05:10. HIDROSIEMBRA

 La hidrosiembra consiste en la proyección sobre el terreno de una mezcla de semillas, agua, fijadores, abonos y otros aditivos, mediante medios mecánicos, con el fin de implantar una cubierta vegetal principalmente herbácea.

 Permite ejecutar siembras en lugares donde no se pueden emplear las técnicas convencionales debido a la dificultad del terreno. Los materiales utilizados para llevar a cabo una hidrosiembra pueden incluir los siguientes ingredientes: mezcla de semillas, acolchado, enmienda, abonos, fijador, coadyuvante biológico, aditivo colorante y agua.

Las hidrosiembras deben llevarse a cabo en condiciones meteorológicas favorables, evitando en especial los días de máxima insolación, ventosos y/o con temperaturas elevadas. Los días de previsión de lluvias fuertes Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 127 son poco favorables ya que tienden a lavar la semilla y concentrarla en la parte baja del área de hidrosiembra. Dentro de estos períodos, se tendrán en cuenta las épocas más adecuadas de siembra para cada especie utilizada en la mezcla. La mezcla de semillas es un aspecto esencial de este tipo de actuación, y las especies a utilizar en cada siembra serán determinadas específicamente de acuerdo con PiJBIM. Por norma general, las combinaciones incluyen especies no agresivas de crecimiento rápido que acaban desapareciendo, leguminosas para fijar nitrógeno y gramíneas autóctonas o adaptadas no invasoras. Actualmente se incluyen también especies nutricias y valiosas para polinizadores. Los elementos utilizados en la mezcla deberán ser absolutamente biodegradables, por lo que la actuación no comporte ningún impacto ambiental negativo. No es recomendable hidrosembrar entonces de una sola especie. Sin embargo, no es recomendable incluir un número elevado de especies en una misma mezcla; un término medio aceptable para una mezcla básica es de 6-8 especies, pero puede ser superior. No se recomienda la hidrosiembra de arbustos por la baja efectividad registrada con este sistema para PiJBIM. La cantidad y tipo de semillas a utilizar depende de la naturaleza del suelo, y las condiciones del emplazamiento en el momento de efectuar la hidrosiembra. Una dosis de siembra orientativa es aplicar una cantidad de 3-6 semillas cm2 entonces  equivalente a 20-35 g m2.

La hidrosiembra se puede ejecutar en una fase o varias. En algunos casos se puede querer realizar varias aplicaciones para garantizar la cobertura del terreno, por su pendiente, estructura del suelo o presencia de pájaros, por ejemplo. En ocasiones puede ser necesario añadir capas extras de acolchado. En caso de que la cantidad de acolchado previsto sea superior a 180-200 g m2 es muy recomendable ejecutar la hidrosiembra en 2 fases: 1) Fase 1- Siembra con agua, entonces, acolchado, abonos, fijador, y aditivos. 2) Fase 2 – Cobertura con agua, acolchado y fijador.

 5.10.1. MATERIAL VEGETAL PARA HIDROSIEMBRAS

Las semillas deben proceder de cultivos controlados por los servicios oficiales correspondientes y se deben obtener según las disposiciones del reglamento técnico correspondiente. Es muy recomendable utilizar mezclas de especies autóctonas o adaptadas localmente. Siempre que sea posible y estén disponibles en el mercado, es preferible utilizar semillas propias de la zona de actuación o área geográfica cercana. En revegetaciones dentro de áreas naturales, hay que verificar el origen autóctono de las semillas empleadas. El conjunto de especies vegetales que componen la mezcla de semillas para la hidrosiembra debe satisfacer los siguientes criterios:

1) Tener un crecimiento inicial rápido para asegurar un recubrimiento vegetal rápido del suelo.

2) Asegurar una protección rápida y persistente contra la erosión en las estaciones vegetativas posteriores.

 3) Tener un sistema radical denso en profundidad y/o  en la superficie.

4) Ser duraderas y persistentes, especialmente en condiciones que favorecen la erosión.

5) Poder disponer de semilla en el mercado durante las épocas preferentes de siembra.

6) Servir como plantas nutricias o refugio para polinizadores e invertebrados.

Las especies herbáceas son las especies recomendadas para hidrosiembra porque son las que forman una cubierta vegetal más efectiva para reducir la erosión del terreno y es interesante incluir especies que presenten una buena dispersión lateral mediante rizomas o estolones.

Las familias de las especies herbáceas más importantes utilizadas en las hidrosiembras son las gramíneas y las leguminosas. Las primeras se adaptan a una gran variedad de condiciones edafoclimáticas; las segundas son plantas con un sistema radical profundo que viven en simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno, especialmente a los suelos pobres en nitrógeno, es interesante incluirlas en la mezcla, preferentemente inoculadas con coadyuvantes biológicos. Dado que las leguminosas suelen ser plantas más agresivas que las gramíneas, el porcentaje de las semillas de leguminosas no debería superar el 30% en peso del total de la mezcla de semillas.

En el caso de los suelos ricos en nitrógeno, no es recomendable incluir semillas de leguminosas a la mezcla.

Generalmente no se recomienda incluir especies arbóreas o arbustivas en las hidrosiembras por su bajo nivel de germinación. Es preferible implantar las semillas de grano grueso previamente con medios manuales, como la siembra a golpes de mano o con Aulet.

Hay que incluir algunas especies de establecimiento rápido a la mezcla, plantas de rápida germinación y rápido recubrimiento del suelo, que ayudan a crear un microclima favorable para el desarrollo de la cubierta vegetal. Se debe evitar poner en proporciones excesivas las especies más agresivas, colonizadoras potentes, para permitir el establecimiento de las especies de instalación más lenta. Es recomendable que el porcentaje de las semillas de especies anuales de establecimiento rápido no supere el 10% en peso del total de la mezcla de semillas.

Sin embargo, hay que evitar especies que puedan generar una cantidad de biomasa excesiva necesario que la altura de la cubierta vegetal y la presencia de pirrófitos no sea excesiva, sobre todo en aquellos lugares donde el peligro es muy evidente, a fin de limitar el riesgo de incendios.

 5.10.2. SUMINISTRO Y ALMACENAMIENTO  

Las mezclas de semillas deben corresponderse con las especificaciones del proyecto de acuerdo con PiJBIM en función de las condiciones climáticas, edáficas, de uso y de aspecto deseado.

 La mezcla de semillas debe ser de una pureza y tener un poder germinativo iguales o superiores a los indicados en la norma NTJ 07N, en función de las especies utilizadas, en la proporción que se indique en la etiqueta de calidad y garantía

. Las semillas no pueden mostrar defectos causados ​​por enfermedades, plagas, fisiopatías, deficiencias de nutrición o fitotoxicidad debida a tratamientos fitosanitarios que reduzcan el valor o la calificación para su uso.

Deben estar limpias de materiales inertes, semillas de malas hierbas y de semillas de otras plantas cultivadas. Las proporciones admisibles no superarán en ningún caso las indicadas en la norma aplicable, y los análisis de composición de las mezclas de semillas, de pureza, de capacidad germinativa y de estado fitosanitario deben solicitar a los organismos oficiales responsables.

Las categorías de las semillas a utilizar son las siguientes:

 1) Semilla certificada: dispone de garantía oficial de identidad y pureza varietal.

 2) Semilla comercial: la empresa garantiza la identidad de la especie y la pureza específica.

Las semillas sometidas al Reglamento técnico de control y certificación:

 a) deben ser suministrados en envases precintados, fácilmente identificables.

 b) deben llevar indicaciones referidas al Reglamento técnico para cada categoría, rotuladas de forma clara Las etiquetas oficiales deben ser expedidas o autorizadas por el organismo oficial responsable y con impresión imborrable deben identificar el lote de semillas contenido dentro del envase o embalaje.

Para entonces comerciales, los datos de la etiqueta oficial deben ser las indicadas para la categoría certificada (con la excepción de la mención a la variedad), incluyendo el texto «no certificada como variedad».

También se ha de sustituir el dato «país de producción» por el de «zona de producción». Hay que asegurar de que el producto llegue precintado y en perfecto estado de conservación.

Los materiales a granel se almacenarán a cubierto y se depositarán en un recipiente limpio e inalterable o sobre una base neta impermeable y alejada de humedades y de materiales que puedan modificar la pureza y las características.

 5.10.3. OTROS MATERIALES PARA LAS HIDROSIEMBRAS

 Fixadors- Son productos que, aplicados con la hidrosembradora, forman una película homogénea, elástica y permeable sobre el terreno. Los fijadores son compuestos formados por polibutandiens, alginatos, derivados de celulosa, derivados de almidón, acetato de vinilo, polímeros sintéticos de base acrílica, propionato de polivinilo y otros. Los fijadores, aplicados en las cantidades y las dosis correctas, deben cumplir las siguientes condiciones: 1) Deben ser productos que, al ser proyectados sobre el terreno, formen una capa superficial resistente a la erosión y de un grosor similar al que pueda afectar la erosión. 2) No afectar negativamente la germinación y el desarrollo de las plantas. 3) Deben resistir las heladas y ser estables a la luz del sol, y ser preferiblemente de larga duración. 4) Permitir la circulación del aire y el mantenimiento de la sazón del suelo, al tiempo que mejoran la estructura. 5) No deben alterar los procesos biológicos del suelo. 6) Ser miscibles con el agua, Deben ser no combustibles, no tóxicos y biodegradables. 7) Deben ser compatibles con otros productos que puedan reforzar o ampliar su campo de aplicación

Abonos y afines-

Siempre que el análisis del suelo y la mezcla de semillas no lo desaconseje, son adecuados todos los abonos minerales u orgánicos, con los contenidos garantizados y de descomposición lenta y gradual del nitrógeno (abonos de liberación controlada). También se pueden combinar con ácidos húmicos. La dosis que se debe aportar depende de las características edáficas del terreno, del tipo de mantenimiento y del tipo de cubierta vegetal para implantar. Esta dosis debe dar respuesta a las necesidades del primer ciclo vegetativo. Los fertilizantes minerales deben ajustarse a las especificaciones de la legislación vigente.

 Aditivos-

 Es posible incluir en la mezcla para hidrosiembra otros materiales como aditivos (colorantes, superabsorbentes, algas cianofíceas, etc).

 Coadyuvantes biológicos-

Cuando las hidrosiembras se llevan a cabo en suelos pobres y que presentan al descubierto los horizontes inferiores del suelo, hay que valorar la necesidad de potenciar la flora y la fauna microbiana autóctona y de mejorar la textura del suelo con la aplicación de coadyuvantes biológicos. Entre estos están los inóculos de Rhizobium para las leguminosas y los productos hormonales que activan la germinación

 5.10.4. CONDICIONES PARA LA EJECUCION 

 Para ejecutar uno a hidrosiembra se debe introducir agua en el depósito de la hidrosembradora hasta cubrir la mitad de la capacidad. A continuación se incorpora el almohadillado, evitando la formación de grumos en la superficie de la mezcla. Se añade agua hasta completar ¾ partes de la mezcla total prevista, y se mantienen en movimiento las paletas del agitador. Simultáneamente se incorporan los fertilizantes, el fijador y los aditivos, y se añade agua hasta llegar a la cantidad de mezcla prevista. Finalmente se añaden las semillas. Desde ese momento, y hasta que se inicie la operación de siembra, no deben transcurrir más de 20 minutos. Este tiempo puede variar según la previsión a corto plazo de lluvias, lo que puede acelerar o no la inducción a la germinación de las semillas. No se ha de comenzar la ejecución de la hidrosiembra hasta que se haya conseguido una mezcla homogénea de todos los componentes. Antes de empezar a sembrar, siempre se ha de acelerar el movimiento de las paletas agitadoras durante algunos minutos. En cuanto a las características de la máquina y las verificaciones de control, hay que seguir las especificaciones indicadas en las NTJ. La hidrosembradora debe colocarse cerca de la base de la superficie a sembrar. El cañón de la hidrosembradora debe situarse inclinado por encima de la horizontal. La expulsión de la mezcla debe llevarse a cabo evitando que el rayo incida directamente en la superficie, describiendo círculos o en zigzag. La distancia media del punto de proyección a la superficie a tratar debe estar comprendida entre los 20 y los 50 m y dependerá de la potencia de expulsión de la bomba.

