Lisboa.-Plaza del Rossio

Es la primera capital del sur de Europa en recibir el reconocimiento y la segunda de la Península, después de Vitoria-Gasteiz 2012
El título de Capital Verde Europea ha pasado oficialmente este mes de Oslo (Noruega) a Lisboa (Portugal), la primera capital del sur de Europa en contar con esta denominación y la segunda ciudad de la Península Ibérica en recibirla, después de que Vitoria-Gasteiz consiguiera este reconocimiento en 2012
Lisboa es una ciudad del sur de Europa, inspirada en los vientos del Atlántico, donde el polvo del Sahara y el Mediterráneo flota en la atmósfera, con lluvias casi tropicales en otoño e invierno y sequía y calor abrasador en verano. Lisboa tiene un conjunto único de tonos: azul reflejado desde el cielo y el río; blanco de la luz. Y cada vez más verde, de la ciudad misma. Como capital de Portugal, Lisboa es el hogar del gobierno, son las principales empresas y universidades. Es una ciudad antigua creada como puerto comercial alrededor del año 1200 a. C. por los fenicios, creciendo con los romanos, los árabes y los europeos procedentes del norte. Una historia que dejó marcas, rutinas y hábitos que no se cambian fácilmente
¿Por qué Lisboa?
El título, otorgado por la Comisión Europea (CE) y que le fue notificado a la ciudad el pasado junio, pretende reconocer “el viaje hacia la sostenibilidad durante un período de crisis económica” de Lisboa, según explicó la institución en un comunicado.
La CE que ha dotado a la capital portuguesa con 350.000 euros a la que se sumarán, según Efe, al menos 60 millones de inversión por parte del país para cumplir con la agenda verde, también elogió que los objetivos de la ciudad “puede ser una inspiración y un modelo para seguir para muchas ciudades de la Unión Europea”.
Y es que Lisboa se ha propuesto disminuir hasta en un 60% las emisiones de CO2 para 2030, conseguir la neutralidad de carbono para 2050 y que, en dos años, el 25% de la ciudad esté formada por espacios verdes. La ciudad apostará por medidas como la reunificación de tarifas de transporte público, la ampliación de los más de 200 km de carril bici y la modernización de la gestión de agua, entre otras.
¿Cuáles son los objetivos y beneficios más importantes de este galardón?
Objetivos:
• Recompensar a ciudades que demuestren un historial acreditado y consolidado de cumplimiento de normativas ambientales rigurosas.
• Estimular a las ciudades a comprometerse a cumplir objetivos ambiciosos para mejorar el medio ambiente y alcanzar un desarrollo sostenible.
• Actuar como modelo de inspiración para otras ciudades, fomentando buenas prácticas y otras experiencias.

Beneficios:
• Cobertura mediática muy positiva a nivel europeo e internacional.
• Mayor perfil internacional, oportunidades de networking y nuevas alianzas.
• Incremento del turismo.
• Atracción de financiación pública.
• Creación de empleo, ya que aumenta el atractivo para la inversión extranjera.
• Mayor relevancia de los patrocinios y subvenciones asociados a proyectos medioambientales.
• Mejora del sentimiento de orgullo local y sentido de pertenencia entre los ciudadanos.
• Impulso para continuar mejorando la sostenibilidad medioambiental.
• Acceso a la Red de Capitales Verdes Europeas con ganadores previos y ciudades preseleccionadas para compartir ideas y experiencias.
¿Cuál es el proceso de evaluación?
El Premio Capital Verde Europea cuenta con dos fases de evaluación. Primero, un Panel independiente de expertos internacionales evaluará la solicitud presentada por cada ciudad, preseleccionando una serie de candidatos para la siguiente fase de la competición. Esta primera evaluación se basa en 12 indicadores medioambientales:
• mitigación del cambio climático,
• adaptación al cambio climático,
• movilidad urbana sostenible,
• uso sostenible del suelo,
• biodiversidad y naturaleza,
• calidad del aire, ruido,
• residuos,
• agua crecimiento verde
• y eco-innovación, rendimiento energético,
• y gobernanza.


