compost-a

GUÍA DE COMPOSTAJE

 

CONTENIDOS

Presentación………………………………………………………………………………………………………………. 1

Introducción: La naturaleza no entiende de residuos………………………………………………………. 2

Modelos de compostaje que podemos encontrar…………………………………………………………….. 3

El rol del compostaje en la gestión de residuos……………………………………………………………….. 4

Equipamiento…………………………………………………………………………………………………………….. 5

Un poco de teoría……………………………………………………………………………………………………….. 6

Compostar sin perjuicios……………………………………………………………………………………………… 8

Sistemas de compostaje en origen…………………………………………………………………………………. 9

Localización y diseño del espacio………………………………………………………………………………..   11

El menú del compostaje……………………………………………………………………………………………..   12

Instalación del compostador……………………………………………………………………………………….   14

Conservación y mantenimiento……………………………………………………………………………………  16

Cómo resolver posibles problemas……………………………………………………………………………….  18

Tipos de compost………………………………………………………………………………………………………     19

Uso y aplicaciones del compost…………………………………………………………………………………..    21

¿Excedentes?…………………………………………………………………………………………………………….    23

 

Barcelona Sostenible

Centro de Recursos

compost1
Como compostar

PRESENTACIÓN

Todas las ciudades producen, entre otros tipos de desperdicios, materia orgánica residual procedente de restos de comidas y jardinería. En Barcelona sabemos que el año 1999 se produjeron más de 300.000 toneladas, las que representan aproximadamente un 44% del total de los residuos urbanos.

A diferencia de otros tipos de basuras, que no se reintegran fácilmente a la naturaleza, la materia orgánica se descompone con relativa rapidez, lo que permite que los elementos que la forman retornen a la tierra. Así que, si la separamos y tratamos adecuadamente, conseguimos su beneficio doble: por un lado, disminuimos la cantidad de basuras a gestionar y por otro, contribuimos a mantener la fertilidad de los suelos.

La recogida selectiva de la materia orgánica se irá implantando en la ciudad donde ha empezado a modo de ensayo en algunos barrios. Paralelamente, desde 1998 se desarrolla en diversos parques y jardines de la ciudad, el programa «Hagamos compostaje en el Parque» con la participación directa de los vecinos y vecinas de cada zona. Por otra parte, cada día son más numerosas las personas que se interesan por la posibilidad de compostar en su casa, a título individual, si disponen de unas mínimas condiciones.

Por todo ello, nos ha parecido muy oportuna la reedición de esta guía de educación ambiental, publicada por primera vez en el año 1998, que ayuda a comprender la importancia del reaprovechamiento de la materia orgánica y el proceso de compostaje y explica con toda clase de detalles cómo convertir las propias basuras en abono.

Deseamos que contribuya a la mejor comprensión de los lazos entre el sistema urbano y los ciclos naturales, que si a veces resultan obvios son, indiscutiblemente, esenciales.

Inma Mayol

Presidenta de la Comisión de Sostenibilidad y Ecología Urbana

            LA NATURALEZA NO ENTIENDE DE RESIDUOS

El ciclo de la vida en la naturaleza.

En la primavera, cuando la naturaleza empieza a despertar del reposo invernal, nos podemos preguntar: ¿cómo es posible que año tras año se restaure el crecimiento? El secreto está en los procesos de economía circular de la naturaleza, por medio de los cuales las plantas y los animales retornan al ciclo natural todos aquellos elementos que han producido a lo largo de su desarrollo. Con la ayuda de la radiación solar y por medio de la combinación de dióxido de carbono, agua y elementos nutrientes, las plantas producen todas aquellas sustancias que son necesarias para su crecimiento y desarrollo hasta la formación de frutos y semillas.

EL HUMUS.- El ejemplo del bosque caducifolio.

A finales del verano concluye el ciclo anual de producción de materia vegetal, y con esto el proceso de crecimiento. Los colores del bosque en otoño anuncian la caída de las hojas. La vida se retira de la copa de los árboles hacia el suelo con el fin de invernar.

El follaje, que cubre en forma de una espesa capa el suelo del bosque, constituye junto con los trozos de corteza, ramitas, excrementos de animales e hierbas secas, la base alimentaria para millones de seres vivos que habitan en el suelo.

La vida del suelo y el humus.

En un puñado de suelo hay más seres vivos que personas en todo el planeta. Multitud de especies de bacterias del suelo, algas, hongos, así como granos de tierra, cochinillas de San Antonio, ciempiés, multitud de insectos y sus larvas representan una especie de organismo digestor de los restos vegetales muertos.

Estos seres vivos actúan de forma especializada a diferentes niveles de descomposición y recomposición de los «residuos» orgánicos y los transforman en suelo (en latín: humus).

Por medio de la mezcla de sustancias orgánicas con partículas minerales y arcillosas del suelo, se forman materiales húmicos y estructuras de suelos estables. El humus es la base de la fertilidad continuada del suelo.

Si a finales de primavera separamos con cuidado la capa superior del follaje, debajo encontraremos una tierra de bosque de color marrón oscuro, rica en humus de textura fragmentada y con un suave olor característico.

Los nutrientes que se habían acumulado en los componentes vegetales muertos han sido extraídos por los organismos del suelo, redistribuidos de nuevo en el humus y están de nuevo a disposición de las plantas. De esta forma se ha cerrado el ciclo de la materia y se asegura la continuidad del suelo boscoso.

compostaje-elementos

            ¿Qué es «compostar»?

Compostar significa someter la materia orgánica (en nuestro caso residuos orgánicos de la cocina o restos de jardinería) a un proceso de transformación natural hasta obtener un producto, el compost, de gran calidad como abono orgánico, ya que además de su función como fertilizante, mejora la estructura del suelo aportándole materiales húmicos que pueden compensar las pérdidas debidas a actividades antropogénicas.

El proceso es básicamente el mismo que tiene lugar en los suelos naturales de los bosques caducifolios, con una aportación importante de materia orgánica y como en éstos, el resultado es la formación de «compost-humus». Asimismo, en nuestro caso, el del compostaje, la cantidad de organismos que participan en el proceso de transformación de los restos orgánicos, es significadamente superior al que encontramos en los suelos naturales, razón por la cual podemos transformar en poco tiempo gran cantidad de materia en «compost».