5.11. TRATAMIENTO DE SUPERFICIES

Se consideran tratamientos de superficies de jardinería los acolchados, las láminas anti-hierbas y los sistemas estabilizadores de taludes y otras superficies expuestas a la escorrentía y la erosión.

5.11.1.ACOLCHADO 

La aportación de acolchado en las zonas vegetadas, parterres, alcorques, y jardineras presenta una serie de beneficios en cuanto a la protección y retención del suelo, la conservación de la sazón, el control de las plantas adventicias y la protección superficial de raíces en plantas recientes.

Otros beneficios pueden ser la mejora de las características del suelo, aspectos estéticos, el fomento de pequeños microhábitats, el control de la erosión del suelo, la optimización del uso del agua, entre otros, aunque no todas las especies vegetales se benefician por igual de su aplicación.

El acolchado que se considera más adecuado para uso en jardinería y paisajismo en la ciudad de Barcelona es el de origen orgánico, dado que mejora las condiciones físicas, químicas o biológicas.

Se puede usar en combinación con otros materiales, como láminas anti-raíces, pero es preferible usar un material o el otro, según las condiciones del emplazamiento.

 Como norma general hay que prever acolchado a la totalidad del parterre o hoyo de plantación de arbolado, vivaces o arbustos, o flores de temporada, excepto los

taludes con pendientes superiores al 10%, donde se deberán prever otros sistemas de protección y retención de  suelos. La decisión sobre qué métodos a utilizar en cada caso recae sobre PiJBIM.

Previamente a la aportación de acolchado, hay que llevar a cabo una escarda o un tratamiento previo a la preparación del suelo en las áreas que presenten problemas de malas hierbas, además de un primer riego en profundidad. en áreas donde se presenten rebrotes de especies no deseadas, rizomas o similares, deberá eliminarlos antes de incorporar el acolchado, ya que éste no impide el rebrote.

Para la plantación de árboles y arbustos jóvenes en parterres de césped, se debe prever que el área de acolchado

estará delimitada por un separador al menos a 120 cm del cepellón. No se debe colocar el acolchado en contacto con el cuello de la raíz de los troncos ni, los tallos de los árboles. En todos los casos el acolchado debe ser de primera generación (no reutilizado), con un espesor entre 5 y 10 cm dependiendo de la especie, y el tamaño de la planta utilizada.

5.11.1.1. CARACTERISTICAS DEL MATERIAL

 Los acolchados en espacios verdes se pueden clasificar según el tipo de material, el proceso de producción o la presentación. Según el tipo de material, los acolchados aceptados por PiJBIM se pueden clasificar en:

 1) Acolchados orgánicos de origen natural, generalmente materiales higienizados o compuestos.

 2) Acolchados inorgánicos; formados por áridos sueltos, tales como guijarros, gravas o arcillas.

Para el acolchado de espacios verdes en la ciudad de Barcelona sólo se aceptan materiales orgánicos fácilmente disponibles, como los restos de poda triturados, la corteza de pino o los restos groseras de compostaje, entre otros. Su aplicación debe ser coherente con las condiciones del emplazamiento, su uso y el tipo de vegetación. El origen de los componentes de los acolchados es un aspecto importante para tener en cuenta para una correcta trazabilidad del producto final obtenido, especialmente en cuanto a la presencia de semillas de plantas no deseadas y patógenos.

El compuesto puede utilizarse como material de acolchado a la vez que como acondicionador del suelo, ya que puede actuar como fertilizante y en la formulación de sustratos. También se puede aplicar en la restauración de suelos degradados, regeneración de taludes, o en restauración de actividades extractivas, industriales y otros, siempre que se disponga de un compuesto de higienizado y con la materia orgánica estabilizada. La aplicación de compost poco maduro puede conllevar en ciertos casos algún problema en su aplicación, como puede ser la inhibición de la germinación, presencia de insectos, mal olor, etc. No todos los productos compostados son aptos para su uso en jardinería urbana, especialmente los que presentan concentraciones de metales pesados, y su uso está regulado por la normativa aplicada a los productos fertilizantes y abonos.

5.11.1.2. EXIGENCIAS SANITARIAS 

Todos los productos derivados de residuos orgánicos y de materiales orgánicos compostados deben cumplir la legislación vigente referente a los contaminantes químicos y orgánicos y los riesgos biológicos y patógenos para el ser humano, los animales y la propia planta -la más restrictiva- para el uso como acolchado en la superficie del suelo

 5.11.1.3. CONDICIONES DE SUMINISTRO Y ALMACENAMIENTO

Los productos envasados ​​ya granel deben estar protegidos de manera que, en condiciones normales de manipulación, almacenamiento y transporte, el contenido no se contamine por materias extrañas, por ejemplo propágulos, patógenos y parásitos de plantas, y el contenido de los envases no se disperse de forma accidental. El envasado debe tener perforaciones para permitir la igualación de presión y para facilitar y asegurar la manipulación. Los detalles en la determinación de la cantidad de productos suministrados a granel se ajustarán al acuerdo entre el proveedor y el consumidor, por ejemplo: volumen colocado o peso especificado. Los datos mínimos exigibles que necesariamente deben figurar en el etiquetado y documentación de los productos utilizados como acolchados en los espacios verdes, a fin de asegurar una información suficiente, son las siguientes:

 1) Nombre o denominación usual o comercial del producto.

 2) Tipo de material y proceso de producción, en su caso.

3) Contenido neto del producto, expresado en unidades de volumen.

4) Características del producto, instrucciones, advertencias, consejos o condiciones de seguridad.

 5) Lote de fabricación, cuando el proceso de elaboración se realice en series identificables.

6) Identificación de la empresa: el nombre o la razón social o la denominación del fabricante o la envasadora o la transformadora o de un vendedor y, en todo caso, su domicilio.

 7) Todas las inscripciones deben aparecer con los caracteres bien visibles, claros e indelebles, y fácilmente legibles por la dirección facultativa de la obra.

 8) Las etiquetas que contengan los datos obligatorios deben situarse sobre el mismo producto o en su envase, en una posición prominente

. 9) Los productos que se suministren a granel deben incorporar la información obligatoria referida a la etiqueta, de acuerdo con las especificaciones anteriores o en un documento que los acompañe, albarán o ficha técnica, y que se entregará a la dirección facultativa. En cualquier caso, el vendedor conservará un original para permitir una correcta identificación del producto y suministrar la información correspondiente que se solicite.

10) Es deseable que los productos utilizados en el almohadillado de espacios verdes dispusieran de etiqueta ecológica comunitaria o del distintivo de garantía de calidad ambiental. La operación del transporte del acolchado hasta el destino final incluye la preparación, la carga, el trayecto y la descarga.

 El transporte y la recepción se llevará a cabo evitando que se produzca la pérdida o el deterioro. Durante el recorrido y el tráfico, el acolchado suministrado a granel se debe proteger con una lona o elemento similar para evitar posibles dispersiones. El transporte de acolchado debe cumplir la normativa vigente relativa al transporte de mercancías. Se debe comprobar que el envío de acolchado vaya acompañado de la documentación y el etiquetado (albarán de entrega, etiqueta y marca) y que estos sean correctos. Una vez descargado el material, se aplicará en breve o reunir de manera que se mantenga la calidad.

5.11.2. LAMINAS ANTIHIERBAS 

Las láminas, mantas, fieltros o mantas antihierbas utilizan para coberturas del suelo y están especialmente diseñadas para evitar el crecimiento de plantas adventicias, permitiendo el paso del agua a la vez que controlan la incidencia de la luz solar sobre las semillas, factor que dificulta la germinación. La utilización de una lámina o manta antihierbas permite disminuir la aplicación de biocidas para la eliminación de adventicias y mantiene una óptima regulación de la humedad del suelo. Sus ventajas se pueden resumir en que:

 1) Limitan el crecimiento de plantas adventicias.

 2) Disminuyen las intervenciones de mantenimiento y los consumos.

3) Ayudan a estabilizar el terreno recientemente labrado.

 4) Conservan la humedad. Sin embargo, dado que las láminas y mallas antihierbas plantean algunos problemas de manejo y mantenimiento a corto y medio plazo, rompen el intercambio edáfico-aéreo y constituyen una barrera para los invertebrados que viven en el suelo, su aplicación a los proyectos se hará de acuerdo con el criterio de PiJBIM, que podrá determinar si su uso es adecuado en cada caso y las especificaciones generales de las láminas.

 Las diferencias principales entre láminas se si están fabricadas con productos biodegradables o no y si han sido tejidas o no, siendo más efectivas las no-tejidas termoatadas de propileno, pero es preferible utilizar productos biodegradables que no generen residuos al final de su vida útil. Cuando se prevé necesario reforzar o garantizar la contención de afloramiento de plantas adventicias en los parterres, especialmente en situaciones inestables, de gran pendiente o cuando no se pueda utilizar acolchado fácilmente, es necesario prever el uso de mantas antihierbas colocadas directamente encima del suelo, fijadas con grapas o clavos antiextració y arandelas para mejorar la sujeción. Las mallas antihierbas serán de material orgánico, biodegradable o compostable en un plazo de 2 a 5 años, especialmente diseñado para evitar el crecimiento de plantas adventicias, que permita el paso del agua, y controle la incidencia de la luz solar sobre las semillas para impedir la germinación. El gramaje mínimo recomendado es de 120 grs m2, Los materiales deben ser fibras resistentes 100% biodegradables y fáciles de colocar, mecanizables, naturales -de coco, yute o paja- polímeros poliláctico, u otros que el proyectista pueda sugerir, de acuerdo con PiJBIM.

No se acepta la utilización de láminas antihierbas de materiales sintéticos o plásticos no compostables. si por alguna razón excepcional se aplicarán, deberán ser de tipo “No tejido” y del gramaje o peso por metro cuadrado más ligero posible. Las láminas antihierbas especificarán siempre sujeto a la presentación de ficha técnica y aprobación explícita por parte de PiJBIM.

En todo caso, la instalación de las láminas antihierbas se puede realizar con anclaje al terreno con grapas de acero corrugado con punta en forma de U, de 6mm de diámetro, 11 cm. ancho x 22 cm. de largo como mínimo, para sujeción de redes y mallas al terreno, con un solape mínimo de 10 cm.

Una vez instalada la lámina se procede a la plantación realizando cortes en forma de cruz -y no formas geométricas como cuadrados- por formado el hoyo de plantación y plantar los panes de tierra o los alvéolos. el riego por goteo irá siempre colocado arriba de la lámina antihierbas, salvo una petición específica de PiJBIM en sentido contrario (siempre justificada por vandalismo, conductas incívicas de propietarios de perros o/ similar)

5.11.3. ESTABILIZACION DE TALUDES  

Los materiales para estabilización de suelos se utilizan en superficies que por alguna razón -como pendiente y/ o escorrentia- precisan alguna forma de garantizar su estabilidad y retención de humedad hasta que la vegetación implante correctamente.

Los materiales que permiten la estabilización de taludes son necesarios cuando las condiciones de pendiente y estabilidad de la superficie dificultan la estabilidad del suelo natural o las tierras de aportación, y el establecimiento de la vegetación. En las condiciones de cambio climático actuales, es muy recomendable tratar todos los taludes con pendiente superior al 10% como terreno potencialmente inestable, especialmente cuando pueda preverse la aportación de escorrentías incontroladas procedentes de otros ámbitos o superficies vecinas, tales como pavimentos.

Se aplican principalmente para el control de la erosión y la revegetación de taludes de pendiente elevada, por reducir los recursos dedicados al mantenimiento de los taludes, para la protección de ríos y la naturalización de canales, y también para la retención de finos en general.

