Munich.-Buga

Todo espacio público objeto de estudio para ser acondicionado para su uso o integración en la ciudad está constituido por tres elementos fundamentales o categorías de elementos.

Elementos físicos, relieve y clima que lo condicionan.

Elementos minerales: edificios, vías, obras de arte de toda naturaleza.

Elementos biológicos: suelos, vegetales y animales en sus procesos de evolución específicos, donde el hombre dispone de un poder importante de intervención que, en algunos casos, favorece los procesos espontáneos.

El espacio se hace todos los días y cada obra, cada equipamiento de hoy, contribuye a crear el espacio del mañana.

El primer objetivo de toda obra debe ser la satisfacción de necesidades funcionales, hecho que se olvida con mucha frecuencia, su hábitat, su circulación, sus áreas de descanso o equipamiento, sus necesidades sociológicas. el otro será el rendimiento económico de la inversión en la obra y un tercero puede ser la consecución de los equilibrios eco biológicos, y por fin un cuarto y quizás el más importante, el de la integración de la obra en su entorno urbano.

La organización de los distintos elementos constitutivos del espacio, el relieve, los elementos constructivos, los elementos vivos y especialmente los vegetales, dependen ellos mismos del suelo y el clima.

Cada elemento del espacio debe valorizar el conjunto, debiendo expresar la intención de los que han contribuido a crearlo. Cada detalle es esencial. El paisaje urbano no se fija en el espacio, por los elementos vivos que entran en su composición, evoluciona constantemente y esta evolución debe ser prevista y controlada, o si no, puede convertirse en otra cosa, en un subproducto generalmente mal invertido de la actividad económica.

El paisajista interviene como experto en la obra, como la persona más calificada para asumir la relación biológica, sensorial y cultural entre el hombre y el espacio, donde la calidad depende de la composición del espacio apreciada o rechazada por los usuarios.

Debe ser capaz, por el uso de diferentes técnicas de representación, de hacer ver, hacer percibir y hacer comprender la obra, de prever sus evoluciones y de representarlas.

Es solo él, interviniendo en el equipo del director de la obra de construcción del espacio público, el que debe asumir la responsabilidad de su creación, del uso de los materiales y los vegetales, tanto si se trata de la rehabilitación de espacios degradados o anteriormente mal concebidos, como de una restauración de un paisaje en lugares históricos.

La construcción del espacio implica pluridisciplinario, donde el paisajista tendrá un papel específico a jugar.

Jardín mediterraneo

La construcción de un espacio de calidad no puede ser más que el resultado de diferentes técnicas aplicadas pluridisciplinarmente, donde se complementen las especifidades de todos los intervinientes.

El arte y la técnica del jardín no puede ser obviada, por una ausencia de una real doctrina del paisaje, las leyes generales de la composición deben ser observadas.

Un respeto a la escala y al entorno, creando una unidad dominante, con simplicidad y graduación de los efectos dentro de una jerarquía de formas, volúmenes y colores encadenada con los elementos constructivos dentro de una progresión armónica.

Cada elemento debe ser justificado, solidario uno con el otro, dando primacía a los elementos característicos que darán personalidad al espacio.

Un espacio sin carácter es un espacio sin alma.

Los árboles introducirán la naturaleza en el espacio, materializarán los volúmenes, formarán las masas verdes jugando con la densidad de las sombras y las luces, hará falta para ello conocer las particularidades decorativas de cada especie, sin olvidar las condiciones de crecimiento y la naturaleza del medio.

El diseño de un espacio público es algo más que trazar unos paseos, colocar unos bancos o juegos infantiles y diseminar un grupo de árboles en su entorno.

Hay que dar más confianza a los funcionarios, técnicos especialistas de carrera, que han opositado  a sus puestos y que son los que deben seguir con los criterios consensuados su labor en la gestión de los espacios verdes de la ciudad, su principal objetivo no es la de buscar votos, sino la satisfacción  de los ciudadanos a los que sirven.

Noviembre 2018