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Normandia.-.Chateau de Brecy

“Los normandos lo transforman todo en jardín, toda la Normandía es un inmerso jardín”.

“Los jardineros de Normandía tienen un espíritu y una mano verde”. La naturaleza los ha mimado. Pueden hacer crecer no importa qué ni dónde.

Pero “la naturaleza no construye jardines” decía el filósofo Alain. Sólo con mucho esfuerzo, conocimientos y constancia para aprovisionar la tierra han conseguido convertir a Normandía en un lugar de encuentro para poder contemplar jardines extraordinarios.

El clima y la riqueza y generosidad de sus tierras han hecho germinar una gran afición a los jardines.

Tanto los espacios públicos de sus ciudades: Caen, Coutances, Rouen… extremadamente respetados y cuidados, como un numeroso ramillete de jardines privados hacen de Normandía una región de gran riqueza de colecciones vegetales y distintos estilos de jardines que maravillan tanto a los neófitos como a los profesionales.

Una gran variedad de inspiraciones a la hora del diseño, poetas, filósofos, botánicos, pintores… ha recreado su imaginación para construir sus propios jardines.

Los huertos, por excelencia jardines de los sentidos, en los que se asocia el gusto, el aroma y la vista, están perfectamente representados en Mirosmesnil o Bosmelet. Las hortalizas se mezclan con las flores en un delicado diseño donde la fantasía se transforma en bellas escenas cromáticas, donde las hortalizas y las flores son sus principales protagonistas.

En los jardines del siglo XVII el trazado arquitecturizado domina las formas naturales de las plantas. Desde una fachada monumental de un castillo nacen las líneas de los principios de la arquitectura de diseño de jardines. Estructuras arquitecturales y decoración en piedra son la base de los jardines de Brecy, nadie puede imaginar la magnificencia y sofisticación de los jardines que se esconden detrás de la casa-palacio, un jardín del siglo XVII restaurado a partir del 1.992.

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Normandia.-Miromesnil huerto y flores

Jardín aterrazado, en cada terraza una decoración propia de pilastras, copas, esculturas, balaustradas, macetones que de por sí solos son una obra de arte. La alcachofa es el motivo omnipresente en toda la arquitectura del lugar, en fuentes, en el campanario de la iglesia. Ha sido tomada como base de la decoración pétrea.

Al pié de la casa unos magníficos parterres con bordados de boj de delicado trazado, sus terrazas con plantas talladas distribuidas como centinelas en formas cónicas o piramidales acompañadas con bordes floridos de plantas arbustivas y vivaces.

Se produce un gran contraste con el paisaje del entorno el ver tan sofisticado jardín en medio de tanto paisaje agrícola.

Contraste así mismo si visitamos el parque del castillo de Saint-Just, donde su magnificencia está en las masas arbóreas que lo configuran, se han explotado las características naturales del terreno para crear un parque, que parece natural, pero que todo ha sido calculado. Cada época le ha aportado algo sin destruir el pasado. Durante tres generaciones de la familia Savary, que ejercían el cargo de Ingeniero de Aguas y Bosques de Normandía, enriquecieron el parque con un sofisticado sistema hidráulico destinado a canalizar los diferentes manantiales que afloran en su superficie.

En 1.776 el castillo es adquirido por el Duque de Penthieve y lo transforma en una casa de reposo para sus viejos servidores, pasando a distintas propiedades hasta nuestros días.

Un huerto, y los elegantes canalillos de piedra diseñados en el suelo, que están representados en todos los paseos del parque que conducen el agua hacia un gran estanque lleno de ninfas, junto a una magnífica haya de hojas púrpuras, Fagus silvática var. atropurpúrea, de más de 9 m. de perímetro de circunferencia, así como una gran avenida de tilos centenarios, Tilia vulgaris, son los elementos más destacables de este parque. Un solo jardinero mantiene el parque y el huerto.

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Chateau de Canon.-Jardines amurallados

En Canon no podemos separar parque y castillo. Alrededor del castillo un bosque de apariencia natural pero filosóficamente diseñado, en la ordenación del jardín están perfectamente definidos un eje principal de este-oeste que atraviesa la parte más importante del castillo, lo componen el vestíbulo, el gran salón, el parterre, el estanque de agua y una avenida de hayas en talud hacia donde se pierde la perspectiva. Dos avenidas transversales, una partiendo de la iglesia del pueblo y la otra del kiosco chino, la avenida principal alberga una gran cantidad de estatuaria de mármol sobre sus pedestales dispuestos en medio de las praderas.