            El vermicompostaje.- Un caso especial.

Se trata de un caso especial de compostaje que se basa en la actividad de una variedad extremadamente activa de un gusano de suelo (el gusano rojo de California) de consumir y digerir en poco tiempo grandes cantidades de materia orgánica.

En el vermicompostaje actúan también otros seres vivos propios de un proceso de compostaje común. La presencia masiva, sin embargo, de gusanos nos permite descomponer pequeñas cantidades diarias de restos orgánicos a una gran velocidad, evitando procesos indeseables de descomposición anaeróbicas (putrefacción o fermentación).

El vermicompostaje se lleva a cabo en contenedores cerrados y sólo es necesario un volumen inicial de masa «infectada» con gusanos. A partir de aquí y debido a su gran capacidad reproductiva, la población de gusanos crece y se estabiliza en relación a la aportación de materia orgánica.

Mientras que el compostaje tradicional precisa de unas mínimas condiciones de espacio y de suelo natural, el vermicompostaje nos permite generalizar esta actividad y posibilita el compostaje de los detritos orgánicos domiciliarios en la misma vivienda.

compost
Compost

            MODELOS DE COMPOSTAJE QUE PODEMOS ENCONTRAR.

Según la estructura urbana, tipología de construcción o vivienda y la existencia o no de jardines o espacio verdes, se pueden seguir diferentes vías:

1.- Compostaje individual: en el propio jardín, terraza, balcón o hasta en el interior de la vivienda.

Se desarrolla como una actividad lúdica, estrechamente ligada al bricolaje y la jardinería.

Representa una experiencia personal de cierre del ciclo de la materia en el propio jardín o la propia vivienda. Permite la reutilización en origen en el caso de viviendas con jardín y terraza. En caso contrario, hace falta dar otra salida al compost que se genera (ver capítulo próximo).

2.- Compostaje colectivo: en espacios libres o ajardinados comunitarios de conjuntos de viviendas, en espacio públicos, escuelas y similares.

Requiere un mínimo de organización. Tiene una componenda social de cohesión, por medio de una actividad colectiva de preservación del medio ambiente. En principio, permite la reutilización en origen dentro del espacio ajardinado comunitario.

3.- Compostaje descentralizado específico: de residuos de poda de jardines públicos, en cementerios, hospitales, centros cívicos, etc.

Representa una actividad laboral como cualquier otra a cargo del personal de cada institución en concreto. En principio permite la reutilización en origen en el espacio abierto.

4.- Compostaje centralizado: de materia orgánica proveniente de la recogida selectiva domiciliaria.

Requiere la infraestructura municipal de recogida y la construcción de plantas de compostaje municipales como instalaciones centrales de gestión de residuos.

            EL ROL DEL COMPOSTAJE EN LA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS.

Los procesos de revalorización y reciclaje que encontramos en la naturaleza nos sirven como modelo para el compostaje de los restos de cocina y jardinería, pero esto es también un elemento imprescindible en el planeamiento y gestión de residuos. Los principios de una política de gestión de residuos orientada con criterios ecológicos son:

– evitar o minimizar

– reducir

– reciclar

Los residuos. Una condición previa importante para la revalorización correcta de los materiales viejos es una adecuada separación en origen. El objetivo es limitar tanto como sea posible la cantidad de residuos que no son posibles de revalorizar.

La producción de basura per capita en Barcelona es aproximadamente de 1,2 Kg. por habitante y día (unos 438 kg. por persona y año). Cerca del 30% se trata de materia orgánica que puede separarse en origen y ser compostada.

El compostaje es por lo tanto no sólo el sistema más eficiente para la producción de humus, sino un elemento clave en la gestión correcta de los residuos y una activa aportación a la protección del medio ambiente.

Los diferentes modelos y sistemas descritos en esta guía no son excluyentes. En ciudades donde se impulsa de forma decidida y consecuente el compostaje encontramos, cada vez más, un desarrollo paralelo y una combinación de todos ellos.

comosting

            El valor ecológico del compostaje.

– El compost mejora la estructura del suelo y contiene todos los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable de las plantas.

– Los nutrientes se liberan lentamente, por lo cual resulta una aportación continuada de nutrientes.

– El compost sustituye al fertilizante o abono artificial, reduciendo por lo tanto el consumo de estos productos y los efectos contaminantes asociados a su producción y uso.

– El compost se puede utilizar como sustitutivo de la turba, con lo cual se contribuye a la preservación de las zonas húmedas y las turberas.

– Una aplicación correcta del compost evitar el crecimiento de las malas hierbas y por tanto mejora las condiciones en la jardinería.

El compostaje en origen representa la forma más importante de reducir el volumen de la bolsa de basura, con la reducción consecuente de las necesidades de recogida y tratamiento y de las emisiones asociadas.

Tanto desde el punto de vista económico como ecológico (ausencia de transporte y necesidad tecnológica y por tanto de consumo muy bajo de energía) es necesario dar preferencia al compostaje en origen, individual o colectivo, y fomentar en instituciones análogas el compostaje descentralizado.

El compostaje en origen representa por tanto la aportación posiblemente más importante que a nivel individual cada uno de nosotros puede hacer para preservar el medio ambiente.

            EQUIPAMIENTO

El material básico es el mismo, pero en parte depende del modelo de compostaje de que se trate; mientras que para el vermicompostaje no hace falta casi nada, el compostaje colectivo requiere una cierta infraestructura.

            Material básico.

1.- Un pequeño recipiente de recogida para la cocina (3-6 litros).

Para le vermicompostaje, el más adecuado es un colador grande colgando en un bote de cocina o con un plato debajo y sin tapón.

Es necesario vaciarlo como mínimo dos veces por semana.

Para el compostaje común también se puede utilizar un cubo normal. Si se envuelve en papel de periódico el recipiente permanece limpio.

2.- El compostador (a escoger según situación y modelo).

Se puede comprar o con un poco de imaginación se lo puede hacer uno mismo con aquello que tenga a mano. Se venden con y sin tapa, de madera, plástico y metálicos.

