Sevilla.-Paseo de Catalina de Ribera

Esten o no declarados BIC (Bien de Interés Cultural) por su situación , su antigüedad, su historia y tradición se consideran históricos,enclavados en el centro turistico de la ciudad.

JARDINES HISTORICOS SEVILLANOS

Un jardín histórico es una composición arquitectónica y vegetal que, desde el punto de vista de la historia o del arte presenta un interés público (I COMOS-FONTAINEBLEAU 1.971). Un jardín histórico debe ser considerado como un monumento (I COMOS-PARIS 1.978). Portadores de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de cada pueblo son actualmente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio común, y pensando en las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su conservación (II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos. Venecia 1.964).

“El jardín histórico es una composición de arquitectura cuya materia es esencialmente vegetal y por lo tanto vivo, perecedero y renovable”.

Determinan la composición arquitectónica de un jardín histórico:

–              Su trazado y los diferentes perfiles del terreno.

–              Sus masas vegetales: especies, volúmenes, juego de colores, distancias y alturas respectivas.

–              Sus elementos constructivos y decorativos.

–              Las aguas en movimiento o en reposo, reflejo del cielo.

Por ello antes de iniciar la descripción estos jardines históricos de Sevilla quisiera puntualizar, aunque de forma somera, algunas consideraciones que estimo importantísimas.

La función de un jardín histórico debe ser la de testimoniar el paso de la historia, es una continuidad viva e ininterrumpida, así como la de mostrar su belleza intrínseca, para disfrute espiritual: en estos dos cometidos estriba la verdadera e importante función social del jardín histórico.

En el jardín la naturaleza, la vegetación, no ha sido más que un elemento utilizado para transmitir una idea, un sentimiento o provocar una sensación, formaba parte de un programa, acentuaba una perspectiva o la enfatizaba, matizaba un contraste, sugería una relación, ideas que estaban latentes en un proyecto con unidad e intención.

Reconocer en un jardín histórico o artístico su valor como monumento cultural es el primer paso para comprender el complicado mensaje que el jardín nos ha querido transmitir. Es sentirse identificado con la verdadera obra de arte, en este aliento inexplicable, denso, profundo y misterioso que todos hemos sentido algunas veces, en una perdida tarde crepuscular… sería tal vez el aire, la luz, el color, la sombra, el perfume, el camino, la cascada, el sátiro, la ninfa ¿qué importa? Habíamos percibido belleza de la mano del arte, aparentemente simple o ingenuamente complicado y seguro, sabiamente elaborada y medida. Y en todo ello no había una sola nota discordante que rompiese su encanto.

No trato de hacer un discurso literario intentando explicar qué es un jardín, quiero sólo que tengamos unas ideas claras para hablar de los jardines históricos sevillanos de su restauración y mantenimiento de términos profesionales. Es el inmenso respeto que nos produce la estancia en estos jardines, conocer su historia, ver cómo a través del tiempo son degradados u olvidadas por distintas causas ocasionales, falta de recursos o programas de mantenimiento, falta de personal especializado, políticas poco sensibilizadas sobre el tema lo que nos anima a dignificar o acometer con seriedad profesional cualquier opción para mostrar nuestro interés en esta tarea.

Sevilla.-Jardines de la Lonja.-Floración de Lagerstroemia indica.-Júpiter

De nuestra profesora de Historia del Jardín, en la Cátedra de Historia de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Carmen Añón conocida por la mayoría de Uds., destaco las ideas fundamentales para el tratamiento del jardín en toda restauración, partiendo de la base que no existen dos jardines iguales a la hora de restaurar o conservar.

Las cuatro ideas fundamentales son:

Ser fieles al origen del jardín. –

Como la mejor manera de acentuar más su personalidad, hacer más clara su lectura y resaltar su propio carácter.

Respetar el tiempo. –

El tiempo es un elemento creador en el jardín, ha modificado la vegetación, actuando sobre esculturas, elementos decorativos, su arquitectura, su ámbito. Deberemos ser discretos y poco traumáticos en las restauraciones que sean necesarias.

Valorar los aportes. –

Considerar en todo su valor, los aportes históricos que en los distintos períodos de su existencia se han ido integrando en el jardín y que han pasado a formar parte de su historia y tener el valor de añadir el de nuestra propia época.

Evitar las disonancias. –

Todo elemento disonante estética o históricamente debe ser evitado. Ante una duda estético-histórica, primará siempre lo estético sobre lo histórico, clave de la armonía que debe encontrarse en un jardín.

Es evidente que no pretendo explicar cómo se hace un proyecto de jardinería, sino establecer unas someras notas sobre la metodología a emplear en un jardín histórico-artístico. Es siempre un proyecto interdisciplinario donde es necesario coordinar diversas técnicas y especialidades para su buen desarrollo.

Sevilla.-Plaza del Triunfo

Estableceríamos cuatro grandes apartados en el desarrollo de este trabajo:

1º.- Fase de análisis y documentación

Que tendrá por objeto llegar a un conocimiento profundo del jardín a través del estudio de su pasado y su presente, estableciendo su primer contacto físico y “espiritual” con el jardín.

2º.- Criterios

Con la seguridad que nos han de dar todas las investigaciones realizadas podremos establecer criterios que nos determinarán, tanto las actuaciones de restauración, como las de conservación y mantenimiento, analizando los puntos conflictivos y buscando las soluciones más adecuadas.

3º.- Proyecto

Determinados y aceptados estos criterios se procederá a la redacción completa del proyecto, en el que no debemos olvidar una clara memoria de las obras necesarias a ejecutar y donde se definen las ideas claras e inteligibles para un buen mantenimiento y conservación.

4º.- Actuaciones complementarias

Se establecerá una política de mantenimiento encaminada a obtener una imagen finalista del jardín y las actuaciones complementarias adecuadas en cada caso para potenciarlo, para que pueda desarrollar la misión cultural que le es inherente y asegurar su conservación.

Es necesario hacer un estudio general con conocimientos serios y profundos sobre la historia del jardín para poder interpretar los datos históricos, las deformaciones de los planos de la época, el estilo de los diferentes creadores, las técnicas empleadas, innovaciones y modas de los distintos períodos, muy distintos en cada región, el uso y la manera de emplear las diferentes especies vegetales, las formas de podar los árboles y arbustos, la artesanía del lugar, etc… para poder desarrollar adecuadamente el proyecto de restauración o conservación.

Sevilla.-Jardines de Cristina .-Clivia miniata hoja ancha                                                                                  Hemerocallys x hibrida

MANTENIMIENTO Y CONSERVACION

El mantenimiento de los jardines históricos es una operación primordial, necesariamente continua. Siendo vegetal su materia principal, la obra estará bien conservada a través de reemplazamientos puntuales y a largo término, por renovaciones cíclicas (eliminación total y replantación de ejemplares formados).

La elección de árboles, arbustos, plantas y flora que se reemplacen periódicamente debe efectuarse teniendo en cuenta los usos establecidos y reconocidos para las diferentes zonas botánicas y culturales, con una voluntad de mantenimiento y búsqueda de las especies originales.

Los elementos de arquitectura y escultóricos, decoración fija, cerámicas o elementos móviles que son parte integrante del jardín histórico no deben ser retirados o desplazados más que en la medida que lo exija su conservación o restauración. La sustitución o la restauración de todos los elementos en peligro debe hacerse según los principios de la Carta de Venecia y debe indicarse la fecha de toda sustitución.

El jardín debe ser conservado en el entorno apropiado. Debe proscribirse toda modificación del medio físico que ponga en peligro su equilibrio ecológico.

Estas medidas se refieren al conjunto de la infraestructura tanto interna como externa (canalizaciones y sistemas de riego, caminos, parking, tapias, disposiciones de ajardinamiento, etc.…).

Un tema importantísimo, con frecuencia olvidado, es el de la capacidad de acogida del jardín. En nuestras visitas a Sevilla comprobaremos la existencia de jardines históricos enormemente degradados, unos por abandono de cuidado o mantenimiento, otros, aunque con visitas controladas, por pago de entrada al recinto con exceso de visitas, y otros jardines artísticos, convertidos en parques urbanos, cuyo deterioro es ostensible.

