Girona.-Camprodon .-.-Passeig Maristany.

La ciudad puede definirse como un lugar de encuentro y de refinamiento, un lugar de actividad, paseo y expansión, un lugar de urbanidad de cultura y de naturaleza.

La ciudad pone en valor sus monumentos, su pasado, sus tradiciones populares, su diferencia en el arte de vivir y trabajar y refina su propia cultura.

Los vegetales, en este caso los árboles, no son sólo una decoración, el espacio verde no es simplemente un adorno, un relleno de vacíos del urbanismo “mineral”, el proyecto vegetal debe ser uno de los elementos de la cultura de la ciudad.

El arte vegetal está hecho para seducir, pero también para crear lugares que la colectividad hará suyos al poder apropiárselos.

Disponemos de una herencia preciosa de árboles en la ciudad, pero el mundo ha cambiado, la integración del vegetal o la naturaleza en la ciudad es pensada y concebida de forma diferente, hacen falta nuevas estrategias a aplicar.

Debemos aplicar el principio de la amplitud. Crear espacios de dimensiones generosas, donde los árboles puedan crecer libremente, que enmarquen los espacios urbanos, sin ocultarlos. No vacilaremos en afirmar que hace falta también levantar plantaciones que estorban inútilmente en el espacio público.

Es necesaria una cierta audacia para suprimir algo que ha sido objeto de gastos anteriores, más es difícil de pleitear localmente la supresión de unos árboles, mientras por otra parte existan tantos espacios sin plantación alguna.

En la ciudad el árbol no debe ser más la barrera del verde sin sentido.

Aplicar el principio de amplitud es crear alineaciones de árboles donde las ramas no lleguen a tocarse.

Guardar por mucho tiempo la amplitud del paisaje, supone vigilancia y voluntad permanente.

Otro principio básico en la arboricultura moderna es el de la biodiversidad, la diversificación constante de las especies.

Plantando especies de árboles diferentes, las ciudades participan a la creación o el rendimiento de medios ecológicos.

Los monocultivos acrecientan considerablemente el riesgo de epidemias, en las que la enfermedad se propaga de uno a otro árbol irremisiblemente.

La biodiversidad es el mejor medio de lucha contra las enfermedades, siendo la sola respuesta eficaz, económica y duradera sobre un largo periodo de todos los problemas de patologías vegetales, para todas las especies en todos los medios.

Sevilla.-Jacaranda mimosaefolia en los Jardines de Chapina                                                         Phytolaca dioica y Grevilleas robusta en calle Inca Garcilaso

LA DIMENSION CULTURAL

La cultura es siempre múltiple, ecléctica, curiosa de todo.

La calle es un lugar de cultura donde cada uno puede encontrarse con la arquitectura, la escultura, el urbanismo, la moda, el cine, etc…

La calle también puede ofrecer todos los elementos de enriquecimiento cultural botánico de nuestros conciudadanos. Numerosas especies de árboles pueden ser mejor conocidas, mejor admiradas, mejor respetadas por todos.

La diversificación de las plantaciones, la distribución de fichas botánicas, el hacer progresar al ciudadano a desarrollar su cultura botánica es reconocer en ellos un potencial hacia un status de ciudadano mejor informado, más responsable, más activo.

La dimensión cultural de la biodiversidad se inscribe en coherencia con otras tendencias de nuestra sociedad contemporánea.

EL VALOR PAISAJISTA URBANO AÑADIDO DE LOS ARBOLES DE LA CIUDAD

El paisaje no es solamente lo verde y componer en la ciudad paisajes bellos y variados, es saber utilizar armoniosamente el valor añadido de los árboles, “lo mejor de lo verde” que nos pueden ofrecer cientos de especies de árboles disponibles.

La persistencia nos hará componer paisajes alegres en invierno, las floraciones, el olor, los frutos, las diferentes coloraciones y formas de las cortezas, los matices de verdes oscuros y luminosos, las formas de las hojas simples, pequeñas, grandes, compuestas, nos ofrecerán diferentes calidades de sombras, y otros coloridos al de la flor, los colores de otoño, con sus formas resaltaremos sus copas en verano y las siluetas desnudas en invierno.