Estos materiales se aplican de forma superficial, a menudo en combinación con técnicas de retención, estabilización y revestimiento de suelos. Estas técnicas pueden usar materiales vegetales vivos, muertos, materiales naturales inertes y materiales manufacturados.

A los efectos de su aplicación en la ciudad de Barcelona, ​​las formas de presentación de los materiales de estabilización de taludes aceptables para PiJBIM son láminas o rollos formadas a partir de fibras biodegradables de origen vegetal como yute o coco, celulosa o materiales como los poliláctico biodegradables. Las láminas se pueden presentar en una variedad de formatos y denominaciones -mantas, redes, fieltros – y los proyectistas deberán elegir el material más adecuado para cada aplicación, con criterios que pueden incluir la protección contra plantas no deseadas, la protección contra la erosión, la retención de hidrosiembras y la estabilización del suelo. Por norma general, las redes abiertas son aconsejables para retener agua, semillas y partículas en zonas de siembra o hidrosiembra sin limitar la evapotranspiración del terreno. Las mantas se utilizan más bien en plantaciones con el objetivo de estabilizar la tierra vegetal, favoreciendo la implantación de la vegetación mientras aportan materia orgánica por descomposición, disminuyen la evaporación y atenúan la escorrentía. Estas láminas se pueden combinar con materiales como los biorotllos y técnicas como las faxina y la formación de baches o microcuencas de retención en los taludes para fomentar la retención de agua. Es preferible aplicar técnicas de protección y estabilización de suelo basadas en materiales vegetales vivos y muertos, y otras biodegradables o de origen natural. En condiciones extremas es posible utilizar materiales inorgánicos, aunque es preferible evitar su uso todo lo posible y sustituirlas por opciones orgánicas y compostables si es posible.

1) Las mallas tridimensionales destinadas a la protección de taludes permiten albergar y crear suelo fértil mediante el tendido de tierra vegetal tamizada o proyecciones de sustrato en taludes superiores al 35%.

Formadas por hilos de poliamida que constituyen una estructura de 10 a 20 mm de espesor abierta a la cara superior y más o menos cerrada en la inferior. En algunos casos se refuerza con una lámina de suplementaria o incluso se suministra con césped o vegetación precultivado.

2) Las mallas inorgánicas se utilizan en taludes con pendientes superiores al 50% con elevada inestabilidad, a fin de que la vegetación que se implanta para hidrosiembras contribuya a aumentar la estabilidad. A menudo son alambres de acero galvanizado tejidos en torsión y formando una retícula hexagonal. Se pueden reforzar mediante la utilización de cables trenzados dispuestos en diagonal encima de la malla metálica y fijados a la superficie por medio de anclajes de diferente profundidad o mediante redes de cable. Las galvanizadas, además de servir para la estabilización de taludes, también se utilizan para proteger el entorno del desprendimiento de piedras y rocas y de aterramientos. Las llamadas georedes son de naturaleza orgánica, pero por su similitud se pueden incluir en este grupo.

3) Las geoceldas son estructuras alveolares rígidas o semirrígidas construidas con uniones alternativas de tiras de polímeros de plástico de alta resistencia. Crean una estructura volumétrica que se llena con tierra o sustrato y que permite un desarrollo inicial de las raíces de plantas vivaces y arbustivas para la su posterior estabilización en el talud. No se recomienda su uso en ningún caso por ámbitos urbanos, pero si se usan, se recomiendan para taludes con pendiente superior al 33%, en zonas no accesibles fácilmente y fabricadas con materiales no deslizantes.

Hay que seguir las especificaciones técnicas del fabricante para la colocación de mantas y el proyecto debe prever la interacción de éstas con la vegetación prevista. Como principio general, en la parte superior y al pie del talud excavar una zanja de 0,30 m de profundidad y 0,30 m de ancho para el anclaje de la manta, red o malla.

 Se ha de perfilar y enrasar la superficie del talud de acuerdo con lo previsto en el proyecto, pero respetando la vegetación existente u otras formas naturales de terreno todo lo posible, desbrozar si es necesario y dejarla limpia de piedras y otros obstáculos . A continuación se extenderá la manta o red, anclarla en la zanja superior mediante grapas separadas 1 m entre sí y desarrollarla hasta el anclaje inferior, donde se ha de sujetar de la misma forma. Las sábanas deben solaparse 10 cm en caso de taludes secos y 15 cm en caso de taludes inundables, teniendo en cuenta que el solapamiento debe producirse en el sentido de la corriente. Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 136 En medio se deben colocar grapas, repartidas por toda la superficie.

 El número de grapas por m2 depende de la pendiente y la longitud del talud, en función de la mayor acumulación de agua cuando es de gran extensión. Hay que comprobar las especificaciones de suministro, pero por norma general, se recomienda un mínimo de una grapa cada 2 o 3 m 2 de superficie; en condiciones difíciles se debe aumentar el número a una grapa por m2. Seguidamente se han rellenar las zanjas con tierra, grava o grava compactada .

6. PRODUCTOS FITOSANITARIOS

El control de plagas y de plantas no deseadas ha sido una de las tareas históricas de la agricultura y la jardinería. Antes del desarrollo de pesticidas sintéticos, se desarrollaba un lenta y perpetua lucha con herramientas simples y productos químicos naturales. Los métodos ancestrales se Bass fundamentalmente en la diversificación de las variedades, el manejo y disposición de la vegetación y la aplicación de aceites obtenidos de semillas triturados o de productos químicos elementales de origen natural. Los pesticidas y herbicidas químicos sintéticos, aplicados por primera vez a mediados del siglo XX, fueron un desarrollo en la batalla contra seres vivos considerados indeseables, y los métodos de control químico incluyen ahora una gran variedad de estrategias que utilizan agentes químicos o biológicos diseñados para disuadir, desalentar, incapacitar o destruir un organismo, pero que también presentan un riesgo elevado sobre la salud de los ecosistemas y las personas si se aplican de forma indiscriminada, como demostró en 1962, cuando Rachel Carson, bióloga y conservacionista, publicó “Primavera silenciosa”, un libro que documentaba los efectos perjudiciales de los pesticidas sobre las personas y la naturaleza.

Dará paso a una reacción contra el uso de productos químicos de forma indiscriminada en el medio ambiente por la aparición de ciertos efectos derivados de las prácticas agroalimentarias intensivas, como es la contaminación de aire, agua y suelo, una mayor resistencia a las plagas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de residuos químicos en los alimentos, y la aparición de una amplia gama de sustancias químicas activas incontroladas en la dieta humana, procedentes de diversas fuentes contaminantes, con efectos inesperados y/o o desconocidos para la salud de las personas

Desde entonces, la gestión y el control de fitosanitarios ha evolucionado gradualmente hasta asumir que es una responsabilidad técnica velar por otros seres vivos y sobre todo por la salud de las personas, evitando exponerse a productos químicos sin su consentimiento, especialmente si existen alternativas más saludables. La gestión de fitosanitarios ha convertido en una técnica cada vez más diversa y basada en estrategias de gestión orientadas a reducir o eliminar el uso de productos químicos. Los tratamientos llamados fitosanitarios han evolucionado en los últimos años para incorporar nuevos métodos y tecnologías, con una progresiva reducción y limitación del uso de productos de origen químico de síntesis -limitando-a cuando resulta estrictamente necesaria favor del retorno a tratamientos basados en el manejo cultural y/o mecánico que, entre otros efectos, ayudan a mantener el equilibrio de la biodiversidad.

La normativa vigente establece e incorpora también el avance en la Gestión Integrada de Plagas (en adelante GIP) para la reducción del uso de pesticidas y herbicidas de síntesis química. Los tratamientos que aplicar deben ser específicos y selectivos, y dirigidos a controlar o erradicar una plaga concreta, sin afectar a otros organismos. Sin embargo, por sus características, el fitosanitarios requieren una regulación estricta, ya que, si no se utilizan, almacenan y comercializan correctamente pueden suponer un riesgo para la salud y el medio ambiente. No se permite el uso indiscriminado y generalizado de productos químicos, especialmente cuando consta que pueden existir riesgos de tipo ambiental, ocupacional o para la salud de las personas más vulnerables. Se debe evitar la aplicación combinada de productos químicos para evitar la formación de “cócteles” que puedan resultar en efectos imprevistos para la salud de las personas -actuando como disruptores endocrinos, por ejemplo- o de otros seres vivos vulnerables a efectos imperceptibles en seres humanos. Se evitan en lo posible los productos de amplio espectro, que más fácilmente pueden generar resistencias en las plantas a nuevos ataques o plagas y también los que suponen un mayor riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente, para su uso extensivo. En relación con el uso de sustancias basadas en el glifosato en marzo de 2015 se publicó la monografía 112 de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC/ ORMS ) en que se clasificaba el glifosato dentro del grupo 2A de carcinógenos, como “probable carcinógeno para humanos”.

El debate motivado posteriormente por las diferentes conclusiones entre instituciones científicas y políticas sobre la clasificación como carcinógeno o no del glifosato generó una serie de documentos donde se explican los motivos técnico-científicos de estas divergencias, la ausencia de datos de información eco toxicológica de residuos, impurezas y otros componentes frecuentes en las formulaciones comerciales que podrían requerir nuevas evaluaciones, la ausencia de diferentes datos toxicológicos, entre las que destacan la evaluación únicamente del principio activo en lugar de los formulados comerciales, la evaluación de más información debido a disponer de un mayor número de estudios epidemiológicos / experimentales, la otorgación de diferente significancia / valor a algunos de los estudios utilizados por ambas instituciones, entre otros

A en mayo de 2016 se publicó el informe sumario del Comité Conjunto FAO / OMS sobre residuos de pesticidas, que pone de manifiesto que el glifosato no es genotóxico ni carcinógeno para los humanos por vía alimentaria. También llega a la conclusión de que no es carcinógeno para ratas, aunque no puede descartarse que a dosis altas pueda ser carcinógeno para ratones ni que no haya alguna evidencia relación entre exposición profesional y linfoma no hodgkiniano.

Sobre la base de estos informes de evaluación, la Comisión Europea publicó, en junio de 2016, los reglamentos 2016/1056 y 2016/1313, en el que se establece una prórroga nueva y se añaden nuevas disposiciones específicas para tener en cuenta en las autorizaciones, por parte de los Estados miembros, de productos fitosanitarios que contengan glifosato.

Se decidió que en las autorizaciones de uso, se evaluarán especialmente los riesgos derivados del uso no agrícola, reduciendo al máximo las aplicaciones en parques y jardines públicos, campos de deporte y áreas de recreo, centros educativos y espacios de juego infantil y alrededores de centros de asistencia sanitaria, visto que los usos no agrícolas en zonas urbanas, vía pública, infraestructuras ferroviarias, cauces, etc pueden provocar una contaminación de las aguas subterráneas de una manera más intensa y directa que los usos agrícolas correctamente aplicados.

Además, se presenta el riesgo de que determinados usos no agrícolas en zonas urbanas podrían conllevar una exposición de las personas de manera directa y continuada a concentraciones elevadas, que podría conllevar cierto riesgo para la población expuesta, sobre todo en niños y mujeres gestantes.

El mismo dictamen indica que los productos fitosanitarios a base de glifosato no deberían contener el coformulante tallowamina polietoxilada (CAS 61791-26-2), dado que el informe definitivo del BfR indica que determinados coformulantes (tallowamines polietoxilades) podrían ser la causa de que determinados productos comerciales a base de glifosato fueran cancerígenos. Una vez dispuesto de este dictamen, la Comisión publicó, en diciembre de 2017, el Reglamento de ejecución 2017/234 que renueva la aprobación del glifosato hasta el 15 de diciembre de 2022. Esta renovación amplía las disposiciones específicas que los Estados miembros deben tener en cuenta en las autorizaciones de productos a base de glifosato, en concreto añade que en las autorizaciones también habrá que atender especialmente la protección de operarios y usuarios no profesionales; el riesgo para vertebrados terrestres y plantas terrestres no diana; el riesgo para la diversidad y abundancia de artrópodos y vertebrados terrestres no diana a través de interacciones tróficas, incluir medidas de reducción del riesgo, y garantizar la equivalencia entre las especificaciones del material técnico comercializado y del material de ensayo empleado en estudios toxicológicos. Siguiendo este criterio y el principio de prevención y protección de salud pública y del medio ambiente, PiJBIM consideró que el riesgo potencial para la salud de las personas y el ecosistema urbano -por beso que sea- no justifica la aplicación general de productos y formulados basados ​​en glifosato -u otros productos químicos de síntesis- para la gestión de plantas no deseadas, plagas y enfermedades, y que los métodos GIP deberían concentrarse en el manejo y las aplicaciones excepcionales, también por motivos de protección de la salud de las personas u otros excepcionales. Con este criterio, en Barcelona se aplica la “Medida de gobierno para aplicar la erradicación del uso de glifosato en los espacios verdes y la vía pública municipales de Barcelona” que prohíbe su uso en el espacio público.

