ÍNDICE

ÍNTRODUCCIÓN

1. PUESTA EN VALOR DEL PAISAJE URBANO .

REPETICIÓN .

SECUENCIA

BALANCE .

ESCALA.

2. REDUCIR LA PRESENCIA DE TRÁFICO .

3. EL ÁRBOL COMO ELEMENTO SINGULAR .

4. DIVERSIDAD DE CRITERIOS .

INTRODUCCIÓN

El árbol produce una importante mejora en el medio ambiente urbano, afectando positivamente a múltiples factores como la reducción de la contaminación, la bajada de las temperaturas, el incremento de la humedad ambiental o la fijación de las partículas sólidas en suspensión. Sin embargo, el arbolado también puede tener una función básica en la mejora del paisaje urbano que en pocas ocasiones se tiene en consideración.

Así, el árbol viario será capaz de corregir ciertas alteraciones o, por el contrario, potenciar determinados valores paisajísticos. Por lo tanto, se hace necesaria una relación simbiótica entre el árbol y el entorno urbano. La inclusión de este elemento en cualquier espacio debe ir ligada a un análisis previo del paisaje circundante. Para ello, se deberá realizar un estudio del paisaje lo que aportará un conocimiento mucho más preciso del entorno. Una vez obtenidos y analizados los resultados, nos permitirá obrar en consecuencia. Este conocimiento ayudará a una valoración más precisa y objetiva del patrimonio arquitectónico y, por lo tanto, redundará en un paisaje de mayor calidad ofreciendo una clara mejora del paisaje urbano.

Por ello, se hace necesaria una mayor creatividad, no solo en la búsqueda de nuevas especies más adaptadas; sino también en la disposición y empleo del árbol de viario. Se deben buscar nuevas formas de incorporar al árbol en las ciudades. Las habituales alineaciones viarias no deben estar subordinadas a la dominante calle desarrollada muy probablemente para favorecer la circulación de vehículos. Debemos evitar las plantaciones monoespecíficas y monótonas o incorporar los ciclos naturales perdidos al entrar en la urbe. En definitiva, debemos desarrollar la imaginación, haciendo ciudades más modernas y con mayor personalidad, modificando los cánones ya establecidos y sorprendiendo al peatón. Todo ello a la vez que mejorarnos la calidad del arbolado urbano.

El árbol debe emplearse para algo más que enmarcar nuestras calles y avenidas, debe ser un elemento clave como restaurador del paisaje de nuestras ciudades.

Por lo tanto, a través de su empleo se establecen los siguientes objetivos:

1. PUESTA EN VALOR DEL PAISAJE URBANO

Es fundamental el conocimiento del entorno, detectando aquellos elementos paisajísticos más singulares, de calidad y potenciándolos o, por el contrario, ocultando o disimulando las situaciones más adversas.

Con esa finalidad se deberá realizar un buen análisis del entorno de la calle donde se va a realizar la actuación que debe emprenderse siguiendo dos líneas de trabajo:

         Por una parte, se dirige hacia los componentes físicos y bióticos del medio, directamente perceptibles en una línea objetiva.

         Por otra, se trata de analizar las respuestas perceptuales de los observadores y usuarios, tratando de elaborar patrones de respuestas adecuados.

Por lo tanto, se deberá tener en consideración el paisaje visual, aquello que a simple vista observa el ciudadano como usuario de la vía (ya sea conductor, peatón, vecino, etc.). De forma que se realice un inventario y posterior análisis de cualquier elemento que incremente la calidad o produzca un detrimento en el paisaje. Para ello, se deberá analizar el patrimonio arquitectónico, los elementos singulares, el arbolado existente, la orografía, las cuencas visuales, los hitos, los puntos focales, etc. Especialmente destacable será el patrimonio histórico y cultural. Otros elementos, por

       1     1 PUESTA EN VALOR DEL PAISAJE URBANO. Fortalecimiento de la alta calidad paisajística de las calles.

         2. REDUCIR LA PRESENCIA DE TRÁFICO. Optimizar las condiciones estanciales y lúdicas del viario ofreciendo un mayor espacio y protagonismo al peatón.

         3. RECUPERAR EL ÁRBOL COMO ELEMENTO SINGULAR. El valor paisajístico y cultural del árbol, antaño tan valioso, prácticamente ha desaparecido de nuestras metrópolis.

4. DIVERSIDAD DE CRITERIOS PAISAJÍSTICOS. Dinamizar las calles y modificar la monotonía y homogeneidad excesiva. el contrario, poseen un valor inferior comparados con el resto de las edificaciones o pueden estar alterando la armonía del conjunto. Este estudio patrimonial sin lugar a duda condicionará la elaboración de los criterios de la reposición de las alineaciones del arbolado urbano, la permeabilidad de las alineaciones o la apertura de vistas concretas.

