SEVILLA. REPORTAJE DE ÁRBOLES HISTÓRICOS. MONASTERIO DE LA CARTUJA: ZAPOTE Y JOSÉ ELÍAS BONELLS. FOTO: ROCÍO RUZ. ARCHSEV

INTRODUCCION

La magnitud de las grandes urbes y el creciente interés por la ecología han hecho que muchos ciudadanos vean en los árboles el mejor y más seguro antídoto contra la degradación de nuestras ciudades.

Esta recopilación de los árboles de nuestra ciudad pretende transmitir un mensaje de protección y respeto hacia ellos.

La indiferencia de la sociedad con respecto a su importancia en la ciudad debe ser postergada.

No es nada nuevo, las mejores experiencias realizadas con éxito en otros países me han servido como elementos de referencia para esta propia y singular elaboración, creyendo que somos nosotros los profesionales y también los ciudadanos, los que debemos utilizar nuestras propias palabras para poner en juego nuestros propios deseos.

El énfasis exagerado de la malsana actitud de “plantar árboles a toda costa”, aunque éstos no puedan sobrevivir ni desarrollarse, es aún moneda demasiado frecuente en nuestros días.

Corresponde a los sectores sociales más sensibilizados destacar la riqueza arbórea que poseemos, enseñar a protegerla, conservarla y disfrutarla.

Tenemos que valorar nuestro patrimonio arbóreo y dar a conocer este valor para que el ciudadano lo conozca y sienta interés en conservarlo.

SEVILLA.-PATIO DE BANDERAS

Mi intención ha sido la de recopilar todos los géneros de árboles existentes en la ciudad que me han parecido de interés, un pequeño compendio de historia y de su amistad con el hombre.

Como toda obra humana no será lo completa que desearía, por lo que cualquier crítica positiva será bien recibida y desde luego aceptada.

Mi deseo es que su publicación genere encuentros, motive diálogos, movilice actitudes y promueva la creación de grupos interdisciplinares y cambios de actitudes que jerarquicen la importancia del árbol urbano en la ciudad.

Ellos ocupan calladamente el lugar que se les asigna en la ciudad, donde permanecen en el más absoluto anonimato a pesar de los innumerables beneficios que aportan para la consecución de una mejor calidad de vida de la colectividad.

Un tema en el que las variaciones son innumerables es una fuente inagotable de placer.

Nadie duda en la actualidad de la importancia de los árboles para la supervivencia en nuestro planeta.

¡Qué placer cuando uno puede pasear bajo los árboles observándolos atentamente, incluso si conoce de ellos y qué riqueza de enseñanzas no es impartida sobre el terreno!.

La cultura del árbol debe ser difundida; su presencia casi siempre está unida a la historia y tradición de los pueblos.

El árbol ha sido siempre, y ahora más que nunca, símbolo de calidad de vida, quienes están interesados en este bienestar los cuidan, respetan y tratan de que crezcan en las mejores condiciones en nuestras ciudades.

FICUS MICROCARPA.-LAUREL DE iNDIAS EN PLAZA SAN LEANDRO

Desde la antigüedad, han sido considerados símbolos de riqueza y parte fundamental de la cultura de la naturaleza y del medio natural. Un pueblo culto sabe cómo cuidar y respetar sus árboles e incluso por el estado de los mismos podemos conocer el nivel cultural de la ciudad.

La inadecuada planificación urbana, manifestada por el uso inapropiado de los árboles en la ciudad es todavía un corolario diario, avalarlas por estudios científicos.

La búsqueda de una respuesta que pretenda ser verdad única y universal es utópica, cada pueblo debe utilizar sus propias tradiciones adaptándolas a las nuevas técnicas de arboricultura moderna que aparecen constantemente.

Asistimos día tras día a la destrucción de los árboles, siendo la ignorancia, a mi modo de ver, uno de sus principales problemas, se planifica sin contar con ellos, unas veces desde un frío gabinete o lo que es peor, con trabajos de campo en los que los árboles no son considerados, como si no existieran. Se redacta el proyecto y todo se da por bien hecho en aras de un falso progreso.

Pero ¿qué progreso se puede defender atentando contra los árboles?.

Testigos mudos de los acontecimientos acaecidos en su entorno, con muchos años en sus troncos, sin considerar sus grandes valores urbanos o ecológicos, son abatidos y maltratados.

El listado de catástrofes arboricidas ocurridas en nuestra ciudad en su tiempo no debe seguir aumentando.

En su larga y sosegada vida los árboles nos marcan el paso de las estaciones, los ciclos vitales de nacimiento, crecimiento y muerte son el símbolo del tiempo y el espacio, tienen una disposición natural para hacer del tiempo y el espacio dimensiones sagradas.

FICUS MACROPHYLLA EN LA CALLE PALOS DE LA FRONTERA.-SEVILLA

La mayor parte de los árboles singulares o monumentales están emplazados en lugares de especial vibración. El árbol se hace poderoso. Añoso y venerable ejerce sus influjos, el hombre lo concibe como tal y le confiere el sentido de árbol sagrado, y se hace responsable de su protección.

Cuando un árbol alcanza por su tamaño, edad, emplazamiento o fuerza transpira una aureola que lo hace destacar entre los de su entorno, adquiere un significado diferente a ojos del ciudadano y enseguida recibe un nombre propio, expresión de la admiración que despierta, crea a su alrededor un “microclima” que lo envuelve como una “bendición”.

El desprecio al árbol debe terminar, debemos concienciar a los diseñadores de espacios urbanos que los ciudadanos queremos árboles, la construcción de un aparcamiento subterráneo, las obras del Metro, una autovía, una nueva avenida o algún ensanche, debe ser considerado respetando los árboles existentes, o potenciando más su presencia si cabe. Ante la alarmante falta de sensibilidad debemos levantar nuestra voz, para convencer a los políticos y a los proyectistas de lo urbano que los árboles nos son necesarios, son los técnicos los que con sus planes, proyectos y diseños quienes pueden contribuir más a respetar estos seres entrañables y necesarios para mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades.

Este libro no es algo de usar y tirar, no está hecho con rapidez, su gestación y elaboración ha sido lenta, pausada, nunca podemos decir que lo sabemos todo sobre los árboles, conforme nos adentramos en su mundo se ensanchan los horizontes de nuestros conocimientos, sólo a través de muchas consultas a diversos especialistas en diferentes campos se garantiza el rigor de las especificaciones expresadas en lenguaje llano e inteligible.

Quizás todo esté un poco desordenado, las ideas se han ido entretejiendo como las ramas de los árboles. Es cuestión de vagabundear entre las hojas del libro y dejar volar nuestra imaginación.

ARTICULO DE LA PRESENTACION DE UN LIBRO QUE SE QUEDO EN BLOG

“Estos árboles que a todos pertenecen, al cuidado de todos se confían”.

                                                                                                                         Por José Elías Bonells