Marsella.-Parc Borely.-la-playa del Prado                                                                                            Area de juegos infantiles

MARSELLA Y SUS PARQUES Y JARDINES.-UN DIALOGO PERMANENTE CON EL PÚBLICO

Manya J.P.      Director de Ecología y Espacios Verdes. Marsella

Marsella, con sus condiciones climáticas específicas, cuenta con 489 espacios verdes públicos insertados en su tejido urbano. Estos lugares, particularmente frecuentados, implican la necesidad de asociar el público a su concepción y gestión.

Además, esto conduce a seguir la evolución de las prácticas de los usuarios.

Es por ello que, en varias ocasiones, el municipio ha lanzado cuestionarios destinados a la población, particularmente interesada en la realización de parques y jardines.

Estas gestiones se han considerado pertinentes y positivas. Han sido renovadas regularmente.

Por otra parte, las reflexiones de los técnicos se esfuerzan por las sugestiones aportadas a través de esta toma de contacto.

Sus proyectos se elaboran con los elementos que permiten adoptar soluciones armoniosas, correspondientes a las aspiraciones de los diferentes usuarios.

Además, sus comportamientos motivan en consecuencia las mejoras o modificaciones, así como el reajuste de necesidades imprevisibles que hace falta ensayar.

Esta fórmula es a la vez social y económica.

Este tipo de acercamientos llama a la evolución de las personas dispuestas a regir los parques y jardines.

Sin embargo, no hace falta perder de vista su vocación esencial y el papel ecológico primordial que es el suyo, con vistas a frenar la trepidante vida en una gran ciudad.

Marsella, sobre una superficie de 24.000 has., cuenta cerca de 10.000 has. de espacios no construidos. Sobre esta extensión, están repartidos los 489 espacios verdes públicos de los cuales más de 100 son parques de 1 ha. Insertos en el tejido urbano.

Estos son los que serán objeto de nuestro estudio.

En esta ciudad de 900.000 habitantes, las condiciones ecológicas que permiten la creación de parques y jardines urbanos no son particularmente favorables. Esta es la razón de un clima mediterráneo que somete a las plantas al rigor de la sequía estival y el frío invernal. Es decir, que la creatividad de los conceptores y gestores está continuamente puesta a prueba, en el marco de estudios de proyectos de concepción o mejora de los espacios verdes.

Además, estos lugares son particularmente frecuentados en razón de la dulzura del clima durante todo el año. Esta es una razón suplementaria para asociar estrechamente al público a su concepción, elaboración, gestión y animación.

En 1970 había menos de 100 espacios verdes públicos urbanos en Marsella.

En 1989 hay cerca de 500. Es interesante de sobrevolar este desarrollo y sus diferentes aspectos, en particular en la óptica de respuestas a los temas evocados durante este coloquio.

Al inicio de 1971, el municipio se fija un programa ambicioso: el de realizar 1.000 puntos verdes y dar a cada habitante 10 m2 de parques y jardines urbanos. Estos objetivos estaban fijados a un término de 20 años.

 

Marsella.-Parc Borely.-Jardin japonés

¿CÓMO DESCUBRIR LA EVOLUCION DE LOS ANHELOS Y LAS PRACTICAS DE LOS USUARIOS? ¿QUÉ RESPUESTAS APORTAR?

Para ello el municipio ha lanzado un cuestionario a 120 Comités de los Barrios de la ciudad (AA. VV).

Se les solicitaba, en un periodo de tres meses, trasladar todas sus sugerencias en cuanto a superficies, a necesidades y sobre todo se les proponía la localización de espacios verdes.

Esta cuestión ha tenido un gran éxito, el Ayuntamiento ha podido así tratar más de cien cartas, ricas en ideas y constructivas.

La población estaba particularmente interesada en la realización de parques y jardines de un tipo nuevo.

En efecto, hasta entonces, el Ayuntamiento había utilizado los parques del siglo XIX, la mayoría, propiedades privadas expropiadas y convertidas en jardines públicos, y en ellos, no había habido realmente de creaciones nuevas del siglo XX.

¿CÓMO PRESERVAR LOS ESPACIOS NECESARIOS?