Pero también se tendrán en consideración otras cualidades que percibe el residente urbano a través de otros sentidos y que afecta a su percepción psicológica. La escala de la calle, la dimensión de las edificaciones, el ancho de las aceras, el color de las fachadas, la textura del pavimento, etc. Incluso, una diferente percepción del árbol urbano, capaz de trasmitir valiosas cualidades que complementan esa apreciación visual. Cualidades como estacionalidad, textura, color, ritmo, diversidad o tamaño, serán de suma importancia. Así, estudiar la escala del árbol en relación con la calle o crear un estrato medio vegetal favorecerá una mayor cercanía con el peatón y hará las calles más confortables.

Ello obliga a ser más creativos elaborando nuevos diseños, alterando las señaladas alineaciones. Un cambio sencillo será la introducción de una mayor diversidad en las calles. Se propone la mezcla de especies, en ocasiones se tendrán en cuenta que tan solo pequeñas o sutiles diferencias como el empleo de diferentes cultivares que alteren las coloraciones foliares, la floración o la forma, aunque su combinación pasará más desapercibida. Mientras que en otros casos se pueden mezclar especies muy distintas. Aunque bien es cierto que un exceso de mezcla o el empleo de forma muy extravagantes pueden dar como resultado ciertas incongruencias paisajísticas, que difícilmente serán entendidas por el observador. Por lo tanto, si existen dudas deberemos ser prudentes evitando diferencias drásticas entre ejemplares que pueden dar lugar a situaciones discordantes. Por lo tanto, la creación de patrones de plantación puede ir desde una sutil combinación a un marcado contraste, en función del objetivo que queramos lograr en cada caso y de las características de la vía.

Los principios que se deben tener en consideración para realizar estas combinaciones son

  •          Repetición
  •          Secuencia,
  •          Equilibrio
  •          Escala.

Un adecuado manejo de estas cualidades producirá una agradable sensación al usuario de la calle, repercutiendo en un aumento de la belleza y diversidad de la ciudad. De repente el árbol vuelve a ser el protagonista, lo que producirá un mayor interés al ciudadano que pasee bajo ellos.

 REPETICIÓN

Producida por la duplicación de ejemplares de la misma especie, o la combinación de módulos.

         Es la forma más sencilla y frecuente.

         La repetición de la misma especie, a pesar de ser la más común, hace que su uso sea abusivo. No existen distorsiones, pero a cambio puede llegar a ser monótono.

         Sin embargo, la mezcla de especies o cultivares similares que comparten similares características a excepción de una cualidad puede dar lugar a interesantes combinaciones. Se trata de una variación discreta, pero elegante. Por ejemplo, dos árboles de la misma especie, pero distintos cultivares, cada uno con flores de diferente color.

         La diversidad es lo opuesto a la monotonía y proporcionará alivio visual. La variedad es introducida cambiando una o varias características o agregando un nuevo patrón.

         El abuso de diversidad puede crear confusión y desagrado. No se debe exceder en el uso de especies y cultivares.

SECUENCIA

Son series de árboles o módulos que se suceden unos a otros y guardan relación entre ellos. Se logra a través de una repetición de módulos. Otra opción es un cambio progresivo de características. Mediante la alternancia y la repetición de módulos se establecen interesantes ritmos. Las secuencias trasmiten movimiento y dirección. Los cambios secuenciales pueden rematar en un cambio que llame la atención.

Los siguientes esquemas ilustran los comentarios realizados respecto a la repetición y secuencia (pertenecientes a la obra “El Árbol Urbano. Gestión Municipal del Arbolado en la Ciudad” de J. Ramón Gómez Fernández)

BALANCE

Hace referencia a la distribución simétrica de los árboles a los dos lados de la calle. Las alineaciones de las calles no tienen por qué ser simétricas, las calles no siempre lo son: diferentes tamaños de aceras, exposición variable, etc. Desequilibrar la calle puede darle un marcado carácter.

La siguiente imagen muestra algunos ejemplos (pertenecientes a la obra “El Árbol Urbano. Gestión Municipal del Arbolado en la Ciudad” de J. Ramón Gómez FernándeZ

ESCALA

Tal y como se ha mencionado, el tamaño de los árboles también tiene una consideración estética, sus dimensiones deberán ir acordes con el entorno, con las edificaciones, con los transeúntes.

No se recomienda combinar árboles de gran desarrollo con otros de pequeño tamaño. Se trata de contrastes muy marcados. Se debe buscar una escala adecuada, proporcionada con el espacio, con las edificaciones y con el ancho de la calle. Árboles excesivamente grandes en calles muy pequeñas, además de causar los problemas ya comentados de falta de espacio, crean una sensación de incomodidad. Árboles pequeños en espacios grandes no armonizan con el entorno.

