Victoria cruziana en Pamplemousses Botanical Gardens.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las Victorias son las reinas de las plantas acuáticas, originaria de las áreas de las grandes cuencas fluviales de la América del Sur (Rio de las Amazonas)

Estos nenúfares en concreto están considerados como una de las 10 plantas más raras del planeta.

Pero los nenúfares no solo son noticia por su rareza, exclusividad o situación de peligro, sino que también lo son por constituir una especie invasora, este es el caso en España del nenúfar “Nimphaea mexicana”, originario de EEUU y de México, y que ahora es todo un problema porque se ha convertido en planta invasora en el cauce del Guadiana, al igual que el camalote Eichhornia crassipes, llamado comúnmente jacinto de agua, una planta acuática de la familia de las Pontederiaceae.

Tanto la Victoria amazónica como la Victoria cruziana son invasoras en sus países de origen.

Hace ya unos 65 años cuando estuve de asistente del técnico botánico del Ayuntamiento de Barcelona D. Juan Pañella y a través de los intercambios de semillas con todos los jardines botánicos de todo el mundo, recibíamos semillas de Victoria amazónica que hacíamos germinar el pequeño invernadero de las Oficinas del Servicio de Parques y Jardines ubicadas entonces en la Avda. Marques de Comillas en el Parque de Montjuic. Las plantas germinaban a la temperatura indicada 20º C pero después se carecía de una instalación adecuada para poder exhibirlas como planta de interés botánico.

Ahora recientemente en el Jardin botánico de la Fundación Sales en Vigo y en el Jardin Botánico de la Concepción en Málaga se están exhibiendo las primeras en invernadero y las segundas en estanque climatizado al aire libre, desde junio a octubre, son los dos únicos sitios que tengo conocimiento que se pueden ver en España.

Victoria cruziana en el Jardin Botánico Fundación Sales en Vigo                                               Jardín Botánico-Histórico La Concepción .-Victoria cruziana

Pero veamos cual ha sido el interés mundial en poseer y exhibir estas plantas.

Victoria Cruziana (Yrupe) tiene leyendas guaraníes, donde la describen y exponen la fuerza y belleza de su flor.

“Hace tiempo, existió una joven india cuya belleza dejaba extasiados a quienes la observaban. Por eso la llamaron jasy Ratá, que en guaraní quiere decir “estrella “. Vivía a orillas de la vasta laguna del yberá, que significa “aguas brillantes”.

Yasí Ratá desde niña y noche tras noche, escapaba a hurtadillas de su choza para dejarse acariciar por los plateados rayos de la Luna que ejercía sobre ella una incontenible atracción. Seducción que, con el tiempo, se transformó en amor intenso y desesperado.

La joven sentía que el satélite tenía un sentimiento recíproco hacia ella y que, como prueba de su afecto, le obsequiaba cada noche la calidez de su luz. No había consuelo para ella cuando su polinización,laguna,enamorado faltaba a la cita o permanecía oculto tras las nubes y sólo se alegraba al volver a verlo.

Una noche escuchó el murmullo de los árboles sacudidos por el viento y creyó que era la voz de la Luna que la estaba llamando. Intentó entonces alcanzarla. Trepó a la copa del árbol más alto, pero fue inútil. Así fue como se echó a andar con sus pies descalzos siguiendo la trayectoria del amado inalcanzable. Atravesó selvas y llanuras hasta llegar a las montañas. Escaló hasta la cima más elevada dirigiendo sus manos para alcanzar su sueño. Pero su esfuerzo resultó en vano.

Y así regresó Yasí Ratá, con sus pies llagados por los escarpados caminos y una tristeza infinita que invadía su alma. Al llegar a la laguna sumergió sus pies heridos para calmar el dolor y descubrió extasiada que había ocurrido un milagro.