La ciudad es permanente. Noche y día, verano e invierno, bajo el sol y bajo la lluvia, su corazón no deja de latir. El paisaje debe ser permanente como lo es la ciudad.

Los proyectistas deben realizar sistemáticamente los dibujos de tablas de impacto cromático estacional en los que podamos apreciar la variación del paisaje estacionalmente

. Apliquemos también el principio de durabilidad.

Los árboles en la ciudad tienen un potencial de vida de cien a doscientos años, aunque la mayoría de las plantaciones en la ciudad no sobrepasan estas edades

La durabilidad de vida media real no sobrepasa los cien años, para los árboles más viejos. Teniendo en cuenta la muerte de árboles más jóvenes, la esperanza matemática de vida hoy en día de un árbol en nuestras ciudades no supera los 50 o 60 años, lo que es deplorable.

Nos hemos preocupado de plantar cuantitativamente, pero no cualitativamente, plantaciones de árboles no diversificados, en hoyos pequeños, con tierras de mala calidad y a demasiada densidad. Estos árboles están sometidos a durabilidades muy cortas, si además los asociamos a podas radicales sufridas.

Una gestión moderna del arbolado urbano nos debe conducir a prolongar el máximo de durabilidad la vida de los árboles en la ciudad.

Sevilla.-Ficus microcarpa.-Laurel de Indias en Jardines de San Telmo                                       Ombú.-Phytolaca dioica en la Cartuja de Santa Maria de las Cuevas

Para ello insistimos, escasa densidad, espacio aéreo y subterráneo suficiente, un programa de poda reducido, plantar ejemplares jóvenes y realizar un mantenimiento adecuado.

Y, por último, un principio de economía, hace falta plantar mejor y menos caro, hace falta cuidar y mantener las plantaciones existentes mejor y menos caro. Modernizar la plantación urbana es desde el primer momento mejorar la rentabilidad de las inversiones y mejorar la productividad de la gestión.

Plantar a buena densidad ampliando las distancias de plantación, plantar árboles de talla mediana, en casi todos los casos el crecimiento de árboles de talla mediana será más rápido. El dinero público se invierte de forma más económica en los árboles de talla mediana, con una eficacia paisajística equivalente a la de grandes ejemplares más caros.

Plantar un buen árbol, de la buena especie, en un lugar adecuado, es iniciar desde la plantación una reducción de los gastos de gestión a costos modestos o nulos (podas)

Cada vez son más los agricultores que se dedican a producir árboles en vivero. Producir no es complicado, pero producir plantas de calidad no es tan fácil. La demanda de adquisición de árboles ha traído a un gran número de agricultores a producir, con ofertas baratas de árboles sin preocuparse de la calidad de las plantas producidas, son árboles producidos en cantidades desmesuradas y de dudosa calidad, todo se vende y todo se planta.

La calidad no es barata, exige mayor profesionalidad. Para producir plantas de calidad es necesario aplicarla en todos los aspectos de la producción, desde la selección varietal a la de los planteles o su reproducción, desde su primera implantación hasta el producto final.

LA CALIDAD EN LAS PLANTACIONES URBANAS

En la gestión de nuestros árboles la cultura de la calidad debe imponerse en nuestra plantación.

A veces no es necesario plantar. No se puede y no se debe vegetalizar todo. El árbol puede molestar, no debemos plantar en lugares exiguos o reducidos. Alineaciones próximas a fachadas. Plantaciones que ocultan bellos edificios.

La “inversión árbol” debe amortizarse lo más largo posible.

En el momento de la plantación lo barato cuesta caro.

No debemos buscar economizar en:

  • La calidad del árbol
  • La superficie y el volumen del hoyo de plantación
  • La calidad de la tierra aportada al hoyo
  • El equipamiento de protección al árbol plantado
  • Los cuidados intensivos de los 2 ó 3 primeros años.

La gestión a largo plazo depende mucho de la calidad de la primera plantación.