2. REDUCIR LA PRESENCIA DE TRÁFICO

En las grandes ciudades, sobre todo, en los centros urbanos, la tendencia actual, ligada a planes de movilidad que buscan una mayor sostenibilidad, se dirige a reducir espacios ocupados por el tráfico y ampliar las superficies libres de uso peatonal.

Esta situación ofrece nuevas oportunidades de arbolamiento y amplía las opciones de manejo y elección de especies desde un punto de vista paisajístico.

La aprobación del futuro Plan de Movilidad de Sevilla abrirá, probablemente, un abanico de espacios susceptibles de ser arbolados con alternativas nuevas, hasta ahora poco utilizadas en la ciudad.

En este caso se trata de ampliar los espacios de uso del ciudadano, mejorando la calidad ambiental, esto también permite agrandar el tamaño de los alcorques y mejorar la conexión de los flujos peatonales. Incluso, en determinadas calles donde exista espacio suficiente, se podrían incorporar espacios de uso estancial o áreas más confortables para el paseo.

La amplitud de los alcorques no solo redunda en una mayor calidad del arbolado, sino que permite el empleo de ejemplares con una estructura distinta al arquetipo de árbol de copa y tronco, modelo que en ocasiones parece repetirse en exceso. Es el caso de árboles con una estructura multitronco o con ramificaciones desde la base del tronco. Los árboles multitronco son aquellos en los que durante su fase de formación se fomenta la emisión de varios troncos (entre 3 a 7). Por el contrario, los árboles ramificados desde la base, como su propio nombre indica, se les ha mantenido toda su ramificación basal, pudiendo disponer de un único fuste o varios.

Esta tipología de planta destaca por poseer una marcada personalidad, lo que ofrece un gran interés como recurso paisajístico. Ofrecen un efecto similar al del estrato arbustivo, reduciendo los grandes espacios, haciéndolos más acogedores. Son plantas mucho más eficaces a la hora de enmarcar vistas o crean hitos en el paisaje. Si bien en espacios pequeños o de mucho tránsito pueden generar situaciones molestas y resultar incómodos por lo que se deberían evitar. Pero en ningún caso se debe descartar su uso en las ciudades. En zonas con amplias aceras o anchas medianas se puede recurrir a este tipo de árboles, creando efectos originales.

Como solución similar, en alcorques de todo tipo independientemente de su tamaño, se puede crear un estrato medio compuesto de especies arbustivas, vivaces o anuales. Se trata de un recurso cada vez más habitual en las vías urbanas que hasta ahora era muy poco empleado en nuestro país. Estas plantaciones aportan una gran biodiversidad al centro urbano, incrementan la estacionalidad y hacen que las calles sean más acogedoras y adopten una apariencia más agradable. Este tipo de plantaciones puede tener un mayor grado de durabilidad o estacionalidad, dado que pueden ser desde especies perennes o de ciclo anual (o la combinación de ambas).

Un espacio arbolado con estas características de uso peatonal podría ser la Alameda de Hércules, jardín público más antiguo de Europa, susceptible de una renovación que le otorgue mayor valor paisajístico.

Alineación de plátanos en la Alameda de Hércules

3. EL ÁRBOL COMO ELEMENTO SINGULAR

Siempre ha estado ligado a los árboles a lo largo de la historia. Por lo tanto, los árboles llevan acompañándonos desde hace siglos. Sin embargo, poco a poco las fuertes relaciones de antaño se han ido perdiendo. Su alto valor paisajístico prácticamente ha desaparecido de las ciudades. Y a cambio preferimos acumular árboles en densas alineaciones.

El hombre de una u otra forma siePor ello se recomienda recuperar el protagonismo perdido del árbol, lo que producirá un mayor interés al ciudadano. Son escasos los árboles que en la ciudad se encuentran aislados, lo que sin duda nos hacer perder una parte importante de la belleza del propio árbol. En el empeño por incrementar el número de árboles de las ciudades nos hemos olvidado del protagonista. Es difícil localizar en las actuales metrópolis un espacio libre con árboles aislados de los que podamos disfrutar de su majestuosidad, de su belleza.

Estos ejemplares con el tiempo se convertirán en un elemento de referencia de la ciudad como existía antaño en cualquier plaza de cada pueblo. Un único y gran árbol puede tener el mismo efecto en el medio ambiente urbano que numerosos árboles de pequeño tamaño. Situar alguno de estos árboles en lugares estratégicos de la ciudad aportará una mayor calidad paisajística.