Allí estaba, flotando sobre el calmo espejo de las aguas, su amado junto al hermosos rostro de Yasí Ratá. La joven no vaciló. Se arrojó confiada para unirse al señor de sus sueños. En su enceguecida pasión confundió el reflejo con la realidad misma. Y su cuerpo adolescente se perdió en las tibias aguas.

Al día siguiente, la laguna toda se encontraba vestida de unas misteriosas plantas, de verdes hojas redondas y una fantástica flor, blanca y brillante, en cuyo centro palpitaban hilos de sangre roja como la sangre que había brotado de los pies heridos de Yasí Ratá.

Los guaraníes llamaron a esta extraña flor Yrupé, que significa ‘plato que lleva el agua’ y supieron que Tupá, su dios, compadecido por el desesperado amor de Yasí Ratá, la había transformado en aquella planta con forma de disco lunar, que cada noche cierra sus pétalos sobre las heridas, para abrirlos nuevamente al aparecer la Luna en el horizonte. “

Victorias exhibidas en el Kew Gardens de Londres

La Victoria cruziana

Es una planta acuática endémica de las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay. Parte del mismo género que Victoria amazonica, la ninfeácea más grande del mundo, es muy similar a ésta en apariencia, con enormes hojas circulares que flotan sobre la superficie de las aguas. Es más resistente a las bajas temperaturas que V. amazónica, por lo que se cultiva con mayor facilidad. Forma parte integral del rico ecosistema de los humedales del Pantanal y los Esteros del Iberá, donde se integra a los embalsados y recubre grandes extensiones de aguas tranquilas.

Los guaraníes, que la conocen desde siempre, la llaman irupé: “i” es agua y “rupé” bandeja.

La Victoria regia fue objeto de rivalidad entre los jardineros victorianos de Inglaterra. Siempre a la expectativa de una nueva y espectacular especie con la que impresionar a sus compañeros, los “jardineros” victorianos, como el Duque de Devonshire y el Duque de Northumberland quienes comenzaron un pretencioso concurso para ver quién era el primero en lograr cultivar y hacer florecer el enorme lirio.

Al final, lo lograron los dos duques, Joseph Paxton (que trabajaba para el duque de Devonshire) fue el primero en reproducir el húmedo hábitat del nenúfar en noviembre de 1849 (nada fácil en el invierno inglés con estufas de carbón como único medio de calefacción) y un tal “Sr. Ivison” (empleado del duque de Northumberland) en segundo lugar y el que consiguió un éxito más constante en Syon House.

La especie despertó el interés del público y fue objeto de varias monografías. Las ilustraciones botánicas de especímenes cultivados en la obra Victoria Regia12​ de Fitch y Hook. de 1851 recibió clamorosas críticas en el Athenaeum. “Son exactas y bellas”.

El duque de Devonshire presentó a la Reina Victoria una de las primeras flores y la nombró en su honor. El lirio, con el envés acostillado y hojas nervudas “como vigas transversales y sustentáculos” fue la inspiración de Paxton para el Palacio de cristal, un edificio cuatro veces mayor que la Basílica de San Pedro.

En Inglaterra construyeron durante el siglo XX enormes invernaderos para la Victoria regia, una planta exótica y curiosa.

El género Victoria fue nombrada en honor de la reina Victoria del Reino Unido (1819-1901). El epíteto específico cruziana fue dado en honor de Andrés de Santa Cruz (1792-1865), Presidente de Perú y Bolivia, que patrocinó una expedición a Bolivia en el que se recogieron los primeros ejemplares de esta especie.

Victoria cruziana es una de dos especies dentro del género Victoria, siendo el otro Victoria amazónica. Estos nenúfares gigantes atrajeron gran atención en el Reino Unido cuando se cultivó por primera vez en Kew durante el reinado de la reina Victoria.

Cientos de plantas de Victoria Cruziana flotan sobre el agua del río Salado en Piquete Cué, en las afueras de Asunción, Paraguay,

Descripción general: Es una hierba acuática invasora en origen, arraigada, espinosa con la excepción de la superficie superior de las hojas y la mayoría de las superficies de las flores.