Lo ideal de todo jardín histórico que está destinado a ser visitado y recorrido, sería que su acceso fuera controlado en función de su extensión y su fragilidad, de forma de preservar su esencia y su mensaje cultural, por naturaleza y por vocación, el jardín histórico es un lugar apacible que favorece el contacto, el silencio y la escucha de la naturaleza.

Este contacto cotidiano debe contrastar con el uso excepcional del jardín histórico como lugar de fiestas, de tal manera que, excepcionalmente permitidas, pueden realzar el espectáculo del jardín, pero nunca desnaturalizarlo o degradarlo.

El interés por los jardines históricos debe ser estimulado por medio de acciones tendentes a revalorizar este patrimonio y hacerlo conocer y apreciar, promoción de la búsqueda científica, intercambios internacionales y difusión de la información, publicación y vulgarización, incitación a la apertura de los jardines privados de interés al público, sensibilización de las masas respecto a la naturaleza y el patrimonio histórico.

Paseo de Catalina de Ribera.-Chaenomeles japonica.-Membrillo japonés                                  Rosal trepador Dorothy Perkins

Algo importante a destacar, sin embargo, son los costos de conservación de un jardín histórico o artístico y la especialización de la mano de obra dedicada a los trabajos de mantenimiento y conservación.

Una buena plantilla de mantenimiento constituye en realidad la clave principal del éxito en el cuidado del jardín, juega un papel importante que muchas veces es olvidado, un estudio detallado de la organización y planificación del personal de mantenimiento es fundamental, desgraciadamente la formación profesional de buenos jardineros en sus distintas categorías es tarea olvidada, lo que hace que difícilmente se encuentren hoy en día, profesionales enamorados de su profesión, conscientes de la responsabilidad de sus actuaciones en un jardín histórico, las ideas claras e inteligibles  de conservación de un jardín que precisa de unos cuidados extremadamente delicados debe ser transmitida a quienes periódicamente realizan estas labores. Las antiguas generaciones de jardineros formados por la práctica han desaparecido virtualmente. Su lugar ha sido ocupado por personal procedente del paro de distintos ámbitos y profesiones, que no han tenido posibilidad de aprender el oficio, al carecer de escuelas apropiadas.

Cada es más generalizada y evidente la necesidad, y más en el caso de los jardines históricos, de ofrecer a los trabajadores cursos de instrucción o formación profesional especializada.

La conservación de un jardín histórico es cara por sus condicionantes especiales, pavimentos, elementos decorativos frágiles, juegos de aguas en fuentes y estanques, esculturas, pabellones, muros y cerramientos, recortes de setos en laberintos o mosaiculturas, restauraciones artesanales de sistemas de riego; mano de obra especializada, que si se encuentra es cara, la mecanización es muchas veces difícil de introducir en muchas tareas por las dificultades de trazado del jardín.

Los costos de conservación de un jardín histórico difícilmente son asumidos por la Administración, poco sensibilizada en el mantenimiento de este patrimonio histórico y sí en el de monumentos y edificios en la medida de sus posibilidades.

 

Jardines de Catalina de Ribera..-                                                                                                           Vitex agnus castus.-Viteagno

LOS JARDINES DE CATALINA DE RIBERA Y MURILLO

DECRETO 103/2002, de 12 de marzo, por el que se declara bien de interés cultural, con la categoría de jardín histórico, los jardines de Murillo y el paseo de Catalina de Ribera, de Sevilla.

Los jardines son declarados bien de interés cultural B.I.C por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía formando parte del Patrimonio Histórico Andaluz.

1º.- El paseo de Catalina de Ribera y los jardines de Murillo conforman una de las zonas ajardinadas de mayor interés histórico, artístico, paisajístico y medioambiental de las existentes en la ciudad de Sevilla. Participando plenamente en la vida de la urbe, conservan interesantes especies botánicas, así como muestras arquitectónicas, escultóricas y de elementos de mobiliario urbano originales del momento de su formalización en el primer cuarto del siglo X

2º La Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, por Resolución de 23 de noviembre de 1982 (publicada en el «Boletín Oficial del Estado» de 11 de enero de 1983) incoó expediente de declaración de jardín artístico a favor de los jardines de Murillo en paseo de Catalina de Ribera en Sevilla, según la Ley de 13 de mayo de 1933, sobre defensa, conservación y acrecentamiento del patrimonio histórico-artístico nacional, siguiendo su tramitación según lo previsto en dicha Ley, en el Decreto de 16 de abril de 1936 por el que se aprueba el Reglamento para la aplicación de la Ley del Tesoro Artístico Nacional, así como en el Decreto de 22 de julio de 1958 por el que se crea la categoría de monumentos provinciales y locales, en función de lo preceptuado en la disposición transitoria sexta apartado primero de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Emitieron informe favorable a la declaración la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla, cumpliendo así con lo previsto en el artículo 14 de la Ley de 13 de mayo de 1933, sobre defensa, conservación y acrecentamiento del patrimonio histórico-artístico nacional, así como en el artículo84 de la Ley de Procedimiento Administrativo de 17 de julio de 1958.

3º.- Terminada la instrucción del expediente, según lo previsto en el artículo14.2 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, procede la declaración de bien de interés cultural de dichos jardines, con la categoría de jardín histórico, así como y, de conformidad con lo prevenido en la disposición adicional primera de la Ley 16/1985, de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español, en relación con el artículo 8 del Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado mediante Decreto 19/1995, de 7 de febrero, la inclusión del mismo en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

4º.- Delimitación del bien

El jardín histórico queda dentro de la línea que parte, en el vértice noreste, en el encuentro de la calle paseo de Catalina de Ribera y la avenida de Menéndez Pelayo y continúa, por el este, siguiendo dicha avenida y, por el sur, dibujando una curva frente a la plaza de Don Juan de Austria. Por el oeste, prosigue en el límite con la parcela que conforma la esquina de la calle San Fernando, continuando junto al muro de cerramiento delos Reales Alcázares.

La línea se inflexión hacia el noroeste hasta la plaza de Francisco de Alfaro y, desde ella, sigue el andén perimetral de los jardines de Murillo por el límite de las parcelas colindantes pertenecientes al caserío del barrio de Santa Cruz, bordea la plaza de Refinadores por su flanco este y va a quebrar en el ángulo que forman dicha plaza y Lacalle paseo de Catalina de Ribera. La última vía citada define la delimitación por el norte.

 

Jardines de Catalina de Ribera..- Murallas del Alcazar

ANTECEDENTES HISTORICOS

De las Huertas de Sevilla de Santiago Montoto. -1951.

“La huerta más conocida de las generaciones actuales fue la del Retiro”.

Muchos sevillanos la recordamos sembrada de hortalizas con su gran noria y extensa alberca, baño de la chiquillería del Barrio se Santa Cruz, con árboles frutales gallineros, vaquería y un pudridero, que por cierto nos hacia las delicias de los vecinos.

Estaba esta huerta entre las Murallas del Alcázar, las de la ciudad y el muro de la Judería y llegaba hasta lo que es hoy la calle Menéndez y Pelayo.

La generosa reina Isabel II dio parte de la huerta en 1860 para ensanche del campo de la Feria de Abril, formándose entonces una alameda que se llamó Paseo del Pino, por uno corpulento que aún se conserva (este año el pino centenario ha muerto) y luego denominado Catalina de Ribera.

Ese nuevo espacio público, que venía a atenuar la estrechez de la trama urbana de los barrios colindantes, no contaba aún con una ordenación especial.  A fines del siglo XIX se acometió un primer proyecto de ajardinamiento y amueblamiento del denominado en esos momentos «Paseo de los Lutos» y, en 1920, con motivo de las intervenciones realizadas con vistas a la Exposición Iberoamericana, el arquitecto Juan Talavera y Heredia, formaliza as trazas conservadas en la actualidad. Este mismo arquitecto, notorio representante del historicismo regionalista, había diseñado pocos años antes los contiguos jardines de Murillo, fruto también de una cesión (1911) de otra porción, situada al noroeste, de la Huerta del Retiro del Alcázar.

El trazado en planta del paseo de Catalina de Ribera presenta una clara disposición longitudinal, concebida para el tránsito, mientras que el de los jardines de Murillo responde, por su ubicación y diseño, a un recinto más recoleto.

