Málaga.-Jardin Histórico El Retiro en Churriana-2006

Por María Soledad Santos Arrebola.-Universidad de Málaga

La historia de la hacienda de Santo Tomás del Monte, también llamada del Retiro se remonta al siglo XVII cuando fray Alonso de Santo Tomás adquirió la finca para lugar de reposo y recreo1. A su muerte dejó escrito en el testamento que pasaría a los padres dominicos, la Orden a la cual él pertenecía2. Sin embargo, la herencia no fue aceptada por el clero secular al exponer que la finca la había adquirido fray Alonso siendo obispo de la diócesis de Málaga y por lo tanto la posesión sobre ella le correspondía a la Iglesia3. Ante esta problemática surge un largo pleito que finalizaría con la venta de la finca al primer conde de Buenavista José Guerrero Chavarino, el cual necesitaba culminar su rápida ascensión social con un mayorazgo que le acreditase en el estamento privilegiado. Y aunque los padres dominicos no estuvieron nunca de acuerdo con la venta, la justicia no les apoyó, agravado aún más por las deudas que había contraído fray Alonso, ya que los acreedores apremiaban cobrar lo que se les debía4.

Antonio Guerrero Chavarino realizó una serie de reformas en la casa, al mismo tiempo que embelleció los jardines con gran suntuosidad con estatuas esculpidas por artistas italianos. El nuevo propietario dejó escrito en su testamento otorgado en Madrid, el once de diciembre de mil seiscientos noventa y nueve, la fundación del vínculo y mayorazgo a favor de su hijo mayor Antonio Guerrero y Chavarino Zapata de Coronado, marqués de Robledo de Chabela y señor de la Mezquita5.

El vínculo de mayorazgo creado por el conde de Buenavista comprendía el tercio y remanente del quinto de todos sus bienes, entre los que destacaban por su importancia: la finca de Buenavista cercana a la ermita de san Antón. El patronato y propiedad del camarín del real convento de religiosos de Nuestra Señora de la Victoria, con la obligación de los padres del convento de decir en la dicha hacienda y heredamiento de Sto. Tomás, dándosele por el poseedor de dicha hacienda fuese el religioso que fuere a decir misa, la cabalgadura para que lleve y traiga6.

 Igualmente comprendía el palacio llamado actualmente de Villalcázar y la Hacienda de Santo Tomás del Monte.

De esta última, se realizó un primer inventario, valorándose en cuatrocientos veintitrés mil quinientos reales de vellón.

1 GIL SAN JUAN, J.: «Ideología y mentalidad de un dominico polémico», Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda del Retiro, Benedito, 1994, pp. 116-198.

2 PÉREZ DE COLOSÍA RODRÍGUEZ, Mª. I.: «Un personaje del Barroco», Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda del Retiro, Benedito, Málaga, 1994, pp. 116-198.

3 ROMERO DE VALDIVIA, J. M.: Por el muy religioso Convento de S. Domingo El Real de la ciudad de Málaga en el pleito con la parte de la reverenda Cámara Apostólica y con el defensor de los bienes del espolio y acreedores sobre la donación intervivos que a dicho real Convento hizo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray Alonso de Santo Tomás, Obispo de Málaga de Fel. Mem., Imprenta Marco Hidalgo, Málaga, 1693, Biblioteca Nacional, sig. 69.559, s. f.

Sin embargo, la herencia se mantuvo proindiviso bajo poder de la señora viuda Antonia Coronado y Zapata, condesa de Buenavista hasta el día de su fallecimiento en mil setecientos quince. Tras ello, y antes de realizar la partición entre los hermanos, se volvió a realizar un segundo inventario. El motivo se debía a que el segundo conde de Buenavista había realizado importantes mejoras en las propiedades de su padre y por lo tanto el valor de esta variaba sustancialmente, lo que a la hora de realizar la división de la herencia le perjudicaba, ya que no se contaban las inversiones realizadas por él. Como no hubo acuerdo entre el conde de Villalcázar, esposo de M.ª Ana Rita Guerrero de Coronado y Zapata, y su cuñado, el hermano de ésta, Antonio Guerrero, segundo conde de Buenavista, se procedió a realizar el segundo inventario de la finca mucho más exhaustivo que el primero7.

