jardineri-urbana-orleans Por eso nos sentimos decepcionados tan a menudo, por mucho que estemos rodeados de buenas soluciones. Lo cierto es que hay una larga lista de fenómenos y procesos urbanos que, son hoy mejores que antaño, la familiarización con el uso de la bicicleta, el aumento de zonas peatonales y pacificadas, el incremento de espacios verdes, la irrupción de los huertos urbanos, la educación para la sostenibilidad en los centros escolares, el aumento de la esperanza de vida… Podemos sentirnos orgullosos.

Orgullosos, pero no satisfechos. El buen camino recorrido hasta el momento debe ser un acicate para superar lo que aún nos queda por recorrer, que al parecer será un trayecto considerablemente largo. De hecho, más que largo, será distinto. La crisis iniciada en el año 2008 no ha sido solo cuantitativa, sino principalmente cualitativa. Hacía años que el modelo amenazaba ruina y hoy no pasa de ser un derribo poco seductor. Por eso el trabajo es doble: abordar las tareas pendientes y, a la vez, cambiar el marco de referencia.

Construir este nuevo modelo sin dejar de avanzar en el camino es el gran reto que se nos plantea. No se trata de hacer mejor lo que ya sabíamos hacer, sino de hacer bien lo que ni tan siquiera sabíamos que podía hacerse.

Para ser exitosos, no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias extraordinariamente bien.

Algunas cuestiones de fondo siguen siendo las mismas que teníamos hace diez años.

paisajismo-b

Por eso debe perseguirse la ciudad mixta y compacta, eficiente y diversa, que tienda a disminuir su huella ecológica. Diversa, porque toda ciudad moderna debe serlo. Mixta, para poder funcionar con eficiencia, ya que los usos mezclados aseguran la oferta. Compacta, porque la dispersión incrementa la entropía. Productiva y capaz de avanzar hacia la autosuficiencia energética.

Una nueva ciudad diversa tanto en lo que se refriere a personas como a funciones, eficiente y encarada al progreso, competitiva y a la vez solidaria.

Es decir, necesitamos una ciudad sostenible. La sostenibilidad no es una quimera, sino un camino innovador hacia la plena existencia compartida, podríamos decir que la sostenibilidad es el camino apasionante que nos lleva a ser felices utilizando eficientemente solo lo que necesitamos sin comprometer la felicidad de los demás.

La sostenibilidad, pues, tiene una dimensión social basada en la equidad redistributiva y también una dimensión material fundamentada en la eficiencia, el ahorro y la suficiencia.

La ciudad sostenible moderna, además de equitativa y eficiente, debe ser también una ciudad inteligente.

Los sistemas inteligentes no son una delegación de responsabilidad en el automatismo, sino una herramienta para que los actos responsables sean más eficientes.

En los próximos años será necesario realizar un gran esfuerzo y hacer gala de mucha imaginación para que la ciudad heredada se convierta en una ciudad capaz de ser legada.

La magnitud del reto exige una gran concertación colectiva. Porque tendremos un papel clave en la nueva década. Puede hacerse. Tiene que hacerse. Lo haremos.

ecosistemas-biodiversidad-600x399

Biodiversidad: del verde urbano a la renaturalización de la ciudad

DIAGNÓSTICO

Actualmente, disponemos de 14 m2 de verde por habitante en el conjunto del término municipal, aunque es preciso seguir trabajando para incrementarlo dentro de la trama urbana, especialmente en los distritos más densos.

Hemos avanzado en la mejora del conocimiento y la conservación de la biodiversidad. Sabemos que tenemos 153.000 árboles en las calles, de más de 150 especies distintas, y en qué medida el verde mejora el balance hídrico de la ciudad, regula el microclima, absorbe contaminantes atmosféricos y carbono, reduce el ruido y mejora la cohesión social.

Sin embargo, sigue habiendo muchos retos pendientes. Tenemos que conseguir que la naturaleza penetre e interactúe con la ciudad. Debemos entender el verde como una infraestructura ecológica que conecta urbes y territorio, aportando servicios ambientales y sociales. Tenemos que renaturalizar la ciudad, extendiendo el verde y la biodiversidad a todos sus rincones de forma equitativa, aprovechando todas las oportunidades de espacio (cubiertas, muros, balcones, terrazas, espacios temporalmente desocupados, etc.). Debemos salvaguardar y poner en valor los retazos de ecosistemas naturales que aún sobreviven en la ciudad. Tenemos que controlar las especies exóticas invasoras, tanto vegetales como animales. Y debemos apreciar en mayor medida la naturaleza con la que convivimos en la ciudad.

LÍNEAS DE ACCIÓN

1º.-Desarrollar progresivamente una red de corredores verdes que constituya una verdadera infraestructura ecológica* funcional y permita conectar las áreas verdes entre sí y con la naturaleza del entorno.

