

Hubo una vez hace quince años la decisión de crear un icono en la ciudad de Valencia con la construcción de un puente lleno de flores, ahora con graves problemas de sostenibilidad y con clara falta de mantenimiento, su creación se debió a la necesidad de crear una vía alternativa mientras se construía el nuevo Puente de la Exposición de Santiago Calatrava, entonces se creó el denominado Puente de las Flores, con ello se honraba al himno de la ciudad, que la bautiza como “Valencia la tierra de las flores”. Y se convirtió de pronto al llenarlo de geranios y murcianas ( gitanillas en Andalucía ) en uno de los más bonitos de la ciudad.
El Puente de las flores, que abrió sus puertas en 2002, se une a la calle con la Ciudadela al Paseo de la Alameda. Debe su nombre a las macetas llenas de flores que apoyadas en una estructura construida especialmente para albergarlas se encuentra en ambos lados del puente, visible desde el Puente de la Exposición de Calatrava se encuentra el distintivo Puente de las Flores, que está decorado con jardineras y macetas de que contienen, las cifras varían de 10.500 a 27.000 plantas ( datos publicados ) de flor de todos los colores, que varían a lo largo de las estaciones.
Mientras fue mantenido por los políticos que decidieron construirlo todo fue un rio de rosas, alabanzas, prestigio de la ciudad, atracción turística etc.…todo eran bondades, pero hubo cambio el signo político y vino el abandono ,el puente era insostenible ante el costo que suponía la renovación total de las plantaciones hasta cuatro veces al año para mantenerlo en flor constantemente con la traca final de las poinsetias a la llegada de las fechas navideñas.
Era, sin duda alguna, uno de los iconos del consistorio que lo creo, donde, por ejemplo, durante la visita del Papa Benedicto XVI a la ciudad en 2006, se plantaron flores blancas y amarillas como homenaje a la bandera de la Ciudad del Vaticano.


Lo cierto es que la polémica sobre el coste de su mantenimiento ha rodeado al puente desde que fuera inaugurado en 2002.
El sistema de mantenimiento del puente se convirtió en insostenible para la nueva corporación 18 o 20.000 euros cada vez que se renovaban las plantaciones era un gasto que no podía sustentar el municipio ante la crisis económica que atravesaban las arcas de la Administración Local.
El Puente de las Flores se construyó en la época de las vacas gordas donde nada era imposible con dinero público, en este caso fue solo la construcción de este puente, en otros casos ,estadios, aeropuertos, estaciones o edificios obsoletos etc.…y su mantenimiento con el paso de los años acabó por convertirlo en “el puente más caro del mundo”. Según la prensa local, costaba más de 500.000 euros al año por los tres cambios de flores que se hacían (llegaron a ser hasta cinco) más todo lo que cuesta conservarlas en buen estado.
Lo cierto es que la polémica sobre el coste ha rodeado al puente desde que fuera inaugurado en 2003. Entonces se utilizaron hasta cuatro tipos distintos de plantas: geranios, prímulas, flores de Pascua y ciclámenes. Finalmente se optó por eliminar esta última especie por la poca durabilidad de sus brácteas rojas.
El puente entro en una polémica municipal de insostenibilidad del gasto y ciudadana de abandono manifestándose que, aunque se recorte el dinero para destinarlo a otras causas más importantes como el gasto social, también se destine un poco más a mantener este monumento, que ha sido uno de los más fotografiados de la ciudad durante los periodos de mayor atractivo.