La orden de inventariar la hacienda partió primeramente del conde de Villalcázar, y fue dada el tres de abril de 1721 por los señores del Consejo de Castilla, y el dieciocho de julio del mismo año se mandó embargar todos los bienes. Posteriormente Antonio Guerrero presentó una petición para que se llevase a cabo la tasación de la hacienda de El Retiro y de las casas principales que tenía en la ciudad de Málaga —actual palacio de Villalcázar— y así poder justificar todas las inversiones que había realizado en ellas y que habían elevado sustancialmente su valor.

Para valorar estos bienes se nombraron especialistas tanto en el terreno agrícola como de albañilería, siendo ellos encargados de apreciar de forma minuciosa todos los bienes inmuebles la finca. Los autos comenzados en Madrid el veintitrés de noviembre y estuvieron a cargo de Manuel Cervantes, del Consejo de Su Majestad y su Alcalde de Casa y Corte, quien nombró a los siguientes expertos para su peritación: Felipe Pérez y Francisco Pasamonte en albañilería y carpintería; Francisco Gracía y Sebastián Ponce fueron los encargados de valorar lo tocante a tierras y olivares, limoneros, árboles, plantíos y huertas. El valor dado a la finca fue de cuatrocientas noventa y dos mil setecientas veinte reales y veinticinco maravedíes, muy superior al realizado en el prime inventario.

La tasación finalizó el 1741, favorable al segundo conde de Buenavista, sin embargo, la finca no se llegó a dividir entre ambos hermanos. El motivo se debió a que Antonio Guerrero no había tenido hijos legítimos8, por lo que dejaba como heredero a su sobrino José Echeverry y Guerrero, VI conde de Villalcázar, hijo de su hermana Ana Rita. En el testamento, fechado el cinco de enero de 1745: nos dice dejo como único y universal heredero al dicho José Echeverry y Guerrero, mi sobrino, conde de Villalcázar9. De esta manera el contencioso mantenido hasta ese momento entre los hermanos quedaba prácticamente zanjado, puesto que el título de conde de Buenavista pasaba a los Villacázar y Sirga, al igual que el título de mayorazgo creado por su predecesor. Antonio Guerrero Coronado y Zapata, antes de morir, quiso agregar al vínculo de mayorazgo una gran parte del capital acumulado a lo largo de su vida. En la escritura de agregación de mayorazgo, del uno de julio de mil setecientos cuarenta y seis lo establecía de forma muy detallada10. Es interesante resaltar que en esta segunda escritura hay una mención

4 SANTOS ARREBOLA, Mª S.: «La finca del Retiro: la herencia cuestionada de Fray Alonso de Santo Tomás», Jábega, nº 66, Diputación de Málaga, 1989, pp. 16-24

5 (A)rchivo (H)istórico (P)rovincial de (M)álaga, Escribanía Pedro Cubero, vol. 12.123, fols. 1313v1314v.

6 Ibídem, Escribanía Hermenegildo Ruiz, vol. 2.607, fol. 13r.

7 Ibídem, fol. 341v

Especial a la hacienda El Retiro, la cual quedaba definitivamente valorada en seiscientas setenta mil doscientas treinta y nueve reales y medio de vellón.

Por lo tanto las inversiones realizadas hasta ese momento ascendían a trescientas ochenta y siete, mil cuarenta y siete reales y siete maravedíes.

2. EL COLMENAR

La producción de la miel en la provincia de Málaga era de cierta importancia gracias a su clima suave y benigno. El colmenero de la finca se hallaba situado al pie de la sierra de Mijas. Estaba compuesto por dos viviendas, y una tapia de mampostería.

