

Al igual que  las NTJ estas normas son de aplicación voluntaria, y no excluyen a nadie de producir, comercializar o utilizar plantas que cumplan la calidad especificada. Pero es de esperar que los requisitos de esta norma europea sean los mínimos de calidad de las plantas de vivero.

Mientras las normas de calidad no sean completamente operativas, es necesario confiar en la integridad del viverista, y cuando esto no es posible el cliente debe buscar otros proveedores (Davidson et al., 1.994). Los profesionales deben reconocer la calidad de las plantas de vivero, reconocimiento que implica el compromiso de valorar las plantas por sí mismas y no sólo por el precio que debe pagarse. Este compromiso de calidad ayudará a mejorar su trabajo y perfeccionará las obras realizadas, aumentando, consecuentemente, la calidad de los parques y jardines y por tanto la calidad de vida de los ciudadanos.

Cada vez son más los agricultores que se dedican a producir árboles en vivero. Producir no es complicado, pero producir plantas de calidad no es tan fácil, La demanda de adquisición de árboles ha atraído a un gran número de agricultores a producir, con ofertas baratas de árboles sin preocuparse de la calidad de las plantas producidas, árboles producidos en cantidades exageradas y de dudosa calidad.

La calidad no es barata, exige mayor profesionalidad. Para producir plantas de calidad es necesario aplicarla en todos los aspectos de la producción de arbolado desde la selección varietal a la de los planteles o su reproducción, desde su primera implantación hasta el producto final. Considerando todos los aspectos de la calidad y la calidad en todos los aspectos del cultivo y el marketing de la planta, dentro de la gestión de calidad del viverista o empresa productora.

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Vivero de Prunus en cepellón

Debe sensibilizarse nuestro país en producir árboles con estándares de calidad en la línea de las normas europeas que se están elaborando en Europa y mientras estas no estén en vigor seguir las normas  legales vigentes y los aspectos ampliamente conocidos de: Nomenclatura, siguiendo los criterios del Colegio Internacional, Definiciones claras de sus alturas, grosores y sistemas de cultivo, Control sanitario eficiente. Establecimiento de competencias entre la calidad de los árboles para mejorar y perfeccionar los trabajos de plantación. Especificar el número de trasplantes o repicados que han sufrido los árboles; Así como el cultivo de árboles para uso específico, forestales, para vallas, aislados, ramificados, para parques y jardines, para alineaciones urbanas, etc…. debe ser exigido.

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Viveros.-Erythrins crista galli

La cultura de la calidad ha iniciado sus primeros pasos que nos han de servir para alcanzar a otros países mucho más adelantados en estos aspectos. En realidad hemos iniciado el camino, queda mucho por hacer, es cierto, pero la continua preocupación social hacia el medio ambiente y la ecología, ha de suponer que todos los profesionales implicados en los temas de jardinería y paisajismo, seamos conscientes de la necesidad de mejorar la calidad de nuestros trabajos, de conquistar posiciones en los mercados exteriores recuperando  y poniendo al día nuestros mercados interiores con vistas a la competitividad de otros países.

Vemos como se han abierto mercados exteriores en el suministro de arbolado viario, Italia, Francia, Holanda etc… están importando árboles para nuestras plantaciones urbanas, en aras de una mejor calidad de los árboles a plantar, calidad no siempre bien entendida al introducir géneros y especies de dudosa aclimatación, procedentes de áreas de cultivo con suelos y climas específicos diferentes, con costos elevados del producto, muchas veces sin sopesar las existencias en los mercados nacionales.

La exposición de estas plantas a condiciones edáficas, climatológicas e hídricas completamente distintas a las de su lugar de origen, exigen una aclimatación a largo plazo de los árboles, que no siempre da buenos resultados. La utilización de árboles bien adaptados a las condiciones ecológicas de la ciudad y a los condicionantes del clima mediterráneo, árboles adaptados a las condiciones ambientales, en principios de bajo mantenimiento dentro del gran abanico de árboles adecuados para nuestra jardinería urbana, debe ser nuestra meta.

El clima mediterráneo típico presenta unos periodos secos estivales de 3 a 6 meses con temperaturas elevadas poco favorables para el desarrollo de la vegetación de plantas que no resisten el estrés climático de nuestro país.

Un   aspecto que generalmente no tenemos en cuenta a la hora de seleccionar las especies que debemos plantar en la arboricultura urbana en su capacidad para aprovechar la luz y evitar la competencia por esta.

La disponibilidad de luz en la ciudad no depende generalmente de la competencia de otros árboles, si plantamos con amplitud, sino del trazado de las calles, la altura de los edificios, los efectos pantalla, factores que en  la naturaleza nunca intervienen y no suelen ser tenidos en cuenta en la mayoría de los trabajos sobre vegetación.

II CURSO DE JARDINERIA.- LA CALIDAD EN LAS PLANTACIONES DE ARBOLADO.

Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla.- Sevilla 1999