En mis varias visitas a Sanlúcar siempre me había llamado la atención la finca denominada El Botánico que veíamos cada vez que acudíamos a Bajo Guía, tenía conocimiento de la finca como explotación agrícola a través de Felipe Granados que asesoraba los cultivos, pero siempre me quedaba la duda del nombre ¿ Porque El Botánico ¿

Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico

Me he tenido que trasladar en la historia a la época de Godoy para adquirir los conocimientos del porqué de esta nombre.

El origen del Botánico sanluqueño tenemos que enmarcarlo dentro de la política científica de los monarcas ilustrados españoles del siglo XVIII y cuyo objetivo no era otro que el aumento de la producción agraria e industrial, la mejora de la salud pública y el mantenimiento del Imperio.

Pero sobre todo no resuelve el hecho de por qué Sanlúcar y no por ejemplo la ciudad del Puerto de Santa María. Ambas ciudades gozan de idéntico clima y situación geográfica ideal junto a la cabecera del comercio indiano. Y lo que es todavía más sorprendente: en favor de El Puerto de Santa María jugaba el que esta ciudad fuera la elegida por el monarca Carlos III, años atrás, para el establecimiento de un Jardín-vivero, de recepción y aclimatación de plantas de ultramar y desde donde se remitirían los pies duplicados al resto de España.


Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico .-Washingtonia robusta

En suma, la clave de la ubicación del Botánico hay que vincularlo a las relaciones personales y predilección por Sanlúcar que mantuvieron dos hombres claves en la política española de finales del siglo XVIII y principios del XIX: Manuel Godoy y Francisco Amorós Ondeano. Godoy, amante primero y esposo después, de la gaditana afincada en Sanlúcar Josefa Tudó y, Amorós, casado con una María Terán, hermana del alma de la Sociedad Económica sanluqueña Francisco Terán.

La finca adquirió el nombre de Jardín Botánico de la Paz como jardín experimental y de aclimatación, fundado en 1806 bajo la iniciativa de Manuel de Godoy, Príncipe de la Paz, de quien tomó su nombre, y los botánicos Francisco Terán, Esteban Boutelou y Simón de Rojas Clemente y Rubio fueron sus directores.

El Jardín Botánico de Sanlúcar siempre ha sido uno de los temas históricos locales más controvertidos de tratar. La imagen de dicha instalación científica ha quedado en el imaginario colectivo como un centro de investigación agrícola de primer orden para algunos y para otros como un proyecto científico que apenas tuvo relevancia por sus apenas dos años de existencia.

El problema más grave que tuvo que resolver el Botánico fue, como de costumbre, el de la financiación, en la que intervino directamente Godoy ante el Rey para allanar el camino


Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico .-Jardín

Salvado el obstáculo de la financiación, la dirección del Jardín correspondió a una comisión compuesta por Francisco Terán, Juan Antonio Martínez y Francisco de Paula Rodríguez y para el diseño del Botánico se comisionó a Esteban Botelou.

Según nos informa J.Mª Romero  Botelou dividió el terreno  en ocho partes.

  • En la primera, una pequeña escuela de botánica suficiente a enseñar la agricultura práctica;
  • en la segunda, el cultivo de cereales y ensayos y experimentos para su mejora y propagación de las especies y variedades más útiles;
  •  en la tercera, plantas dirigidas a la formación de prados artificiales -tanto en secano como en regadío- y que sirvan como abono en verde o alimentación del ganado;
  • en la cuarta, plantío de las variedades de vides conocidas y ensayos de las más productivas y apropiadas para la elaboración de vinos;
  •  en la quinta, las plantas que tengan relación con las artes y oficios y aquellas otras no comunes que tengan relación con la medicina;
  •  en la sexta, los plantíos de árboles y arbustos de frutas más precioso que se conozcan y ensayos de los métodos más sencillos para su propagación mediante injertos;
  •  en el séptima, los árboles de maderas más propios para la construcción de bajeles, artes y demás usos y,
  • en la octava, la más abrigada del Jardín, los invernaderos para la aclimatación de los vegetales exóticos de conocida utilidad.

Finalmente y en estrecha relación con todas las actividades señaladas más arriba, mejoras y propagación del ganado caballar y lanar indígena y experimentos y ensayos dirigidos al cruce de razas y castas.


Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico .-Ejemplar de Sophora secundiflora

El Botánico sanluqueño, fue un botánico de segunda generación; un botánico de “provecho” y por fin volcado, a la mejora de la producción agraria y forestal con el “principal objeto” de ser el “adelanto de la agricultura” y la importancia que en ello había de tener las mejoras en la “construcción y manejo” de nuevos instrumentos y aperos agrícolas.

