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Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva Organizando-un-itinerario-botánico por eL Parque de María Luisa con los alumnos y alumnas del Colegio Jorge Juan.

Mucha gente opina que los parques son tan importantes para la identidad de las ciudades como lo son los museos, las bibliotecas u otros recursos culturales valorados. Otros opinan que, sin los parques urbanos, nos encontraríamos ahogados en un “mar absoluto de asfalto y cemento”. Si es así ¿por qué cada ciudad goza de tener grandes parques?. O, dicho de otra manera, ¿por qué algunas ciudades tienen parques abandonados, poco utilizados, en la terrible necesidad de activar la calidad de vida de sus ciudadanos?. La sabiduría convencional nos conduciría a concluir la respuesta, porque no tienen dinero.

El dinero seguramente es importante, pero no el ingrediente esencial que separa los éxitos de los fracasos. Tan importante como el dinero es involucrar a los usuarios del parque en la creación y mantenimiento de su parque.

No hay secreto del por qué un parque goza de un alto nivel de protección y un uso adecuado, el secreto es la participación ciudadana.

Los ciudadanos, ayudados por el gestor del parque, diseñan los programas y las actividades que se desarrollan durante todo el año en el parque.

El resultado de esta política participativa es un gran aumento de usuarios que cuidan activamente los recursos que se les ofrecen en el parque.

El ciudadano cuida con mayor aprecio lo que él ha ayudado a crear.

¿Cómo se pueden crear parques que satisfagan al ciudadano y los conecten para un fin común? No existe un solo modelo, dos principios comunes son los que guían la creación de espacios urbanos de calidad que soportan actividades múltiples: la estimulación de inversiones financieras y la implicación del ciudadano en su creación.

El primer principio es que los parques deben de estar conectados con las comunidades a las que va a servir. Esta conexión se inicia poniendo en primer lugar al usuario. Para poder llevar esta política adelante, lo más importante es que los planificadores del espacio estén realmente dispuestos a escuchar a los usuarios del parque, preguntar lo que necesitan en vez de actuar por ellos mismos, imponiendo espacios obsoletos.

Jardines de las Delicias.

No planificar programas, ni construir instalaciones si no existe una visión clara y aceptable de las necesidades de acuerdo con las disponibilidades económicas disponibles para su ejecución.

La Administración proporciona los fondos y la asistencia técnica pero la comunidad debe ostentar un papel importante en el equipo multidisciplinar que proyecte el espacio.

Cuando los usuarios del parque son implicados en estos planes, los programas y actividades que pueden ser creadas son limitadas sólo por la imaginación.

Las esponsorizaciones fuertes del sector privado son un segundo principio común entre las ciudades donde están prosperando estos nuevos conceptos de parques.

En parques donde se ha acertado en su gestión, se incluyen con frecuencia no sólo socios corporativos o de la administración, sino también asociaciones cívicas, organizaciones culturales, clubes, etc…

Las inversiones, tanto de sociedades privadas como públicas, crean y mantienen parques colocando los usuarios del parque dentro de sus planes de gestión, para conseguir que los parques sean el orgullo de la comunidad y una futura herencia para nuevas generaciones.