En la segunda fase de evaluación, las ciudades preseleccionadas prepararán una presentación frente a un Jurado internacional que seguirá el siguiente criterio de evaluación:
• Compromiso global, visión y entusiasmo transmitido durante la presentación.
• Capacidad para actuar como modelo, inspirando a otras ciudades, promoviendo buenas prácticas y creando conciencia acerca del modelo de Capital Verde Europea.
• Estrategia y actividades de comunicación.
Se tendrá en cuenta, por ejemplo, la extensión de las colaboraciones de dicha ciudad para sacar el máximo provecho de la influencia social, o cómo desempeñará la ciudad el papel de Embajadora de la UE, entre otros.
Lisboa ha recibido el galardón Capital Verde Europea, que antes ostentaba Oslo. Con este título pretenden impulsar el compromiso del país con el medio ambiente, así como servir de base para aplicar algunas medidas, como la prohibición de plásticos de un solo
Gran acogida entre los ecologistas, que llaman a “no perder la ambición”
El reconocimiento europeo ha tenido, en general, una buena acogida entre los grupos ecologistas portugueses, sin embargo, algunas organizaciones piden “no perder la ambición”. “Vemos con buenos ojos que Lisboa sea denominada Capital Verde Europea. Creemos que, en los últimos años, la ciudad ha estado haciendo un gran esfuerzo para mejorar los problemas de sostenibilidad” ha explicado el director ejecutivo de la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA), Domingos Leitão.
Sin embargo, Leitão advierte que esto “no es suficiente” y que Lisboa necesita, por un lado, “apostar más por los verdaderos espacios verdes” y, por otro, dejar de “ignorar” el impacto del aumento del “turismo de masas” en el medio ambiente, al haber sido nombrada hasta en tres ocasiones seguidas ‘Mejor destino turístico’. “Aunque esto es positivo para la economía, el turismo de masas tiene consecuencias ambientales y hasta ahora se han ignorado.
Lisboa todavía tiene que recorrer un largo camino para hacer que el turismo de masas sea compatible con la vida de la ciudad”, ha defendido.
Lisboa ha recibido este fin de semana el galardón Capital Verde Europea, que antes ostentaba Oslo. Con este título pretenden impulsar el compromiso del país con el medio ambiente, así como servir de base para aplicar algunas medidas, como la prohibición de plásticos de un solo uso.
Para recibir este título de manera oficial, Lisboa ha realizado este mes un acto en el parque Eduardo VII en el que han estado presente Marcelo Rebelo de Sousa, presidente del país, António Costa, primer ministro, Fernando Medina, alcalde de Lisboa y António Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Lisboa.-Arbol singular Jardim do Prince
Lisboa.-Ajuca.-Jardin Botanico

Durante aquel evento, las autoridades lusas quisieron dar ejemplo al resto del continente y mostrar que cualquier país, por pequeño que sea, tiene un papel que desempeñar en la lucha contra el cambio climático.
¿Por qué actuar si somos demasiado pequeños para marcar diferencia?
”Es verdad que no será en Lisboa o en Portugal donde pararemos el calentamiento global, pero tenemos el deber de hacer nuestra parte“, ha subrayado Fernando Medina.
Cabe destacar que Medina ha hecho del medio ambiente una de sus últimas causas políticas, algo que evidenció a principios del pasado diciembre, cuando fue a recibir a la activista sueca Greta Thunberg.
No obstante, salvando esta circunstancia, el mensaje de las autoridades ha sido el de la unidad para hacer que Lisboa, y con ella Portugal, brille a nivel europeo este 2020, durante el que se desplegará una abultada agenda de eventos y medidas que pretenden involucrar a la sociedad y transformar la capital para hacerla más sostenible.
Entre los eventos que se quieren organizar destacan las charlas sobre medio ambiente y cambio climático, salud y alimentación saludable, así como las exposiciones repartidas por espacios como los Jardines Históricos y Botánicos, la Biblioteca Nacional y el Museo de Historia Natural.
Se estima que cerca de 100.000 toneladas de plástico emitidas por los países europeos acaban en los mares de nuestro continente
De hecho, una de ellas se inauguró en el Oceanário de Lisboa justo el mismo día que la ciudad recibió el galardón de Ciudad Verde. En ese acto se mostraron imágenes grabadas de las aguas portuguesas durante un año, en un intento por mostrar la riqueza del ecosistema marino, que no solo corresponde a Portugal proteger.
“Sabemos que no es cuestión de un país o de un continente”, ha dicho durante su intervención el presidente luso, quien ha asegurado que durante el año de “Capital Verde Europea” los lisboetas están trabajando por “el medio ambiente, por el desarrollo sostenible, y por la implementación del Acuerdo de París“.
“Sabemos que el problema existe, que no es ficción. Sabemos que es inaplazable”, ha insistido Rebelo de Sousa, que ha elogiado cómo Guterres ha convertido la protección del medio ambiente en una cuestión prioritaria, algo en lo que, dijo, Portugal le apoya plenamente.
“Vamos a mostrar que Lisboa abre el camino, que Portugal sigue ese camino y que Europa apoya el camino”, concluyó..
”.