Los tratamientos fitosanitarios se basaron en el concepto de GIP al arbolado, palmeras, arbustos, planta vivaz y césped, así como deshierbe, de acuerdo con las cláusulas siguientes. Los tratamientos van dirigidos a todos los elementos vegetales expuestos a fin de prevenir y/ o curar las plagas y enfermedades específicas y más significativas de la vegetación. Para poder realizar tratamientos fitosanitarios se debe estar inscrito en el “Registro Oficial de Productores y Operadores (ROPO)”, según Real Decreto 1311 / 2012 del 14 de septiembre. Asimismo los equipos de fumigación deben estar inscritos en el “Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA)”, según Real Decreto1702/2011, de 18 de noviembre y deben tener la inspección realizada por una estación de Inspección Técnica de Equipos de Aplicación de Fitosanitarios (ITEAF) autorizada por la Comunidad Autónoma.

6.1. GESTION INTEGRADA DE PLAGAS Y ENFERMEDADES 

 El Ayuntamiento encarga de mantener y proteger los elementos vegetales y prevenir y/o curar a las plagas y enfermedades específicas y más significativas de la vegetación, atendiendo a la salud de las personas. La gestión integrada de plagas y enfermedades a la jardinería de Barcelona da prioridad a las prácticas ya los productos que generan menos riesgos para la salud humana y el medio ambiente, utilizando los métodos químicos como último recurso. Por este motivo, la Comisión de Ecología, Urbanismo y Movilidad aprobó por unanimidad erradicar el uso de herbicidas en los espacios verdes y en la vía pública de Barcelona, ​​con el compromiso de buscar alternativas ecológicas respetuosas con el medio ambiente y con la salud de las personas. Desde el Ayuntamiento se coordinan las tareas de prevención, cuidado y protección, en colaboración con otros organismos y de acuerdo con la normativa fijada por las administraciones competentes. En el ámbito local sigue los criterios y mandatos que se desprenden del Plan del Verde y de la Biodiversidad de Barcelona y del Plan de Gestión del arbolado viario de Barcelona. En el camino hacia la progresiva reducción en el uso de productos químicos en el mantenimiento del arbolado viario del Ayuntamiento de Barcelona dispone de un programa de gestión que planifica las diferentes estrategias para abordar los tratamientos de control de plagas y enfermedades . En el Control Integrado se prioriza, en primer término, emplear los tratamientos de menor a mayor impacto al medio ambiente, con la máxima de la preservación de la salud de las personas.

6.1.1. CLASIFICACION DE PLAGAS Y ENFERMEDADES 

PiJBIM clasifica las plagas y enfermedades del verde en tres grupos, en función del daño que provocan o que pueden superar un umbral de tolerancia. Este umbral de tolerancia es el baremo a partir del cual un insecto puede considerarse plaga, y en la agricultura está ligado a unos valores económicos, en conservación de la jardinería no hay unos estándares establecidos universalmente y se usan los derivados de la casuística de PiJBIM. El primer grupo son las plagas que representan un riesgo para la seguridad/ salud de los ciudadanos y biodiversidad urbana, como la procesionaria del pino (Thaumetopoeapityocampa) o el picudo de la palmera (Rynchophorusferrugineus). La procesionaria provoca defoliación de los pinos y otras coníferas, y las orugas son urticarias (pueden provocar molestias a personas y animales domésticos). Otro ejemplo, el picudo de la palmera provoca la muerte de las plantas afectadas sin un tratamiento contundente, lo que suponemos la pérdida de un patrimonio vegetal excepcional y de difícil reposición. Otro grupo son plagas que representan afectaciones en el confort del ciudadano y que en determinados momentos pueden superar el umbral de tolerancia. Las plagas más comunes son el tigre del plátano (Corythucaciliata), el insecto de las semillas del plátano (Benolochilusnumenius) y el pulgón del Liriodendron (Illinoialiriodendri). Un tercer grupo son plagas que representan afectaciones en el confort del ciudadano, pero no superan el umbral de tolerancia o son poco frecuentes

La prevención de plagas y enfermedades de gran parte de especies vegetales de la ciudad comienza desde la selección de las mismas especies para su plantación. Esta selección debe responder a criterios de adecuación y tolerancia a las condiciones climáticas y ambientales de la ciudad de Barcelona y en la trama urbana (tipología de calle: anchura de aceras, balcones, calzada, etc). La selección también se realiza evitando especies alergénicas e invasoras y se incluyen también especies que potencian floraciones y la creación de microhábitats para la fauna útil en el control de las plagas.

Desde hace más de 10 años se sustituyen las especies con problemas de adaptación o que se encuentran en exceso y se introducen nuevas para garantizar que ninguna supere el 15% del total en la ciudad. la diversificación de especies permite garantizar el fomento de la biodiversidad.

6.1.2. Criterios para el Control Integrado de plagas y enfermedades

Los criterios establecidos que determinan la realización de una actuación y el respectivo tratamiento a desarrollar son:

1) Umbral de tolerancia. A partir de un análisis visual se determina el grado de afectación de plagas en el arbolado y se deriva la aplicación de un método de control, que puede conllevar la supresión o erradicación total de la misma o, también, su contención en unos niveles de tolerancia de la población de insectos.

2) La ubicación del árbol. El lugar donde está plantado el árbol influye directamente en el posible grado de afectación los ciudadanos. Los árboles de las plazas y avenidas más transitadas pueden ser causa de un mayor número de afectaciones o molestias al vecindario y en la actividad económica que se desarrolla en los entornos.

3) Afectación de la plaga sobre la estructura del árbol. Determinadas plagas pueden acabar afectando la propia estructura y estabilidad de determinadas especies. Es el caso de plagas que afectan a las encinas, los cipreses o palmeras. En este sentido, una actuación a tiempo puede prevenir posibles afectaciones posteriores que hagan necesaria su sustitución.

4) Afectación por plagas de cuarentena. Según el glosario de términos fitosanitarios de la FAO, una plaga de cuarentena es aquella que puede tener importancia económica potencial para el área en peligro incluso cuando la plaga no existe o, si existe, no está extendida y no se encuentra bajo control oficial.

En Barcelona se consideran plaga de cuarentena las producidas por el fuego bacteriano y la cochinilla japonesa de los naranjos. Las normativas europeas y nacionales establecen que los organismos competentes deben hacer planes de seguimiento y control de estos organismos nocivos poniendo mucho énfasis en la detección de los primeros focos en una rápida intervención y control que en prevenga su implantación y extensión allí donde no n ‘había y conocer la evolución de los ya implantados para detener su expansión.

6.1.3. Tratamientos En los últimos años los tratamientos fitosanitarios han evolucionado y han incorporado nuevos métodos y tecnologías, con una progresiva reducción y limitación del uso de productos de origen químico – limitándolo a cuando resulta estrictamente necesario – a favor de tratamientos alternativos (culturales , mecánicos, etc.) que, entre otros efectos, ayudan a mantener el equilibrio de la biodiversidad.

 La normativa vigente establece e incorpora también el avance en la Gestión Integrada de plagas para la reducción del uso de productos fitosanitarios de síntesis química. Se cuida que todos estos tratamientos sean específicos y selectivos dirigidos a erradicar una plaga concreta. Se evitan en lo posible los productos de amplio espectro que más fácilmente pueden generar resistencias en las plantas a nuevos ataques o plagas y también los que suponen menos riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente. Todos los productos fitosanitarios utilizados en Barcelona son los que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapam) autoriza para el uso de parques y jardines y que se encuentran recogidos en el registro oficial de productos fitosanitarios.

Diferenciamos dos grandes tipos de tratamiento:

1) Culturales: La selección de las especies a plantar forma parte de este método. Se actúa de forma preventiva escogiendo las especies mejor adaptadas al entorno urbano y las más resistentes al ataque de plagas y enfermedades.

2) Mecánicos: Las podas controladas pueden ayudar a prevenir la aparición de plagas y su extensión, y son muy efectivas en caso de afectaciones parciales con la retirada de las ramas afectadas.

6.1.4. CONTROL BIOLOGICO

El control biológico consiste en la utilización de organismos vivos para controlar las poblaciones de un organismo que genera molestias o daños en la especie, contrarrestando la plaga o aportando un refuerzo en las defensas del ejemplar vegetal a tratar. Se utilizan parasitoides, depredadores, microorganismos y nematodos.

La introducción artificial de fauna útil o microorganismos antagonistas (en el caso de los hongos, por ejemplo) actúa de forma natural de dos maneras posibles: 1) alimentándose del organismo que representa una plaga o 2) parasitando-utilizando los individuos de la plaga como huéspedes, lo que literalmente impide su proliferación ya que en el proceso los destruye.

El control biológico se ha mostrado efectivo para el tratamiento de algunos pulgones y PSILA pero también permite actuar contra las plagas de cochinilla y araña roja.

Este procedimiento contribuye a equilibrar los niveles de población de los insectos que afectan a la especie y, por tanto, a reducir sus efectos nocivos. Hay que tener presente que no se erradica la plaga en su totalidad y, dado que el entorno urbano no reproduce al 100% los hábitats naturales, puede resultar necesario repetir la reintroducción de estos organismos de forma periódica para mantener su efectividad.

Trampas de feromonas: Un tratamiento basado en la simulación de las estrategias que desarrollan las hembras de las especies para completar su ciclo reproductivo. No todas las feromonas son de atracción sexual, también existen de agregación, etc. En el caso de utilizar feromonas sexuales, estas atraen los machos de la especie atacante, que son conducidos hacia cajas trampa donde quedarán atrapados. es un funcionamiento idéntico al de los atractivos alimenticios que atrapan los insectos en alguna sustancia pegajosa.

Bandas cromáticas: Otro tratamiento basado en la mímesis de los mecanismos naturales de atracción de los insectos. Las bandas cromáticas utilizan la misma estrategia que las flores y usan el poder de atracción que algunos colores tienen sobre los insectos para capturarlos.

6.1.5. METODOS QUIMICOS

Los tratamientos se aplican como último recurso cuando el riesgo de extensión de la plaga o el grado de afectación de esta lo hacen necesario, también por su virulencia o por las molestias que se pueden derivar sobre la población.

Endoterapia vegetal:

 Método por el que se inyecta a presión el producto fitosanitario en la planta, que se extiende por los conductos de su sistema vascular. Es un mecanismo inocuo para las personas que se ha demostrado muy efectivo, por ejemplo, en los tratamientos contra la procesionaria del pino. Atomizaciones y aplicaciones fitosanitarias en forma de riego: Tratamiento basado en la aplicación del producto rociando la especie a tratar, ya sea con productos ecológicos o, cuando no existen en el mercado alternativas de origen natural autorizados, productos de síntesis química. La aplicación de productos ecológicos como extractos naturales e insecticidas sintetizados se puede llevar a cabo a partir de productos de la propia planta o de origen mineral.

Este es el caso de las piretrinas, los aceites vegetales (derivados del Piretrumsp.), Las Azadiractina derivadas del Azadiractin indica o, en el caso de productos de origen mineral, los derivados del carbón de antracita.