Hojas: brillantes verdes almohadillas de lirio (láminas de las hojas) hasta 2 m de ancho, con bordes gruesos (márgenes de las hojas hacia arriba) hasta 20 cm de alto, que lo distinguen de su pariente cercano la Victoria amazónica.

Las almohadillas tienen una superficie cerosa, que ayuda a repeler el agua. Hojas verdes en ambos lados (superficie inferior a veces rojizo), liso anterior, pero con abundantes espinas afiladas debajo, que son, posiblemente, una defensa contra los peces herbívoros. Parte inferior de la hoja de lirio tiene una red de venas prominentes.

La lámina de la hoja flotante está unido al rizoma por un pecíolo flexible (tallo de la hoja) a veces muy largo.

Flores: grandes, flotantes, de color blanco cremoso en la apertura, llegando a ser de color rosa claro en la segunda noche (después de la polinización). Anclado por largos tallos de las flores que surgen de un rizoma subterráneo enterrado en el lodo del fondo del río. Los botones florales son solamente espinosos en la base (en contraste con los de V. amazónica, que son todo espinosos).

Durante la noche la flor se abre. Tarda casi dos horas. Su olor, similar a la piña y al melón, atrae a varios insectos, que entran en la flor. Luego, ésta se cierra. Los insectos se embadurnan de néctar y polen, y luego son liberados. Quedan listos para polinizar a otra flor.

La polinización se lleva a cabo por un escarabajo (Cylocephata castaneal), que es atraído por el aroma floral.

Fruto: grande, espinoso, similar a una baya. Semillas numerosas, de hasta 10 mm de diámetro, subesférica.

Las semillas se han utilizado como una fuente de alimento en América Central, y la V. cruziana fue conocida como ‘el maíz del agua’ en Paraguay, debido a sus grandes semillas que se utilizaban para hacer harina.

En Europa las plantas y semillas originales del Jardin Botánico de Kew Victoria cruziana se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial, pero, irónicamente, las V. cruziana sobrevivieron en el invernadero que una bomba dañó en el jardín botánico de la Universidad de Helsinki.

Después de la guerra, las semillas y rizomas de Helsinki fueron re-distribuidos a muchos jardines botánicos, lo que proporciona un buen ejemplo de la importancia de compartir el material entre estas instituciones. Esta variedad de V. cruziana sigue siendo el que se cultiva en la mayoría de los jardines botánicos de todo el mundo. Es un clon de auto-compatible; semillas son producidas por autopolinización espontánea, otras se polinizan manualmente. La Victoria cruziana crece en aguas calmas de los sistemas de los ríos Paraná y Paraguay. Requiere mucho sol, que se asegura al evitar el alto reborde foliar la superposición de hojas, pero tolera mejor las bajas temperaturas que V. amazónica, soportando hasta 20 °C. Se ha introducido en regiones templadas de todo el mundo para su cultivo como ornamental. En regiones templadas o de cambios bruscos en el nivel de agua su ciclo vital se hace anual o bienal normalmente.

Botanical Garden Berlin.-VictoriaHouse.-Invernadero                                                                Botanischer Garten der Universität Basel.-Victoria cruziana

Para alcanzar su forma natural V. cruziana requiere estanques de buen tamaño, hasta 6 m de diámetro, pero si se controla la cantidad de tierra disponible para la expansión del sistema radical es posible obtener variedades con menos hojas, que pueden desarrollarse en entornos más reducidos. Es muy exigente en cuanto a fertilización, procediendo de un hábitat original en que la descomposición libera nutrientes en grandes cantidades en el suelo. Pueden ser necesarios 2 kg de fórmula NPK 20-20-20 por semana para una planta de gran tamaño.