En 1860, por concesión del Real Patrimonio y para ensanche del campo de la Feria en el antiguo Prado de San Sebastián, quedó unida a los terrenos del municipio una ancha faja de la huerta del Retiro, desde la que fue Puerta de San Fernando hasta la Puerta de la Carne, para lo cual se derribó la tapia que cercaba dicha huerta unida al Alcázar Real, y se levantó otra almenada en el lugar en que hoy la vemos limitando los nuevos jardines del Alcázar.

Se derribó el muro que la separaba del exterior, construyéndose uno nuevo con almenas que es el hoy visible a lo largo del Paseo y que lo separa de los Jardines del Alcázar.

Aunque para el ciudadano de hoy es probable que decir Jardines de Catalina de Ribera o Jardines de Murillo, resulte indiferente, son partes bien diferenciadas, no solo cronológicamente, sino también estilísticamente, como más adelante aclaramos.

 

Sevilla.-Paseo de Catalina de Ribera.-Dracaena drago                                                                       Monumental Eucaliptus camadulensis

PASEO DE CATALINA DE RIBERA

Conocido originariamente como Paseo del Pino, no será hasta 1898 cuando reciban su actual denominación, en honor de la fundadora del Hospital de las Cinco Llagas, ilustre dama descendiente del adelantado mayor de Andalucía Per Afán de Ribera, organizándose entonces unos jardines a modo de paseo con alineaciones de árboles.

Se le conocía popularmente como Paseo de los Lutos, pues por su sencilla ornamentación y su situación a espaldas del Alcázar, retirada de los lugares que concentraban junto al río el animado paseo y la vida social al aire libre de entonces, dio lugar a que fuera frecuentado por las familias dolientes.

La costumbre se terminó cuando se plantó en estos jardines la jardinería amena y decorativa, constituyendo una prolongación o un antecedente, según se venga del Sur o el Norte, del Parque de María Luisa.

En 1860, por concesión del Real Patrimonio y para ensanche del campo de la Feria en el antiguo Prado de San Sebastián, quedó unida a los terrenos del municipio una ancha faja de la huerta del Retiro, desde la que fue Puerta de San Fernando hasta la Puerta de la Carne, para lo cual se derribó la tapia que cercaba dicha huerta unida al Alcázar Real, y se levantó otra almenada en el lugar en que hoy la vemos limitando los nuevos jardines del Alcázar.

La obra de jardinería se acometió inmediatamente, según el proyecto del ingeniero Sr. Doblado, aunque las obras se desarrollaron con gran lentitud por falta de dinero. Pronto se trazaron una serie de paseos que atendían más a la comodidad del público que a planteamientos estéticos, y varias glorietas; se plantaron acacias blancas, palmeras, plátanos, adelfas, plantas coníferas y, como revestimiento de la muralla que limitaba uno de los lados del jardín, yedras, y otras trepadoras

Hay que tener en cuenta que por estas fechas estaba inmersa en los preparativos de la Exposición Hispano Americana que debía celebrase en el 1914, que, si bien no se celebró hasta 1929 como Exposición Ibero Americana, se fraguó con mucha anterioridad.

Entre 1917 y 1923 el mismo arquitecto, modificando el proyecto del también arquitecto, Antonio Gómez Millán, fue el encargado de acondicionar el nuevo Paseo de Catalina de Ribera para la exposición iberoamericana de 1929 conservando su diseño hasta hoy. El espacio de los jardines comenzará a ordenarse tal y como hoy lo conocemos, fruto de las reformas realizadas entre los años 1917 y 1921, previo a la exposición Iberoamericana de 1929, por un proyecto, en principio de Antonio Gómez Millán, aunque fue finalizado por Juan Talavera y Heredia.

Tras esto, se le hicieron notables reformas , mejorando sus macizos de jardín, canastillos de plantas y de flores, asientos alicatas, y en las hileras de los elevados árboles que separan los jardines de los paseos laterales, grandes arriates de mampostería fileteados de azulejos con pilastras en los pasos; y resultaron unos jardines pintorescos y geométricos, con atractivas perspectivas longitudinales en su calle central, enarenada como todas, según se va paseando por ella, a partir de la glorieta de entrada, y rodeada de palmeras en mayor extensión

De marcada longitudinalidad los jardines se distribuyen en bandas paralelas con la fuente central como elemento de referencia sobre el que pasa la calle central, a la que son paralelas las dos externas, al final del Paseo de Catalina de Ribera, se encontraba el pabellón de estilo sevillano y atrio alicatado, que se hizo en 1921 para estafeta de Correos y Telégrafos, después convertido en escuela y más tarde derribado…

Sevilla.-Paseo de Catalina de Ribera.-Paseo central

A estas largas avenidas longitudinales se van oponiendo vías transversales de menor entidad que van organizando glorietas de forma rítmica, sin que en ningún momento se pierda la perspectiva de las primeras.

Escoltados por acacias y palmeras entramos en los jardines desde la calle San Fernando a través de una gran rotonda que ahora, una vez dotados los jardines de cerramiento, se encuentra rodeada de vistosas trepadoras.

En 1920 se hicieron importantes reformas, se transportaron los pedestales y vasos de un semicírculo que existía junto al Salón de Cristina y frente a San Telmo a propuesta de D. Juan Talavera y Heredia, fueron adornados con ellos los asientos circulares y la pila con escalinata inferior al nivel del piso y surtidor en el centro de gran ruedo de estilo sevillano, que más adelante detallamos.

A estas largas avenidas longitudinales se van oponiendo vías transversales de menor entidad que van organizando glorietas de forma rítmica, sin que en ningún momento se pierda la perspectiva de las primeras.

Escoltados por acacias y palmeras entramos en los jardines desde la calle San Fernando a través de una gran rotonda que ahora, una vez dotados los jardines de cerramiento, se encuentra rodeada de vistosas trepadoras. Transportados los pedestales y vasos de un semicírculo que existía junto al Salón de Cristina y frente a San Telmo, fueron adornados con ellos los asientos circulares y la pila con escalinata inferior al nivel del piso y surtidor en el centro de gran ruedo de estilo sevillano, que más adelante detallamos

El paseo de Catalina de Ribera se compone de 3 corredores.

El primero de ellos el adosado a la muralla del Alcázar que es utilizado principalmente para en tránsito de peatones, es el único con solería y parterres de ladrillo y cerámica, habiendo desaparecido los elementos decorativos originales, las volutas rematadas con unas copas de cerámica, testimonio de las mismas se conservan en la calle Antonio el Bailarín, ,las plantas trepadoras cubren los muros, hiedras.-Hederá hélix y parra virgen o viña virgen.-Partenocissus quinquefolia, hoy en día  absorbidas por la planta invasora ,la  enredadera del mosquito.-Anredera cordifolia, que puede hacerlas desaparecer, en el arriate al pie de las trepadoras los acantos.-Acanthus mollis con  algunos arbustos dispersos, muchos han desaparecido.

Restaurado entre el año 2001 y 2002 fue recuperada la pavimentación con enchinado y losas de Tarifa, sustituyendo las imitaciones anteriores, todavía queda una parte del paseo en la zona norte, con losas de cemento, imitación a losas de tarifa y enchinado.

El corredor central ofrece la mejor perspectiva de la fuente monumento a Colón y es muy utilizado cómo lugar de juego para niños. La mitad norte de este corredor dispone de un área con elementos de juego para los niños y la mitad sur queda vacía y es utilizada cómo lugar de recreo, más tranquila que la anterior, tiene bancos con respaldo de hierro y otros de cerámica, no precisamente sevillana, sino de origen castellonense.

Al final del paseo existía en tiempo un pabellón estilo sevillano con atrio alicatado que se construyó en 1921 para Estafeta de Correos y Telégrafos, después utilizado como escuela y derruido en una de las reformas del paseo.

El eje central es interrumpido en su punto medio por un amplio espacio circular centrado por una fuente, también circular, sobre la que se alzan, encima de un pedestal con bustos de Colón y los Reyes Católicos, dos columnas que soportan un entablamento coronado por la figura de un león y, a medio fuste, las proas de las carabelas.

Sevilla.-Paseo de Catalina de Ribera.-Paseos longitudinales  laterales

El monumento, que aporta el elemento vertical de compensación compositiva al paseo, fue diseñado por el arquitecto Talavera y ejecutado por el escultor Lorenzo Coullaut-Varela, y está dedicado a Cristóbal Colón, en consonancia con los eventos de la Exposición Iberoamericana de 1929, momento en que se realizó.