6.1.6. INFORMACION AL CIUDADANO

 El Ayuntamiento de Barcelona lleva a cabo la señalización de la vegetación que es objeto de tratamiento para el control de plagas, de acuerdo con lo establecido en la normativa actual derivada del Real Decreto 1311/ 2012 de acuerdo con la Directiva 2009/128/ CE del Parlamento Europeo, que fija la obligatoriedad de señalizar la realización de tratamientos fitosanitarios en la vegetación ubicada en la vía pública. Durante la realización de tratamientos con productos fitosanitarios de síntesis química o por atomización se restringe temporalmente el paso de peatones con cierres en la vía pública para evitar molestias.

7. SUELOS, TIERRAS Y SUSTRATOS

 El tipo de suelo para plantar es uno de los factores clave a considerar en la jardinería. La vida de los vegetales está condicionada por la calidad del suelo y los suelos donde se tengan que plantar elementos vegetales deberán tener la calidad necesaria para hacer viable su desarrollo. Aun así, el suelo no siempre es trata con el cuidado que se merece: la aplicación de fertilizantes químicos, los trabajos mecánicos, la compactación, la salinización y los lavados por riegos excesivos, entre otros factores, son procesos que alteran su dinámica y que, a la larga, provocan la pérdida de su calidad. Es importante conocer las características de las tierras existentes, así como de las que se incorporarán: el pH, la composición orgánica, los elementos químicos, la estructura y la textura. Estos datos permiten determinar con precisión las mejoras que hay que llevar a cabo en el suelo mediante la aplicación de medidas correctoras que evitarán disfunciones posteriores y favorecerán tanto el mantenimiento como el presupuesto de la zona verde. Asimismo, también es necesario conocer los procesos naturales que se desarrollan. La biodiversidad edáfica es un factor para tener en cuenta a la hora de determinar la calidad de un suelo. Una mayor riqueza de organismos ayuda a aumentar la complejidad funcional del ecosistema, favoreciendo el proceso de descomposición de la materia orgánica en humus, y facilitando la disposición de nutrientes por parte de las plantas y una mayor defensa natural ante la presencia de plagas y enfermedades. Bacterias, hongos y una gran cantidad de invertebrados participan en la cadena trófica del suelo, y por tanto, desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de un suelo vivo, fértil y de calidad.

7.1. SUELO Y PLANTACIONES

 Cuando se habla de suelos de plantación se debe tener en cuenta que si bien hay una parte de sustrato que se aporta en el momento de la plantación, hay un suelo existente, o sucesión de horizontes con una textura, estructura y composición característica. El suelo está condicionado en su formación por la roca madre del terreno, factores climáticos, presencia de organismos y microorganismos, la propia acción de las raíces y los agentes culturales.

 Es una capa esencial para el desarrollo de la rizosfera y la vida de las plantas en general, y que realiza diversas funciones. Las más evidentes son actuar de soporte físico y proporcionar el agua y nutrientes necesarios. Si se tiene en cuenta que forma parte del medio físico o biotopo de un ecosistema, las funciones del suelo amplían a:

1) Hábitat biológico

 2) Retención hidrológica

 3) Filtración y retención de contaminantes

4) Fijación de carbono (CO2)

5) Amortiguación de los cambios de pH

6) Producción de biomasa

 7) Inercia térmica los efectos del PTEV, se considera suelo como el conjunto de tierras existentes en el ámbito tanto como el suelo modificado o incorporado por la acción humana.

 7.1.1. PERFIL TRANSVERSAL 

Previamente a la implantación de un espacio verde, se deben estudiar las características del suelo existente, y garantizar que existe la profundidad mínima necesaria para el correcto desarrollo de los vegetales en cada emplazamiento. La rizosfera y la zona de drenaje deberá estar libre de obstáculos, servicios y otros elementos que puedan interferir con el correcto desarrollo de las especies vegetales. La profundidad del suelo de arraigo, o rizosfera, se establece en los primeros 90 cm de este, y son especialmente importantes los primeros 30 cm, que es donde se crea el área de intercambio gaseoso y de agua. Las condiciones del espacio público en la ciudad de Barcelona son muy diferentes de los entornos naturales o de otros entornos urbanos menos antropizados, especialmente en cuanto a la profundidad, volumen útil y calidad del suelo disponible para los sistemas radicales. Este es un parámetro determinante para la calidad del verde urbano y en la ciudad de Barcelona a menudo se encuentra que las condiciones están lejos de ser óptimas. Hay que diferenciar muy bien entre profundidad de suelos de plantación y perfil transversal de terreno existente, y el concepto de profundidad y perfil transversal creado sobre estructuras y servicios. El primero se puede trabajar dentro de los parámetros que determine la mejor práctica agronómica, el según se ejecutarán siguiendo unos criterios más exhaustivos determinados por PiJBIM. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la profundidad útil del suelo de plantación precisa también de un margen para condiciones del subsuelo tal como el drenaje agrícola, el paso de instalaciones o la presencia de estructuras. La profundidad libre total se debe estudiar y prever los proyectos según las condiciones del terreno para maximizar la disponibilidad de volumen útil y profundidad de tierras para el desarrollo de las plantas. Dada la gran proliferación de jardines sobre cubiertas de viales, aparcamientos y otras instalaciones, se debe garantizar una profundidad mínima para cada tipo de plantación para conseguir un volumen subterráneo útil y suficiente para el buen desarrollo radical. Hay que diferenciar entre el perfil del terreno natural y el perfil del terreno sobre estructuras, el cual debe ser más exigente y debe contemplado los sistemas de drenaje y protección correspondientes. En muchas situaciones, la presencia de estructuras o infraestructuras enterradas puede plantear un problema para el desarrollo de las especies seleccionadas. Por estas razones, el marco normativo es especialmente estricto, tal como consta en el artículo 2 del Anexo V.2 Condiciones mínimas que deben cumplir los espacios verdes de nueva creación de la OMA del ayuntamiento de Barcelona: ” en las plantaciones de especies vegetales situadas por encima de suelo urbanizado se debe garantizar una profundidad mínima de tierra para el correcto desarrollo de los vegetales. La profundidad para el estrato arbóreo será de un metro y medio; para el estrato arbustivo, de setenta centímetros, y por el estrato herbáceo, de medio metro. En todos los casos la profundidad se contará desde la superficie hasta el sistema de drenaje “.

A los proyectos de espacios verdes en general se mejorará o sustituirá el perfil del suelo necesario siguiendo los criterios que indique PiJBIM y de acuerdo con las profundidades mínimas indicadas para cada tipo de plantación. Es preferible mejorar los perfiles existentes pero PiJBIM podrá pedir que las tierras de plantación sean de nueva aportación. A estas profundidades habrá que aplicar la profundidad necesaria para la capa de drenaje, si se cae, para llegar a la cota base del terreno de plantación. En cualquier caso, PiJBIM determinará por cada proyecto y según las condiciones del terreno y las características del proyecto los mínimos de profundidad del perfil de suelo plantación y drenaje que el proyecto debe contemplar. No siempre será deseable retirar toda la tierra existente, y el proyecto deberá prever el acondicionamiento, la enmienda y corrección de todos los aspectos desfavorables del terreno, su estructura incluida. A tal efecto, la OMA prevé en el artículo 3 del Anexo V.2. apartado Plantaciones: a) “A los suelos donde se vayan a plantar elementos vegetales deberán tener la calidad mínima para hacer viable su desarrollo. Si el suelo fuera inadecuado habrá subsolar las áreas donde se plantarán los elementos vegetales con un mínimo de un metro de profundidad “. Por lo tanto, si el suelo existente fuera inadecuado como base de tierras de plantación por problemas de compactación en profundidad, como en solares de origen industrial o resultantes de escombros, para implantar nuevos espacios verdes habrá subsolar el terreno de acuerdo con el criterio indicado por PiJBIM.

Excepcionalmente, si las características del suelo existente -determinado mediante análisis y pruebas de infiltración previas- son adecuados para los objetivos de la plantación, se podrá mantener el suelo existente en aplicación de criterios de sostenibilidad, descarbonización y de economía circular. En este caso, el proyecto deberá contemplar aportaciones de enmiendas necesarias y previsiones de acopio in-situ, para minimizar el transporte de tierras y residuos condicionar el suelo hasta llegar a los parámetros exigibles, siempre de acuerdo con PiJBIM. Las tierra considerada contaminada deberá retirar a vertedero controlado de acuerdo con la normativa. Antes de decidir cómo proceder con el perfil de suelo existente, hay que realizar, en fase de proyecto, análisis de tierras según las indicaciones de PiJBIM y calas para medir la capacidad de infiltración del terreno en la cota base estimada. Si no se realizan estas pruebas, será necesario que el proyecto contemple la condición más desfavorable posible, y recogerá al presupuesto un capítulo de drenaje que comprenda la aplicación de un drenaje agronómico compuesto por un tubo dren con capas de áridos. Si la prueba de infiltración no alcanza los 25mm/ hora , valor estima adecuado, hay que proyectar un sistema de drenaje agronómico con una capa de filtrado de arena y/ o grava de al menos 10 cm de espesor, según las condiciones, conectada a una zanja dren, sin geotextil. El uso de tubos de material plástico tal vez necesario, dependiendo del cálculo hidráulico, pero en todo caso es preferible omitirlo. Todo ello, los perfiles indicativos mínimos de suelo de plantación contemplarán la capa de tierra de jardinería, la capa de tierra condicionada o mejorada y la capa de drenaje, y se adaptarán según la presencia de servicios y estructuras, que en ningún caso deberán comprometer la fundaría útil disponible para los raíces.

Antes de proceder con la definición del perfil del suelo de plantación, es necesario comprobar los apartados correspondientes a la plantación de árboles y otros tipos de vegetación, y los correspondientes al acondicionamiento y enmienda del suelo.

 7.1.2. CARACTERISTICAS DEL SUELO

 La edafología permite estudiar y conocer las características del suelo. Se han establecido clasificaciones que permiten valorar estas características, como la americana USDA que se la más utilizada. Estas clasificaciones se basan en caracteres del suelo que pueden ser medibles cuantitativamente, tanto en el campo como en el laboratorio. Por otra parte estos caracteres definitorios son muy numerosos, esto permite una clasificación rigurosa y precisa. Para garantizar la vida de las plantas es fundamental conocer la calidad y cantidad del suelo que se dispone, tanto del existente como de lo que se incorpora. Parámetros como el pH, textura, materia orgánica, densidad etc., pueden ser modificados o mejorados con medidas correctoras o sustituyendo el suelo que haga falta.

Es importante incidir especialmente en los primeros 20-30 cm de suelo, ya que es en esta franja donde se desarrolla principalmente el sistema radical. En cuanto al subsuelo hay que garantizar la correcta aireación para asegurar un buen intercambio de gases y vapor de agua, para evitar raíces superficiales y asegurando un buen anclaje de la planta

.

7.1.3. CALIDAD DEL SUELO

 Al referirse a la calidad de los suelo, se hace siempre teniendo en cuenta su fertilidad asociada a su capacidad productiva, que no sólo hace referencia a su contenido de nutrientes, sino a todos aquellos factores químicos, físicos y biológicos que determinan la disponibilidad y accesibilidad de estos nutrientes para la planta. La fertilidad del suelo se puede determinar desde un punto de vista físico, cuando se valora su capacidad de mantener unas condiciones estructurales adecuadas que permiten el crecimiento de la vegetación teniendo en cuenta la porosidad, la retención hídrica, la densidad aparente, la resistencia a la penetración por las raíces, la aireación y la estabilidad de su estructura. A nivel químico, esta fertilidad hará referencia a la capacidad del suelo de proveer los nutrientes necesarios para el crecimiento de la plantación, esta disponibilidad está ligada a factores como el pH, el complejo de intercambio catiónico (CIC), y contenido de elementos naturales.