2º.-Renaturalizar la ciudad: integrar la biodiversidad y la naturaleza en el diseño urbano. Avanzar hacia una ciudad favorable al crecimiento del verde y a la penetración de la naturaleza, mejorar la calidad del suelo y potenciar la presencia de espacios acuáticos naturalizados.

3º Ampliar el verde urbano a calles, parques y plazas, interiores de manzana, huertos, patios, terrazas de bares, azoteas y cubiertas verdes, balcones, muros y paredes medianeras,

Polígonos, solares temporalmente desocupados y otros espacios de oportunidad.

4º.-Potenciar los beneficios ambientales y sociales del verde urbano: la calidad ambiental (acústica, climática, atmosférica) y sensorial; la capacidad de acogida de los espacios verdes (proximidad, servicios) y su interés cultural, educativo y recreativo.

5º.-Promover la conservación activa del medio litoral y marino y de las redes fluviales, donde exista,destinando los recursos necesarios e haciendo un uso responsable del mismo.

6º.-Crear una red de pequeñas reservas de naturaleza* que facilite la protección de las zonas de valor natural que todavía existen en la trama urbana de la ciudad, atendiendo a su singularidad o representatividad.

7º.-Revalorizar y recuperar los espacios abiertos y los usos tradicionales del paisaje de la periferia urbana para conseguir un entorno sereno, con zonas acuáticas y agrícolas, prados rodales de bosque. Potenciar la agricultura ecológica y colectiva a traves de los huertos de ocio.

8º.-Mejorar el conocimiento de la biodiversidad y de los beneficios que de ella se derivan. Potenciar la investigación para perfeccionar la gestión y hacer un esfuerzo de divulgación para aumentar la valoración, la estima y el comportamiento responsable de la ciudadanía.

9º.-Desarrollar programas de conservación de la biodiversidad para preservar y mejorar la riqueza de especies y hábitats, protegiendo la flora y la fauna autóctonas, y evitando la introducción de especies invasoras, con la colaboración de todos los ciudadanos. Impulsar programas de custodia del territorio.

10º.-Gestionar el verde con criterios de eficiencia en el uso de recursos naturales y utilizar productos de bajo impacto para el medio ambiente y la salud. Seleccionar especies en función de los servicios que proporcionen y de su adaptabilidad.

ecosistema-biodiversidad

Hemos acentuado solo uno de los puntos relacionado con las estructuras verdes de la ciudad en lo que estamos principalmente interesados, pero a continuación detallamos otros aspectos fundamentales que deben ser tenidos en cuenta a la hora de adquirir el compromiso ciudadano por la sostenibilidad, que deben ser  considerados:

Espacio público y movilidad: de la calle para circular a la calle para vivir.

Calidad ambiental y salud: de los estándares a la excelencia.

Ciudad eficiente, productiva y de emisiones cero: de la ciudad turística a la ciudad inteligente.

Buen gobierno y responsabilidad social: de la intervención sectorial a la coordinación efectiva.

Bienestar de las personas: de la ciudad acogedora a la sociedad cohesionada.

Progreso y desarrollo: de la preocupación por la sostenibilidad a una economía basada en lo sostenible.

Educación y acción ciudadana: de la concienciación a la corresponsabilización con conocimiento de causa.

Resiliencia y responsabilidad planetaria: de la respuesta puntual a la acción global.

Infraestructura ecológica

Red de espacios con vegetación natural, ajardinada o agrícola, que conecta y enlaza la ciudad con el territorio, de modo que posibilita el movimiento y la dispersión de los organismos y el mantenimiento de los procesos ecológicos y de los flujos que los caracterizan. Actúa como recurso multifuncional que ofrece servicios ecológicos, ambientales, sociales y económicos, y convierte la ciudad en un lugar más fértil y resiliente.

ecosistemas-acomo-cuidar-los-bosques

Reserva de naturaleza

Una reserva local de naturaleza urbana es un espacio situado en el contexto de la ciudad, que mantiene ciertos valores naturales y se gestiona según estos valores y sus potencialidades, restaurando los hábitats, preservando las especies y maximizando el beneficio social.

Estas áreas contienen ejemplos del reino mineral, la flora, la fauna y el paisaje locales, y a menudo también tienen un interés para la historia de la ciudad. La existencia de una red de reservas coordinadas y gestionadas con criterios comunes dentro de la misma ciudad pone en valor el patrimonio natural, ofrece oportunidades de educación ambiental, facilita el contacto de los ciudadanos con la naturaleza y mejora la calidad de vida de las personas.

Deja de tratar de cambiar el mundo. Es una batalla de nunca acabar.

Comienza para amar al mundo tal como es y esto empezara a cambiarlo todo.

Sevilla septiembre 2016