Phytolacca dioica.-Ombú.-Cartuja de Santa Maria de las Cuevas.

“En el último día del mundo, me gustaría plantar un árbol”

La población arbórea forma parte del patrimonio de la ciudad y la política ambiental urbana debe ocuparse, como se hizo con los medios que se disponían en épocas anteriores y a la que se le achacan todos los males actuales.

Se ha vuelto a hablar en Sevilla de árboles, pero porque se caen, se talan y suponen un peligro.

“El gran paisajista andaluz Javier de Winthuysen, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza y, junto con Rubió i Tuduri, el mejor conocedor de los jardines españoles y mediterráneos y de su carácter particularmente adaptado a la naturaleza, no ahorró las críticas. Denostó el formalismo ornamentalista, las actuaciones que se hacían más para gloria de los jardineros que para el bienestar de la población, la mala colocación de los árboles y el uso de algunos inadecuados. Todo ello, decía, donde hay tanto que tapar y tanto que defender de los vientos fríos y del calor. “Plazas, verdaderas plazas —reclamaba— que sean para el vecindario y no para el jardinero.”

El urbanismo de bloques abiertos del 70 no contó con las plantaciones de árboles como elemento de urbanización.

Los árboles en la ciudad son un patrimonio importante y su instalación, mantenimiento y buen cuidado debe ser uno de los fundamentos de la política municipal, ambiental urbana. La política del arbolado urbano debe dirigirse a la mejor calidad ambiental y estética de los espacios abiertos.

Ante el poder de un lenguaje pervertido en el que “lo correcto y lo incorrecto era incorrecto” (l.63) Clare se puede protestar, pero no se puede ganar. Su propia fuente de autoridad verbal y moral puede permanecer, pero es probable que quede oscurecida por el lenguaje abrumador de los hombres de poder, dejados para hablar por un paisaje y una comunidad que ya no existen.

A saber, las personas más informadas tienden a ser más infelices que aquellos que le prestan menos atención, los pasotas y en esta ciudad son muchos.

Lo que pasa es que los políticos no están interesados en cuidar los árboles, pero las personas sí. La gente tiene una conciencia ecológica muy desarrollada. El problema no es de la gente, es un problema político.

Durante los años de formación de un político no hay una sola cosa que diga “ecología” y por eso no entienden nada al respecto, ni en cuatro años lo quieren entender.

Phytolacca dioica.-Ombú.-Cartuja de Santa Maria de las Cuevas..-Interior

¿Qué revisiones de la salud y estado de estos árboles se han hecho para conocer posibles patologías ocultas en los troncos y diagnosticar si están enfermos o sanos”?
Estas revisiones deben ser llevadas a cabo por “médicos” licenciados especialistas en arboricultura, son seres vivos los que hay que tratar, nadie se imagina que la salud de los animales y las personas la diagnostique un cualquiera, un intrusista, más o menos entendido. . Esto es más serio,

El análisis de riesgo de caída en un árbol de altura, que presenta sintomatología de riesgo, requiere un estudio y una valoración con tomografía/resistografía y/o análisis específico de cargas (incluida TDT), incluso un informe específico del análisis, valoración, conclusion y recomendaciones teniendo en cuenta su historial.

Sin embargo, en general las personas no quieren un árbol al lado de su casa, las razones son varias y entre las más sabidas están que rompen el cemento o el pavimento, pueden dañar las paredes de nuestra propiedad, echan mucha “basura”, obstruyen la visibilidad, etcétera. Y muchas tampoco quieren adoptar áreas verdes cercanas a sus domicilios, esas tareas las pueden/deberían hacer las autoridades, las empresas o quienes tenga tiempo.

Un gobierno que piensa en árboles asigna presupuesto para la rehabilitación del arbolado urbano, genera información para contar con indicadores de los beneficios económicos, sociales, ambientales, culturales, que tienen las áreas verdes en las diferentes localidades.

Para que una ciudad pueda mantener estratégica y exitosamente su salud y densidad de sus árboles urbanos, debe seguir siendo proactiva en sus enfoques de políticas para la plantación y mantenimiento de árboles en las calles. Los beneficios de los árboles en las calles son calculables y no se limitan a impactos económicos positivos, mitigación de islas de calor, beneficios ambientales y de calidad del aire, carácter de la ciudad, preservación del patrimonio y promoción de medidas preventivas de salud pública, como el transporte activo. Se ha demostrado que las políticas de protección y cuidado de los árboles son efectivas para mitigar los efectos ambientales negativos y, por lo tanto, ayudan a la participación en la actividad física promotora de la salud.