También se puede compostar sin compostador: disponiendo el material en montones y cubriéndolo. Si se dispone de poco espacio y se desea mantenerlo en orden, es aconsejable utilizar un recipiente compostador (cuanto más cerrado, más rápidamente se desarrolla el proceso), lo que supone más capacidad y menos necesidad de espacio.

3.- Útiles y accesorios para compostar.

– Tijeras de jardinería para trocear los restos orgánicos.

– Un viergo para aflojar y girar (voltear).

– Una regadera por si hace falta humidificar.

– Si es necesario, tejido o material para cubrir el montón.

– Material estructural para añadir a las basuras de cocina.

– Si es necesario, hacha para trinchar o trocear el material estructural más duro.

– Opcional. Aditivos para mejorar el proceso.

Una vez tenemos el compost.

– Un cernidor (o red) para separar el material fino del grueso (elaboración propia con malla de alambre). El material más grueso (huesos de fruta, etc.), se vuelve a poner en el compostador como material estructural.

– Una pala para repartir el compost.

– Un rastrillo para la aplicación superficial.

Material añadido para el compostaje colectivo.

agroecologia_2i
Agroecologia

– Un recipiente grande para la recogida colectiva en el patio (para 10 viviendas es necesario con una capacidad de 120 lts.). Es necesario vaciar el contenido del contenedor una vez a la semana sobre el montón, extendiéndolo en capas.

– Puede ser útil una carretilla para transportar el compost maduro.

– Cuando existen espacio ajardinados importantes, el troceado o picado con una trituradora eléctrica nos aligera el trabajo de triturar con el hacha o las tijeras de jardinerías. Por otra es posible que ya se disponga de material adecuado que se dedica habitualmente al mantenimiento del jardín.

UN POCO DE TEORÍA

El montón de compost es un sistema natural en sí mismo formado por multitud de organismos relacionados entre sí en una especie de red trófica: los organismos se alimentan de los restos orgánicos que depositamos así como unos de los otros. La materia orgánica empieza a ser descompuesta por bacterias y hongos, que a la vez sirven de alimento a protozoos y ascarides a la actividad de los cuales se le añaden los gusanos de San Antonio, ciempiés, multitud de insectos y sus larvas hasta diversas variedades de gusanos de suelo.

Si les garantizamos unas buenas condiciones de vida, los organismos compostadores descompondrán y transformarán de forma continuada la materia orgánica que le añadamos.

Esto depende básicamente de tres factores:

– de la calidad y características de la materia orgánica que le añadamos.

– de la presencia del aire que consumen los organismos.

– de la humedad del montón.

1.- La composición de los restos orgánicos a compostar.

Podemos distinguir entre dos tipos de material orgánico:

– material rico en hidratos de carbono (material estructural o marrón)

– material rico en proteínas – en nitrógeno (material verde o pobre en estructura)

Para poder transformar todos los restos orgánicos en compost, los organismos compostadores precisan material de los dos grupos, pero en un proporción equilibrada; lo denominamos relación carbono/nitrógeno o coeficiente C/N. En la mezcla final de restos orgánicos, la relación ha de mantenerse en un coeficiente 20-40 (aprox. 30:1).

De manera orientativa se puede decir que:

Basuras de cocina y de siega de césped: C/N aprox. 15:1

Restos de jardín (ramitas, hojarasca): C/N aprox. 80:1

Por tanto, una mezcla de 3 a 1 obtenemos aproximadamente la relación ideal de 30:1.

La norma general: cuanto más variada sea la mezcla de restos orgánicos, mejor.

2.- El aireamiento del compost (condiciones aeróbicas).

El oxígeno es imprescindible para la actividad respiratoria de los organismos compostadores. Por este motivo, es necesario que el material se deposite de forma que quede esponjado (no comprimido) y es necesario añadirle material estructural (pequeñas ramitas troceadas) que mantengan esta estructura esponjosa.

De la misma forma es importante, a la hora de amontonarla o de emplazar el compostador, hacerlo de tal forma que se permita la circulación del aire que atraviese el montón desde abajo hasta arriba. La misma actividad descomponedora genera calor, que actúa de motor provocando una corriente ascendente de aire dentro del montón.

El volteado (cada 6-12 semanas) o mezcla del montón también es una medida para garantizar las buenas condiciones del proceso. De hecho, si medimos la temperatura interior después del volteo, se observa un nuevo incremento de la temperatura, debido a que, al introducir suficiente oxígeno, los organismos descomponedores reactivan su capacidad metabólica.

3.- La humedad del montón.

El montón de material o el contenido del compostador tiene que ofrecer unas condiciones de humedad adecuadas para los organismos que participan en el proceso: entre un 40 y 60% de contenido de agua.

Con una mezcla adecuada de restos de cocina y de jardinería (3 a 1) se consiguen, habitualmente, también las condiciones de humedad necesarias. En cualquier caso, tenemos que tener en cuenta en períodos especialmente cálidos o en períodos especialmente lluviosos.

Test de humedad:   se coge un puñado del material en compostaje y                                                              se exprime con fuerza en la mano.

Demasiada humedad:             chorrea el agua

Demasiado seco:                        no gotea nada y después, al abrir la                                                                mano, el material se descompone

  Humedad correcta:                        cae alguna gota de agua y al abrir                                                               la  mano el material se mantiene compacto.

abono-organico-earth-1
Abono organico

 

            COMPOSTAR SIN PERJUICIOS

¡Compostar no tiene por qué oler mal!

El miedo a los malos olores es injustificado si el compostaje se realiza correctamente y en lugar adecuado. Como ya se ha dicho, se puede hacer hasta dentro de la vivienda. Un lugar apropiado y un mantenimiento adecuado evitan la producción de malos olores.

¡No tiene nada de antihigiénico!

En el proceso de descomposición, el compost se calienta espontáneamente (en condiciones idóneas se miden temperaturas de hasta 70 ºC en el interior del montón), de forma que se produce un proceso espontáneo de «higienización» que elimina posibles microbios o gérmenes patógenos y semillas de malas hierbas.

En el vermicompostaje no se da este incremento de temperatura, pero la «higienización» tiene lugar en el propio trato digestivo de los millares de gusanos que digieren la materia orgánica en descomposición. Estos se constituyen, por decirlo de alguna de manera, en una «digestión natural».