Allí se encontraban las veintitrés colmenas, con un valor de quince maravedíes por unidad, lo que ascendía a un total de trescientas noventa y cinco reales de vellón. En el mismo colmenar se hallaban una serie de árboles frutales como higueras, parras, ciruelos y olivos, que junto con las tierras, donde estaban plantados, fueron valorados por los tasadores en setecientos ochenta reales de vellón.

3. LA HUERTA Y CASAS ANEJAS

La huerta de la Hacienda estaba cercada y tenía su entrada y puerta principal en el primer patio de la casa-palacio y otras por el campo. Se componía de doce plantillas, una pobladas con limones y árboles frutales, otras de hortalizas, así como calles empedradas y emparradas. Esta zona del huerto sería la que posteriormente se convertiría en jardín, primeramente con la ampliación que tenía previsto realizar el II conde de Buenavista, y que fue llevada a cabo por el conde de Villalcázar, con la denominación de jardín cortesano.

De la gran variedad de árboles frutales existentes en el huerto, el más abundante era el limonero, en sus diferentes especies: ponsi, capuchino, etcétera. La mayoría de los frutos recolectados estaba dedicados a su venta, tanto a nivel local como a la exportación.

 En nuestra ciudad existía en esos momentos la Junta del Limón, dedicada exclusivamente a todo lo referente a la compra-venta de este fruto. Este organismo fue constituido ante los abusos cometidos por los comerciantes a la hora de poner precio al producto, ya que reducía su valor a medida que iban sucediendo los días, lo que perjudicaba la economía de los agricultores16. Otros árboles frutales existentes eran el ciruelo, albaricoque, peral, higuera, parra, madroño y el naranjo con su variedad de cajeles, chinos y agrios.

El cultivo de la vid abarcaba treinta y seis sarmientos. Las uvas recolectadas durante la vendimia iban destinadas al molino de vino que existía en la misma finca y donde se llevaba a cabo el proceso de elaboración del caldo, y si bien la calidad de este era excelente, por la escasa cantidad que se obtenía pensamos que sería para uso exclusivamente familiar.

En la huerta de dicha hacienda se encontraba seis viviendas para los labradores y jornaleros que trabajaban en ella. El valor de dichas casas, al igual de la que existía en el olivar, no era elevado. La vivienda que tenían un menor aprecio era la llamada de las tórtolas, con un valor de doscientos cuarenta y cuatro reales. La casa de Belén era donde estaba situado el nacimiento, y aunque la casa en sí tenía un precio poco elevado, sin embargo gracias a su ubicación fue apreciada en diez mil setecientos veintidós reales. La descripción de la huerta es tan sumamente detallada que nos aporta datos sumamente curiosos, como las diez carretas de estiércol que

15 GÁMEZ AMÍAN, Mª. A.: La economía de Málaga en el siglo XVIII, Diputación de Málaga y Caja de Ahorros de Ronda, Granada, 1983, p. 70.

estaban sin tender y la enumeración de cada una de las herramientas guardadas en una casilla. La variedad de estas era tan grande, que había desde azofarijos hasta azadas y arados, con valor total de 3.193 reales.

16 BEJARANO ROBLES, F.: Hª del Consulado y de la Junta de Comercio de Málaga, C. S. I. C., Madrid, 1974, 145.

DESCRIPCIÓN Y VALORACIÓN DE LA FINCA EN EL SIGLO XVIII

La tasación y valoración de los bienes de la hacienda de Santo Tomás del Monte con motivo del pleito mantenido por los herederos del I conde de Buenavista fueron 8 Tuvo un hijo natural llamado Antonio Guerrero, a quien le dio la carrera eclesiástica y en su testamento disponía dejarle unas habitaciones privadas en el palacio de Villalcázar. bastante exhaustivas. En el inventario realizado se constata las partes en que estaba dividida, los bienes muebles e inmuebles existentes, el número de árboles, la antigüedad de estos y la valoración pormenorizada de cada uno de todos los elementos integrantes en ella en reales de vellón.