En cultivo se han producido híbridos con V. amazónica. V. cruziana x amazónica se conoce con el nombre cultivar de ‘Longwood’; es fértil, con características intermedias entre sus progenitores. El híbrido V. amazónica x cruziana es de obtención más reciente; data de 1998, y se conoce como ‘Adventure’. Cada uno de estos pueden recruzarse con sus progenitores. Aunque los números cromosómicos son distintos (para V. cruziana 2n=24, para V. amazónica = 20), los resultados son viables.

Datos de su cultivo

Victoria no es una planta fácil de cultivar. Se requiere un tratamiento especial durante toda su vida, pero el resultado vale la pena el esfuerzo.

En su lugar de origen es un nenúfar perenne de corta vida, pero en Kew se cultiva como una planta anual, procedente de las semillas sembradas cada mes de enero.

Florece durante el verano y luego se sella en una bolsa de polinización manual. Esto permite una fácil recolección de la semilla en otoño.

Las semillas deben mantenerse húmedas, preferiblemente en agua, en todo momento. Para prevenir la germinación prematura o la muerte, se mantienen a una temperatura constante de 15 ° C.

Las semillas pueden ser almacenadas a temperatura ambiente a menos comienzan a brotar cuando no se desea. Almacenar a temperaturas más frías puede reducir en gran medida la viabilidad, a menudo requieren almacenamiento a 16C para evitar la germinación.

No guarde ningún Victoria semillas más frío que 13C, ya que los matará.

A veces es necesario raspar la semilla con un bisturí para iniciar la germinación, que generalmente se produce diez días después. En enero, la semilla recién germinada se mueve en una pequeña maceta que se mantiene en el agua.

A medida que la planta crece, se cambia macetas de mayor tamaño. La marga se utiliza como un sustrato, ya que no flota, y es rica en nutrientes y tiene la capacidad de mantener el fertilizante contenido en las ‘bombas de alimentación’ facilitada a la planta.

Se cultiva en detrás del vivero Kew Tropical hasta marzo o abril, cuando las plantas tienen cinco o seis hojas, momento en el que algunas están puestas en exhibición en el invernadero de los Nenúfares en estanques climatizados a 20º-25ºC

Kew también cultiva jóvenes plantas   de Victoria para donar a otras instituciones, que no tienen las facilidades para cultivarlos a partir de semillas, que a mayor calidad de las aguas mayor cantidad de estas plantas, que se encuentran en Asia, América, Europa y África y crecen en lagos, charcas, pantanos y arroyos en sus hábitats.

Sólo crece a partir de semillas (no hay tubérculos o rizomas perpetúen una temporada a otra)

El Jardin Histórico Botánico de La Concepción en Málaga nos describe como han conseguido establecerla.

“Gracias a la aportación de la Asociación de Amigos del Jardín, el agua del estanque tiene un calentador que la mantiene a unos 25 grados. Es una planta singular, pues florece de noche y sólo dos días. Primero la flor es blanca y femenina. Produce calor para expandir su aroma y atraer a un escarabajo, que llega cargado del polen de otra flor. Una vez que el insecto penetra, se cierran los pétalos y lo atrapan en su interior. La segunda noche la flor vira a rosa, y maduran los estambres (parte masculina), se vuelve a abrir y deja salir al insecto, que llevará el polen de esta flor a la siguiente, así se evita la autopolinización. El tercer día la flor se cierra y sumerge, para madurar su fruto bajo el agua. Al no existir en nuestro continente el insecto que realiza la polinización, recurrimos a hacerlo manualmente, tomando el polen e introduciéndolo con un pincel.”

Victoria amazónica: El récord Guinness de una planta boliviana

Cuando vio la planta por primera vez, el hombre cayó de rodillas y agradeció a Dios por haberla creado. El hombre es el botánico Tadeo Javier Peregrino Haenke. En 1801, año del descubrimiento, la planta acuática aún no era conocida con el nombre de Victoria regia. D’Orbigny envió las primeras plantas disecadas a Europa en 1829, y en 1837, Sir Robert Schombruk recolectó flores en la Guyana Británica y bautizó a la planta con ese nombre, en homenaje a la reina de Inglaterra. Desde entonces, el nombre de la planta acuática más grande del mundo quedó ligado a la idea de riqueza y poder.