La elevación del espíritu a través del jardín no impedía el diseño de instalaciones prácticas. Una serie de trece cercados, construidos entre muros de piedra elevados, protegen de los vientos a los cultivos y permiten la maduración precoz de los frutales, las legumbres y las flores, quizás la zona más interesante del estilo del jardín, prolongan la finca en su parte norte, los distintos cercados están comunicados por una serie de puertas, estando distribuidos por colores plantas que en cada uno de ellos se cultivan.

En Miserey, gracias al entusiasmo y generosidad de sus dueños, podréis conocer otra filosofía de jardín, de entrada un bello castillo de ladrillo rosa-anaranjado con un cuidado jardín de bienvenida nos acoge, una amplia pradera rodeada de árboles de distintas tonalidades de hojas donde destaca una Robinia pseudoacacia “Frisia” limitan el jardín, bajo los mismos arbustos variados con un mixed-border de plantas vivaces de distintas tonalidades de hojas y colores de flor. En la antesala del parque, enmarcada por grandes tilos, se encuentra el jardín de los Símbolos, inspirado en las lecturas de Dante, ha imaginado un jardín de crucero compuesto por cuatro espacios que nos trasladan del infierno al cielo pasando por el purgatorio.

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Normandie.-Propietaria del Jardin de Miserey

El infierno está representado por plantas espinosas y urticantes, “es un jardín peligroso”: Colletia cruciata y rosales invadidos de espinas monumentales: Berberis, Cardones, Grosellas, Hortigas…

Al purgatorio se accede a través de una colección de rosales sin espinas, rosales inermes que se expanden sobre los muros, en medio de los cuadrados, dos praderas falsamente salvajes simbolizan la serpiente y el mal siempre presente, un rosal de hojas aromáticas hasta el punto de confundirse recuerda una vieja historia de tentación. Cada planta está escogida y situada en el jardín por el color de su floración y su evolución en cada estación, cuanto más avanzamos, más nos introducimos en el cielo. Los olores dorados nos evocan las promesas de la Tierra Prometida, llevándonos sobre un pequeño montículo en cuyo entorno se encuentran siete monumentales tilos donde uno puede sentarse a la sombra de los mismos y contemplar el jardín.

El jardín es nuevo, su dueña nos dice “Es un jardín de promesas”.

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Normandia.-Chateau de Vandrimare.-Papaver

Vandrimare existía ya en el siglo XV, en el siglo XVII históricamente se menciona la existencia de un parque ampliado en el siglo XVIII. En esta época respondía a un trazado clásico y regular con amplias perspectivas axiales. Bajo el primer imperio, con la moda lanzada por Josephina en Malmaison, cambió la fachada del castillo y el parque, que fue transformándose en un lugar romántico a la inglesa.

Se introdujeron muchas especies de árboles que ahora tienen dimensiones excepcionales, sobretodo una Magnolia acuminata, un Fagus laciniata, y acebos (Ilex aquifolia) remarcables.

En 1.989 sus propietarios iniciaron la reforma actual con estos jardines contemporáneos sin borrar las trazas de sus predecesores. La primera idea fue crear una huerta, idea que fue pospuesta por la de crear un jardín de los cinco sentidos y de actividades del espíritu.

Delante de la casa, pura tranquilidad de espíritu, respetando la perspectiva del jardín antiguo, sólo una gran pradera se aleja hasta el Saut-de loup bordeada por la majestuosa presencia de grandes árboles, muchos de ellos abatidos en el temporal que azotó la zona en el año 1.999. Los arbustos aseguran una variada floración blanca y rosada que se sucede en el tiempo.

Con setos de tejo, Taxus baccata, de diferentes alturas, se estructuran a lo largo del muro de cerramiento diferentes espacios para albergar plantas con distintas finalidades: el jardín del tacto, colecciones de plantas de sombra, el jardín del perfume o del olfato, el jardín de los colores o de la vista.

Una pérgola cubierta de rosales antiguos nos traslada a un claustro, en el centro un jardín de plantas medicinales y aromáticas recordándonos los jardines monacales de la Edad Media.

La calma y la armonía de los colores rosados y de aromas sútiles y sazonados del centro contrastan con el derroche de flores y aromas suaves que invaden el lugar. Es el jardín del perfume. Junto al mismo, el jardín del gusto: árboles frutales, arbustos como frambuesas, grosellas, fresones, etc…

Y así podríamos seguir en un jardín de percepciones donde todo tiene su justificación, un itinerario vegetal que da “alma” al jardín.