La finca era en esta época el prototipo de finca bien cultivada, pues si bien era una tierra inmejorable del valle del Guadalhorce, también se habían realizado importantes mejoras en el jardín y en las zonas de cultivos. El desarrollo de esta venía a estar relacionado con el aumento demográfico que se produjo en la Europa occidental en el siglo XVIII, el cual originó una mayor demanda de productos agrícolas, favoreciendo a los propietarios de las tierras y a los preceptores de diezmos y derechos pagados en especie11. Todos estos terrenos estaban bien cultivados, de acuerdo con el resurgimiento que tuvo la agricultura en el siglo XVIII. Los grandes propietarios comenzaron a tener grandes beneficios e intentaron crear condiciones más necesarias para su desarrollo, como fueron la difusión de las nuevas técnicas, la instrucción de los labradores, etcétera. La Corona también estuvo interesada en el tema, ordenando la elaboración de un expediente sobre la ley agraria. Jovellanos fue el responsable de su elaboración y en él se aboga, entre otras cosas, por la supresión de las trabas que impedía el normal desarrollo de la agricultura12. Pero lo que predominaba todavía era el absentismo de la nobleza española, la cual no se preocupaba del rendimiento de sus campos, ya que ni los códigos éticos, ni los costes de la explotación que se necesitaban para el cultivo directo se lo permitían, y tampoco en algunos casos estaban ellos dispuestos a realizarlos13.

 Málaga a comienzos del siglo XVIII comienza a tener cierto desarrollo agrícola gracias al cultivo de sus viñas, pasas, almendras, etcétera, productos que después eran exportados por su puerto14.

La finca del Retiro tenía una extensión de ciento cuarenta y nueve fanegas y treinta y siete con tres celemines, y aunque por sus características no era un latifundio, estaba dividida en diferentes partes. Las tierras estaban sometidas a una importante explotación de cuatro productos básicos y a su posterior elaboración: trigo, olivar, árboles, frutales y productos de huerta.

 En el cuadro nº 1 podemos observar las diferentes divisiones de la finca.

Las zonas que daban a Alhaurín de la Torre, al Cortijuelo y a la Casilla de la Viña eran las que tenían mayor extensión y las ubicadas cerca del cortijo de las Ánimas, también propiedad del conde de Buenavista, abarcaban menos fanegas.

1. APRECIO DEL OLIVAR Y DE SUS CASAS ANEJAS

La hacienda del Retiro no fue por sus dimensiones un latifundio, sino un modelo de finca bien cultivada. El olivo comprendía una gran parte de este con un total de 10.371 árboles, de ellos 8.115 eran viejos, 1.710 plantones nuevos y 516 injertos.

Este importante desarrollo del olivar estaba íntimamente relacionado con el molino

de aceite, existente hoy en día, el cual se encontraba dentro de la finca y donde se elaboraba el producto para su posterior venta. Este desarrollo venía incardinado dentro de las novedades de la agricultura andaluza en los siglos XVIII y XIX, donde tendrá un amplio auge el cultivo del olivar y las viñas. En algunas zonas, como las tierras de montañas o limítrofes, el viñedo retrocede ante el empuje del olivar, si bien se pretendía la especialización vitivinícola.

En el olivar de dicha hacienda existían dos casas para cobijarse los aceituneros en el tiempo de la cosecha, las cuales tenían una función meramente temporal, por lo que su valor económico era mínimo. Sin embargo nos confirma la importancia del olivar en esos momentos, ya que se realizaban contratos temporales a los jornaleros en la época de la recolección. De las dos existentes, la casa del Cortijuelo estaba en mejores condiciones, con una diferencia de precio de cuatro mil quinientas sesenta y cinco reales de vellón.

De los datos que hemos encontrado sobre los estudios de producción de aceite en la Málaga dieciochesca se deduce que había suficiente para el consumo local y provincial, y que en los años de buenas cosechas fue otro de los productos de exportación.