Lo importante es que se trata de una planta encontrada en Bolivia. Tadeo Haenke integraba la expedición Malaspina, enviada en 1789 por la corona española para recolectar muestras. Los territorios que luego se convertirían en Argentina, Ecuador y Chile fueron recorridos por Haenke.  Huancavélica, Cuzco, Arequipa, Titicaca y La Paz fueron visitados antes de internarse en Moxos y Chiquitos.

Roberto Vásquez, miembro de la Sociedad Boliviana de Botánica, vio los dibujos del manuscrito Descripción de las plantas que habitan en Santa Ana de Moxos, escrito por Haenke y guardado en los archivos del Herbario del Jardín Botánico de Madrid. La descripción botánica es ilegible, pero según cuenta D’Orbigny, Haenke estaba navegando por el Mamoré, acompañado por el misionero Lacueva, cuando descubrió la planta.

El primer registro conocido más grande fue realizado en 1891. La hoja medía 2,40 metros. En La Rinconada. -Bolivia se registró una hoja de 2,78 metros. La marca mundial ha sido avalada por varios expertos. La Victoria regia fue descubierta por Tadeo Haenke en Bolivia hace 216 años.

Hay que aclarar que el nombre aceptado actualmente por la comunidad científica es Victoria amazónica. Esta variedad se extiende en Beni, Pando y el norte de Santa Cruz. Existe otra variedad, llamada Victoria cruziana (bautizada en homenaje al Mariscal Andrés de Santa Cruz), que crece en el área del Pantanal.

La fiebre por la Victoria amazónica = Victoria regia invadió Inglaterra desde principios del siglo XVIII, y se ha extendido por varios países. Una de las ‘víctimas’ de esta fiebre es Tonchi Ribero (un ingeniero mecánico, pero paisajista de vocación), que cayó rendido ante la belleza de la planta acuática más grande del mundo.

Fue hace 22 años, cuando estaba en Santa Ana de Yacuma. “La fuerte individualidad de la planta, los colores vibrantes y contrastantes de las hojas, y las inmensas flores, me hicieron creer que estaba soñando”, cuenta Ribero. Su sueño lúcido consistía en construir un lugar donde viviría la majestuosa Victoria amazónica.

Cuando hace seis años terminó de construir el lago artificial del restaurante La Rinconada, a 20 minutos del puente del Urubó (llamado Mario Foianini), envió a uno de sus obreros a recolectar plantas a Trinidad.

Tonchi Ribero con sus Victoria cruziana récord Guinness en tamaño de hojas.-Bolivia

Ninguna de las 26 que trajo sobrevivió en el pequeño lago. Una sola, que había sido puesta en un tanque de agua, fue trasplantada al laguito. La planta floreció y Ribero la polinizó. La planta murió en 2002. El dueño de La Rinconada no sabía si para la siguiente primavera tendría algún ejemplar, así que mandó a recoger más especímenes. Sólo una de las 16 quedó con vida, pero, para su sorpresa, junto a la única planta viva, había 27 nuevas, que habían crecido de las semillas que quedaron en el fondo del lago.

Tal vez la cantidad constante de agua, entre 0,50 y 1,50 metros de profundidad, suministrada por un pozo surgente, fue uno de los factores que favoreció el crecimiento. Además, el lugar está protegido de los vientos por los promontorios y árboles tropicales que rodean el cuerpo de agua. Roberto Vásquez explica que la Victoria necesita, para desarrollarse, de aguas tranquilas, cuya profundidad no sobrepase los cinco metros. Sus raíces se sitúan en el fondo y, para que las hojas se ajusten a las variaciones en el nivel del agua, las plantas producen largos pecíolos, a veces hasta de 10 metros de longitud.