Pero el tiempo y los recortes en los presupuestos han ido haciendo que las plantas se hayan ido estropeándose, produciendo cada vez menos flores lo que hace que el puente ya no haya sido tan vistoso como antes.
Los ciudadanos atacan al Alcalde de destinar una cantidad cada vez mayor del presupuesto de todos los valencianos “a pagar subvenciones a entidades afines a su ideología política radical” y, sin embargo, abandone el puente de las Flores, “que ha sido un atractivo turístico de la ciudad, sin mantenimiento y con una imagen deplorable.”
Después de unos años de desatención a los trabajos de mantenimiento en el año pasado se llevaron a cabo los trabajos de sustitución y reparación de la red de riego y de la pintura del puente antes de realizar el cambio de todas las plantas.
Con buenas prácticas jardineras y nuevos tipos de plantas más resistentes, nuevos sustratos y abonos que se están aplicando a las plantas, , junto con el buen clima de Valencia, se podrá conseguir mantener las plantas del puente con producción propia en el vivero que el Instituto Valenciano de Acción Social tiene en Cheste y con un plan de gestión y mantenimiento de estas plantaciones se supone que podrán estar en buen estado durante más de dos años”,
“Este modelo de gestión, eficaz y eficiente, que apuesta por la inclusión social y se desarrolla de manera responsable y racional, contrasta con el derroche de recursos públicos en que se había convertido la gestión de este puente con el anterior gobierno”. Así ha respondido a las críticas de la oposición la política de turno, puesto que, según ha recordado “el Partido Popular cambiaba las plantas continuamente, malgastando recursos de todos y todas, ( lo de todos y todas, valencianos y valencianas me fastidia un poco, pero traduzco literalmente ) en una deriva que mostraba que vivían fuera de la realidad. La vez que más tiempo duraron fue 10 meses. Con nuestra gestión, en la que hemos introducido criterios mucho más responsables con los recursos de todos los valencianos y valencianas, hemos comprobado que el pelargonio puede vivir, en buenas condiciones, más de 2 años en las jardineras, si se aplican los métodos correctos” así se expresa la política responsable.


Aplíquese la política más adecuada y esperamos que comprendiendo la reducción de gasto, no signifique por ello el abandono y dejadez de que sin duda ha atravesado el puente ( que es o era) el más fotografiado de Valencia, tal y como uno mismo puede comprobar en redes sociales ,además de ser un objeto de reclamo para el turismo de la ciudad.
Todas las administraciones han de reducir los gastos de las plantas de temporada como hicieron anteriormente muchas ciudades europeas sustituyéndolas por otras plantaciones no menos esplendorosas pero hay espacios notables que aplicando nuevas técnicas de sostenibilidad deben de mantenerse.



El Ayuntamiento y los ciudadanos que lo apoyan deben comprender que no hay un solo puente en el mundo de estas características ,solo en Shelburne Falls en Massachusets EE.UU existe un puente de características similares “Walk the World Famous Bridge of Flowers” y así lo promocionan.
Cada año, decenas de miles de visitantes de lugares tan lejanos como China vienen a admirar el Puente y se llevan recuerdos felices de un pequeño pueblo rural con una gran belleza en su corazón.
Este Puente de las Flores es el único de su tipo en el mundo. Pero este es la conversión de un puente en un jardín. . El Club de Mujeres de Shelburne Falls se hizo cargo de la administración y el mantenimiento de las plantaciones, y un subcomité lo supervisa hasta el día de hoy.
No tiene nada que ver con el de Valencia ,piensen los valencianos en una ciudad sin flores y unas fallas sin mascletás por causa de una malentendida crisis ,la sostenibilidad no consiste en suprimir sino en hacerlo mejor en mejorar lo existente con nuevas técnicas que lo hagan más sostenible para que Valencia siga siendo la ciudad de las flores..
Muchas gracias por tu blog, José Elías. Es muy interesante.
Sobre el caso del puente de flores de Valencia, he estado en la ciudad… ¡y no sabía que existía!
Es muy vistoso, pero parece que el mantenimiento se escapa de lo razonable. Y esto es un problema desde su concepción. Es un poco como Calatrava… Muy vistoso, pero con sobrecostes y mantenimiento millonario. No se pueden hacer obras públicas que tengan esas herencias tan ruinosas.
Estaba leyendo en este artículo de 2011 (https://www.levante-emv.com/valencia/2011/01/20/puente-flores-cuesta-monforte/775399.html), que la jardinería del puente de las flores costaba 137.000 euros al año frente a un jardín histórico (el de Monforte, con 12.000 metros cuadrados) costaba 7.813 euros.
Solución: Se necesita colocar especies que duren más tiempo, incluso alguna bianual. Un gasto tan alto en mantenimiento no es sostenible.
Un saludo,
Javier
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