Me refiero a la reciente reurbanización del entorno del Arco y la Basílica de la Macarena como nueva plaza peatonal, una obra que ennoblece este nuevo espacio urbano peatonal.

Una plaza que ha restringido la circulación automovilista y el aparcamiento de vehículos frente a la Basílica.

¿Pero porque en un espacio tan amplio se han plantado naranjos ¿

Sera por no ocultar el Arco, será por considerarlo un árbol tradicional en las calles de la ciudad o será por su gran adaptación al clima de Sevilla.

Pero y la sombra en este espacio, no se ha pensado en la mitigación del soleamiento con arboles de mayor tamaño que hagan mas confortable la estancia durante los muchos días que el sol bate sobre el pavimento, podemos convertir el nuevo espacio en una nueva isla de calor en la ciudad.

Cierto que el naranjo es un árbol tradicionalmente apreciado por los ciudadanos que en espacios restringidos es uno de los arboles privilegiados por su porte y posibilidad de sombra, pero en amplios espacios urbanos sin problemas deberíamos de utilizar arboles de mayor porte con mayores posibilidades ambientales con vista a los problemas climáticos que tiene la ciudad en este tipo de espacios pavimentados.

Simplemente utilizando el lema “El árbol correcto en el lugar correcto” podíamos haber elegido un árbol más adecuado para este espacio en el que el naranjo queda fuera de escala.