Los urbanistas por el lado del PLAN DE OCUPACIÓN DE SUELO (PGOU) han situado, en relación con los servicios técnicos competentes, un dispositivo de reserva de terrenos.

Sus reflexiones han sido largamente apoyadas por las sugerencias del público, enunciadas en la correspondencia recibida o en las reuniones con las asociaciones.

Esta planificación, en el marco de los documentos urbanísticos, ha sido completada por un plan de acciones financieras.

Así, se han podido adquirir los terrenos gracias a los diferentes procedimientos posibles permitidos por la ley.

Simultáneamente, un proceso que permitía asociar de forma metódica el conjunto de los técnicos concernientes, los políticos, el público, han estado puestos en común.

La gestión de realización es la siguiente:

  • Elaboración de un programa de parque con los elementos recogidos a través de los diálogos con las asociaciones representantes de los ciudadanos
  • Para la ayuda de este trabajo efectuado por la Dirección de Espacios Verdes y, muy frecuentemente por la Agencia de Urbanismo, se ha formalizado un anteproyecto siguiendo una o varias variantes.
  • Este anteproyecto ha sido nuevamente discutido con los mismos ciudadanos. Esta fase puede ser prolífica en reuniones y exigen algún tiempo según el caso.

 

Es en este momento cuando debe encontrarse una solución armónica y común a las aspiraciones frecuentemente divergentes de los diferentes usuarios.

  • En la realización de un proyecto de ejecución. Sólo los técnicos trabajan en ello.

Después de la entrega del proyecto, el público puede ser asociado o no a la evolución del lugar y a la gestión.

Para ilustrar esta gestión, que ha estado aplicada en decenas de casos en Marsella, hemos tomado dos ejemplos de espacios verdes urbanos característicos.

  • El Parque de la Esperanza, en el distrito de Canet XIVer
  • El Parque Balneario El Prado en el distrito Sur VIIIer

Parc Borely.-Marsella.

LA REALIZACIÓN DEL PARQUE DE LA ESPERANZA EN EL DISTRITO NORTE DE MARSELLA

En los años 70, la ciudad había adquirido un terreno de 6 has. a lo largo de la autopista urbana y seis en medio de grandes construcciones. Inicialmente, estaba prevista la construcción de viviendas sociales. Pero la población se ha opuesto por gestión enérgica a la realización de esta operación. Ellos suspiraban la creación de una zona verde.

El Ayuntamiento ha propuesto entonces un compromiso de partir el terreno en dos zonas. Una parte sería dedicada a parque y la otra a viviendas.

Los ciudadanos han rehusado esta solución de nuevo. El Ayuntamiento ha aceptado pues condicionar el espacio de un Parque. Los habitantes del barrio se han reagrupado en un Comité de Usuarios del Parque. Este organismo representaba una decena de asociaciones socio-educativas entre las que estaba la Asociación de Animación de Grandes Urbanizaciones.

Las proposiciones del programa fueron hechas. Se trataba de imaginar un nuevo espacio verde. El terreno tenía pocos árboles, la imaginación podía ejercerse libremente. Fueron introducidos en el programa nuevos elementos: jardines pedagógicos, un terreno de deportes, no previsto para competiciones, una casa de los usuarios, etc…

La Dirección de Ecología y de los Espacios Verdes, que es el promotor de los Espacios Verdes de Marsella, ha tomado la responsabilidad de la concepción de las propuestas formuladas. Así fueron concebidos una decena de programas como anteproyectos y las discusiones han durado varios años. Ha hecho falta la paciencia y la perseverancia para redactar un proyecto definitivo. Fue sometido a la aprobación de los políticos de la “Marie d’arrondisements et la Marie Centrale”.

Los primeros esbozos de gestión de este lugar han sido propuestos en marzo de 1978 y ha sido en marzo de 1989 que se ha decidido su puesta en servicio. La gestión de este parque es de tipo clásico, el mantenimiento realizado por jardineros y la seguridad asegurada por vigilantes.

La gestión de los jardineros pedagógicos ha estado confiada a una asociación especializada. En cuanto a la Casa de los Usuarios, está en curso de gestionarse. A la hora actual, se cuestiona una gestión por una asociación especializada para el conjunto del parque.