“En un jardín te entran a veces ganas de envejecer para ver que va a pasar con lo que has plantado”.

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Normandia.-Jardin d´ Angelique.

Donde la colección de plantas se hace interesante es en los Jardíns d’Angelique, en un pequeño espacio que rodea una casa del siglo XVII. La gran afición a las rosas antiguas de la dueña se traduce en el jardín de rosales arbustivos, trepadores, rosales en forma de árbol, llorones, etc… elegidos por sus colores, generalmente pastel, y por su aroma. Los rosales invaden los árboles frutales apareciendo las rosas entre sus copas.

Una mezcla de plantas vivaces, amapolas, delfinios, euphorbias, hostas y helechos, junto con las campánulas, dedaleras y otras anuales dan una imagen de gran floribundidad. No faltaban los clematis. Todas las plantas agrupadas por colores, formas y perfumes. El jardín se encuentra en perpetua evolución.

Un nuevo jardín cerrado con muros se sitúa en la parte posterior de la casa, creado en 1.996, este nuevo espacio está estructurado por arbustos de flor blanca, dentro de un trazado simétrico formado por setos de boj, Buxus sempervirens. El jardín es joven todavía y ya posee ambiente de paz y serenidad, lo que demuestra que los sueños de un jardinero pueden transformar un trozo de tierra en un rincón del Paraíso.

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Normandia.-Le Bois des Moutiers

Hoy centenarios, la casa y le bois des Moutiers son la aventura de una gran familia, los Malet.

Un jardín en Francia con evidente influencia inglesa, su propietario guardaba la imagen de los parques ingleses de la isla de Wright, de cuando estuvo allí.

El parque en la actualidad abierto al público, al igual que la casa que mandó reestructurar por el arquitecto inglés Edwin Lutens, se visitan. Sólo dos jardineros atienden el mantenimiento y la conservación de los jardines y el parque, las visitas son atendidas por algún miembro de la familia. ¿Curioso verdad?.

El diseño de jardín viene enaltecido por la calidad de los materiales con que fue construido: piedra natural, ladrillos y madera, poniendo en valor las asociaciones de plantas vivaces y arbustivas que componen los “mixed-borders”.

Cada espacio, cerrado por muros, corresponde a una pieza de la casa y compone un cuadro a través de las ventanas. El jardín blanco se corresponde con el salón de música, el jardín de entrada de acceso hasta el de la pérgola, donde existe un reloj de sol rodeado de plantas aromáticas.

Un campo de magnolias, antiguo huerto, nos traslada a un espacio consagrado a las flores y los frutos, ahora plantado de rosales arbustivos antiguos. Durante la guerra fue depósito de minas antes de explotarlas. “No existen medios de reponer un huerto tan grande, demandaría mucha mano de obra y no correspondería a las necesidades de nuestra época” comenta la propietaria.

Desde aquí se accede al verdadero bosque de 12 has., toda una zona de transición desde la vivienda hasta el mar. Bosque frondoso de apariencia natural pero diseñado con elección de los árboles para su composición, una vez se adentra uno en él descubre sotobosques de rododendros de distintos colores y variedades, un riachuelo alberga iris de varias especies, Gunnera manicata ejemplares enormes que dan una dimensión teatral a la decoración del bosque. El paseo continua al pié de los árboles: Liquidambar, Cryptomerias, Acer, Magnolias, etc… aparecen arbustos, hortensias, azaleas, bambúes que aseguran la floración en distintas épocas del año con colores renovados. Al acercarse al mar aparecen los Pinus sylvestris con su sotobosque protegiendo la vegetación interior del parque.

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Normandia.-Bellevue.-Helleborus morado

En Bellevue una colección de plantas donde destacan los Helleborus y los Meconopsis (amapolas del Himalaya). Un jardín reciente (1.980) se inició con la plantación de muchas especies de árboles para aislarse de la carretera nacional, árboles conseguidos a través de su reproducción por semilla, según los propietarios por su mejor aclimatación al terreno, preferentemente utilizó los árboles del país: hayas y encinas de diversas especies, junto con otros como el Prunus serula, de flores blancas y corteza color canela que se desprende en invierno. Desde el inicio se interesó por los Helleborus (Rosas de Navidad) de múltiples colores que crecen en su hábitat natural en el norte de Turquía, más de cincuenta variedades se cultivan en el jardín, hibridándolas para conseguir nuevas variedades.