Por último, pero no menos importante, el concepto de fertilidad también incluye la fertilidad biológica, referida a todos los seres vivos que directa o indirectamente contribuyen a la mejora de la calidad del suelo y, crecimiento y desarrollo de las plantas. Los parámetros que ayudan a valorarla son el contenido de materia orgánica, la relación C/ N y la actividad ligada a la degradación y transformación de la materia orgánica.

7.1.4. TEXTURA Y COMPOSICION 

La composición granulométrica (o distribución del tamaño de las partículas) expresa las proporciones relativas de las diferentes partículas minerales inferiores a 2 mm (tierra fina), agrupadas por clases de tamaños en fracciones granulométricas, tras la destrucción de los agregados. Es una de las propiedades edáficas más estables y es, por tanto, una determinación básica. Las tres fracciones granulométricas establecidas en el sistema USDA (United States Department of Agriculture) son las siguientes:

 1. Arena: gorda, con diámetro de entre 500 y 2000 micras, o fina, con diámetro de entre 500 y 50 micras.

 2. Limo: con diámetro de entre 50 y 2 micras.

 3. Arcilla: con diámetro inferior a 2 micras. Las combinaciones posibles en los porcentajes de estas tres fracciones se pueden agrupar en un grupo reducido de clases de tamaño de partículas o clases texturales, que se pueden representar en triángulos de texturas o diagramas de texturas, como el siguiente, adoptado por el USDA:

Agronómicamente, los suelos generalmente preferibles tienen una textura franco-arenosa, con un 10% de materia orgánica en volumen y un 50% de porosidad [50% microporos (<30micras y 50% macropor (> 30micras), especialmente en cuanto al mejor desarrollo de las raíces de los árboles. Estos parámetros pueden variar mucho según las especies y condiciones de plantación, y en algunos casos es recomendable una mayor presencia de arcillas para favorecer la retención de humedad y materia orgánica.

7.1.5. TIERRAS DE APORTACION

Cuando el suelo no reúna las condiciones físicas y químicas exigidas, hay que hacer una comprobación sobre terreno antes de realizar aportación de tierras para comprobar qué: a. Es posible subsanar las condiciones del suelo mediante subsolados y descompactaciones. b. Se pueden encargar trabajos fertilizantes y de enmiendas, tanto para la composición química, con abonos minerales u orgánicos, como para la física, con aportaciones o cribados. Cuando el suelo es fértil y la cota del terreno coincide con la de proyecto, se puede proceder directamente a acondicionarlo. Si el subsuelo es de mala calidad y difícil de drenar, se descompactar o proceder a habilitar un sistema de drenaje agronómico. Para calcular el volumen necesario para alcanzar la cota final de proyecto, hay que tener presente el asentamiento del terreno. La aportación de tierras se llevará a cabo en pilas no mayores de 20 m³ para poder mezclarlas con las cantidades adecuadas de enmiendas. En todo caso, se debe garantizar una mezcla suficientemente homogénea.

7.1.6. ACONDICIONAMIENTO

 Los procesos de acondicionamiento deben seguir un orden en función del tipo de plantación a ejecutar:

1) Suministro y tendido de tierras preparadas.

 2) Preparación del terreno para la plantación de arbolado.

 3) Preparación del terreno para la plantación de arbusto.

4) Preparación del terreno para la plantación de vivaz.

5) Preparación del suelo para la siembra de céspedes.

6) Preparación del suelo para prados y herbazales.

7) Preparación del suelo en taludes para hidrosiembra.

 En el momento de hacer el acondicionamiento del terreno, la superficie debe estar generalmente limpia de hierbas, cepas, materiales gruesos y de obra, y elementos extraños y las operaciones necesarias se deben prever en el presupuesto.

Hay que asegurar en todos los casos la erradicación de la vegetación invasora y espontánea que no se quiera conservar, preferiblemente mediante desbroce manual utilizando hoz, perilla, azada, etc. Se debe verificar si se quiere eliminar las posibles cepas existentes o si se quiere dejarlas como hábitat para organismos xilófagos, y otros. Por su eliminación es preferible utilizar una barrena mecánica, dada la facilidad de extracción que proporciona, pero se debe verificar que no se encuentran instalaciones enterradas. Las tierras y arenas de suministro deben estar limpias de semillas, insectos y hongos. Las enmiendas se aplicarán en el momento de la preparación del terreno, salvo el acolchado y cebo, que son de aplicación superficial.

 Los abonos de fondo para la implantación del material vegetal se repartirán al menos 15 días antes de la plantación y se deben mezclar con la tierra a condicionar hasta una profundidad de como mínimo 25 cm. Se deben tener en cuenta las especificaciones referentes a la calidad de los diferentes materiales de relleno en relación con el futuro desarrollo radicular:

a. Si el material es homogéneo y adecuado al desarrollo radicular, es posible el uso directo.

 b. Si el material es homogéneo y adecuado al desarrollo radicular, y los parámetros insatisfactorios se pueden modificar se enmendará para mejorar los parámetros de cultivo limitantes.

 c. Si el material es homogéneo e inadecuado el desarrollo radicular, se debe sustituir con tierra fértil. La tierra excavada se llevará al vertedero sólo cuando los parámetros que hacen que el suelo se considere inadecuado no se puedan modificar mediante enmiendas, preparación del terreno o técnicas culturales.

 d. Si el material es heterogéneo, en el sentido de la influencia que pueda tener sobre el futuro desarrollo radicular durante la excavación, se debe intentar situarlo en lugares diversos, de manera que pueda ser recogido por separado y redirigido al fondo o en la parte media o superior del hoyo de plantación, o en el caso más desfavorable, conducido al vertedero.

 e. El relleno se hará con tierra fértil y curtida, y hay que llevar la tierra excavada en rellenos de la propia obra si la tierra tiene las características adecuadas para usarla como relleno de fondo, siendo el vertedero sólo la última alternativa.

 f. La aplicación de la enmienda orgánica dependerá del uso que se haga. En el cuadro siguiente se especifican las dosis de enmienda orgánica calculadas para unas condiciones estándar de suelo y enmienda:

El acabado y refinado de la superficie mediante rodillo debe quedar adaptado al perfil final de la obra. En los gráficos siguientes se indica la disposición de tierras por capas en la plantación de parterres, árboles viarios, arbustos, vivaces y céspedes. Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 149 En caso de plantaciones mixtas, las capas a colocar en todo momento serán las más restrictivas, es decir, la de más profundidad de tierra vegetal o tierras aprovechadas y enmendadas.

7.1.7. MEJORAS DE SUELO

La planta necesita para su desarrollo que el suelo disponga de un contenido mineral mínimo. Este va disminuyendo con la retirada de la propia materia orgánica que produce el árbol y que no devuelve al suelo. Se aconseja para mejorar el suelo la incorporación de contenido mineral con un abono orgánico para reducir su concentración y facilitar su incorporación en el terreno. Cuando se dispone de un suelo existente pero hay que mejorar alguna de sus características, para garantizar su correcto desarrollo se procederá a hacer una enmienda de este suelo: a) Enmiendas minerales: cuando se ha de modificar el pH del suelo o su textura b) Enmiendas orgánicas y ácidos húmicos: para restablecer la reserva de materia orgánica del suelo, mejorando sus condiciones físicas, químicas y biológicas. Tienen un efecto estructural sobre el suelo a migllarg plazo. Se aplican en los primeros 20-30 cm c) Preparados microbianos (micorrizas) d) Mejora de la retención del agua del suelo: i. Hidrogeles que la absorben y luego la liberan lentamente (poliacrilamida, poliacrilato de sodio y un copolímero de poliacrilamida y acrilato de sodio) ii. Coadyuvantes en agua: que reducen la tensión superficial del agua y aumentan el poder de mojabilidad con una mayor penetrabilidad del agua en los poros superficiales

7.2. TIPO DE TIERRAS

 La tierra de jardinería, tal como define la normativa aplicable es aquella que presenta unas características adecuadas para el crecimiento y desarrollo satisfactorios de la mayoría de las plantas de jardín, obtenida generalmente de la mezcla de dos o más componentes, tales como arena, tierra natural proveniente de jardines y cultivos o materiales orgánicos diversos, especialmente de origen vegetal, que se utiliza en plantaciones diversas en espacios verdes o como mejora del suelo. Siempre que sea necesario aportar tierras y acondicionar el terreno para plantación, con trabajos de aportación y extendido de tierras, fertilizantes y enmiendas, se aplicará el criterio de PiJBIM.

Las tierras de jardinería pueden ser tierra vegetal de jardín, tierra ácida o tierras específicas.

 La tierra vegetal de jardín es tierra de jardinería cribada, formada principalmente por restos vegetales descompuestas y estabilizadas, y es la tierra estándar para la plantación de vegetales. La tierra ácida es una tierra de jardinería con un pH inferior a 5,5 y rica en humus que se utiliza para cultivar plantas acidófilas (hortensias, azaleas, camelias …). Tradicionalmente se obtenía sobre todo a partir de restos de cepas, ramas y hojas de castaños descompuestas y estabilizadas (tierra de castaño) o de restos de ramas y hojas de brezo descompuestas y estabilizadas (tierra de brezo); actualmente se obtiene a partir de otros restos orgánicos.

 Las tierras específicas pueden ser: para arbolado, para rosales, para planta de temporada, para planta en contenedor, para áreas de césped o para cactus / suculentas; y por huertos urbanos.

 Otros tipos son posibles, según las condiciones de las plantaciones y los hábitats que se quieran crear.

Por otra parte, se deben tener en cuenta las características de la tierra de rebaje a colocar en la base de los perfiles. Se trata de la tierra extraída de un terreno como consecuencia de la realización de obras de infraestructura, la construcción de viviendas o los movimientos de tierras necesarios, y que consta de la parte superficial fértil y el subsuelo, o únicamente del subsuelo, con una profundidad de como máximo un metro. En caso de extracciones de una profundidad superior, es necesario el visto bueno de PiJBIM tras la inspección in situ o de una muestra representativa del total entregada con 48 horas de antelación. No se admiten tierras extraídas de zonas boscosas o campos de cultivo que no estén afectados por la necesidad de realizar obras. Cuando las tierras anteriormente descritas se utilizan como medio de cultivo o en contenedor, se denominan sustrato. El sustrato se puede definir como el material sólido, diferente del suelo, natural o artificial, simple o mezclado, que se utiliza como medio de cultivo y de apoyo de una planta en el cultivo en recipiente. Los tipos de suelos utilizados para PiJBIM se muestran en las tablas adjuntas .

7.2.1. TURBAS Y ALTERNATIVAS

La turba se forma como resultado de la putrefacción y carbonificación parcial de la vegetación en el agua ácida de pantanos, marismas y humedales, y los métodos de extracción implican la desecación de las turberas y, por tanto, la degradación del medio natural. Se considera un material no renovable con un alto impacto ambiental, y su uso legal está en vías de desaparición en varios países. El uso de turba deberá estar autorizado expresamente por PiJBIM, y el material suministrado deberá ser de origen considerado sostenible y llevará la Etiqueta Ecológica Europea (EEE) Tipo I, II o III. Preferiblemente, y con el objetivo de llevar a cabo una jardinería más sostenible, y siempre que se pueda, hay que trabajar con productos alternativos a la turba que lleven la Etiqueta Ecológica Europea (EEE) Tipo I, II o III, tanto en las tierras y sustratos como en las enmiendas. Las etiquetas ecológicas de tipo III, conocidas como Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) son las más recomendadas, ya que presenta la información cuantitativa de los diferentes impactos ambientales de los producto a lo largo de su proceso de producción.

La turba es un material que se utiliza como sustrato, como componente de tierras de jardinería o para enmendar el suelo. La textura es generalmente fibrosa, de color castaño claro (turba rubia), pardo (turba morena) o negro (turba negra), y es utilizada en la jardinería por su capacidad para retener humedad y aportación mineral. En estado fresco llega hasta un 98% de humedad -o retención de agua- pero una vez desecada puede usarse como combustible, incluso. Se emplea en la producción de abonos orgánicos y para mejorar suelos.

Fundamentalmente, PiJBIM emplea turba en la mejora de soles para contenedores, y mezclas de sólo especiales para rosales, u otras plantas que la puedan necesitar.