Tal compromiso municipal con la conservación puede ser particularmente vital durante los períodos de sequía y enfermedad cuando el cuidado perceptivo de los árboles y la plantación estratégica son los más críticos, ante la llegada del cambio climático.

La investigación muestra que los municipios que optan por no planificar de forma proactiva y gestionar sus árboles urbanos tendrán mayores costos totales durante la vida útil de los mismos y pueden experimentar una pérdida de beneficios netos de los árboles urbanos en las calles. Los árboles urbanos brindan su máximo beneficio durante la fase madura de un árbol, mientras que sus costos sin un mantenimiento adecuado muestran una relación inversa, lo que resalta la importancia del cuidado adecuado durante toda su vida.

Sin una planificación estratégica y datos y políticas relacionadas, una municipalidad puede dejar de mantener la plantación y el mantenimiento programado y proactivo de árboles en las calles y pueden contribuir aún más a la pérdida de densidad de árboles urbanos, como se experimenta en Sevilla.

Hay que tener cuidado con entender que una política del árbol es plantar más árboles, los arboles maduros eliminados ya no nos van a dar mas beneficios y los nuevos si se plantan pensando en el futuro, tardaran a dárnoslos a veinte, treinta o cuarenta años, si llegan a maduros.

A lo que nos referimos con ese término es que a partir de actividades relacionadas con los árboles se pueden crear empleos, mejorar la educación, diseñar programas de prevención para mejorar la salud, ofrecer bienes y servicios sostenibles, promover el consumo responsable, contar con ciudades más resilientes

La política de árbol se construye con raíces fuertes para cosechar frutos en beneficio de todos los ciudadanos.

Ficus macrophylla.-Higuera de Moretón en calle Palos de la Frontera.-Sevilla

Ciertamente, no hay nada humano que no se pueda corromper, incluso el amor a los árboles. Y es que el bien y el mal siguen siendo frutos del mismo árbol.

No se descarta la afectación de las condiciones meteorológicas (ola de calor, tormenta y viento), sin embargo, también se consideran factores unas podas deficientes, la imposibilidad en determinadas zonas de tener raíces adecuadas o la falta de salud de algunos árboles.

En las últimas décadas, el riesgo se ha convertido en un campo distinto de la investigación social, ya que los estudiosos en una variedad de disciplinas han desarrollado teorías sobre la “naturaleza” del riesgo y el papel que desempeña en la sociedad contemporánea. Colectivamente, estas teorías enriquecen nuestra comprensión de la política de riesgo, la dinámica de la percepción de riesgo y la forma en que el riesgo influye y se configura por el espacio, la cultura, el cambio social y los modos de gobierno.

Para abordar este tema, recurrimos a los conceptos de promulgación, multiplicidad y política ontológica para explorar cómo diferentes tipos de riesgos y árboles se hicieron más o menos reales durante un debate contencioso sobre el riesgo que representa un grupo de árboles urbanos

Este estudio del caso sugiere que podemos pensar en riesgos y entidades peligrosas como los árboles como efectos que también afectan porque provocan intervenciones que transforman cuerpos y espacios de manera más o menos duradera. Asistimos a la promulgación, multiplicidad y políticas ontológicas de riesgo, proponemos, proporcionar una manera alternativa de navegar los momentos de contestación política sobre la evaluación y gestión del riesgo que tiene implicaciones sobre cómo se conciben y conducen estos procesos en el futuro.

Quienes deberíamos aprender de una buena vez somos los ciudadanos: la democracia es una asignatura larga, pero merece la pena tratar de aprobarla, ya que nunca llegará sin nuestro esfuerzo.

Taxodium distichum.-Ciprés de los pantanos.Glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer.-Parque de María Luisa

 

 

LOS ARBOLES

Creo que jamás mis ojos podrán ver,

Un poema tan bello como lo es un árbol.

Un árbol cuya hambrienta boca se contacta con

El dulce flujo del corazón de la tierra que lo nutre.

Un árbol que a Dios mira todo el día,

Y en oración eleva sus hojosos brazos.

Un árbol que lucir puede en verano,

El nido de un ruiseñor en su cabello adornado.

Sobre cuyo pecho la lluvia ha reposado,

Pues con ella vive íntimamente ligado.

Los ignorantes como yo suelen escribir poesía,

Pero solo Dios puede crear un árbol.

De Joyce Kilmer