El tercer corredor es el que ofrece mayor intimidad del paseo, queda alejado y aislado por la vegetación de la principal zona de tránsito y del espacio de juego de los niños y mascotas.

Queda aislado del exterior por una pantalla de vegetación que pretende aislar el jardín del ruido y el ajetreo de la avenida Menéndez y Pelayo, incluye jazmines, sauzgatillos, durillos de flor, viburno elegantísimo, etc.… que proporcionan olor y color, existe una puerta de acceso siempre cerrada, al desaparecer el quiosco Bar que la utilizaba para poner veladores en el jardín.

La puerta por calle San Fernando (antiguo Bar España y actual Oriza) siendo donde se contempla una de las mejores perspectivas del paseo, está permanentemente cerrada.

El trazado en planta del paseo de Catalina de Ribera presenta una clara disposición longitudinal, concebida para el tránsito, mientras que el de los jardines de Murillo responde, por su ubicación y diseño, a un recinto más recoleto.

El paseo se estructura mediante un eje central y dos ejes secundarios, paralelos a aquél y dispuestos a ambos lados, que se configuran por parterres delimitados por pretiles de fábrica y azulejería.

El corredor central ofrece la mejor perspectiva de la fuente monumento a Colón y es muy utilizado cómo lugar de juego para niños. La mitad norte de este corredor dispone de un área con elementos de juego para los niños y la mitad sur queda vacía y es utilizada cómo lugar de recreo, más tranquila que la anterior, tiene bancos con respaldo de hierro y otros de cerámica, no precisamente sevillana, sino de origen castellonense.

 

 

Sevilla Monumento a Cristobal Colon.-Actual y con balustrada desaparecida.

EL MONUMENTO A CRISTOBAL COLON

En 1921 se levanta en el centro del Paseo el monumento a Cristóbal Colón. Fue idea de don José Laguillo, que inició una suscripción popular para financiarlo.

El monumento, que aporta el elemento vertical de compensación compositiva al paseo, fue diseñado por el arquitecto Talavera y ejecutado por el escultor Lorenzo Coullaut-Varela gratuitamente, y está dedicado a Cristóbal Colón, en consonancia con los eventos de la Exposición Iberoamericana de 1929, momento en que se realizó.

El eje central es interrumpido en su punto medio por un amplio espacio circular centrado por una fuente, también circular, sobre la que se alzan, encima de un pedestal con bustos de Colón y los Reyes Católicos, dos columnas que soportan un entablamento coronado por la figura de un león y, a medio fuste, las proas de las carabelas

El eje central es interrumpido en su punto medio por un amplio espacio circular centrado por una fuente, también circular, sobre la que se alzan, encima de un pedestal con bustos de Colón y los Reyes Católicos, dos columnas que soportan un entablamento coronado por la figura de un león y, a medio fuste, las proas de las carabelas.

Estaba rodeada la fuente por balaustradas circulares.

Sobre el basamento con los medallones que contienen el busto de Cristóbal Colon y el escudo de los Reyes Católicos se elevan las dos columnas de piedra artificial con imágenes en bronce de las carabelas y los nombres de Isabel y Fernando y sobre el entablado a veintitrés metros de altura, un león de mármol, esculpido por D. Lorenzo Coullat Varela.

En reformas posteriores desaparecieron las balaustradas que cerraban la glorieta, así como los bancos incorporados.

Sevilla.-Monumento a Catalina de Ribera

MONUMENTO A CATALINA DE RIBERA

Muy cercana a la fuente monumental está la fuente parietal, adosada al muro de cerramiento de los jardines del Alcázar, dedicada a Catalina de Ribera, benefactora de la ciudad con la fundación del Hospital de las Cinco Llagas. Cuenta con una estructura arquitectónica de estilo neomanierista diseñada por el mismo Talavera y Heredia con pinturas alusivas a la dama, más los restos de otra fuente.

Esta fuente se realiza aprovechando elementos de la fuente renacentista de don Pedro en compuesta de brocal labrado y un frontón con figuras en bajo relieve, la fuente del siglo XVI, estuvo en la Plaza del Pumarejo donde se instaló en el Asilo de los Toribios desde 1802 a 1837.,. Talavera realiza una fuente de corte clásico, inspirado probablemente en la que se encuentra en la casa de los Pinelos, atribuida a Juan de Oviedo.

Talavera recurre a Manuel de la Cuesta y Ramos para el azulejo central y las pinturas originales, que se perdieron en los años sesenta, siendo la actual obra de Francisco Maireles, en el centro preside la obra el escudo de la ciudad de Sevilla. La fuente incluye algún elemento neobarroco, como el frutero que remata la fuente. El Cardo se encuentra con el Decúmano, en una gran plaza circular, con un monumento de Coullaut Valera, cargado de simbolismo.

Catalina de Ribera (c.1450-13 de enero de 1505) fue una noble andaluza, de la casa de Ribera. Fundó el Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, y también se le debe la construcción de la Casa de Pilatos y una amplia reforma del Palacio de las Dueñas, considerados las dos principales residencias nobiliarias de dicha ciudad.

Se plantaron hileras de árboles en 1898 y fue ajardinado en 1920. En 1921 se colocó en estos jardines un monumento con su efigie.

Entre 1917 y 1923 el mismo arquitecto, modificando el proyecto del también arquitecto, Antonio Gómez Millán, fue el encargado de acondicionar el nuevo Paseo de Catalina de Ribera para la exposición iberoamericana de 1929 conservando su diseño hasta hoy. Salvo una fuente situada en el extremo sur del paseo que actualmente está enterrada debajo de un Drago.-Dracaena drago que planto el Presidente del Cabildo de Canarias.

El paseo Catalina de Ribera, dada su ubicación en el límite que separa el casco antiguo con San Bernardo es el espacio verde más transitado del casco antiguo. Para los habitantes de la zona centro es el espacio verde más cercano y de mayor superficie que sirve como zona de transición entre el centro peatonal y el barrio de San Bernardo abiertas al tráfico. La avenida Méndez Pelayo se usa cómo ronda de circunvalación del casco antiguo.

El acceso al Paseo de Catalina de Ribera desde la calle San Fernando suele hacerse por uno de los laterales, estando la entrada principal muchas veces cerrada.

Justo delante existe esta pequeña glorieta con un drago. -Dracaena drago en su centro rodeada de césped y flores de temporada. Una composición contemporánea que esconde una bella fuente desaparecida hace décadas., salvo una fuente situada en el extremo sur del paseo que actualmente está enterrada debajo de un Drago. -Dracaena drago que planto el Presidente del Cabildo de Canarias.

 

Paseo de Catalina de Ribera.-Fuente  del reñidero antes de la reforma de la Plaza Juan de Austria                                   Antiguo Pino  que dio nombre al paseo.Desaparecido en 2015

Como se puede comprobar en las postales de la época, la fuente toma como modelo la del Hospital de los Venerables o la del convento de Los Terceros, con varios escalones hacia abajo, un surtidor central y un pequeño estanque. Alrededor se colocan pedestales de ladrillo con jarrones cerámicos con figuras de león, todo ello completado con macetas y geranios. La imagen fotográfica de unos años después muestra ya una primera remodelación, un seto alrededor del perímetro de la fuente que evitara el acceso o las caídas.

La superficie que ocupaba la fuente, conocida en el argot jardinero como el “reñidero de gallos “desapareció con motivo de las obras de ampliación y remodelación de la Plaza Juan de Austria (la comúnmente llamada La Pasarela), cuando se sacrificaron por la presión del automóvil, ídolo de oro de la época, las ocupaciones de veladores del tradicional Bar España que tantas veces habían acompañado a la fuente desaparecida.

Por último, destacar la portada de la Huerta de la Alcoba, del real Alcázar, obra de José Gómez Millán, encargada por la Casa Real y finalizada en 1921.Entrada a los jardines de los Reales Alcázares y a la antigua Huerta del Retiro.

Sevilla.-Jardines de Murillo

JARDINES DE MURILLO

Otro monarca al que Sevilla le debe singular gratitud, don Alfonso XIII, cedió a la ciudad otra gran parte de la huerta, en la que se formaron los Jardines de Murillo, derribándose entonces un extenso lienzo del Muro del Agua y poniéndose en comunicación el barrio de Santa Cruz con tan ameno paraje.