Sabemos por Simón de Rojas Clemente que el Jardín llegó a contar con una colección completa de todas las vides de Andalucía, la Mancha y Rioja y una pequeña colección de 10 variedades de trigos españoles.

En el Jardín Botánico se introdujeron más de 40 especies desconocidas entonces en Andalucía.

Según la tesis tradicional ,el Jardín Botánico fue “destruido” tras los sucesos ocurridos en la ciudad con motivo de la caída de Godoy en 1808 con  el episodio del Motín de Aranjuez.

Según Cabral Chamorro y Márquez Hidalgo no fueron estos actos los que provocaron la  la destrucción del jardín botánico en un inventario realizado por Esteban Ruiz jardinero de este en 1809 existían aún 25.000 árboles ,algo sorprendente teniendo en cuenta la tradicional  tesis de la destrucción del jardín un año antes.

Si tal destrucción no se produjo, si es cierto que dio lugar al abandono de la actividad científica, ya que el propio Rojas Clemente ,director entonces, abandono  la ciudad .

Existieron varios intentos para recuperar las funciones de El Botánico ,  quedando claro  de que lo que en realidad terminó con el Jardín Botánico fue el desinterés  de las población y las autoridades, no una turba incontrolada como figura en algunos textos.

El Gobierno de Fernando VII no quiso saber nada del Botánico y hay que esperar al Trienio para que volvamos a tener noticia del Jardín que termino por arruinarse.


Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico.-Iris germanica

En 1821 la Sociedad  Económica Sanluqueña solicitó a la Diputación de Cádiz  la nueva apertura y entrega del Jardín pero el proyecto se frustró finalmente por falta de financiación .

En conclusión, los terrenos donde estaba situado el jardín, después de décadas de abandono fueron cedidos gratis a los duques de Montpensier, pasando a ser desde mediados del S. XIX  una propiedad privada. Sin embargo otra noticia nos habla de la compra.

El año 1852 los duques de Montpensier comienzan la compra de la finca que antes fue el Botánico, que entonces no era más que trozos de viña, a Concepción Rosales, con el propósito de abastecer de agua sus jardines del palacio. Para ello se restablecieron unos pozos y las norias de hierro, plantándose semilleros de árboles de adorno y en el resto del terreno .

 Hoy en día la finca es propiedad de la casa de Orleans-Borbón, duques de Galliera y descendientes de los duques de Montpensier e Infantes de España´


Sanlúcar de Barrameda .-Finca El Botánico .-Jardín

Quedan despejadas mis dudas sobre El Botánico, que fue un jardín experimental y de aclimatación de especies para la mejora de las plantaciones y la introducción de nuevos cultivos agrícolas que se denomino Jardin Botánico de la Paz en su día.

Si queréis conocer más leer El jardín botánico Príncipe de la Paz de Sanlúcar de Barrameda. Una institución ilustrada al servicio de la producción agraria y forestal de Antonio Cabral Chamorro.

LLEGADA DE LOS MONTPENSIER A SANLUCAR DE BARRAMEDA

En febrero de 1848, se instaura la Segunda República Francesa y toda la familia real de Francia huye del país. Antonio de Orleans, el menor de los hijos del rey Luis Felipe I casado con la infanta de España, Luisa Fernanda de Borbón, termina estableciéndose en Sevilla.

El 26 de julio de 1851, el síndico del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda expone a la corporación lo siguiente: «Teniendo entendido que sus Altezas Reales, Infantes de Orleans, desean adquirir el edificio que fue Seminario opina el que suscribe que el Ayuntamiento manifieste el interés que tiene en que el contrato se realice por los beneficios que al pueblo reporta…». Y un año más tarde se asentaron definitivamente en lo que sería el denominado palacio de Orleans-Borbón.


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier

Los Duques viajaron incansables por Andalucía y se fijaron mucho en las bellezas de Sanlúcar de Barrameda en sus primeras visitas, terminando por comprar su antiguo Seminario acondicionándolo para su comodidad y boato e instalándose en él en 1852, año en el que adquieren también la finca “El Botánico”, donde Godoy había intentado crear muchos años antes un jardín de aclimatación de especies americanas.

El Palacio fue construido entre los años 1852 y 1876 como residencia de verano por Antonio de Orleans y María Luisa Fernanda de Borbón, a la sazón Infantes de España y Duques de Montpensier.

Hoy en día  forma parte del Conjunto histórico-artístico y de la Ciudad.

El edificio constituyó un proyecto personal del duque, que reunió en el conjunto del palacio una selección de elementos procedentes de la arquitectura oriental, hispanomusulmana y mudéjar y que a su vez recibe influencia francesa y clásica, todo ello en el ámbito de los gustos del siglo XIX.