Si bien en algunos años se aplicaron reglamentaciones por parte de los ayuntamientos preocupados debido a una posible escasez15. La valoración realizada en la finca es tan exhaustiva, que también se incluyen los árboles de la alameda. Ésta abarcaba desde el paseo del Molino, fuente de la Ballena, hasta la esquina de la casa y comienzo del olivar. Comprendía álamos blancos y negros, siendo el 99,23 del total grandes, con un valor de 21.999 reales de vellón; los de menor número eran los medianos, aunque su valor era superior a los pequeños. Hay que resaltar también la existencia de otros árboles de distintas especies, entre los que se encontraban las encinas.

16 BEJARANO ROBLES, F.: Hª del Consulado y de la Junta de Comercio de Málaga, C. S. I. C., Madrid, 1974, 145.

11 ANES, G.: Las crisis agrarias en la España Moderna, Taurus, Madrid, 1973, p. 175.

12 PLAZA PRIETO, J.: Estructura Económica de la España en el siglo XVIII, Conf. De Cajas de Ahorros, Madrid 1976.

13 BERNAL, A. M.: La lucha por la tierra en la crisis del Antiguo Régimen, Biblioteca Política Taurus, Madrid, 1979, p. 245.

14 LACOMBA, J. A.: Crecimiento y crisis de la economía malagueña, Diputación de Málaga, 1987,p. 26.

9 A. H. P. M., Escribanía Hermenegildo Ruiz, vol. 2607, fol. 13r.

10 SANTOS ARREBOLA, Mª. S.: Los filipenses y la Málaga Ilustrada, Cajas de Ahorros de Antequera y Málaga y Universidad de Málaga, 1989.

5. LOS MOLINOS DE ACEITE Y DE PAN

El olivar ocupaba la zona más extensa de la finca con un número total de 10.371 olivos. Sin embargo, el conde de Buenavista se preocupó de ir aumentado su número con injertos y nuevos plantones. La cosecha de la aceituna iba destinada al molino de aceite donde se procedía a su fabricación y posteriormente a su venta.

El molino se componía de dos naves, cada una con sus utensilios correspondientes, pilonos, cañerías, etcétera; y anejos al Molino se encontraba la bodega, con cuarenta y seis tinajas para el almacenamiento del producto. Antonio Guerrero Coronado tenía

La finca del Retiro de Churriana (Málaga), modelo de hacienda agrícola en el siglo XVIII previsto su ampliación, para lo cual ya se encontraban allí los materiales para llevar a cabo la obra. Originariamente el molino se construyó en la época de fray Alonso, como así se describe en la segunda donación realizada por él a los padres dominicos17.

Los arcos del molino eran de mampostería y de piedra tallada, dándosele un valor de cincuenta y cinco mil seiscientos cuarenta y un reales.

El molino de pan se hallaba ubicado en la zona contigua al de aceite, y se componía de una piedra con su sequía, canal, caballeriza y torre.

6. ESTANQUES, TOMAS Y NACIMIENTOS DE AGUA

La zona más bella e interesante del Retiro es el jardín con sus fuentes, estanques, surtidores y tomas de agua. En el momento en que se realiza el presente inventario, no se había llevado a cabo la ampliación y construcción del jardín cortesano, sin embargo su belleza tenía que ser sin igual en lo que se llamaba el jardín-huerto. En la época de fray Alonso la belleza de los jardines era ya comentada, y el I conde de Buenavista comenzó a realizar una serie de mejoras que llevó a cabo de forma muy patente su hijo, con el proyecto de jardín-patio. El máximo esplendor de los jardines lo llevó a cabo el VII conde de Villalcázar, sobrino nieto del anterior, verdadero mecenas de su época y amigo del arquitecto Martín de Aldehuela, del que pensamos que intervendría de alguna forma en la ampliación de los jardines18.