Es su pasión por la botánica la que anima a la familia Semonnier a disponer de otra colección famosa en su jardín, la de los Meconopsis (Amapola del Himalaya), reconocida como colección nacional del conservatorio de colecciones vegetales especializadas.

La vegetación del jardín es una verdadera colección botánica de árboles, arbustos y plantas vivaces bien dispuestas, donde destacan los Cornus, más que por su diseño el jardín es interesante por la diversidad de plantas que alberga y por el mimo con que son cultivadas.

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Normandia.-Giverny.-Jardines de Claude Monet

Claude Monet a Giverny. El pintor impresionista eligió este pequeño rincón de Normandía donde crear un jardín de inspiración y reposo. Cautivado por la luz y la fecundidad de estas tierras con un clima apropiado le hizo concebir un jardín dividido en dos partes: el de los caminos y parterres de flor con gran cromatismo y el del estanque, las ninfas y el puente japonés, omnipresentes en sus obras.

A la muerte del pintor el jardín pasó una fase de abandono de más de cincuenta años hasta que en 1.976, por iniciativa de Gérald van der Kemp, por entonces conservador del castillo de Versailles, se inició la restauración con la ayuda de tres jardineros. La restauración no fue idéntica, ya que un jardín no es un elemento fijo, sino la combinación de elementos incontrolables, es ante todo un espacio vivo y mutable.

Se intentó guardar el espíritu “el alma del jardín”. Monet era un aventurero de la botánica, mantenía correspondencia con casas de semillas, viveros, horticultores y además ensayaba polinizaciones y cruces botánicos. Se partió de un inventario exacto de las plantas que había en el jardín, los archivos de la casa de semillas donde se surtía se quemaron, sólo unas fotos y los lienzos del propio Monet sirvieron para la reconstrucción. Monet tuvo dificultades con los vecinos para ampliar el jardín y construir el estanque de las ninfas o jardín del agua, había que controlar un ribazo de agua. Después de numerosos trámites administrativos en 1.895 se construyó su famoso Puente Japonés en el jardín de las ninfas y de los sauces llorones de ramas doradas. El fondo y los bordes plantados de gran cantidad de plantas de tierra de brezo, helechos, kalmias, rododendron, azaleas, lirios, paeonías, árboles del amor, etc…

Una importante plantación de bambúes forma un denso bosque. Sobre las orillas se encuentran así mismo rosales arbustivos y en forma de árbol, glicinias y tarajes, el jardín de agua al contrario del normando es asimétrico, japonizado, exótico, tendiendo a la tradición oriental de la contemplación de la naturaleza. Las ninfaeas son las vedettes de este singular jardín.

El cercado normando es de concepción francesa, se encuentra delante de la casa, los paseos están diseñados en líneas rectas regulares y, a pesar de la disposición de las plantas desordenadas en su interior, da la sensación de jardín ordenado.

El camino central está bordeado de flores, arcos metálicos sostienen rosales trepadores en el interior de los parterres, capuchinas, paeonías, amapolas, espuela de caballero, flox, margaritas, asters, etc… las plantas anuales alternan con las plantas vivaces para conseguir un gran cromatismo floral en cualquier estación, siendo finales de primavera inicio de verano la más esplendorosa.

El jardín cambia de color en cada estación.

Complementa las floraciones a principios de primavera con narcisos, tulipanes, azaleas, rododendron, glicinias, los iris, que él adora y planta con profusión en los parterres, paeonías arbóreas o herbáceas que les regalaban sus amigos japoneses. Siguen las campánulas, los hemerocallys, los lirios, espuelas de caballero, lupinos, margaritas. Más en verano los guisantes de olor, las ipomeas, campánulas, alhelíes, dedaleras, capuchinas, flox, salvias y gencianas. Ya en septiembre aparecen las dalias, las anémonas, los helianthus, los asters…

Un jardín de gran cromatismo donde el pintor se inspiraba para sus composiciones.

Monet, también pintaba sus jardines, eligiendo las plantas y floraciones para conseguir sus efectos cromáticos.