La Comisión Europea informó que fue en 2018 cuando se determinó nombrar a Lisboa como “Capital Verde Europea 2020”; el premio fue otorgado entonces por el comisionado de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca de la UE, Karmenu Vella, en una ceremonia realizada en la ciudad de Nijmegen, Países Bajos.
“La iniciativa se ha vuelto aún más importante que nunca. A nivel mundial, nos enfrentamos a enormes desafíos ambientales. El cambio climático, el consumo excesivo, los desechos plásticos y la pérdida de biodiversidad son las principales amenazas para nuestras ciudades y nuestro futuro”, dijo Vella.
Añadió que es alentador e inspirador ver un liderazgo tan fuerte como el de Lisboa, donde se implementan prácticas de gestión ambiental, una buena planificación urbana y los ciudadanos en el centro de su transformación ecológica, quienes mostraron cómo convertir los desafíos ambientales en oportunidades.
Antes de obtener el premio, los expertos y jurados del premio destacaron que esta capital es particularmente fuerte en el campo del uso sostenible de la tierra, la movilidad urbana sostenible (transporte), el crecimiento verde y la innovación ecológica, la adaptación al cambio climático y los residuos.
La ciudad portuguesa será este año Capital Verde Europea y quiere aprovechar la ocasión para organizar una revolución ecológica que incluirá una plantación masiva de árboles, exposiciones y que, incluso, acogerá la Conferencia de los Océanos de Naciones Unidas en el mes de junio.
Un fuerte compromiso político hacia una mejor ciudad para que las personas vivan ha llevado a intervenciones extensas ahora en curso en áreas cruciales de la ciudad basadas en buenas prácticas y una planificación cuidadosa como “Una plaza en cada vecindario”, transformando grandes áreas desde el estacionamiento de automóviles hasta Espacios públicos de calidad. El 1000ha Lisbon Forest Park es el primero en Europa en lograr la certificación “FSC”..


La ciudad lusa ya tiene experiencia en la lucha a favor del medio ambiente, como con las multas contra las colillas arrojadas al suelo, de entre 25 y 250 euros. Un medida aprobada en 2019 por el Parlamento, que se aplica en todo el país, y que obliga a las empresas a disponer de ceniceros, bajo el riesgo de sanciones de entre 250 y 1.500 euros.
A esto se le suma la prohibición de vender bebidas en vasos de plástico y recientes de plástico desechable en Lisboa, que no llega a vetarlos pero sí los tasará en sus Presupuestos para 2020, en los que se contempla un nuevo impuesto a los embalajes de un solo uso de la comida para llevar.
Hoy, Lisboa es una ciudad donde los ciudadanos están realmente involucrados en el proceso de toma de decisiones y un presupuesto participativo de 2,5 millones de euros se está volviendo más popular cada año.
Sin embargo, Portugal no es el único país que ha comenzado el año con una lucha contra el plástico de un solo uso, ya que varias regiones del Caribe, Tailandia o México han implantado medidas mucho más restrictivas relacionadas con este material.
La plantación de árboles dijo el alcalde, ayuda a combatir uno de los efectos más negativos del cambio climático, que es la ola de calor. “Cada vez que se realizan áreas de plantación como estas, la temperatura ambiente puede descender entre tres y cinco grados centígrados.
La capital portuguesa, que ha visto aumentar significativamente la producción de basura con el crecimiento del turismo, también está creando, entre otras medidas, un sistema para irrigar y lavar las calles con agua reutilizada. Y planea que para fines del próximo año, más del 90% de los residentes lo harán Tener menos de 300 metros de espacio verde al menos 2,000 metros cuadrados
La comisionada Vella dijo: “Estoy encantado de otorgar los premios de ciudades verdes de Europa por undécima vez a un nuevo defensor de la sostenibilidad urbana, y por sexta y séptima vez a ciudades verdes más pequeñas. A medida que entramos en la segunda década de los Premios Europeos de Capital Verde, la iniciativa se ha vuelto aún más importante que nunca. A nivel mundial, nos enfrentamos a enormes desafíos ambientales. El cambio climático, el consumo excesivo, los desechos plásticos y la pérdida de biodiversidad son las principales amenazas para nuestras ciudades y nuestro futuro. Es alentador e inspirador ver un liderazgo tan fuerte de Lisboa y otros ganadores de la Capital Verde Europea. Con las mejores prácticas de gestión ambiental, buena planificación urbana y ciudadanos en el centro de su transformación ecológica, mostraron cómo convertir los desafíos ambientales en oportunidades y hacer que sus ciudades sean lugares saludables y agradables para alojarse, vivir y trabajar ”. que Lisboa, que comenzó su viaje hacia la sostenibilidad durante un período de crisis económica, puede ser una inspiración y un modelo para seguir para muchas ciudades de la UE, lo que demuestra claramente que la sostenibilidad y el crecimiento económico van de la mano.
Movilidad urbana sostenible Lisboa tiene una visión coherente en toda la ciudad para la movilidad sostenible y lo está logrando a través de medidas para restringir el uso del automóvil y priorizar la caminata, el ciclismo y el transporte público. En 2017, Lisboa lanzó un esquema para compartir bicicletas, con bicicletas eléctricas que comprenden dos tercios de la flota para fomentar el ciclismo en las partes más montañosas de la ciudad.
También está promoviendo vehículos con combustible alternativo, con una de las redes de puntos de recarga de vehículos eléctricos más grandes del mundo con 516 puntos en toda la ciudad.
Uso sostenible de la tierra Lisboa se compromete a proteger y mejorar sus áreas naturales, al tiempo que proporciona un espacio recreativo al aire libre de calidad para sus ciudadanos. Esto se ejemplifica en la gestión de Lisboa del Parque Monsanto, por el cual la ciudad recibió la Certificación de Manejo Forestal Sostenible. Lisboa también está conectando sus áreas verdes con el corredor verde Vale de Alcântara. El corredor unirá los servicios naturales de la ciudad, como el Parque Monsanto y el río Tajo, con ciclovías y senderos, lo que brindará a sus ciudadanos un mayor acceso a espacios verdes. La ciudad también creará nuevos espacios verdes a lo largo del corredor, permitiendo que la vida silvestre florezca y protegiendo su biodiversidad.
Crecimiento verde y ecoinnovación Lisboa está trabajando hacia una ciudad totalmente integrada, empleando un enfoque holístico de la planificación urbana que considere todos los aspectos de la ciudad, incluidos el agua, la movilidad, los residuos, así como la educación y el empleo. La ciudad involucra a una amplia gama de partes interesadas, como ciudadanos, empresas, universidades y socios internacionales, en sus políticas y programas para la innovación urbana.

