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Resumen: Antes de abordar un tema tan complejo conviene clarificar los conceptos principales, tanto para facilitar la comprensión entre los distintos agentes que intervienen en la toma de decisiones como para comunicarlo adecuadamente a los ciudadanos. Como ejercicio de responsabilidad se plantea la necesidad de elaborar un Plan de Gestión del Riesgo del arbolado en cada Municipio.

El árbol como estructura viva

El árbol es una estructura viva  y por ello sujeta a las leyes de la biología y a las leyes de la física. La dinámica de la ciudad afecta frecuentemente a su estructura. En algunas ocasiones esta convivencia ocasiona alteraciones que disminuyen significativamente la contribución del árbol a la mejora del medio ambiente urbano y  puede convertirse en un factor negativo en lAs condiciones de vida del ciudadano. Uno de estos factores es la probabilidad de caída de ramas y árboles enteros.

En los animales, estamos acostumbrados a asociar la muerte a un fallo fisiológico o funcional.  En cambio, la vida del árbol depende de dos aspectos:

  1. Vitalidad (capacidad de realizar sus funciones vitales)
  2. Estabilidad (capacidad de mantenerse en pie)

Es importante señalar que los síntomas de vitalidad no son los únicos determinantes de las perspectivas de futuro de un árbol. Si se produce un fallo estructural puede quedar comprometido el futuro del ejemplar aunque, este presente síntomas de vitalidad elevada.

Peligro y Riesgo

Aunque estas dos palabras se usan como sinónimos se trata de dos conceptos diferenciados. Peligro es la disposición de un objeto, una condición o una situación a producir un daño y Riesgo es la posibilidad de que algo adverso suceda.

Peligro hace referencia a una cualidad del objeto, condición o situación y cualquier riesgo está asociado a un peligro que se manifiesta cuando sobrepasamos un límite.

Riesgos admisibles y tolerables

Para poder vivir debemos aceptar distintos grados de riesgo. Si queremos viajar en coche, hay que aceptar que a pesar de todas las medidas de seguridad hay todavía un riesgo significativo de sufrir un accidente.

ESQUEMA DE RIESGO

Por lo tanto, no se trata de vivir sin riesgo sino de vivir dentro de un marco de tolerancia de riesgo entre un extremo de riesgo aceptable y el otro extremo con el riesgo inaceptable (Health and Safety Executive, 2001), que se representa gráficamente en la figura adjunta.

ALARP, es un acrónimo en inglés

“As Low As Reasonably Practicable” (tan bajo como sea razonablemente posible).

Accidentes e Incidentes

Accidente es un suceso imprevisto y no deseado que interrumpe el desarrollo normal de una actividad y origina daños a personas o a bienes.

Incidente es un suceso imprevisto y no deseado que interrumpe o interfiere el desarrollo normal de una actividad sin consecuencias adicionales.

Accidentes previsibles y no previsiblesLos accidentes previsibles son los que antes de producirse presentan indicios que nos alertan.

Los accidentes no previsibles pueden ser debidos a dos tipos de causas:? Por causa mayor (fenómenos extraordinarios)? Por causa fortuita (asintomático)

No podemos evitar todos los accidentes causados por los árboles pero si debemos evitar los accidentes previsibles. En caso contrario se puede incurrir en negligencia profesional y puede dar lugar a dos tipos de responsabilidades:

  • Responsabilidad Civil, presente siempre que se produzca un daño a terceros, supondrá la posibilidad de exigir una indemnización por daños y perjuicios.
  • Responsabilidad Penal, que se da en los casos más graves de negligencia profesional, podrá suponer la imposición de una pena a la persona que cometió la negligencia.

El factor de seguridad

Todos los materiales tienen un factor de seguridad, es decir una relación entre su masa y su capacidad de carga. Los árboles presentan un factor de seguridad significativo, superior a los huesos de los vertebrados, pero como todos los materiales vivos tienen un límite. Una estructura viva para ser eficiente limita su capacidad de carga en relación a su masa. Es evidente que incluso un árbol sano puede fracturarse y ocasionar daños.

¿Cuándo un árbol es peligroso?

Todos los árboles tienen una cierta disposición potencial de producir un daño, pero relativamente pocos lo hacen.Consideramos un árbol peligroso cuando hay una probabilidad elevada de que el árbol falle, tanto el ejemplar entero como una o varias de sus partes y en segundo lugar, que también exista una elevada probabilidad de que en caso de fallo se provoquen daños a personas o bienes.

Gestión del riesgo

No se trata de eliminar el riesgo asociado al arbolado urbano, incluso ni se trata de disminuirlo sistemáticamente. El riesgo se debe gestionar, es decir, evaluarlo, establecer los límites de tolerancia, valorar los recursos y actuar cuando sea razonable. Una gestión adecuada supone un ajuste de los medios y de los objetivos a las distintas situaciones. No podemos aplicar el mismo nivel de precisión a todos los árboles del Municipio.