La Huerta del Retiro no se llamó en lo antiguo con este nombre, en el curioso “Inventario de los Bienes del Alcázar “, impreso en 1754, al hablar de este lugar se dice “La finca situada en la torrecilla que está en el callejón que va de la plaza de las Banderas a la Huerta del Parque, que comúnmente llaman Huerta del Retiro.”

En tiempos del último rey de España, lo poco que quedaba de esta huerta se transformó en jardines, no muy conformes con el estilo del palacio y los huertos sevillanos, poniéndose en el límite de ellos la hermosa portada del Palacio de los Duques de Arcos de Marchena “

La descripción nos habla de la Huerta del Retiro con los actuales Jardines de Vega Inclán en los Reales Alcázares, de la Escuela maternal y de los Jardines de Murillo actuales, que formaban la huerta.

Hasta 1860 esta zona era parte de los terrenos del Alcázar de Sevilla, la llamada “huerta del Retiro”. En esta fecha el Patrimonio Real cedió esta parcela a la ciudad.

A partir del siglo XIX las ciudades españolas decidieron sortear los muros de las ciudades o derribarlos para mejorar las comunicaciones viales. Esta mejora de las comunicaciones de los barrios se conocía como “ensanche”. El camino que bordeaba a la antigua ciudad amurallada era una sucesión de avenidas conocida como Ronda Histórica.

Desde comienzos del siglo XX hubo varios proyectos para intentar unir urbanísticamente el barrio Santa Cruz (intramuros) con la Ronda.

En 1904 Pedro de León y Manjón hizo un plano con una vía que iba desde el inicio de la calle Mateos Gago al paseo Catalina de Ribera. En 1909 el arquitecto Juan Talavera y Heredia aludió a la oportunidad de realizar un camino que uniera la plaza de Santa Cruz y la plaza de Refinadores.

Sevilla.-Jardines de Murillo.-Pendientes de restauracion ante el AÑO MURILLO

A comienzos del siglo XX el monarca Alfonso XIII cedió los terrenos, al Ayuntamiento de Sevilla como antes se ha referido, donde en la actualidad están los jardines de Murillo. En la zona había trozos de muralla y la tapia de la huerta del Retiro. En 1911 algunos de estos trozos y la tapia fueron derribados para crear una zona verde que comunicase el sureste del barrio Santa Cruz con la Ronda Histórica. El nombre de Jardines de Murillo fue propuesto por el director del periódico El Liberal, José Laguillo y Bonilla, en honor del pintor homónimo.

“Todas estas propuestas e intentos dieron lugar a la realización de una petición formal al Rey D. Alfonso XIII de los terrenos necesarios de la Huerta del Alcázar. No obstante, no apareció nada oficial hasta 1910 en que se hizo un proyecto de escritura. El Intendente Coronel de Ingenieros Salomón Jiménez envió en mayo de dicho año al Marqués de Borja, Intendente General de la Real Casa y Patrimonio, bases y plano “para la cesión de parte de la Huerta del Retiro perteneciente al Real Patrimonio, apertura de nuevas entradas al barrio de Santa Cruz y trazado de carreteras y jardines en la parte cedida”

Una vez entregados los terrenos al Municipio, Juan Talavera y Heredia se encargó de realizar la memoria y planos de los proyectos de apertura de calles y del muro de cerramiento de ese lado de la Huerta. En su plano, y a diferencia del de Salomón Jiménez, las dos vías planteadas no convergen en el Paseo adyacente, sino que transcurren paralelas.

Estos jardines se encuentran situados entre la calle Maternal (muralla del Alcázar) y las plazas de Refinadores y de Alfaro en el barrio de Santa Cruz, cerca de la Puerta de la Carne. tienen 8.500 metros cuadrados.

En 1915 el arquitecto Juan Talavera y Heredia diseña el nuevo jardín que sería bautizado como el Jardín de Talavera hasta 1918 cuándo pasó a llamarse el Jardín de Murillo en honor al pintor que vivió en sus cercanías durante el siglo XVII.

Esta distribución longitudinal contrasta con la que anteriormente el arquitecto aplica a los Jardines de Catalina de Ribera, en forma de glorietas. Los jardines se conocieron al principio como jardines del Retiro, ya que formaba parte de la Huerta del Retiro del Alcázar donado a la ciudad en 1911, la construcción finalizo en 1921.

En aquel espacio se hicieron jardines llamados de Murillo, jardines pequeños y bellos, pintorescos y apaisados, de marcado sabor sevillano, que comienzan en las espaldas de las casas desde Alfaro a Refinadores, cubiertas de jazmines y rosales de arriates hechos al pie de ellas, y un paseíto de terraplén con tres pérgolas de columnas cubiertas de trepadoras, sobre escalinatas para bajar a la planta de los jardines.

 

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Las calles de los jardines van delimitando cinco glorietas.

La planta está formada con tres calles, que parten de las escalinatas y llegan a Catalina de Ribera, y tres paseítos transversales, que forman con las calles cuadros y macizos rodeados de evónimos y llenos de plantas y flores, de árboles y palmeras-.

– La primera calle, en la Plaza de Alfaro, bordea la tapia del ángulo del huerto nuevo del Alcázar, cubriéndose el paramento con enredaderas y trepadoras y tres bancos de respaldos de azulejos fronteros a los paseítos transversales. Hoy calle Antonio el Bailarín

– La segunda calle con tres glorietas, fuentes de mármol y de azulejos, y asientos con respaldos alicatados también, de diferentes dibujos y escudos heráldicos

. En la primera glorieta, junto a los bancos, que tienen la particularidad de huecos en sus extremos alicatados llenos de tierra y con pita real sembrada, hay unos pilares bajos con capiteles árabes expuestos y macetas sobre ellos, también adornan las travesías dos arcos formados por cipreses.

Las plantas han desaparecido en los huecos que nos describe la historia. producto de continuos actos vandálicos y robos, las fuentes han sido modificadas, los capiteles árabes originales fueron trasladados al Museo Arqueológico Municipal de la Torre Don Fadrique y sustituidos por copias.

– En la glorieta del centro, hay en los cruces cuatro pórticos de verdura, sobre pilares de mampostería y remates de azulejos se elevan arcos de hierro labrado cubiertos de trepadoras, y entre los pilares y detrás de los bancos hay columnas encadenadas. Las cadenas que junto con las columnas de mármol cerraban el perímetro de las glorietas, en parte han desaparecido restándole atractivo a estas.

En la tercera glorieta, adornada como la primera con dos arcos de cipreses y fuente, también hay pilarcillos bajos adornados con macetas (desaparecidas) y capiteles visigodos.

Estos jardines están divididos en dos partes por la calle Nicolás Antonio, que enlaza los Jardines de Catalina de Ribera con la Plaza de Santa Cruz.

En los jardines de Murillo, con un estilo más romántico que el paseo, podemos observar las fuentes y los bancos de azulejo de estilo neomudéjar.

Se juega con el contraste entre el blanco y el azul en los azulejos cuadrados de los bancos, en las fuentes de mármol y en los azulejos rectangulares en el borde del arriate del paseo Catalina de Ribera. En el paseo, con espacios más abiertos cómo los jardines de estilo francés, gracias a la simetría de su distribución, a los azulejos en los arriates, la muralla y las baldosas orientadas diagonalmente se consigue potenciar una sensación de profundidad que incita a avanzar.

Los jardines de Murillo, como evoca Romero Murube, están dentro del “canon sevillano, es decir, del jardín pequeño o del jardín grande formado por la suma de nuestros pequeños jardines”. Con fuentes y asientos de ladrillo y azulejo, con sus pequeñas glorietas entrelazadas, representa un ejemplo purísimo de jardín andaluz, guardando el recogimiento y misterio de los rincones musulmanes andaluces, y poseyendo ese carácter recoleto de muchas plazas sevillanas, algunas de las cuales corresponden al propio Juan Talavera.