Pero para conseguir este efecto debemos concederles el espacio que requieren. Para ello, deberá disponer del desahogo suficiente en relación con el tipo de árbol seleccionado. Que pudiera ser que en ocasiones sea grande, pero en otras mucho más reducido. Por lo tanto, estos ejemplares no deben tener limitaciones. Se evitarán edificaciones, vías de circulación, señales de tráfico, etc. que puedan producir interferencias. Pero también será necesario el consabido volumen de tierra vegetal para su correcto crecimiento radicular. Deberemos asegurarnos de que crecen sin limitaciones, lo que se traducirá con el tiempo en el desarrollo de una hermosa y majestuosa copa (y en un hermoso y majestuoso sistema radicular), convirtiéndose en un punto de referencia, un hito en el paisaje.

Habrá quien cuestione si disponemos de estos espacios en las ciudades. Sin duda están, tan solo hay que buscarlos; una esquina, un cruce de calles, el remate de una avenida o una zona estancial.

Debemos entender que la introducción del mayor número de árboles no siempre es la única y la mejor de las opciones.

Un buen ejemplo es la Tipuana tipu de la calle Peral, ubicada en un espacio no demasiado grande, pero con una buena gestión que ha conseguido la presencia de un árbol grande, funcional y con alto valor paisajístico

Tipuana de la calle Peral

4. DIVERSIDAD DE CRITERIOS

En general, se abusa de la homogeneidad con el arbolado urbano. Las calles comienzan y terminan, y a ambos lados se utilizan las mismas especies. Por el contrario, el empleo de diferentes tipos de árboles aportará una mayor diversidad e interés a la vía. Por lo tanto, se propone introducir una mayor diversidad en las alineaciones.

Esta diversidad no puede introducirse de cualquier manera. Como se ha comentado anteriormente, los principios que se deben tener en consideración para realizar estas combinaciones son repetición, secuencia, equilibrio y escala.

A continuación, se trasladan algunas propuestas de nuevas alineaciones de fácil implantación:

         Aumento de la diversidad. Empleo de más especies, reduciendo los monocultivos en las calles de las ciudades.

         Mezcla de especies. Crear nuevas alineaciones con más de una especie, siempre que sean relativamente afines y no hagan compleja su conservación. Estas combinaciones consiguen hermosas composiciones. Esto permite ofrecer al ciudadano un dosel arbóreo de mayor calidad y mucho más atractivo. La combinación de diferentes especies y cultivares aumenta la riqueza estética (floración, fructificación, cortezas, coloración otoñal, etc.). Así mismo, podremos disponer de plantaciones mixtas de perennes / caducas o crear interesantes ritmos.

         Fractura de líneas. Quebrar las alineaciones retranqueando algún tramo, reduciría el dinamismo de las perspectivas muy marcadas.

         Rayas discontinuas. Las hileras de árboles pueden ser intermitentes sin necesidad de crear líneas continuas.

         Alterar la cadencia. Alteramos las distancias a la vez que cambiamos de especies. Reducimos o aumentamos la densidad del paseo en función del efecto que queramos conseguir o de la calidad del paisaje urbano.

         Claro en el bosque. Se pueden crear espacios vacíos para poder disfrutar de una vista agradable o, por el contrario, dar un mayor espacio con la finalidad de permitir el establecimiento de un único gran árbol aislado.

         Romper la simetría. En el caso de que exista una hilera de árboles a cada lado de la calle, ofrecerá un mayor interés si rompemos ese acentuado equilibrio.

         Patrones secuenciales. Basados en la alternancia de módulos de distintas especies. Muy adecuados para anchas avenidas con escasas intersecciones entre calles o para destacar determinados puntos de interés.

         Cambios progresivos. La reducción progresiva del marco de plantación favorece la reducción de la velocidad de los vehículos y el conductor percibe la aparición de un suceso (cruce, glorieta, etc.).

         Incorporación brusca. Las intersecciones entre dos o más vías pueden ser identificables rápidamente disponiendo árboles a lo largo de ellas. Se pueden introducir diferentes especies en cada una de las calles de manera que un conductor que se aproxime se percatará de la presencia de una intersección.

El correcto uso de estos principios logra cambios sustanciales en las alineaciones, contrarrestando los efectos que subrayan, acentúan y direccionan el trazado de la calle. Son recursos que modifican el aspecto de la ciudad, propiciando un incremento de la diversidad vegetal y un aumento de la diversidad del paisaje.

Los siguientes esquemas (pertenecientes a la obra “El Árbol Urbano. Gestión Municipal del Arbolado en la Ciudad” de J. Ramón Gómez Fernández) ilustran las propuestas señaladas.

  •          A: Alineación típica
  •          B: Plantación al tresbolillo. Ruptura de la simetría
  •          C: Mezcla de especies en la misma alineación
  •          D: Especies distintas en cada alineación. Ruptura de la simetría
  •          E: Patrones secuenciales
  •          F: Fractura de líneas. Trazado discontinuo
  •          G: Cambios progresivos. Alternar cadencia
  •          H: Patrones secuenciales. Incorporación repentina.