Si se ha de utilizar turba, hay que recordar que presenta propiedades físicas y químicas variables en función de su origen (en general, Carbono 59%, Hidrógeno 6%, Oxígeno 33%, Nitrógeno 2%). Se pueden clasificar en dos grupos principales: rubias y negras. Las turbas rubias tienen un mayor contenido en materia orgánica y están menos descompuestas. Las turbas negras están más mineralizadas teniendo un menor contenido en materia.

Es más frecuente el uso de turbas rubias en cultivo sin suelo, debido a que las negras tienen una ventilación deficiente y unos contenidos elevados en sales solubles. Las turbas rubias tienen un buen nivel de retención de agua y de ventilación, pero son muy variables en cuanto a su composición ya que depende de su origen. la inestabilidad de su estructura y su alta capacidad de intercambio catiónico interfieren en la nutrición vegetal, al presentar un pH que oscila entre 3,5 y 8,5.

7.2.2. SUMINISTRO

 Las tierras de jardinería (y los cebos) se pueden suministrar en envase o a granel. El volumen tanto de los productos envasados ​​como los suministrados a granel debe estar medido de acuerdo con el método descrito en la normativa vigente UNE-EN12580. Los productos envasados ​​ya granel deben estar protegidos de manera que, en condiciones normales de manipulación, almacenamiento y transporte, el contenido no se contamine por materias extrañas, por ejemplo semillas, propágulos, patógenos y parásitos de plantas, y no se disperse intencionadamente . Para que un producto tenga la consideración de envasado, el envase deberá ir cerrado de tal manera -o mediante un dispositivo tal- que, al abrirse, se deteriore irremediablemente el cierre, el precinto del cierre o el mismo envase. Se admite el uso de sacos de válvula. Todo producto que no cumpla con el punto anterior se considerará a granel. El suministro en contenedor flexible (big bag) se considera suministro a granel. Los contenedores flexibles deben tener una perdurabilidad a la intemperie de, como mínimo, hasta la fecha de caducidad del producto.

 7.2.3. ETIQUETADO

 Todos los productos o lotes de productos del tipo tierra de jardinería que se apliquen en los espacios verdes gestionados por deberán proporcionar de forma cierta y objetiva una información eficaz, veraz y suficiente sobre sus características esenciales. Se deseable que las tierras de jardinería y los cebos utilizados en los espacios verdes dispongan de etiqueta ecológica homologada que indica que indique que el material cumple unos criterios ambientales selectivos, transparentes y con suficiente información y base científica para reducir los posibles efectos ambientales adversos y contribuir el uso eficaz de los recursos. podrá hacer obligatoria esta etiqueta para sus suministros en cualquier momento. Hay tres niveles de información del etiquetado de los productos según si la información es obligatoria, opcional o adicional. Esta información variará según el producto, pero siempre deberá cumplir con la normativa vigente. Las únicas informaciones que estarán dentro del recuadro de la etiqueta son las referentes a las informaciones obligatoria y opcional.

Cualquier otra información adicional, deberá estar fuera del recuadro. Como ejemplo, el etiquetado de la tierra vegetal de jardín, y deberá constar:

El conjunto de las indicaciones del etiquetado obligatorio debe estar agrupado en la misma cara del envase, en el mismo campo visual, dentro de un recuadro y con el siguiente orden:

1) Mención «tierra de jardinería» o «cebo»

 2) Denominación del tipo

3) Naturaleza de los principales componentes en orden decreciente en volumen

 4) Características fisicoquímicas

 5) Cantidad (volumen)

 6) Elementos de identificación

Por razones de trazabilidad se recomienda que conste también la siguiente información:

 a ) Número de lote b) Identificación del fabricante Las indicaciones de etiquetado opcionales pueden figurar en el interior del recuadro. Conviene colocarlas en orden lógico junto a las indicaciones de etiquetado obligatorias. Por ejemplo: el volumen de aire después de la densidad aparente seca. La composición del producto debe estar escrita íntegra, sea cual sea su emplazamiento.

Cualquier otra información debe estar situada fuera del recuadro de la etiqueta, de acuerdo con lo siguiente:

  • i. No debe confundir al usuario, por ejemplo atribuir al producto propiedades que no tiene o sugerir que tiene características únicas que de hecho otros productos similares también tienen
  •  II. Debe indicar factores objetivos o cuantificables que sean demostrables.
  • III. Puede hacer referencia a normas nacionales o en otras garantías de calidad.

7.2.4. TRANSPORTE Y RECEPCION

La recepción de las tierras de jardinería y los cebos se llevará a cabo evitando que se produzca la pérdida o el deterioro. Especialmente, se debe comprobar que el envío del producto venga acompañado por la documentación y el etiquetado (albarán de entrega, etiqueta y marca) exigidos en el apartado anterior, y que estos sean correctos. Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 155 Una vez descargado el material, éste debe ser aplicado tan pronto como sea posible o reunido de manera que se mantenga la calidad.

 7.2.5. VERIFICACIONES Y CONTROL

 El control de calidad de las tierras de jardinería y cebos se lleva a cabo mediante una evaluación representativa y/ o mediante un análisis, los resultados se deben tener concordancia con la declaración del fabricante, teniendo en cuenta los márgenes de tolerancia, y con las especificaciones y los requisitos de la normativa. La toma de muestra debe ser suficientemente representativa y se llevará a cabo según lo establecido en el artículo 24 del RD 865/ 2010 el Anexo III del mismo RD y la Norma UNE-EN 12579.

 Los análisis de tierras las tienen que llevar a cabo laboratorios homologados por un organismo oficial, con experiencia acreditada en agronomía, para asegurar que los resultados sean precisos y reproducibles. Cuando en una obra no haya aportación de tierras, la dirección facultativa puede solicitar un análisis de las tierras existentes, que debe llevar a cabo un laboratorio homologado.

 Las tierras deben proceder de un proveedor certificado que cumpla la normativa medioambiental vigente, para garantizar el origen sostenible de las tierras. En toda obra donde se haga una aportación de tierras deberá entregar una analítica de tierras, así como la certificación de la procedencia de las mismas..

7.2.6. CONDICIONES DEL PROCESO DE EJECUCION

El proyecto de plantación contemplará el acondicionamiento del terreno, tanto física como químicamente, en todos los casos, independientemente del tipo de plantación, lo que implica un proceso concreto en cada caso. Físicamente debe quedar homogéneo, enmendado, aireado y bien trabajado para que la vegetación encuentre un suelo donde pueda establecerse bien y encontrar agua y aire en la proporción adecuada para su desarrollo.

Químicamente debe quedar homogéneo, enmendado y con todos los elementos minerales necesarios incorporados, para que los asimilen las plantaciones y se nutran correctamente. Todos los materiales se deben manejar en un estado de humedad que permita que no se deshagan ni se compacten excesivamente.

 El tipo de maquinaria empleada y las operaciones que se lleven a cabo, como el arado, la incorporación de enmiendas y abonos o las excavaciones, deben evitar la compactación excesiva del soporte o suelo base y de la capa de sustrato

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7.3. ABONOS

El abono -o fertilizante- es un producto orgánico, inorgánico o órgano- que contiene uno o varios elementos químicos indispensables para el crecimiento de las plantas (fitonutrientes) y que, adicionado a un suelo, una tierra de jardinería o un sustrato, mejora la fertilidad química.

 El abono inorgánico o mineral se obtiene mediante procedimientos industriales de carácter físico o químico. El origen del abono orgánico son los materiales carbonatos de origen animal o vegetal, con un contenido mínimo de un 2% de nitrógeno.

 El abono puede ser clasificado en función del tiempo de liberación de los nutrientes; los abonos de liberación lenta son los recomendados en jardinería, para que los nutrientes son liberados de forma gradual, por lo que se evitan las pérdidas de nitrógeno. El abono foliar está indicado para la aplicación en las hojas de la planta, dado que en este caso la absorción del nutriente tiene lugar por vía foliar. Este tipo de abono se aplicará cuando el árbol presente situaciones de estrés (marchitamiento, caída de hojas fuera de época, sequía …) y/o después de ser trasplantado. Los abonos se aplicarán en el momento de la preparación del terreno, antes de ejecutar la plantación.

 7.3.1. CONDICIONES DE SUMINISTRO Y ALMACENAMIENTO

Los embalajes, las etiquetas o los documentos comerciales que acompañan a los productos deben llevar la siguiente información:

  • 1) Peso seco o volumen.
    • 2) Tipo de presentación física.
    • 3 )Composición química.
    • 4) Riqueza en cada nutriente.
    • 5) Equilibrio entre nutrientes.
    • 6) Fecha de envasado y tiempo recomendado de uso.

Los abonos se deben almacenar en lugares protegidos de la intemperie, la humedad y el sol. Se mantendrán en sus envases originales, bien cerrados y debidamente etiquetados. Excepcionalmente, si un envase se rompe, puede ser sustituido por otro, donde debe ser visible la etiqueta del envase original (o una fotocopia); no se permite ningún otro tipo de etiquetado que pueda dar lugar a confusión en cuanto a la identidad del contenido y sus características

 Los abonos o las enmiendas que se adquieran a granel se almacenarán según lo establecido en los documentos que los acompañan y que proporciona el fabricante. La enmienda orgánica suministrada se debe almacenar en los centros de trabajo. En caso de que no se utilice el mismo día del suministro, hay que guardarla en la zona de vertedero en pila o saca. Los derrames líquidos deben recogerse según la normativa vigente. Los envases vacíos que hayan contenido abonos deben ser considerados residuos especiales y deben tratarse según la normativa vigente.

7.4. ENMIENDAS y CEBO

 La enmienda es un material que, mezclado con las tierras, provoca una modificación de las propiedades físicas, químicas o biológicas que mejora las condiciones de fertilidad del suelo o de las mismas, y puede ser de carácter orgánico o inorgánico. La enmienda orgánica proviene de materiales compostados de origen vegetal o animal y se utiliza fundamentalmente para mantener o aumentar el contenido en materia orgánica del suelo y mejorar sus propiedades/ actividades físicas y químicas o biológicas. Las enmiendas orgánicas pueden ser consideradas húmicas, compuesto o compuesto vegetal, en función principalmente de su contenido en materia orgánica. Las enmiendas inorgánicas son aquellas que se utilizan para cambiar la textura del suelo -como aplicación de arcillas en suelos arenosos- o bien para cambiar el pH del suelo – como sulfato de hierro para acidificar el sustrato, carbonato de calcio para alcalinizar el sustrato- entre otros. El cebo es el material formado por una mezcla de arena silícea con enmienda orgánica que se utiliza mayoritariamente en los céspedes en el momento de la resiembra para mejorar la fertilidad del suelo, aumentar la densidad y también favorecer tras las tareas de escarificación. Se llama cebo de arena cuando está formado principalmente por arena silícea, y cebo mixto cuando está formado por una mezcla de arena o gravilla, tierra vegetal de jardín o materia orgánica, abonos y menudo entonces. Las características del material son las siguientes:

Las condiciones de suministro y almacenamiento son las mismas que las descritas en el apartado “Tierras y sustratos”. Las declaraciones obligatorias y opcionales para los cebos que se deben mostrar en el envase, la etiqueta o la documentación que los acompaña son las que se indican para cada caso en el cuadro adjunto.