Por su fragmentación, su silencio, su sombraje y fuentes bajas, responde a la estética sevillana de jardín, a la que se añadió una nota funcional y moderna en la disposición cómoda de los paseos trazados por el ingeniero. Pero hubo, además, una evocación clásica en sus elementos arquitectónicos: la fuente de tres tazas escalonadas en mármol, trasladada a una de las glorietas desde las Casas Consistoriales por el Sr. Doblado; fuente hoy desaparecida, tras su destrozo, por el auténtico vandalismo que se está imponiendo en nuestras ciudades y la falta de respeto por objetos y lugares públicos, que están padeciendo de un modo alarmante los jardines y el mobiliario urbano sevillano.

El conjunto del jardín fue transformando su estructura con la variación y crecimiento de los árboles. Entre éstos, destacaría los cinco Ficus macrophylla. -Higuera de Bahía de Moretón que llaman la atención por su corpulencia y sus agresivas raíces, las mahonias, Mahonia japónica, los Clerodendron fragans y las Nandina doméstica o las Abelia floribunda y Viburnum odoratisimum ya convertidos en árboles, muchos de ellos han desaparecido por el abandono que han sufrido desde hace tiempo estos jardines.

La situación de los jardines hoy es absolutamente deplorable, capiteles arrancados, rotos y saqueados, bancos y azulejos deteriorados, pobres huellas de haber existido fuentes y surtidores. Y, a pesar de ello, el jardín aún se hace silencio, sosiego, umbría; mientras los grandes y viejos troncos de los ficus siguen alargando sus raíces, bajo el pavimento, sobre la tierra, pletóricos de vida, testigos mudos de una destrucción vandálica.

Esperamos que con la celebración del Año Murillo por la ciudad estos jardines se restauren y después se conserven en la zona turística que se encuentran.

En 1976 se pavimentaron los caminos con losas de ladrillo y enchinado, en juego de damas y escuadras de cerámica en los bordes. Los paseos fueron alberados en la restauración posterior realizada con Fondos Europeos.

En el año 2001 se llevó a cabo una importante restauración de todos los elementos decorativos que habían desaparecido. Fuentes, bancos, respaldos de hierro, pérgolas etc.…así como el Monumento a Catalina de Ribera, las diversas glorietas de los paseos y jardines de Murillo y el propio Monumento a Colon.

La restauración de los jardines incluyó la reposición de los setos de Evonymus japonicus por los de arrayan. -Mirthus communis, plantación de sotobosques con arbustos y los cubresuelos con Hedera hélix. -hiedra. La red de riego fue adaptada a las nuevas plantaciones.

GLORIETA DE GARCIA RAMOS

El jardín se conformó a base de glorietas. La más destacada, por su estructura y significado, fue la dedicada a otro pintor sevillano, José García Ramos. Esta glorieta fue solicitada por una serie de artistas de Sevilla al Ayuntamiento el14 de febrero de 1917. Los propios artistas sufragaron las distintas obras, de cerámica, arquitectura, escultura o cerrajería.

La glorieta no se finalizó hasta mayo de 1923

Tiene en su centro una fuente baja de azulejos, de recuerdo hispanomusulmán, y está rodeada por bancos de cerámica pintada que reproducen cuadros pictóricos de García Ramos, en los cuales intervinieron Miguel Ángel del Pino, Alfonso Grosso, Santiago Martínez, M. Vigil Escalera, Diego López, Francisco Palomino.

Uno de los accesos está enmarcado por una puerta adintelada con frontón y de estilo barroquizante sevillano, en ladrillo entallado, con un retrato de García Ramos ejecutado por Manuel de la Cuesta. Los otros accesos se forman a través de cipreses recortados en arco. En ella colaboraron también Agustín Sánchez Cid y José del Pando, siendo trazada por el arquitecto Juan Talavera y Heredia. Fue él precisamente quien, el día de la inauguración, ensalzó y justificó la obra con estas palabras: “No se quiso hacer el frío monumento de piedra y bronce, sino una pequeña e íntima glorieta de ladrillos y azulejos pintados, en los que con veneración y cariño los discípulos han demostrado que conservan en sus almas las enseñanzas recibidas. No podía tener el monumento lugar más apropiado

En el friso del pórtico se puede leer: “A la grata memoria del insigne pintor D. José García Ramos por quien el espíritu de la Sevilla de su tiempo alentará siempre sus cuadros en que sus pinceles aprisionaron chispas del sol de la ciudad de sus amores sus discípulos para gloria del inmortal artista le dedican este monumento“.

En la cerámica se representan distintos cuadros de este pintor. La distribución de la glorieta no cambia con respectos a las glorietas sencillas repartidas por estos jardines, bancos de cerámica trianera y surtidor central bancos y copas de cerámica,, lo que si aparece es una portada neobarroca en ladrillo tallado, con la inscripción que  más arriba se ha detallado, continuamente vandalizada los cuadros originales, fueros sustituidos y se guardan en las Oficinas del Servicio de Parques y Jardines los que pudieron salvarse de las agresiones que sufrieron por robos intencionados y algunos estallados al hacer hogueras junto a los mismos.

La pequeña casa del Guarda habitada durante muchos años por el Inspector del Servicio de Parques y Jardines D. Fernando Real Balbuena, también es un elemento a destacar, construida en 1916, y modificada parcialmente, Talavera diseña una casa con influencias regionalista. Que recuerda a otras casas del autor como la casa de los Hijos de Vicente Aceña (1913), donde los miradores se funden con la fachada de la casa.

Con relación al estilo del jardín, podríamos encuadrarlos en el prototipo del jardín sevillano, que se caracteriza porque en él conviven de forma armónica los azulejos trianeros, las fuentes y el agua; la creación de estos espacios reducidos e intimistas que invitan a la meditación solitaria o al sentimiento romántico tal vez provenga de reminiscencias andalusíes.

Así mismo en el lado norte del parque, es decir aproximándonos a la Puerta de la Carne, el paseo de Catalina de Ribera conecta con un acceso, pegado a las casas del barrio Santa Cruz, donde se deja ver una torre y algunos trozos de la vieja muralla de la ciudad, y se quedan al descubierto algunas canalizaciones que trasportaban el agua desde los Caños de Carmona hasta el Alcázar.

En el 2005 todo esto se estructuró en una corta y tranquila calle que se dedicó al ilustre sevillano Antonio el bailarín.

En la calle Antonio el Bailarín, perpendicular al paseo de Catalina de Ribera podemos encontrar la Escuela Maternal María Inmaculada es un edificio de la Junta de Andalucía de una sola planta, adosado al muro cerramiento que separa los jardines del Alcázar de los de Murillo y dos horribles puestos orientados al turismo con bebidas, aperitivos y recuerdos.

Sevilla.-Calle Antonio el Bailarin

CERRAMIENTO Y ACCESOS

Para paliar los actos de vandalismo y llevar a cabo un control de uso de los jardines el Ayuntamiento  en 1996 construyo un cerramiento para los jardines, estos se enjaularon, divididos sobre todo los de Murillo, complicado por las distintas circulaciones peatonales que los atraviesan, la decisión no fue acertada, las Asociaciones de Vecinos reclamaban mayor presencia policial los fines de semana ,días de concentración por la noche de cantidad de jóvenes  dedicados al consumo de alcohol, que tomaban los jardines como lugar de divertirse hasta altas horas de la madrugada, dejando un rastro de suciedad, malos olores y ruidos que nada tenían que ver con el romanticismo de los jardines.

Los que conocimos los jardines sin cerramiento alguno, añoramos la atmosfera del jardín, que se disfrutaba antes de que se tomara esta decisión.

Los vecinos consideraban el cerramiento de los jardines como la última instancia.

La ineficacia de la obra que además de haber alterado el paisaje y la historia de los jardines ha dado como resultado a todas luces, una inversión infructuosa ya que los actos vandálicos han seguido produciéndose después del cerramiento de los mismos, solo con dar un vistazo a las hemerotecas de observan que las continuas quejas de actos vandálicos no han dejado de existir…

La Plataforma Ciudadana por los Parques, los Jardines y el Paisaje de Sevilla ha puesto de manifiesto en varias ocasiones y desde hace años, los actos de vandalismo que han sufrido y están sufriendo estos jardines tanto en sus elementos decorativos, bancos fuentes y glorietas, como en las plantaciones existentes.