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Vista de los jardines

El duque de Montpensier había tomado contacto con la cultura oriental en sus estancias en El Líbano y Argelia, durante su aprendizaje militar y también con motivo de un viaje diplomático que realizó en 1845 por el Mediterráneo oriental. Estas influencias se trasladaron al palacio, en el que según su secretario Antoine de Latour, a cada paso se encontraba un recuerdo de Egipto, una imagen de Argelia, Túnez, Constantinopla o Granada. Este germen orientalista sirvió de influencia y dio como consecuencia la extensión del prototipo neomusulmán entre la burguesía gaditana e hispalense de la época.

Para su construcción se aprovechó fundamentalmente la estructura de tres edificios ya existentes, el antiguo seminario conciliar, la casa de Páez de la Cádena y parte del convento de la Merced a los que se dio un “envoltorio” común.


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Estanque con macetas

Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Woistaria sinensis

Por ello carece de ejes de simetría axial y coaxial. Está construido según trazas atribuidas a los arquitectos Balbino Marrón y Juan Talavera y de la Vega, en un estilo historicista y ecléctico propio de gran parte del siglo XIX; usándose en sus fachadas el estilo neomudéjar y el clasicismo italianizante. En la decoración de sus salas interiores se recurrió a multitud de estilos historicistas (neomudéjar, rococó, chinesco, egipcio, inglés, etc.). Por ello puede considerársele un auténtico capricho, en el sentido romántico del término.


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Alberca

Un elemento importante para el Duque era la jardinería, y así se apreció tanto en San Telmo como en su Palacio de Sanlúcar junto a las normas paisajísticas de los jardines reales de Francia, introdujo también algunos elementos de la jardinería inglesa.

El Palacio sanluqueño fue concebido como un edificio integrado en un gran parque para cuyo diseño, de carácter paisajista y muy alejado del formalismo clásico francés, el duque Antonio de Montpensier contó con André Lecolant, que también se ocupaba de diseñar el Jardín que rodeaba el Palacio de San Telmo, colaborando con él Olivier, segundo jardinero de San Telmo, y Hubert, que trabajó exclusivamente en Sanlúcar.

Los jardines sanluqueños, al igual que los del Palacio de San Telmo, estaban decorados con terrazas, merenderos, estatuas, estanques y surtidores y un importante catálogo de especies arbóreas y herbáceas procedentes en su mayor número de Australia, Asia, islas del Pacifico y Norteamérica.


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Dracaena drago

Entre las especies más interesantes que han logrado pervivir y podemos aún ver en este jardín de tan profundo aire romántico, se encuentra el conjunto integrado por siete ejemplares de dragos de porte impresionante, cocoteros de adorno, lagunarias, un monumental ficus, madroños, jacarandas, encinas dulces y un curioso aladierno con el que los últimos moradores del palacio acostumbraban a confeccionar coronas.

Una  estatua original, de piedra, representa a la infanta con una flor en la mano, que parece simbolizar a su hija María de las Mercedes, estuvo colocada  la Avenida Rodríguez Caso, dentro del parque de Maria Luisa en Sevilla..


Sanlúcar de Barrameda .-Palacio de los Montpensier .-Escultura de la Infanta María Luisa procedente del Parque de María Luisa de Sevilla.

 En 1965 cambia de ubicación unos metros dentro del mismo parque y se sitúa en una glorieta junto  al Estanque de los Lotos, pero esta vez fundida en bronce obra del escultor Perez Comendador La estatua en piedra se almacena  y posteriormente se cede al Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda..

En 1972, la estatua de piedra es llevada a la Plaza de los Cisnes ya en  Sanlúcar de Barrameda. donde su marido, el Duque de Montpensier Antonio de Orleans, también tenía un palacio. La estatua original en piedra después  se trasladó en 2008 a los jardines de entrada al antiguo Palacio Orleans Borbón.

Este maravilloso Palacio del siglo XIX, se encuentra en la Cuesta de Belén, en uno de los ángulos del antiguo recinto amurallado  de Sanlúcar y  en la actualidad, es la sede del Ayuntamiento y del Archivo Municipal.

 La llegada de los Duques de Montpensier, Infantes de España, fue uno de los hitos más representativos del esplendor de la ciudad en el siglo XIX. Habiendo creado su corte en Sevilla, decidieron residir en Sanlúcar de Barrameda en las temporadas estivales, construyendo al efecto un bello palacio romántico, primer edificio neomudéjar de España.

Comenzaba así, de nuevo, un florecimiento de la vida social de la ciudad, construyéndose bellas casas de veraneo y organizándose cada año un entretenido ciclo festivo que culminaba con las carreras de caballos en la playa, acontecimiento que perdura hasta la actualidad.