Lisboa.-Jardim da Estela

Discutido otorgamiento
¿Lisboa merece ser Green Capital 2020? Lisboa es la Capital Verde Europea 2020. La Comisión de la UE otorga el título a las ciudades que considera que están adoptando un enfoque ejemplar para combinar la protección del medio ambiente, la calidad de vida y el crecimiento económico. Los medios portugueses discuten si la ciudad merece el título y qué puede hacer por el país.
Esta capital no es realmente verde Jornal Económico considera absurdo que Lisboa sea la Capital Verde de Europa: “Es imposible entender por qué Lisboa quiere ser la Capital Verde de Europa en 2020 cuando al mismo tiempo se toman decisiones políticas que van en sentido contrario”. dirección. La expansión del aeropuerto de Portela, que genera ruido y emisiones que son perjudiciales para la salud de las personas que viven en Lisboa y Loures, está poniendo en peligro el logro de los objetivos nacionales de emisión de gases de efecto invernadero. Otro ejemplo es la terminal de cruceros, que representa el diez por ciento de las emisiones totales del país y emite 3.5 veces más dióxido de azufre que todos los automóviles en Lisboa juntos. Un capital que no aborda estos problemas está mal si se hace llamar verde ”
Es verdad. Que desde el 1 de enero de 2020, la capital portuguesa ha acumulado funciones como Capital Verde Europea. Y es una doble victoria, ya que es la primera vez que una capital del sur de Europa recibe esta distinción. Aunque, globalmente, es una gota en un océano de problemas, Lisboa pasará el primer (¿o el último?) Año de la década alertando a la navegación sobre la emergencia climática. Y hay varios espacios en la ciudad que ya han atrapado o esperarán las sucesivas paradas de este tren sostenible, con programas temáticos para celebrar el medio ambiente, desde el Museo de Historia Natural y Ciencias hasta el mundialmente famoso Oceanario de Lisboa.
Conferencia Global Urban Future, para los “cambiadores de ciudades” de todo el mundo, las personas que de manera visionaria y apasionada han tomado medidas para cambiar el paradigma de cómo funcionan las ciudades.
Después de todo, ellas (las ciudades) son la clave para la sostenibilidad del planeta y aquí es donde comienza la lucha contra el cambio climático y las desigualdades sociales.
Enero 2020