A modo de recordatorio los daños ocasionados en las fuentes que han sido restauradas sin reproducir su estado original, bancos y   reproducción de capiteles rotos (los originales fueron depositados en el Museo Arqueológico Municipal ante la sustracción de alguno de ellos). Las columnas de mármol que conforman las glorietas sucias de óxido de hierro producido por el riego con las aguas freáticas que se utilizan para el riego de los jardines. La pequeña pérgola y las cadenas que cierran las glorietas desaparecidas, la vegetación falta de reposición, todas estas denuncias quedan recogidas en distintas informaciones y denuncias remitidas al Ayuntamiento.

Separados por el cerramiento y el carril bici instalado con fachada a la Avenida, desde hace años aparecen los kioscos bares arruinados y los de chucherías cerrados, que junto al pino secado ofrecen un paisaje urbano desolador para el que entra por primera vez a Sevilla, los autóctonos nos hemos habituado a estas imágenes a pesar que nos desagradan, el Ayuntamiento debe hacer algo para evitar estas desagradables vistas del paisaje urbano de la ciudad.

Calle Paseo Catalina de Ribera: Es la calle que da acceso por la cara norte al paseo del mismo nombre, de fácil acceso ya que a diferencia de los dos accesos anteriores no cuenta con desnivel, es usado principalmente como entrada o salida de los que usan el paseo cómo atajo y para acceder al parque infantil.

Avenida Méndez Pelayo: Es la entrada que sirve de acceso a los transeúntes procedentes de la cara oeste del recinto, la puerta principal se encuentra en la mitad del paseo Catalina de Ribera y desemboca delante de la fuente monumento a Colón.

Calle Nicolás Antonio: Es una calle abierta sólo al tráfico de los residentes que sirve de aparcamiento y atraviesa tanto los jardines de Murillo cómo el paseo de Catalina de Ribera desde la avenida Méndez Pelayo hasta la Plaza de Santa Cruz. Su uso prácticamente se reduce a los residentes que buscan aparcamiento o a los transeúntes que la cruzan atravesando el parque.

Calle San Fernando: Parece que este acceso es la principal vía de entrada para los transeúntes que usan el parque cómo vía de paso y es dónde se sitúan los voluntarios de distintas asociaciones y encuestadores.

Además de las mencionadas, el paseo de Catalina de Ribera cuenta con otra entrada por la que se podría acceder al Alcázar, pero está cerrada y diversas entradas que dan a la avenida Méndez Pelayo que están cerradas con cerrojo.

El recinto se encuentra vallado totalmente, el vallado se levantó a finales de 1998 debido al vandalismo que sufrían los jardines y a que era usado para hacer “botellonas” hasta que el 7 de noviembre de 1998 murió un hombre apuñalado, y en el Domingo, 1 de agosto de 1976 escribía la prensa local, hizo explosión una bomba en los jardines de Murillo, en Sevilla, cerca del monumento a Colón y junto a las murallas del Alcázar. Dos hombres resultaron muertos, uno de ellos en el acto, materialmente despedazado, y el otro a los pocos minutos. Todo ayudo al cierre delos jardines.

. Es una pena que no los cuiden con más detalle, como profesional sé de las dificultades que supone en Sevilla el cuidado de las zonas verdes, me imagino lo difícil que es mantener las plantas en perfecto estado con 45º y más de temperatura, y una presión humana de miles de visitantes que pateamos todo sin piedad, pero que importa eso, Sevilla es un ciudad divina, con millones de visitantes y turistas, con recursos, el punto estético de la ciudad tendría que ser el principal interés de sus gobernantes, la belleza de los rincones, de los jardines, y de sus zonas verdes deberían ser primordiales.

Sevilla.-Plaza de Doñas Elvira                                                                                                                               Convertida en un restaurante

LA PLAZA DE DOÑA ELVIRA

Bajo el apelativo de Doña Elvira se han conocido desde el siglo XV varios espacios del Barrio de Santa Cruz que formaban parte de la Judería sevillana. En 1833 se rotuló como Arjona, siendo en 1845 cuando adquiere el nombre actual.

La plaza se formó por la demolición de unas casas en la época del Asistente Arjona en 1826, dentro del programa de saneamiento y ensanche de la ciudad.

En 1924 fué Juan Talavera, con modificaciones del Marqués de Vega Inclán, el que remodeló la plaza elevándola ligeramente en su parte central y rodeándola de parterres y naranjos, en el centro colocó una fuente de mármol. En su perímetro bancos de ladrillos y azulejos.

“Reformada en 1924. Nombre derivado del antiguo Corral o Teatro del siglo XVI, que estuvo en el terreno del adjunto Hospital de los Venerables.

Las fachadas de las casas que forman el recinto han sido exornadas al gusto sevillano moderno, los arrecifes fueron pavimentados con cuadrícula de adoquines y rellenos de chinas, el andén tiene en su centro una fuente-surtidor, y en los bordes de la plaza hay arriates con asientos de ladrillos y azulejos.

Constituye uno de los extremos del típico barrio de Santa Cruz, parte de la Judería medieval, y en ella desembocan las calles de Rodrigo Caro, Vida, Susona y Gloria, y contiguas se hallan las de Agua, Pimienta, Justino de Neve, Venerables, en todas las cuales han sido restauradas algunas de sus casas para recreos y hospederías del turismo”.

Su principal decoración vegetal son los naranjos agrios, que la circundan y los pequeños arriates silueteados con setos de arrayán y flores anuales.

El autor del proyecto de reforma de la plaza fué el arquitecto D. Juan Talavera Heredia.

En el año 1969, se reforma nuevamente esta plaza sustituyendo el terrizo de albero existente por el enchinado actual, reparándose los bancos, arriates y fuente ante el mal estado en que se encontraban.

Ahora prostituida, convertida toda por establecimientos de restauración. Las cosas de Sevilla….

Sevilla.-Plaza de Santa Marta

LA PLAZA DE SANTA MARTA

Debe su nombre al antiguo hospital fundado en 1385 por el canónigo Fernando Martínez, arcediano de Écija. Se la conoce como calle, calleja, callejón y barreduela. Es menos que plaza, una placita que estuvo enladrillada en el siglo XVI. Hoy cuenta con pavimento de cantos rodados y piedra de Tarifa.

Al término del callejón del mismo nombre, se forma la reducida plaza de Sta. Marta, sin más salida que su propia entrada. Su pavimento, empedrado fino.

En el centro se alzan, sobre peana de ladrillo y piedra, una preciosa cruz románica de piedra, apoyada en capitel y trozo de fuste. Tiene el Crucificado por un lado y una Piedad en el opuesto, obra de Diego de Alcaraz (1564). Antes estuvo en el Hospital de San Lázaro.

Sobre las puertas que dan a la placita, lucen enredaderas, jazmines y damas de noche, siendo su principal elemento vegetal los naranjos que dan sombra a la plaza.

Hay un azulejo dedicado a San José.

En un artículo aparecido en Blanco y Negro, Francisco Coves escribía así de la plazuela: “La placita sólo tiene en su centro una cruz, y en el aire un rezo… Y un único caminito al mundo, que es el callejón de Santa Marta… Y aunque la Giralda se asoma para verla, no la ve bien. Y le echa los besos de sus campanas por encima de la tapia blanca”.

Destacando la placidez de este rincón sevillano, J. Muñoz San Román escribía: “Qué emoción la de nuestro espíritu al sentirse cautivo en aquella suave claridad de la noche discreta… Y qué inquietud la de nuestro corazón sintiéndose sólo tan cerca de las monjitas que nos miran detrás de las celosías o que duermen soñando con glorias y amores de los cielos”. .

Sevilla.-Plaza de Santa Cruz.-Acca sellowiana .-Guayaba                                                                              Cruz de Cerrajeria

PLAZA DE SANTA CRUZ

Con este nombre se ha designado al parecer desde la Edad Media, a la plazuela y espacio que rodeaban la antigua parroquia de Santa Cruz. En 1609 se la conocía también como Plaza del Campanario. La plaza estaba formada originalmente por un pequeño ensanche que pudiera corresponderse con el cementerio parroquial en la confluencia de la calle Santa Teresa con la parroquia de Santa Cruz, después trasladada a su emplazamiento (actual antigua Iglesia del Convento de Clérigos Menores).

Sobre el solar procedente de la antigua parroquia de Sta., Cruz derribada en el tiempo de la invasión francesa,

En el perímetro de ella descansan las cenizas del gran pintor de la Inmaculada, Bartolomé Esteban Murillo.