Los usuarios están satisfechos de esta realización. En función de un comportamiento, se realizarán mejoras en tal o cual dominio.

También los monopatines han tenido cabida en el parque, aunque en principio no se habían previsto, estos son los reajustes de necesidades imprevisibles que ha habido que incorporar. Esto muestra que es importante no definir demasiado los espacios, sino que hay que reservar algunos para el futuro.

EL PARQUE BALNEARIO DEL PRADO

En los años 60, la ciudad de Marsella había formulado en su plan de urbanismo la idea del acondicionamiento de nuevas playas sobre la banda costera. En efecto, esta gran aglomeración estaba totalmente desprovista de un balneario conveniente.

En 1970 el proyecto de las playas del Prado fue normalizado. Se trataba de ganar 40 has. al mar, a fin de favorecer la construcción de playas y también de varias construcciones.

La población fue consultada. Se refutó la idea de la implantación de viviendas, para no construir nada más que parques y algunas construcciones socio-educativas.

La ley apoyó esta posición, incitando al Ayuntamiento a no realizar más que espacios con idea de parques.

Muchos proyectos fueron sometidos a discusión, en el marco del Comité “Marco de vida Sur”, reuniendo políticos y asociados.

Fue así como fueron progresivamente realizados, de 1975 a nuestros días, una buena parte de estos equipamientos. Los trabajos aún no han terminado. Pero se puede ya apreciar un conjunto de parques particularmente originales e importantes. Mientras, ha hecho falta encontrar soluciones para establecer un diálogo permanente con el público.

Una pregunta surgía sin cesar ¿cómo conocer la evolución de las necesidades de uso?

Este lugar recibe muchos millones de personas por año. Hace falta, al objeto de su aplicación, un reglamento estricto para su protección.

En 1986 una primera encuesta fue remitida, que ha permitido agrupar una serie de demandas. En 1988 una segunda encuesta, más elaborada, ha sido difundida al público. El acento ha sido particularmente puesto sobre las necesidades deportivas de los marselleres y los numerosos turistas que frecuentan el lugar.

De nuevo, las voces de cada uno han podido ser escuchadas y tratadas. Estas peticiones son realmente pertinentes y positivas. Serán renovadas regularmente.

Además, se cuenta con atenderlas en otros parques y jardines de la ciudad. Bien entendido que hace falta hacer una selección de todas las sugestiones y evaluar su factibilidad en función de los medios y necesidades de la ciudad. Por el contrario, otros espacios urbanos hacen llamada a la concertación estrecha con el público.

Cinco casos interesantes hay que mencionar.

En efecto existen tres terrenos de aventura gestionados por las asociaciones y dos parques urbanos con contratos con las asociaciones de público.

Desde luego, esta fórmula no es aplicable al conjunto de los parques y jardines. Esta implica sobre todo espacios de carácter rústico. Uno ha constatado que es una fórmula a la vez social y económica.

Marsella.-Parc du 26eme Centenaire.

Este acercamiento llama hacia una evolución del personal que son inducidos a cuidar los parques y jardines.

Desde los ingenieros hasta los obreros, pasando por los policías municipales afectos a la vigilancia, cada uno debe adaptarse a hacer prueba de una gran apertura de espíritu, al mismo tiempo de ser desarrollado por los contactos y los cursillos programados al efecto.

La ciudad de Marsella ha hecho un esfuerzo particular en este sentido.

Todas estas evoluciones no deben hacer perder de vista la vocación esencial de los parques y jardines urbanos. Su papel ecológico es primordial. Con mirar la gran trepidación de la vida de una gran ciudad es suficiente. Estos están destinados a aportar al público la serenidad y tranquilidad que ellos tienen derecho.

Esto significa que los espacios verdes del futuro deberán indefectiblemente dedicarse a privilegiar estos aires de quietud. Paralelamente a ello, los urbanistas deberán prever, ya sea en estos lugares, sea en los márgenes, zonas para acoger las actividades de animación. Estas, en razón de atender la población, deben poder encontrar su sitio en la ciudad o en sus alrededores inmediatos (parques de ocio o parques recreativos).

Los dispositivos para tener en cuenta estas aspiraciones del público deben ser objeto de investigaciones y perfeccionamientos constantes.

Febrero 1996