La parte más antigua que se conserva es de finales del siglo XVII. Está compuesto por un paseo en forma de cruz con una intersección en la mitad del camino decorada con una fuente octogonal con dos peldaños rehundidos. En el nivel más alto se encuentra una bóveda vaída llamada tumba del obispo19. En el mismo lugar se hallaba el reloj solar de mármol de trescientos cuadrantes, y aunque la leyenda cuenta que señalaba la hora de los países existentes en esos momentos, no corresponde tal apreciación a la realidad. El documento nos lo narra así:

Una pieza de dicho mármol de Génova compuesta de seis piezas que hace diferentes cuerpos y hechuras, que contiene en todos sus ángulos encomienda de Sto. Domingo, unas armas y ochenta y dos relojes con el sol, y lo aprecian en tres mil trescientos reales de vellón20.

17 A. H. P. M., Supra, fol. 496.

18 A. M. S., «Descripción de la casa de campo del Retiro del conde de Villalcázar», Gibralfaro, nº 24,1972, pp. 87-100.

19 TEMBOURY ÁLVAREZ, J.: Informe Histórico-Artístico de Málaga, Caja de Ahorros Provincial de Málaga, C. S. I. C., Málaga, 1974, p. 73.

20 A. H. P. M., Escribanía Hermenegildo Ruiz, vol. 2606. fol. 433v.

7. LAS FUENTES Y LOS SALTADEROS

El jardín llama la atención por su belleza y refinada decoración, compuesto por surtidores, fuentes, juegos de agua y esculturas, lo que hizo que fuera uno de los más bellos de España22. El trazado y su decoración se relacionan con la Granja de Segovia por los juegos de agua de sus fuentes con el Generalife.

De las ocho fuentes existen21 MORALES FOLGUERA, J. M.: «El Retiro de Santo Tomás del Monte. Huerto, Arcadia feliz y escenario cortesano» Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda del Retiro, Benedito, Málaga, 1994, pp. 205-258.

22 EL CAÑIZO, J. A.: «Los jardines del Retiro», Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda del Retiro, Benedito, Málaga, 1994, pp. 289-330.

La finca del Retiro de Churriana (Málaga), modelo de hacienda agrícola en el siglo XVIII tes en esos momentos, la denominada de la Batalla era la más importante, seguida de la llamada de la Cruz y la de Santa Rosa. Los surtidores que embellecían y evocaban la influencia morisca se encontraban en el jardín viejo. El más grande de todos estaba formado por un pilar de ladrillos y la parte del saltadero con mármol blanco, valorado en mil reales, mientras que el segundo en la mitad.

En el centro del jardín nuevo estaba previsto ubicar un conjunto escultórico mandado esculpir en Génova. En el momento en que se procedió a realizar el inventario se encontraba desarmada a la espera de su instalación, como se refleja en el manuscrito estudiado:

Una fuente desarmada (que parece haber de servir en medio del jardín nuevo) compuesta por un pedestal con dos estatuas. Una con otra abrasada de mitad hacia arriba y mitad abajo pescado, dieciséis piezas labradas// de diferentes molduras que componen el pilón de ocho figuras de tres cuartos de alto, niños con sus pescados debajo para su pilón y todo es de mármol de Génova, lo valúa y aprecian todo en cincuenta y cinco mil reales de vellón23.

La descripción de la fuente corresponde a la llamada de la Sirena, la cual fue ubicada posteriormente en el centro del jardín-patio, situado muy cerca del edificio. El tema de la decoración corresponde al enlace entre el Tritón y una nereida que cabalgan sobre un tronco de delfines. Estas sirenas son frecuentes entre las figuraciones de los jardines setecentistas andaluces debido a la influencia artística procedente de Italia.

Las fuentes eran las siguientes:

8. LAS ESCULTURAS

Desde el punto de vista artístico, la parte más interesante corresponde a las esculturas, las cuales estaban destinadas a la decoración del jardín-patio. Estas estatuas de mármol fueron importadas de Génova debido a que en la dicha ciudad italiana existían una serie de talleres que trabajaban los encargos realizados por la nobleza y el clero.