Transformada en 1918, con la de Doña Elvira, Plaza de las Cruces, Alfaro, Venerables, son las plazas del barrio típico por sus calles estrechas y antiguo sabor de estas de las muchas de sus casitas, emplazada en los lugares de parte de la Judería Medieval.

Exornadas las fachadas de las casas de estilo sevillano y abierta calle de comunicación con los jardines de Murillo, pavimentado el andén de la plaza con ladrillos y olambrilla de azulejos, y sembrados arbustos y flores en cuadros que forman entre si radios solados para transito; en el centro y sobre la gradería de ladrillo cubierta con macetas de flores, se eleva la Cruz de Cerrajería, magnífica obra de forja de elegante ornamentación barroca. Hecha en 1692 fue obra de Sebastián Conde, costeada por los vecinos para la Plaza de la Cerrajería, hoy cruce de la calle Sierpes con las de Rioja y Cerrajería.

La Cruz fue quitada varias veces para facilitar el tránsito con motivo de visitas y fiestas reales, y otras tantas fue colocada. Hasta que en 1840 se trasladó definitivamente al compás del monasterio de las Mínimas en espera de ser concluido en adjunto Museo Provincial: en dicho museo estuvo la Cruz hasta el año 1918 que fue llevada a la plaza donde hoy se contempla.

Restaurada en 1978 por el artesano José Román Rodríguez ante el estado de deterioro que se encontraban los hierros y parte de la forja.

La plaza de planta rectangular ofrece un espacio elíptico ajardinado sobreelevado y rodeado por una calle adoquinada. En el centro se eleva una peana con la cruz antes mencionada. Tiene grandes atractivos turísticos, siendo lugar de obligada visita en los recorridos por el barrio.

Naranjos agrios, setos de evónimos y plantas de flor forman su conjunto vegetal destacando en una de las esquinas una Acca sellowiana, planta tropical de frutos comestibles, la guayaba.

La plaza está rodeada de arcos metálicos que sostienen rosales de pitiminí.-Rosal banksiae.

La plaza precisa de una restauración total sin que pierda su original belleza.

Sevilla.-Plaza del Triunfo                                                                                                                     Ciclamen persicum.-Ciclamen

LA PLAZA DEL TRIUNFO

El espacio que ocupa actualmente ha sido conocido a lo largo de la historia como Plaza del Alcázar, del Corral de los Olmos, del Hospital del Rey, de la Lonja y de Graneros del Cabildo. En 1845 se le dio oficialidad al nombre actual de Plaza del Triunfo, que se lo debe al monumento o Triunfo que se construyó para conmemorar el suceso portentoso de que un terremoto (1 de noviembre de 1755) hundiese algunas naves de la Catedral sin ocasionar víctimas a pesar del numeroso público que oía la misa mayor.

En 1848 se propone nivelar el terreno y pavimentarlo, ya existían algunos árboles, ya que era más un paseo que una plaza. En 1873 ya aparece como planta de salón de forma elíptica dotada de bancos, árboles y candelabros.

“Es la plaza de los grandes monumentos: los Reales Alcázares, la Catedral, La Casa Lonja, existiendo además en ella el templete conmemorativo que se elevó en 1757; y el monumento a la Inmaculada Concepción, en 1918”.

“El elevado en el centro de la plaza, fué proyecto del arquitecto D. José Espiau y Muñoz y del escultor D. Lorenzo Coullaut Valera. Sobre un octógono de césped y plantas de gradería de granito, se alza el monumento jónico de piedra artificial, inaugurado el 8 de diciembre de 1918 en el que fué reformada.

En los cuatro frentes de la base, los escultores de los concepcionistas: el jesuita Juan de Pineda, el pintor Murillo, el escultor Montañés y el fervoroso Miguel Cid, se remata este monumento con una bella imagen de la Concepción, habiendo servido de modelo al escultor la que pintó Murillo para el Hospital de los Venerables”.

Rodeada de acacias; Robinia pseudoacacia. Su sencilla jardinería la componen setos de boj y arrayán que delimitan los arriates, cubiertos con plantas de flor. Restaurada la plaza con plantación de setos de Laurus nobilis (laurel)

“Frente a la plaza, delante de la Casa Lonja, actual Archivo de Indias, entre los jardines se halla el primer monumento de memorias sevillanas, que conmemora el terremoto del 1 de noviembre de 1755, que destruyó Lisboa e hizo muchos destrozos en Andalucía, es de piedra, con incrustaciones en mármoles: rodeado de una verja de hierro, sobre tres gradas, un pilar sostiene un templete con imagen de la Virgen, es de estilo barroco y fue concluido en 1757”.

Desde hace unas décadas acuden las tunas universitarias la víspera de la Inmaculada a ofrecerle flores y cánticos, mientras un grupo más reducido reza el Santo Rosario.

Sevilla .-Jardines de la Lonja.-Lagerstroemia indica .-Júpiter

LOS JARDINES DE LA LONJA

Con motivo de las obras de reformas urbanas de la Avda. Queipo de Llano, hoy Avda. de la Constitución, y finalizando las obras de organización del Certamen Ibero-americano, se proyectaron por el Ingeniero Juan José Villagrán, los jardines delante del Archivo de Indias, denominados hoy de la Lonja. Proyecto aprobado por el Ayuntamiento el 27 de junio de 1928.

Toda la composición se desarrolla simétricamente sobre una fuente de mármol que se había adquirido anteriormente con delfines como surtidores e instalando esculturas figurativas de perros y leones como elementos decorativos sobre pilares.

Los parterres protegidos con setos de arrayán y cubiertos simétricamente a base de macizos de flores y arbustos.

Destacan como especies singulares una gran Jacaranda mimosaefolia, una Magnolia grandiflora, Phoenix canariensis, Washingtonia robusta y la abundante floración de las Lagerstroemia índica (Júpiter) en la época estival, con contraste del color cobrizo en otoño de sus hojas antes de su caída.

 

 

PLAZA DE ALFARO

Formando parte del conjunto de los Jardines de Murillo se encuentra la Plaza Alfaro Esta plaza se encuentra en un lugar privilegiado de Sevilla, limitando con el callejón del Agua y los jardines de Murillo, y siendo una de los accesos directos al Barrio de Santa Cruz.

Plaza Alfaro: Esta entrada la podríamos calificar cómo la más turística ya que es usada mayoritariamente por grupos de turistas que viene de ver las juderías del barrio de Santa Cruz recorriendo la parte exterior de la antigua muralla paralela al callejón del Agua.

Desde finales del siglo XVI era conocida como Plazuela del Obispo Esquilache, en honor a Don Alonso Fajardo, Canónigo de Sevilla que vivió en esta plaza.

A finales del siglo XVIII se rotuló con su actual nombre en honor a Francisco de Alfaro, ilustre jurista de Indias, que nació allí hacia 1551.Este jurista publicó las Ordenanzas de Alfaro, donde señaló los abusos a los que eran sometidos los indios

 

Sevilla.-Plaza de Refinadores.-Monumento a Don Juan Tenorio

PLAZA DE REFINADORES

Otra Plaza que se incorpora al conjunto de los Jardines de Murillo, es la Plaza de Refinadores contigua a dichos jardines y como la Plaza de Alfaro antesala de acceso al Barrio de Santa Cruz…

Se trata de una plaza de planta sensiblemente rectangular, que se presenta bordeada de casas y edificios residenciales de poca altura.

Adosada a los Jardines de Murillo, la plaza está dotada de los buenos espacios de sombra que le proporciona su arbolado de porte medio y alto existente a su alrededor. – Styphnolobium japonicum. -sófora del Japón. En el centro aparecen alcorques circulares y elevados a modo de bancos, de donde parten dos esbeltas palmeras Phoenix canarienses salvadas momentáneamente del agresivo ataque del Rynchophorus ferrugineus. -picudo rojo. -que ha dado muerte a tres en la plaza y a otras muchas palmeras de esta especie en la ciudad, estas ayudan a componer una agradable imagen de conjunto.

En el centro de la plaza se encuentra el monumento a Don Juan Tenorio, del año 1975. Se representa en una figura de pie con el atuendo clásico del siglo XVII, obra del escultor Nicomedes Díaz Piquero. En el pedestal figuran la descripción del personaje, según los versos de Zorrilla, y el inicio de la famosa escena del sofá.

Sevilla octubre 2017