¡Las moscas no son un problema!

Frecuentemente, en períodos de calor, los restos frescos de las frutas y verduras atraen a pequeñas moscas (moscas de la fruta). En cualquier caso, éstas se mantienen en el mismo compostador, que es donde encuentran aquello que les atrae, y no representan ninguna molestia, sino al contrario, contribuyen al proceso de transformación.

¡No tendremos visitantes inesperados!

Si mantenemos el montón o el compostador cerrado (con una pequeña abertura suficiente para garantizar el aireado interior) y no añadimos alimentos cocinados ni restos de carne o pescado, no existe ningún motivo para esperar la presencia de animales que rebusquen en ello.

¡El compost no es ningún nido de plagas!

Si bien puede suceder que nos encontremos con algún gusano fuera del compost, los animales y, en general, los organismos que participan en el proceso de transformación, se mantienen donde disponen de las mejores condiciones, es decir, en el mismo montón, y no se desmandan fuera de éste. En cualquier caso, se trata de seres que se encuentran ya en la tierra y por tanto no son, en ningún caso, nocivos para nuestro jardín.

            SISTEMAS DE COMPOSTAJE EN ORIGEN

            Para el compostaje individual.

Cada vivienda composta in situ sus propios restos orgánicos. Podemos encontrarnos con varias situaciones:

La vivienda con jardín. Puede compostar los restos de cocina y del jardín conjuntamente y, por tanto, hacer siempre una mezcla óptima. Dispone de espacio y de suelo natural para instalar cualquier tipo de compostador.

La vivienda con terraza. Dispone de pocos restos orgánicos de jardín. A pesar de la falta de suelo, con imaginación se puede compostar como en el caso anterior. Si no, es necesario optar por el compostaje con gusanos, aunque el compostador se lo puede construir uno mismo de madera.

La vivienda sin terraza. No dispone de restos orgánicos de jardín y por lo tanto sólo composta restos de cocina. Puede optar por el vermicompostaje o iniciar una iniciativa de compostaje colectivo.

Sistemas adecuados:

– Caja o cierre de bandas de madera:

Dimensiones: 70x70x70 cm.

Se lo puede fabricar uno mismo.

– Cajón de vermicompostaje:

Dimensiones: 50x40x100 cms.

De fabricación propia, es necesario adquirir el «kit» de inicio (gusanos).

– Vermicompostador:

Dimensiones: 51 cm. de diámetro de base x 74 cms. de altura.

Coste: 14.500 ptas + gastos de adquisición de gusanos.

            Para el compostaje colectivo.

Ideal en el caso de conjuntos residenciales en bloques de viviendas, es la otra opción para viviendas sin terraza o jardín, pero con un espacio interior común.

En este caso, hace falta que los participantes recojan separadamente en su domicilio los residuos orgánicos, mientras que en la zona interior comunitaria se destina un espacio para instalar una pequeña unidad de compostaje (10-20 m2), donde se pueden transformar los restos o detritos orgánicos de 10 a 100 viviendas.

En este caso también podemos encontrarnos diferentes situaciones:

Bloques con conserjería. El/la conserje se puede encargar de las labores de compostaje, que requieren una dedicación regular de no más de media hora diaria. Para tareas concretas, éste requerirá la ayuda de los vecinos (un par de veces al año). Si el conserje tiene interés, nos encontramos con el caso ideal para desarrollar una iniciativa de este tipo.

Bloques sin conserjería. Es necesario que los vecinos se organicen. Normalmente resaltará un pequeño colectivo de participación muy activa, que desarrollará las tareas de mantenimiento y de compostaje, y de otra gente con una participación más pasiva, que separan los restos orgánicos de su propia casa y, en vez de depositarlos en los contenedores municipales de basuras (o de detritos orgánicos si hay), los depositarán en los lugares reservados para el compostaje o en el recipiente que se haya dispuestos para este fin.

Sistemas adecuados.

– Compostaje en montones.

Dimensiones 1,5 m. de base x 1 m. de altura y longitud indefinida.

No es necesario recipiente compostador, sólo material para cubrir el montón (por tanto, prácticamente sin costos).

– Cierres modulares a base de plafones de madera.

Dimensiones: de 2 a 4 módulos de 1x1x1 m.

Puede fabricárselos uno mismo (en los países donde se ha extendido este modelo, se comercializan módulos prefabricados). El costo de la madera puede ser de 30 a 80 mil pesetas.

– Compostadores depósitos de red metálica.

Dimensiones: varios módulos de 80 cms. de diámetro de base x 100 cm. de altura.

Coste de la red metálica, tapadera, y tela impermeable transpirable.

Es necesario escoger material apropiado que no se oxide: acero inoxidable, aluminio, etc.

También se puede hacer a base de utilizar varias unidades de los sistemas de compostaje individual.

Los mismos sistemas se pueden utilizar para las escuelas o bien para instituciones como residencias, hospitales, o instalaciones deportivas con bar, etc.

image006

            LOCALIZACIÓN Y DISEÑO DEL ESPACIO

En el jardín particular.

En un lugar umbrío, en contacto con tierra (suelo natural), a cubierto (si no con tapa o tejido) y accesible.

Alrededor es necesario espacio para guardar el material estructural, para posicionar el compostador y poder darle vueltas el compost (si se opta por el sistema de montones).

Es necesaria una distancia prudencial del patio o jardín vecino.

El compostaje funciona igual de bien en montones abiertos o en compostadores.

Es necesario proteger el compost de la lluvia y la insolación directa.

Es necesario el contacto directo con el suelo para permitir el acceso al compost de los gusanos de lluvia y otros pequeños seres vivos de la flora y la fauna del suelo.

En el tejado, terraza o balcón (para vermicompostadores).

Es necesario protegerlo de la lluvia y la insolación directa.

Es necesario garantizar un mínimo de ventilación.

En el interior de la vivienda (para vermicompostador).

Se puede instalar el vermicompostador directamente en la cocina, ya que ocupa sólo un poco más de espacio que un cubo.

En los espacios exteriores (compostaje colectivo).

Es necesario seguir básicamente las mismas condiciones que en el jardín particular, sólo que aquí precisaremos de más espacio.