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Normandia.-Le Vasterival.-Magnolias

Le Vasterival, es un jardín punto y aparte. La pasión de crear un jardín. Antes de realizar la visita, su dueña la Princesse Greta Sturdza nos da la bienvenida, relata brevemente la historia reciente del jardín. Terrenos adquiridos en 1.975 ya con la firme intención de crear un jardín bello e interesante todo el año. Explica los pequeños secretos de conservación y mantenimiento de su jardín, ella tiene “sus pequeños secretos”.

El jardín impresiona por su magnífica conservación y la gran colección de plantas que alberga, la disposición de las mismas y el mimo con que son cuidadas bajo un clima que les favorece.

El terreno actual que ocupa el jardín era antes un bosque, durante años se ha desbrozado talando los árboles deformes, principalmente Pinus pinaster (Pino marítimo) y Pinus sylvestris (Pino de Besaín). Bajo estos árboles se inició la plantación del sotobosque de tierras ácidas, brezos, rododendros, pieris, azaleas, etc…

Durante la preparación del jardín, dieciocho años se ha estado desbrozando, drenando y plantando.

La tierra del jardín es de contextura arcillosa con zonas de arena y grava, con un ph que varía de 4,8 a 6,5.

Las plantas, muchas de ellas de colección, fueron adquiridas en viveros ingleses y holandeses, otras muchas ofrecidas por amigos de Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra.

Su principal interés fue en conseguir que el jardín no perdiera interés en cada época del año, eligiendo para ello cada una de las plantas o colecciones de plantas que iban a plantar, su lugar adecuado en el jardín sotobosque, junto a riachuelos, a pleno sol, etc…

Cuatro reglas fundamentales y tradicionales se han seguido en las plantaciones:

  1. Una buena preparación del terreno antes de plantar
  2. El acolchado
  3. La eliminación de maderas secas de los árboles y arbustos
  4. No empezar nada nuevo antes de que todo lo que existía no estuviera bien controlado

Después de cuarenta años de trabajo, de pasión, de alegrías inmensas, el resultado de este jardín de cuatro estaciones es admirable.

Todos los caminos del jardín son de un cuidado tapiz verde, por ellos empezamos un detenido recorrido dominando las colecciones.

Un magnífico Prunus incisa “Praecox péndula” nos da la bienvenida. Junto, una Magnolia x loebneri, una de las muchas variedades que encontramos en el jardín, la Princesa es una enamorada de este género y cultiva ochenta variedades, Magnolia macrophylla, M. tripétala, M. officinalis, M. stellata, M. soulangeana y otras muchas maravillas en flor.

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Normandia.-Le Vasterival.-Lysichiton spec.

En otro rincón aparecen los Cornus con variedades de innumerables coloridos de hojas, Cornus kousa chinensis, C. Horida “Rubia”, C. Controversa “variegata”, con un bello ejemplar en el bosque. Les siguen por su llamativo follaje una colección de arces, entre los que destacan el elegante Hacer palmatum, de hojas púrpuras, quien con otros arbustos consiguen una metamorfosis continua de coloridos en el espacio. Uno de los arces más remarcables es el “Osakazuki”, de color verde esmeralda, dos hojas con siete lóbulos que cambia de color a un púrpura sombreado con destellos de naranja brillante, una preciosa planta decorativa al 100%, en otoño sus colores se prolongan durante varias semanas, excepcional.

Una gran colección de rosales antiguos y modernos diseminada entre toda la vegetación del jardín nos da en cada lugar el tono escogido de sus flores desde el blanco inmaculado, pasando por tintes rosas, asalmonados, naranjas, rojos, etc… en muchas ocasiones, es tradición de la zona, los rosales trepadores utilizan los manzanos y cerezos para mostrarnos sus floraciones, que mezcladas con los clemátides de múltiples colores dan un gran cromatismo a todo el jardín.

Las Euphorbia griffithi, Mombretias crocosmia x crocosmiflora, Hemerocallys y dalias animan los parterres de color naranja.

El jardín alberga una colección de Helleborus de Oriente (Helleborus Níger) con ramas rojas del Cornus alba “Westonbirt”, no florecen todos a la vez ya que proceden de orígenes diferentes, algunos hibridados de semilla en el mismo jardín.