En el caso de los parques periurbanos o de las masas forestales cuando la frecuencia de ocupación humana es ocasional o poco frecuente aunque haya ejemplares con elevado potencial de fallo, la probabilidad de riesgo de accidente es baja y no justifica medidas de control de árbol a árbol.

Finalidad del Plan de Gestión

Disponer de un protocolo de trabajo que garantice la gestión adecuada de los ejemplares arbóreos y que lleve un registro sistemático de todas las observaciones.

Métodos de Evaluación

La base de la Evaluación es el conocimiento del árbol que mejora con los avances de la ciencia. Desde los años 90 se han desarrollado distintos métodos de evaluación del riesgo potencial del arbolado en distintas partes del mundo, los más usados son:

  • Método ISA (J. Clark y N. Matheny, 1991) o USA, es el método más difundido y usado en Estados Unidos.
  • Método VTA (Mattheck y Breloer, 1994), el más usado en Europa y se basa en los principios de la Biomecánica arbórea.
  • Métodos SIA y SIM (Wessolly, 1995), se basan en la Estática de los árboles o Dendroestática.
  • Método QTRA (Mike Ellison, 2005), es un procedimiento que permite estimar el nivel de peligrosidad de un árbol o evaluar el riesgo de producir un daño calculando la probabilidad resultante del producto de la probabilidad de fallo por la probabilidad de que se produzca el impacto.

Todos los métodos presentan aspectos discutibles y cada uno de ellos acentúa alguna faceta de la cuestión.

Los instrumentos son complementos de la diagnosis y en la mayoría de los protocolos de evaluación de riesgo no son necesarios. Los resultados de los instrumentos nunca son concluyentes por sí mismos y deben evitarse los instrumentos que perjudican al ejemplar.

Procedimiento

Se realizará una inspección sistemática y ordenada de todos los árboles del Municipio, tanto los de viario como los de zonas verdes. Empezando por las zonas de diana más alta, colegios, zonas de juegos infantiles, zona centro… Esta inspección visual tiene como objetivo realizar un primer filtrado que discrimine los ejemplares que claramente no presentan indicios de riesgo del resto que serán los que se diagnosticaran y pasaran a la segunda fase.

Primera Fase:

Inspección del arboladoEn esta fase, se trabajará de forma gráfica, sobre un plano de la zona a inspeccionar.

El encargado de la zona señalará sobre el plano con un círculo azul los ejemplares inspeccionados y con un círculo rojo los ejemplares a diagnosticar (segunda fase).

En el caso que se observaran indicios de riesgo y que la actuación tuviera prioridad se marcará el ejemplar y se indicará con un breve texto el nivel de prioridad y el motivo.

Los árboles inspeccionados se registraran como tales y se anotará la fecha de la inspección y el nombre del inspector.

Segunda Fase:

Evaluación del riesgoLos ejemplares seleccionados en la inspección para diagnosticar serán revisados por los técnicos designados a esta labor y si estos establecen que no hay motivo de evaluación por no presentar indicios de riesgo se registraran como revisados y el resto se procederá a su evaluación.

La evaluación del riesgo la realizaran técnicos formados a tal fin que aplicaran la metodología escogida y rellenaran la ficha de evaluación.

Una vez finalizado el trabajo se establecerán las actuaciones adecuadas para cada ejemplar.  A los ejemplares a mantener se realizará un seguimiento que puede conllevar distintas visitas de las que se guardará registro.

El protocolo de evaluación del riesgo tanto del arbolado como de las palmeras seguirá un proceso ordenado tal como establecen las fichas de evaluación y se llevará un registro sistemático de todos los datos. Se complementará con un reportaje fotográfico en el que se pueda observar el ejemplar completo, la copa y los detalles de las alteraciones más graves detectadas.

Tanto los datos de las fichas como las fotos se archivarán de forma sistemática y deben estar vinculados al código de identificación (ID) del inventario del Ayuntamiento.

Conclusiones

  1. El riesgo se debe gestionar, es decir, evaluarlo, establecer los límites de tolerancia, valorar los recursos y actuar cuando sea razonable.
  2. Nuestra responsabilidad nos exige llevar un control debido de todo el arbolado urbano, pero ello no debe suponer una desproporción de recursos respecto a los fines que perseguimos.
  3. Debemos elaborar y aplicar un Plan de Gestión del Riesgo del arbolado de nuestro municipio. Esto es, un protocolo de trabajo que garantice la gestión adecuada del riesgo de los ejemplares arbóreos y que lleve un registro sistemático de todas las observaciones y las actuaciones.
  4. Solamente podremos llevarlo a cabo, de forma razonable, si realizamos la formación adecuada al personal técnico y laboral que gestiona el arbolado.
  5. Conviene desarrollar estrategias comunicativas dirigidas a los ciudadanos que favorezcan la toma de conciencia sobre el riesgo asociado al arbolado y faciliten la gestión del mismo.

Madrid febrero 2016