Si no existe un espacio comunitario privado, quizás se pueda solicitar hacer uso de un espacio público al Instituto Municipal de Parques y Jardines.

            EL MENÚ DEL COMPOSTAJE

¿Qué se puede compostar?

Sin problemas:

– Restos crudos de verduras y frutas.

– Zurrapa de café y de té con el filtro de papel incluido.

– Bolsas de infusiones (cuidado con las grapitas metálicas).

– Flores, ramas marchitas y plantas.

– Pelos, uñas.

– Virutas y cenizas de madera no tratada.

– Cáscaras de huevo trituradas.

Restos de jardinería o huerta:

– Restos de podas de árboles, arbustos y matojos (previamente troceados).

– Restos de siega de céspedes.

– Hojarasca.

– Restos de la recogida de flores y de verduras de huerta.

– Fruta caída de los árboles.

En poca cantidad:

– Pieles de plátano y cítricos.

– Papeles de cocina y servilletas de papel, hueveras de cartón.

– Papeles de periódico (sin impresión a color) y cartón ondulado.

– Serrín, sólo de madera madera (no aglomerados).

– Hojarasca de castaño, nogal, roble, encina.

– Aceite de aliñar.

La cantidad final depende de la «capacidad de absorción» que tengamos en el montón o en el compostador, la cual estará en función de las cantidades de material que le añadamos y de nuestra dedicación (si añadimos el material triturado troceado, si lo volteamos y mantenemos adecuadamente, si le mezclamos compost maduro o si utilizamos aditivos).

¿Qué no se puede compostar?

De los detritos de cocina.

– Pescado, carne y huesos.

– Restos de comidas preparadas (pasta, sopas, salsas…)

– Grandes cantidades de pan, manojos de cereales.

– Grandes cantidades de tomates podridos.

A pesar de que estos restos también se descomponen, atraen insectos y animales indeseables (ratas, gatos). Su descomposición comporta, además, la ligera generación de olores desagradables por la tendencia a fermentar.

Materiales no biodegradables.

– Vidrio, metales, plásticos, etc.

Residuos especiales:

– Aceites de freír.

– Productos químicos de cualquier tipo.

– Medicamentos.

– Pinturas, esmaltes, aceites sintéticos.

– Pilas.

Otros:

– Cenizas de carbón o de cualquier material que no sea de madera.

– Restos de barrido.

– El contenido de los sacos de la aspiradora.

– Papel de periódico imprimido en color.

– Mezcla de materiales: tetra-pak, etc.

¿Cómo se composta?

De cara al compostaje es importante diferenciar entre:

– Material pobre en estructura (material verde): pieles de patatas y cáscaras de huevo, té y zurrapa de café y restos (crudos) de fruta y verdura, hojarasca y césped, etc.

– Material estructural (material marrón): ramas, leña fina, poda de bordes o porta-injertos, paja, etc.

Si les garantizamos unas buenas «condiciones de trabajo» (buenas materias primas, aire suficiente y humedad adecuada) encontraremos en los organismos compostadores unos «colaboras muy aplicados y diligentes».

equipos-de-compostaje-rynk-43
Equipos de compostaje

Reglas.

Para obtener las condiciones idóneas podemos seguir la siguiente regla básica:

Se mezcla:      material seco con húmedo

material grueso con fino

material viejo con fresco

restos de cocina con restos de jardinería

La adición de compost fresco y/o maduro y de gusanos acelera el proceso.

Es necesario evitar en general crear condiciones que puedan afectar la evolución correcta y sostenida del proceso de compostaje:

– Hay que evitar la formación de mohos, por ejemplo, para añadir de golpe grandes cantidades de pan, de manojos de cebada u otros cereales, de grandes cantidades de piel de naranja, etc.

– Cuando tenemos un compostador pequeño o con sistemas sin drenaje (vermicompostador), hay que evitar el desencadenamiento de procesos anaeróbicos de fermentación/putrefacción, por ejemplo, para añadir tomates podridos que generan gran cantidad de «jugos» ácidos que nos pueden modificar las condiciones de la mezcla.

– Igualmente es necesario, en estos casos, evitar añadir grandes cantidades de material muy húmedo, tipo césped, hojas de lechuga, etc… Será conveniente dejarlos secar un poco antes de incorporarlos al compostador.

Hay que evitar introducir materia que afecte a la calidad y por tanto al posible uso y aplicación del compost.

– La carne, el queso, los restos de platos preparados tienen un alto contenido salino que empeora sustancialmente la calidad del producto;

– El papel impreso en color, así como los restos que se recogen al pasar la escoba o la aspiradora, pueden contener concentraciones muy elevadas de sustancias nocivas (metales pesados).

– Si añadimos maleza o «malas hierbas» germinadas y el proceso no alcanza bastante temperatura, es posible que las semillas resistan y nos las encontremos posteriormente en el compost, de manera que lo utilizaremos para abonar la tierra y estaremos sembrando plantas indeseables. Si arrancamos esta maleza cuando todavía está verde o no germinada, evitaremos el problema.

            INSTALACIÓN DEL COMPOSTADOR

Inicio del proceso

En sistemas instalados en el jardín en contacto con la tierra, tanto si se trata de compostadores o de montones de compostaje, es fundamental preparar una buena base, ya que ésta actuará por un lado como drenaje (hay que evitar que el compost tenga los «pies mojados») y, por otro lado, permitirá la entrada del aire y su circulación dentro de la masa en proceso de descomposición y transformación. Entonces posibilitará que los organismos descomponedores que encontramos en el suelo de forma natural, penetren dentro de la masa de materia orgánica y la descompongan adecuadamente.

Compostador común (de bandas de madera o depósito de plástico).

– Cubrir el suelo de la base del compostador con una capa de 10-20 cms. de ramitas troceadas o material estructural.

Si disponemos de material para hacer la mezcla:

– Mezclar 2/3 de basura blanda y húmeda (siega de césped, flores, restos de cocina) con 1/3 de material seco y grueso (ramas trituradas, virutas…).

– Depositar la mezcla de forma que quede suelta dentro del compostador y cubrirla con una fina capa de tierra, compost semimaduro o paja triturada (esta capa fina intercepta los posibles malos olores)

– Ir rellenando el compostador según este mismo esquema: mezcla la basura seca y húmeda y cubrir con una capa fina.