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Normandia.-Le Vasterival.-Helleborus

Su trazado es sinuoso con pendientes acentuadas en algunos casos, en un continuo zig-zag, nos ofrece muchas perspectivas de una belleza deslumbradora a través de los verdes paseos de color homogéneo, se siega de cuatro a cinco veces por semana, exento de malas hierbas a través de herbicidas selectivos, nos traslada al muro verde de los cipreses de Leyland (Cupressocyparis x leylandi) que nos delimitan el jardín meticulosamente cuidado del sotobosque brozoso, allí nos recibe un pequeño arroyo casi oculto por la vegetación pero con su incesante murmullo del agua, unas Gunnera manicata con hojas de dos metros de diámetro y tres o cuatro de altura, una planta vivaz, considerada como una de las más grandes, nos da la bienvenida al jardín de los iris y las hostas, hostas azules, amarillas matizadas de blanco, etc… de distintos tamaños y tonalidades, algunas con un metro de diámetro como la Hosta montana, otras no sobrepasan los quince centímetros (Hosta venusta), sus hojas enteras son protegidas año tras año de los limacos, uno de sus principales enemigos. Las plantas amantes de la humedad y la sombra tienen aquí su microclima, los arum de agua, Lysichiton americanum, las Ligularia przewalskii, las primaveras japonesas (Prímula japónica), los Trillium, helechos gigantes, etc… en multitud de formas y colores, crea la diversidad de este espacio. En esta zona más boscosa se han situado los rododendron (Rhododendron praecox) de tamaño pequeño, Rhododendron williamsianum, con inflorescencias esféricas perfectas y atrayentes casi todo el año, Rhododendron griffithianum con más de cuatro metros de altura. Esta zona nos da sensación que estamos atravesando una jungla tropical.

Una colección de coníferas nanas, arbustivas y arbóreas juxtapuestas según sus formas esféricas, semiesféricas, cónicas, piramidales, tapizantes… todas ellas perfectas, tan regulares que parece que las hayan recortado: Abies normandiana “Golden Sprender”, Chamaecyparis obtusa, Cryptomeria japónica, variedades de tejo, etc…

Las hortensias en su ambiente, tierra ácida, humedad, acolchado de tierra vegetal, nos ofrecen su diversidad de formas y coloridos, desde las hortensias más clásicas a las últimas novedades. La Hydrangea paniculata con sus grandes inflorescencias, una vez florecidas las flores se mantienen en la planta hasta finales de febrero que es cuando son podadas, durante el otoño e invierno cambian de color canela adquiriendo tintes llamativos. Pieris, Astilbes, Lithrum dan masas de colorido de gran efecto en el jardín.

Ha elegido la Princesa árboles y arbustos de cortezas decorativas para el invierno, las Bétulas nigra, el Prunus maackii, el Crataegus x lavallei, Bétula utilis, Betula jacquemontii focalizan la atención del jardín.

Plantas de color púrpura, amarillas, blancas, perfumadas, todas ellas agrupadas con pleno conocimiento de sus épocas de floración y desarrollo, nos acompañan en todo el recorrido.

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Normandia .-Le Vasterival.-Margareta Sturdza..-2009

En su afán de crear su jardín, en cada rincón, en cada época del año, ha introducido un conjunto de plantas que contrastan pero armonizan, especies botánicas que al mismo tiempo son ornamentales, en primavera destacan las floraciones de las Magnolia soulangeana “Lennei” junto con otras y la de los Prunus hillieri “Spire”, Prunus “Tai Acu”, Prunus “Fugenzo”… estos cerezos de flores dobles y sencillas se mezclan con la fondosidad del parque en la que destacan los colores de los arces, Acer pseudoplatanus “Brillantíssimum”, el Cornus controversa “variegata”, el Hacer palmatum, el espectáculo es fascinante para profesionales y novicios que visitan por primera vez el jardín. El árbol de los pañuelos (Davidia involucrata), el Hammamelis japónica “Arbórea” con sus dimensiones y floribundidad excepcionales acaba con nuestras sorpresas.

Colección de brezos, de Viburnum con los Viburnum plicatum, Viburnum japónicum, Viburnum grandiflorum…junto con otros arbustos excepcionales y árboles maravillosos, nos hacen descubrir el verdadero encanto de este jardín, el paseo de los helechos, el paseo de las Skimmias, el jardín de las azaleas, la avenida de las camelias, los mixed-border de vivaces y anuales. El entusiasmo de la Princesa al mostrarnos su jardín nos hace pensar que el cielo existe, para nosotros ha sido visitar parte del cielo en este jardín.

Gracias Princesa, que Dios la bendiga y le dé muchos años de salud para poder seguir con Su obra… Un pedazo de cielo en la tierra… Un jardín apasionante.

NOVIEMBRE 2009