Hay miles de pequeños e inquietos peces que también aportan algo en La Rinconada. Se trata de las carpas japonesas ‘koi’ que Ribero puso para distracción de sus comensales.

Los peces son alimentados diariamente, pero los fines de semana, quienes van a degustar el bufé del restaurante no paran de arrojarles una comida especial desde las 11:00 hasta las 17:00. Los peces, claro, no rechazan nada. Sus desechos orgánicos, especula Ribero, han fertilizado el lodo del fondo.

Lo cierto es que desde que germinaron las 27 plantas nuevas, su felicidad ha aumentado con cada medición. 1,5 metros en 2001; 1,85 en 2003; 2,35 en 2004 y en diciembre pasado, botánicos de todo el mundo no podían creer el reporte: 2,78 metros de diámetro. “¿Alguien lo vio? Es tan bueno que parece mentira”, escribió, con científico escepticismo, un botánico ecuatoriano.

Sí, muchos fueron testigos de la medición. Germán Coímbra, ‘Tata’ Moreno, Roberto Vásquez -todos expertos reconocidos en botánica-, y Luzmila Arroyo, bióloga del Museo Noel Kempff, fotografiaron las hojas.

Cerca de Cabo Cañaveral, la pareja no cuida, sino mima un jardín acuático donde crecen sus Victorias. Han conseguido algunos híbridos, pero hasta ahora, no han registrado el espectacular cruce entre las dos variedades que crecen en Bolivia. En La Rinconada se aprecia el color verde de la cruziana y el rojo que caracteriza a la amazónica. Por lo tanto, si se hacen estudios adicionales, se podría constatar otro acontecimiento botánico extraordinario.

Son las más grandes que hemos visto, oído o encontrado en registros. Uno de esos registros fue realizado en 1891 por George W. Olivier en el Jardín Botánico de Estados Unidos, en Washington. Las hojas midieron 2,28 metros de diámetro. ¡Incluso dos metros ya se consideran muy grandes!

Se han combinado varias influencias de la manera exacta para que este extraordinario crecimiento ocurra: la correcta cantidad de sol, el aire necesario y la temperatura adecuada del agua, el fondo de arcilla de la laguna y los desechos nutritivos de las carpas ‘koi’ que decoran la laguna.

En Paraguay: reaparece la planta acuática en vías de extinción

Una peculiar y atractiva planta acuática conocida en Paraguay y en los humedales de las provincias argentinas fronterizas como Irupé reapareció en el río Paraguay luego de ser declarada en vías de extinción en 2006.

El vegetal, cuyo nombre es Victoria cruziana, salió a la superficie en la desembocadura del río Salado, afluente del Paraguay, 25 kilómetros al norte de Asunción.

“Es un espectáculo natural muy hermoso”, dijo Antonio Benítez, propietario de una canoa con la que transporta a los turistas locales y extranjeros hasta donde están las plantas formadas por una hoja de color verde en forma de plato de 1,5 metro de diámetro con una flor blanca y rosada en el centro.

“Vivo en la zona desde niño y junto con el vecindario creímos que la planta ya se había extinguido, pero retornó”, agregó Benítez hablando en guaraní.

La planta había ido desapareciendo gradualmente del río Paraguay debido a los trabajos de limpieza por dragado y el estado alertó sobre los visitantes que suelen hurtar las plantas.

“Toda extracción del medio natural es considerada una colecta ilegal porque no cuenta con ningún tipo de autorización controlando el uso del recurso silvestre”.

Benítez lamentó que los visitantes “no sólo vienen a tomarse fotografías con los platos Irupé sino además se los llevan porque dicen que su jugo en forma de infusión caliente cura los problemas respiratorios”.

La mayoría de los paraguayos sigue creyendo en los poderes medicinales de centenares de hierbas silvestres, una herencia de su antiguo pueblo originario, los guaraníes.

Textos y fotografías bajadas de Internet