Si básicamente disponemos de restos de cocina:

– También nos podemos orientar con la «regla de la mano»: 4 dedos de grosor de detritos de cocina y un dedo de grosor de material estructural seco.

Compostaje en montón.

Para el compostaje en montón es necesario seguir el mismo esquema de formación del montón a base de capas de material. El montón ha de tener una forma triangular y unas dimensiones de 1,5 m. de ancho y 1 m. de altura. El montón se puede alargar tanto como se quiera.

Podemos partir de dos situaciones iniciales:

Teniendo muchos restos a la vez (porque hemos podado y acondicionado el jardín):

Haremos un montón depositando el material en capas, igual que se ha aplicado antes, y lo cubriremos con 1-2 cms. de tierra. Por encima lo cubriremos con una esterilla de paja o con una lona de material transpirable.

Tenemos continuamente pequeñas cantidades de restos de la cocina y el jardín.

Iremos depositando los restos sobre el montón y cuando tengamos un grosor de 15-20 cms., lo cubriremos con tierra o compost semimaduro, siguiendo siempre la estructura en capas. Mantener el montón tapado.

¿Por qué es necesario tapar el montón?

– Para evitar la pérdida de calor.

– Para evitar que se empape cuando llueva.

– Para evitar que se seque demasiado.

– Para mantener los nutrientes dentro del montón y evitar que se escurran.

Vermicompostaje.

– Es necesario disponer de un «kit» de inicio que contenga una cantidad mínima de gusanos y huevos de éstos, así como el resto de la flora y microfauna básica.

– Se prepara una primera base con turba y cáscaras de huevo troceadas.

– Con el «kit» de inicio se hará una primera mezcla con material fresco y se deja un par de días.

– Poco a poco, se va añadiendo materia fresca, primero en pequeñas cantidades y después con mayor frecuencia, de tal forma que la población de gusanos crezca paralelamente al volumen de materia que añadamos.

– Finalmente, la población se estabilizará y el proceso se mantendrá siempre activo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Compost limpio y maduro

            CONSERVACIÓN Y MANTENIMIENTO

Volteo del compost.

Por voltear se entiende mezclar de nuevo el material y volver a apilar el montón. Esto sirve básicamente para corregir el desarrollo de los procesos indeseables de descomposición biológica anaeróbica. Si se ha realizado una buena mezcla del material, en cuanto a estructura y a composición, y se ha depositado bien en el montón, el volteado no es imprescindible. En cualquier caso, éste (después de 6-12 semanas) comporta unas ventajas a tener en cuenta:

– El material depositado que, poco a poco, se ha ido hundiendo y compactando, se esponja y airea de nuevo.

– Las partes externas del montón pasan hacia el interior.

– Se aceleran los procesos biológicos de descomposición y recomposición.

En el compostaje en montones.

Se prepara una nueva base y con un viergo se gira el material, disponiéndolo en un nuevo montón.

El compostadores de depósito de plástico.

Incorporan en la mayoría de los casos una puerta de extracción en la parte inferior, de tal forma que se puede ir sacando compost fresco por abajo y añadiéndolo por arriba.

En el cajón de vermicompostaje.

Es necesario revolver de vez en cuando, al observarse por encima que está seco y/o dentro y al fondo está muy húmedo, o bien cuando al removerlo se nota algo de mal olor. Con el vermicompostador de plafones no existe este problema y por lo tanto no se hace necesario revolver.

Condiciones de aire y humedad.

Hasta que los restos orgánicos no se convierten en un compost maduro, pueden pasar de 9 a 12 meses.

En los casos que se utilicen compostadores cerrados (también denominados rápidos) o de vermicompostaje y tienen una buena conservación, se puede obtener compost fresco a los 2 meses.

Durante este tiempo, hay que procurar que el proceso se desarrolle de la mejor forma posible. La estrategia para garantizar las condiciones idóneas la tiene que desarrollar cada uno en base a:

– Los restos orgánicos que genera.

– Las condiciones de temperatura y humedad.

– El período del año, ya que las condiciones variarán del verano al invierno.

En lugares y/o períodos fríos y húmedos.

– Hay que evitar que el compost esté demasiado mojado, ya que el agua provoca el desarrollo de procesos anaeróbicos de fermentación o putrefacción, responsables de malos olores.

– Será necesario por tanto añadir el material un poco seco (trocearlo previamente y dejarlo en el colador con el fin que transpire y se seque un poco).

– Habrá que observar el contenido del compostador y revolver un poco.

– En casos de mucho frío, puede ser hasta conveniente el uso de termocompostadores o situar el compostador convencional en un lugar soleado.

En lugares y/o períodos calurosos y secos.

– Hay que evitar que el compost se seque, ya que sin suficiente humedad los organismos compostadores no pueden llevar a término su actividad y no puede haber descomposición.

– Será necesario mantener muy cerrado el compostador e intentar esponjar el contenido sin remover (introducir una pala o un viergo y levantar sin que lo rompa).

– Habrá que observar el contenido; si cogemos un puñado y se nota seco y se deshace entre los dedos, conviene humedecer superficialmente con una regadera.

Aditivos que favorecen el compostaje.

Los aditivos son sustancias que favorecen el proceso de formación del compost y mejorar su calidad. No se trata, pero, de productos imprescindibles y necesarios para conseguir compostar los restos orgánicos. De hecho, mediante determinadas prácticas, se puede acelerar el proceso considerablemente; trocear o triturar el material previamente al grosor de un dedo, mezclar y airear adecuadamente hacen que el proceso sea más rápido.

El aditivo universal es el mismo compost; añadir compost fresco en la mezcla de restos a compostar es muy aconsejable, ya que éste sirve para «contagiar» el material y contiene todos los organismos compostadores importantes. Es suficiente con unos puñados.

En cualquier caso hay diferentes aditivos que, con nombres comerciales diversos, se pueden encontrar en centros de jardinería y bricolaje especializados, entre los cuales podemos encontrar:

– Aceleradores de compost: es una mezcla de bacterias, hongos, enzimas y materiales nutritivos en forma de escamas secas que se pueden utilizar para inocular o «infectar» los restos vegetales cuando se empieza a compostar, o bien en momentos en que tenemos mucha masa de materia a añadir al montón o compostador.