Los condes de Buenavista procedían de esta misma ciudad, y era lógico que al haberse encumbrado económica y socialmente quisieran decorar la finca con las obras esculpidas en su ciudad. Las obras encargadas, en el momento en que se realizó el inventario, se hallaban embaladas y sin componer, siendo muy difícil poderlas reconocer por la descripción. Algunas representaban a los dioses de la mitología griega  y otras a personajes de la comedia del arte italiano. A cada una se le dio un valor de ocho ducados de vellón, lo que ascendió a la cantidad de mil quinientas ochenta y cuatro reales de vellón. También se encontraban ocho medios cuerpos, que podrían corresponder a la decoración de la fuente de la Sirena con los dioses del Olimpo, además de estatuas completas.

Este conjunto escultórico no tenía ningún programa iconográfico definido, ya que su único fin era crear una decoración con un ambiente paganizante, que contrastaría con la austeridad de la época de fray Alonso. Este cambio en los jardines es comprensible, puesto que al ser adquirida la finca por los condes de Buenavista se introdujo un nuevo estilo mucho más sofisticado y que llegaría a su esplendor con el conde de Villacázar con la realización del jardín cortesano.

Finalmente se realizó una apreciación de las mejoras realizadas en el jardín y en la huerta. Los jardines constituyen la gran aportación y el gran valor del Retiro, y en realidad, son los que confieren su verdadera categoría universal, emparentándose con esa gran tradición del jardín mediterráneo24. En los desniveles de terreno existentes entre la parte del jardín y del huerto se había construido una escalera principal de treinta y seis escalones. Pensamos que esta parte sería posteriormente rehabilitada para destinarla a jardín cortesano en la época del VII conde de Villalcázar, con la discutida intervención del arquitecto Martín de Aldehuela. Transcribimos la parte del manuscrito en el cual nos hace pensar en utilizar esta zona para su ampliación:

La escalera principal es hecha nuevamente en el propio sitio en donde antes estaba, y se compone de treinta y seis escalones lineales, de a ocho varas de largo cada una, piedra de asperón, solo que // da que hacer su conducción (…) ocho gradas o escalones que faltan, y al pie de ellas están

24 MORALES FOLGUERA, J. M.: Los Jardines históricos del Retiro, Benedito Editores, Málaga,1996, p. 63.— 432 —

La finca del Retiro de Churriana (Málaga), modelo de hacienda agrícola en el siglo XVIII ya labrados y listos de la misma piedra con el material correspondiente, y la tasan y aprecian la dicha escalera, incluso su fábrica y cimientos, y lo comprendido lo expresado en seis mil setecientos treinta y tres reales de vellón, con advertencia de que el costo que tuvieren su construcción de manufactura tendrá más valor25.

También se construyó otra escalera desde la fuente del Fongo a la principal. Todas las reformas llevadas a cabo, junto con su valor en reales se pueden comprobar en el siguiente cuadro.

La casa principal de la finca también viene valorada en el inventario, donde nos la describe con dos plantas y una torre, además de los dormitorios, cocina y cuartos para el servicio. Dentro del edificio se hallaba ubicado el oratorio el cual tenía los siguientes elementos: frontal, altar y cajón, pie de mármol, pila de agua bendita y confesionario.

El documento nos lo narra así:

Entre el oratorio y la escalera principal hay una alcoba con su escalera (secreta), que sube a los cuartos altos, además de la principal, y tiene ventana al oratorio, y entrando a la derecha, por el dicho zaguán, de la dicha puerta principal se entra en una pieza en que come la gente de la familia, sigue la cocina con su cuarto que sirve para las criadas, con escalera secreta que sube a lo alto principal26.

25 Ibídem, fols. 441-442r.

El aprecio dado a la casa importaba doce mil trescientos reales de vellón. Gracias a las discrepancias que sostuvo el conde de Buenavista con su hermana y su cuñado, el conde de Villalcázar de Sirga, podemos conocer muy detalladamente como era la finca del Retiro a principios del siglo XVIII.

Seguira en otro articulo sobre el jardin a traves de su historia

Enero 2021