Sevilla.-Calle de Cupressus sempevirens var.stricta.-Ciprés piramidal                                      Araucaria bidwillii en el Parque de Maria Luisa

Podemos reducir el gasto en los costos de mantenimiento. Las podas representan un 70% de los gastos de mantenimiento de las plantaciones urbanas, reduciendo la frecuencia y el costo de estas operaciones conseguiremos bajar de forma significativa las cargas del mantenimiento, intervenir de forma minimalista.

Sin embargo, los árboles pueden ser peligrosos. El riesgo cero, no existe. Una inspección continuada debe ejercérseles.

El principio de economía es coherente con otros cuatro principios paisajísticos, esto es en consecuencia un paisaje amplio, es decir poco denso, biodiversificado, así pues, resistente a las enfermedades, duradero, amortizándose a largo plazo, es “ipso facto” un paisaje económico. Dos objetivos básicos, disminuir las molestias al ciudadano y optimizar el costo de los trabajos.

Cada vez existe más demanda social, los políticos están llamados a jugar un papel importante, esencial, para satisfacer la demanda con proyectos concretos de plantación de árboles y para definir prioridades.

Los técnicos podrán aportar soluciones poco costosas, si desde el principio pueden hacer valer sus puntos de vista. Ya que la buena o mala calidad de plantación es consecuencia de las decisiones iniciales.

La opinión pública es muy sensible a los árboles que conforman su paisaje o entorno inmediato, los ciudadanos se vinculan legítimamente a sus árboles más cercanos. Las nuevas plantaciones son generalmente bien acogidas, fruto de una política de comunicación a través de los medios, es necesario preparar todos los elementos técnicos necesarios para poder llevar a cabo estas operaciones. Esta comunicación general es siempre positiva, en estas condiciones las talas necesarias de árboles pueden ser explicadas y mejor comprendidas, contribuyendo a superar los tabúes vinculados a cualquier tala o arranque de su árbol. Un tabú arrastrado por el miedo de reacción del otro, político, ciudadano o agente de la autoridad. Un bloqueo que paraliza la acción. Pero una comunicación local y precisa, bien argumentada permite disipar inquietudes. No se puede dramatizar, ni banalizar las operaciones de tala y arranque.

Es aconsejable que para todos los trabajos el ciudadano esté sistemáticamente informado para evitar irritaciones, descontentos y críticas que casi siempre se producen por una falta de información.

PARTICIPACION CIUDADANA Y EDUCACION AMBIENTAL

Sin olvidar, y no por reiterado menos importante, será el integrar a la población en la gestión y planificación de los parques y jardines públicos. Inmersos en un estado de democracia, la actuación de los poderes públicos debe estar supeditada a las necesidades y demandas de los ciudadanos.

A través de esta participación, adecuamos la oferta a la satisfacción de las demandas.

Los planes de educación ambiental orientados hacia el ciudadano y el conocimiento de las leyes nos facilitan cualquier actuación sobre esta materia en la ciudad.

La calidad del servicio que ofrezcamos nos la dará el ciudadano con su grado de satisfacción, el uso de la zona y la evolución de los actos vandálicos a los que desgraciadamente están sometidas nuestras plantaciones urbanas.

Será la adaptabilidad de esta participación y evolución la que nos permitirá movilizar el conjunto de esfuerzos para realizar una gestión más dinámica dentro de la cual todos estamos implicados y ofrecer al ciudadano, nuestro cliente, unos espacios plantados que satisfagan sus deseos de mejor calidad de vida.

Con acciones de investigación y desarrollo sobre los árboles de la ciudad, verdadero lazo de unión entre la naturaleza y aquélla, conseguiremos una vez establecidos sobre bases científicas los conocimientos adquiridos, divulgados a través de los medios de comunicación y enseñanza, aumentando así el rendimiento, la calidad, el precio de sus inversiones y así optimizar el funcionamiento de la gestión.

En otras ciudades se ha puesto en funcionamiento un observatorio del árbol urbano para profundizar en los conocimientos sobre plantación y desarrollo de los árboles en la ciudad: sobre bases científicas y divulgadas posteriormente a los profesionales y a la enseñanza para mejora de las implantaciones y optimización de su mantenimiento.

Una labor pedagógica de comunicación al gran p público y científica sobre los temas del árbol en la ciudad.