– Productos específicos, como polvo de ortigas, polvo de algas, harinas de hueso, harina de carne, sangre atomizada, cuerno de buey; nutren los organismos compostadores con elementos esenciales y actúan a la vez como aceleradores del proceso. Se utilizan para compensar déficits cuando no se puede hacer una mezcla idónea (3:1), por tanto la selección o necesidad de uno u otro producto depende del material a compostar.

– Otros productos, como polvo de piedras o polvo de arcilla, se pueden utilizar contra los malos olores, y además favorecen el desarrollo de la estructura particular del humus.

 

compost-1
Compostador de madera

            COMO RESOLVER POSIBLES PROBLEMAS

Compostar es una técnica sin demasiados secretos, por lo cual no es necesario un aprendizaje teórico complicado.

Con una simple documentación, ganas y la ayuda y los consejos de un «compostador» experimentado, pronto se dispone de los conocimientos necesarios para tener cuidado del montón o compostador, y hasta y todo mantener una unidad de compostaje colectivo de una forma limpia y sin producir malos olores.

En cualquier caso, en este proceso de aprendizaje pueden surgir problemas que será necesario solventar.

Malos olores     A huevos podridos.- El compost está demasiado húmedo e insuficientemente aireado. Es necesario voltearlo o mezclarlo algunos días seguidos, mezclar paja troceada, tierra o espolvorearlo con polvo de piedras y taparlo para protegerlo de la lluvia, hasta que los malos olores desaparezcan.

A amoníaco.-                        Hay demasiado material verde (nitrógeno). Hay que añadir material estructural o marrón y mezclar correctamente.

Lixiviados                              El compost está demasiado húmedo. Actuar como en el caso anterior y añadir material seco: hojarasca, papel/cartón no impreso (como mínimo sin impresión a color); comprobar el buen funcionamiento del drenaje.

Capa blanca                            Si el compost se desgrana cuando se coge un puñado nos indica que está demasiado seco. Regarlo ligeramente.

Moscas                                  Espolvorear por encima polvo de piedras o tierra las mantiene a distancia. También se puede actuar enterrando un poco los restos de fruta a la hora de agregarlos al montón.

Ratas                                    Llamar al servicio de desratización. En cualquier caso, el compost no ha generado las ratas sino posiblemente problemas en el alcantarillado las ha hecho salir y se pueden haber refugiado en el montón.

            TIPOS DE COMPOST

            Compost maduro.

El compost madura tiene un color marrón oscuro (negruzco), de olor a tierra de bosque, es ligeramente húmedo, muy ligero y esponjoso (aprox. 4 lts.= 1 Kg.). Es posible que a simple vista observemos multitud de pequeños seres vivos en plena actividad.

Proceso de maduración natural.

De forma natural y por el método tradicional (amontonamiento) después de 9-12 meses los residuos compostables se han transformado en un abono húmico maduro, rico en nutrientes. Ya hemos visto, pero, que este proceso se puede acelerar considerablemente de diversas maneras:

– mediante el uso de compostadores rápidos (depósitos de plástico)

– con una preparación y tratamiento adecuado del material: troceado o triturado y volteado.

– añadiéndole aditivos aceleradores del compost.

¿Cuándo es maduro?

Con el tacto y en función de sus características, se puede reconocer cuándo el proceso de compostaje y de maduración del compost ha llegado a su fin. En cualquier caso, para establecer si el proceso de compostaje está cerrado, nos puede ser útil hacer, de forma casera, un test de germinación.

Test de germinación: este es un método sencillo que cada uno puede realizar por sí mismo con semillas de nasturtium, cebada o judías.

– Mezclar una parte de compost con una parte de tierra y cribarla (4 mm.).

– Para comparar, preparar otra maceta que sólo contenga tierra (sin mezclar con el compost).

– Sembrar las semillas.

– Poner las macetas sobre un plato lleno de agua.

– Poner las macetas cerca de una ventana en un lugar soleado y con luz.

– Si hace falta, regar.

Creixents                                Sembrar de forma regular y cubrir ligeramente con tierra (2-3 mm.). Tendría que germinar homogéneamente después de 2-3 días.

Después de 10 días, las plantas han de presentar un color verde intenso y estar espigadas (altura aprox. 5-6 cms.) y tener unas raíces blancas.

Cebada de verano       Introducir unas 20 semillas 1/2 cm. bajo tierra. La germinación debería producirse después de 3-4 días. Después de tres semanas, las plantas deben estar bien derechas (espigadas) y presentar un color verde.

Judías                              Introducir unas 10 judías en cada maceta 1/2 cm. bajo tierra. La germinación debería producirse después de 5-7 días, las plantitas deberían crecer bien derechas y presentar hojitas bien formadas y un buen enraizamiento.

Resultado del test negativo: el compost no está bastante maduro cuando, en comparación con el test que sólo contiene tierra:

– las semillas no germinan

– las plantas germinan con un retraso de 2 días o superior

– algunas plantas presentan partes marrones en el tallo y se doblan

– las hojas presentan una coloración amarilla hasta marronosa

– las raíces tienen un color marrón

            Compost fresco.

Debemos tener en cuenta que no siempre es necesario esperar a tener el compost maduro para poder usarlo.

El material parcialmente descompuesto se conoce como compost fresco (en algunos lugares se le denomina compost rápido) y tiene unas características que también lo hacen apropiado para determinados usos y lugares.

El compost fresco tiene unas características diferentes, a pesar de haberse descompuesto, se puede reconocer la estructura del material original y no es tan ligero ni esponjoso.

aplicacion-de-compost-en-el-huerto
Aplicacion de compost en el huerto

            USO Y APLICACIONES DEL COMPOST

El compost se puede utilizar tanto para el cultivo de verduras como de flores, y para el césped, árboles y arbustos.

Se puede aplicar maduro o fresco, cribado o sin pasar por la criba. Árboles, arbustos y otras plantas tienen necesidades de compost diferentes y muestran un grado de tolerancia también diferente ante el grado de maduración del compost.

En la aplicación del compost se debe tener en cuenta lo siguiente:

– El compost es ahora humus y fertilizante, por tanto no se tiene que abonar la tierra de más y más (el abono excesivo contamina las aguas subterráneas y los ríos).

– El compost no se debe enterrar sino dispersarlo.

En general se distribuye superficialmente y excepto en el caso del césped, se puede pasar ligeramente un rastrillo.

Con el fin de no sobreabonar el suelo y no contaminar el agua subterránea, se debe repartir anualmente sólo una cantidad de 10 l. de compost por cada 10 m2 de superficie de jardín, esto equivale a una capa de 2 cm. de grosor. A partir de aquí, en función del tipo de planta o cultivo que tengamos y con la ayuda de las siguientes tablas, podemos afinar más el uso del compost.

A continuación se presentan las distintas aplicaciones del compost:

            Infusión de compost.

El compost también se puede utilizar para preparar un abono líquido rico en nutrientes con el cual se pueden regar las plantas, los bancales de flor y los cultivos de huerta.

Para ello sólo hay que rellenar una regadera hasta la mitad de compost y el resto con agua, o bien colocar el compost en una bolsa de tela y hacer una especie de infusión, con la cual después regaremos las plantas.

            Compost fresco o semimaduro.

Después de un período de 4-6 meses de descomposición aeróbica (compostaje) el compost se encuentra en un estado de semimaduración (en métodos rápidos el período se puede acortar hasta los 2 meses).

Los componentes orgánicos iniciales todavía se pueden reconocer parcialmente y presentan un color marrón oscuro.

El compost fresco tiene una actividad biológica derivada y por esto activa los procesos de transformación del suelo. El porcentaje de nutrientes fácilmente asimilables por las plantas es más elevado que en el compost maduro y por tanto estimula mucho el crecimiento. Por otro lado, también contiene componentes ácidos que pueden afectar negativamente los procesos de germinación y las raíces pequeñas y jóvenes. Por esto no se puede utilizar como abono para germinar semillas, ni para plantas jóvenes o cultivos muy delicados, así como en la fase de crecimiento.

Aplicación:

 

Cultivo                                                                                                                     Cantidad                  Período                       Método

 

Árboles frutales                                                                                Capa de 2 cms.                       Otoñal           Mezclar superficialmente con

Frutos silvestres                                                                               un rastrillo al lado del tronco

Coles, espinacas,                                                         3-4 kg/m2                  Otoño o

Arar ligeramente (hasta pepinos, porros,principios cms.) en invierno cubrir de primavera una capa fina de hojarasca maíz, calabazas

            Compost maduro.

Lo obtenemos después de 8 meses o más, en los cuales la flora y la fauna edáfica, como orugas de San Antonio, ciempiés, insectos y sus larvas y, sobre todo, gusanos de suelo, han realizado su labor.

Toda la materia orgánica se ha transformado en humus.

El compost tiene un aspecto de tierra de color negro oscuro, esponjosa, de grano fino y tiene olor a tierra de bosque. Su estructura tiene un efecto positivo en la estructura del suelo (capacidad de retención de agua, oxigenación y desarrollo radicular). Representa una reserva de nutrientes disponibles, en especial, para los pelos de las raíces.

Aplicación:

                                                                                                                                                                Cultivo                                 Cantidad                     Período                    Método

 

Planteles y plantasen maceta                                                                Mezclar el 20                                     Criba (criba plantas en                                                                            al 50%  con tierra mm.) maceta

Judías                                                                         Capas de                     Otoño o          Arar ligeramente

Garbanzos                                                                 1-2 cms. o         primavera. y añadir frecuentemente-

Zanahorias                                                               1-3 kg/m2         También es posible  cantidades pequeñas

Remolacha                                                                                             posible en cantidades.

Rábanos                                                                                                  la etapa de crecimiento

Lechugas

Césped                                                                                                         1 kg/m2                       Primavera          Cribado (criba de principios                                                               1,5 cm.) y bien de verano        repartido

Bancales de flor                                                                                      1 kg/m2                       Otoño

Remover o arar ligeramente en primavera

            ¿EXCEDENTE?

A la hora de describir los modelos de compostaje hemos indicado que en función de las características del espacio en que nos encontremos y de la cantidad de compost que obtengamos se nos puede generar un excedente, al que tenemos que dar salida. Tenemos diferentes posibilidades:

Almacenamiento.- El compost maduro ha cerrado el ciclo de descomposición y por tanto lo podemos guardar y se mantiene durante meses, sin tener miedo a la generación de malos olores. De esta manera, aunque no tengamos una aplicación inmediata en la que hacer uso de todo el compostaje, lo podemos guardar y hacerlo servir en el momento que lo necesitemos.

Reparto.- En el caso de compostaje colectivo es posible que el espacio comunitario no absorba todo el compost producido. En este caso, pero, habrá que contar con las plantas en maceta que hay en las viviendas (en éstas podemos utilizar proporcionalmente más compost que en otros lugares). Es necesario pues invitar a todos los vecinos (o padres en el caso, por ejemplo, de las escuelas) a que recojan una cantidad de compost para su uso particular.

Traslado.- Si compostamos en la ciudad y tenemos un espacio fuera de ésta (segunda residencia, masía, huerto, etc.), o a la inversa, podemos transportar el compost de un lugar a otro en función de las necesidades. Como ya hemos indicado, el compost es un producto acabado no problemático y por tanto es más aconsejable compostar allí donde se producen los residuos y después transportar el compost que no al contrario.

Entrega.- El compost se puede aplicar y, de hecho, se aplica, en el mantenimiento de los espacios públicos. Por esto, es posible que Parques y Jardines haga una recogida o disponga de centros de admisión para el compost que hayáis podido producir. En este sentido ponerse en contacto con el Instituto Municipal.

En casos de compostaje colectivo podéis llegar a negociar su aplicación en espacios públicos próximos de tamaño reducido (árboles, parterres, etc.).

Venta.- Quizás podéis llegar a un acuerdo con el centro de jardinería («garden») más próximo, para que os compren el producto final.

En cualquier caso podéis regalarlo a quien disponga de posibilidades de aplicación.

 

Mayo 1998