7.4.1. COMPUESTO Y ACONDICONAMIENTO DEL SUELO

 El compost es el producto resultante de la descomposición aerobia de la materia orgánica mediante el proceso de compostaje. Se puede obtener a partir de diferentes materiales y residuos orgánicos, como son el estiércol, los restos vegetales, la fracción orgánica de la recogida selectiva de residuos municipales, los lodos de depuradora y residuos de la industria alimentaria. Un compuesto de buena calidad se caracteriza por:

 a) Ser un producto orgánico, higienizado y estable

 b) Hacer un olor similar al suelo de bosque

 c) Hay que encontrar a temperatura ambiente

 d) Ausencia de impurezas tales como cristales, plásticos , piedras y otros materiales no orgánicos

 e) Exento de semillas y malezas

El compuesto se utiliza a la jardinería como enmienda orgánica y fertilizante, de acuerdo con la legislación que regula los productos fertilizados, pero se puede utilizar como tratamiento superficial para evitar la aparición de plantas adventicias. Las características físicas, químicas y biológicas del compuesto permiten que este producto pueda ser utilizado obteniendo resultados muy positivos. El vermicompost, se define como un producto estabilizado obtenido a partir de materiales orgánicos por digestión con gusanos bajo condiciones controladas. Se puede utilizar como material encoixinador vez que como acondicionador del suelo, ya que puede actuar como fertilizante y en la formulación de sustratos. También se puede aplicar en la restauración de suelos degradados, regeneración de taludes, o en restauración de actividades extractivas, industriales y otros. La cantidad y forma de aplicación del compuesto varía de acuerdo con su origen y con aspectos como el tipo de suelo, las condiciones climáticas o las especies de plantas receptoras. En la mayoría de los casos la dosis de aplicación se expresa en kilogramos de compuesto por metro cuadrado de suelo. Un kilogramo de compuesto equivale aproximadamente a 2 litros de material. Hay que tener en cuenta que es un valor estimativo ya que dependerá entre otros de la humedad del compuesto, de si este se ha cribado, etc.

 A continuación se describen algunas recomendaciones sobre cómo utilizar el compuesto:

Estas recomendaciones se realizan partiendo de la base de que se dispone un compost de calidad y maduro (higienizado y con la materia orgánica estabilizada). La aplicación de compost fresco o medio maduro, la materia orgánica del que no ha alcanzado un grado de estabilidad adecuado, puede conllevar en ciertos casos algún problema en su aplicación, como puede ser la inhibición de la germinación, presencia de insectos , mal olor, etc. No todos los productos compuestos son aptos para su uso en jardinería urbana, especialmente los que presentan concentraciones de metales pesados, y su uso está regulado por la normativa aplicada a los productos fertilizantes y abonos. Los productos compuestos deberán ser higienizados en origen.

7.5. ÁRIDOS

Los áridos son materiales formados por gránulos resultantes de la fragmentación natural o artificial de rocas u otros materiales de origen natural o artificial. Petrogràficament, se consideran los siguientes tipos de áridos: calizas, de sílex, graníticos y volcánicos. Se pueden considerar materiales no renovables por el alto impacto ambiental que causa su obtención, que tradicionalmente se hace mediante excavación y trituración. En las estaciones de áridos modernas estos obtienen por trituración y cribado de piedra natural o por reciclaje de residuos de la construcción o minería, entre otros. La arena se obtiene por excavación principalmente, puede ser de río o de mar, sucia o lavada, según la cantidad de polvo, pero también quizás producto de molino. El canastilla que, como subproducto, se obtiene en las estaciones de áridos es llamado polvo de cantera y sirve para hacer pavimentos, simplemente compactado o con aditivos. De la mezcla de grava de gran tamaño y polvo se puede obtener un material llamado “suelo seleccionado” que sirve para realizar rellenos y subbases. De la cama de los ríos también se extrae una mezcla de arena y pallets redondos conocida por los nombres de mezcla o mezcla, o también “material de guerra

que por razones de sostenibilidad no es recomendable utilizar excepto como material de desecho. Como elementos aislados, los áridos tienen propiedades físicas y químicas y su correcta aplicación precisa una buena especificación de sus parámetros, empezando por su origen. Es importante no confundir las normas aplicadas a los áridos destinados a la producción de productos agronómicos con las particularidades de los áridos utilizados en la producción y configuración de viales y superficies transitables como arenales para áreas de juego infantil. En el primer caso, no existe una verdadera normalización de los áridos, y los productos reciben nombres diversos y variables según el suministrador, las canteras, las costumbres y el tamaño de las partículas. Por lo tanto, hay que definir concretamente la granulometría del árido según la aplicación prevista. En el segundo caso, los usos de los áridos están sujetos a una normativa extensa y muy bien definida, especialmente en la producción de hormigones, asfaltos, morteros, bases y sub-bases. Los áridos tienen dos aplicaciones principales en jardinería y paisajismo: 1) como material agronómico para la creación de suelos, sustratos, enmiendas y cebos; 2) como material constructivo para la formación de pavimentos granulares, drenajes, roquedales y escolleras. La arena, el arena, la grava se utiliza a menudo en la primera aplicación, otros áridos de dimensiones superiores son más frecuentes en la segunda. Los usos de estos materiales en jardinería se determinan según sus características, de acuerdo con la petrografía, granulometría y estructura de los suelos y tierras que se quiera elaborar o enmendar. El uso de los áridos como material agronómico se rige por los parámetros indicados en el PTEV para “Suelos, Tierras y Sustratos”, especialmente en cuanto a granulometría y petrografía, y como norma general, no se permite el uso de áridos sin cribar , sucios o restos de polvo y escombros, o con origen en material reciclado no controlado. Para usos como materiales de formación de superficies de viales, áreas de juego infantil y de perros deben considerar la normativa existente, la “Guía de Pavimentos” del Ayuntamiento de Barcelona y las especificaciones particulares que PiJBIM pueda establecer en cada caso . Siempre que sea posible, es preferible utilizar rocas y materiales reciclados de origen lo más próximo posible a la ciudad de Barcelona, ​​evitando hacer uso decorativo de rocas que puedan suponer un alto impacto ambiental.

En general, el árido aplicado a jardinería y paisajismo se puede clasificar en “fin” y “grueso”. El árido considerado “fin” está formado por grava o piedra estable -granítica o calcárea- machacada seca que pasa por una criba de mallas de 6 mm de diámetro. El árido considerado “grueso” está formado por grava o piedra machacada seca que es retenida por una criba de mallas de 6 mm de diámetro. A los efectos de especificación para aplicaciones en obras de paisajismo, los áridos se pueden clasificar como arena, arena, grava, piedra, zahorra y áridos reciclados, principalmente.

 7.5.1. ARENA

Árido formado por partículas de tamaño variable que, en su aplicación agronómica, puede estar formada por partículas de una dimensión de 50 micras hasta los 2 mm de diámetro. Como elemento constructivo, las partículas de arena especifican generalmente entre 1 y 4 mm de diámetro, y según la dimensión de las partículas se puede considerar “fina” hasta 2 mm- o “granada” hasta 4 mm en general. La arena puede presentar una fracción de partículas inferior a 1 mm, que no es aceptable para ciertas aplicaciones, tales como áreas de juego infantil, y debe estar lavada y cribada.

7.5.2. SAULO O ARENISCA

Árido natural feldespática arcilloso resultante de la meteorización del granito, también llamado gres o Lehmer, obtenido por excavación. Se presenta con una granulometría muy variable, generalmente entre 0 y 5 o 0 y 10 mm de diámetro, pero otros son posibles. Contiene una parte significativa de granulometría superfina con limos y arcillas. Se puede presentar sin cribar o cribado, ya menudo se presenta como “arena para jardinería”, “Arena de corte” y “arena cribado” entre otros. El tamaño del árido de arena se puede clasificar como:

  • 1) Sauló fin: hasta una fracción máxima de 3 mm.
    • 2)  Sauló medio: hasta 6 mm.
    • 3) Sauló normal: hasta 10 mm.
    • 4 )Sauló gordo: hasta 13 mm.
    • 5 )Sauló subbase: hasta 25 mm.

En jardinería se utiliza para crear suelos y tierras, principalmente y es necesario que sea de origen autorizado y controlado, cribado con una granulometría apto para el uso previsto en la creación de suelos y sustratos, y PiJBIM podrá exigir al suministrador todos los tests y ensayos necesarios para establecer las características y origen de este material.

El arena también se utiliza para formar pavimentos granulares que se pueden compactar hasta un 98% del ensayo

Proctor modificado.

Una buena solución para evitar la pérdida prematura de arena por erosión es mezclar arena con zahorra con la proporción 40% -60%, con una base y sub-base de zahorra que permite obtener una superficie estable de aspecto más rústico que el arena.

El arena se puede constituir en un “arena estabilizado” con la adición de cal, cemento y otros ligantes, de forma que conserve algunas de las características perceptibles del arenisca cribado compactado, pero en una forma más estable y resistente a la erosión por la escorrentía del agua. Este tipo de arena es especialmente útil para pavimentos con pendientes superiores al 2%. Son preferibles las aplicaciones continuas, que no precisan de la formación de juntas, especialmente en el entorno de jardines históricos y patrimoniales, para preservar su carácter.

7.5.3. GRAVA

 Denominación muy amplia que incluye áridos lavados y cribados de gran variedad, con granulometría uniforme de partículas de más de 4 mm y hasta los 90 mm de diámetro, aunque en algunos casos se consideran áridos de hasta los 150 mm como grava. Se puede especificar con granulometrías muy definidas según las Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 163 necesidades de su aplicación, y se utiliza como material de formación de drenajes, bases para pavimentos drenantes y suelos estructurales. Incluye materiales naturalmente redondeados, como los guijarros de río y otros áridos de uso decorativo. Algunas denominaciones y clasificaciones comunes son:

1) Ojo de perdiz – denominación general de partículas entre 4 y 10 mm de diámetro, que abarca varias presentaciones en fracciones diversas (de 4 a 6, de 5 a 6, o de 6 a 10 mm) .

2) “Garbancillo” – denominación informal por una selección de partículas de 5 a 12 mm de diámetro.

3) garbancillo – denominación general de una presentación de partículas entre 10 a 15 mm de diámetro.

4) Gravilla – denominación general para partículas de 20 a 30 mm de diámetro.

5) Grava – se denomina grava en general a partículas de 30 a 70mm de diámetro.

6) Balasto – denominación específica para partículas entre los 30 y 50 mm.

7) Piedra – denominación general de la grava a partir de los 50-70 mm.

7.5.4. TODO UNO

 Material con una granulometría continua, con el que es posible obtener una compacidad elevada. Se distinguen entre:

 1) Natural – áridos redondeados extraídos de graveras, en general con una reconstitución granulométrica, como material para subbases con espesores de 20 a 50 cm;

 2) Artificial – áridos de gravera sometidos a un proceso de trituración que se utiliza en bases y en subbases con espesores de 20 a 30 cm, con un elevado porcentaje de partículas y caras de fractura, con husos granulométricos estrictas, dureza, ausencia de plasticidad y elevadas compacidad puestos en obra, para conseguir capas granulares con alta capacidad portante.

3) Drenante – áridos con granulometrías continuas de las que se han eliminado los tamaños más finas, para obtener capacidades portantes aceptables con una drenabilidad apreciable

7.5.5. ÁRIDOS   

Áridos reciclados Los áridos reciclados son el producto de transformar los residuos de la construcción y demolición en un árido útil y normalizado. El proceso de fabricación de los áridos reciclados comprende una serie de operaciones como la selección, limpieza y/o lavado, trituración y cribado. La limpieza y lavado son especialmente relevantes para aplicaciones paisajísticas, ya que el residuos de cemento y otros materiales deletéreos pueden basificar o alterar químicamente el suelo y tierras donde se desarrolla la rizosfera. Los áridos reciclados elaborados son analizados y caracterizados sistemáticamente por laboratorios homologados, para garantizar su calidad. Los orígenes principales son materiales cerámicos, asfalto y hormigón y los productos resultantes están sometidos a un sistema de calidad y certificado según marcado CE. En jardinería, los usos principales de los áridos reciclados cerámicos -terracota o arcilla cuita- es el de alivio en la creación de sustratos para cubiertas verdes y otros sustratos especiales. Los reciclados de hormigón o asfalto son poco frecuentes como sustrato dado que la presencia de cementos e hidrocarburos puede reaccionar con el agua y alterar las características del suelo. La granulometría de los áridos reciclados se puede especificar como la de la arena y grava para obtener selecciones y mezclas adecuadas para el uso previsto.

7.6. GEOTEXTILES

 El geotextil es un material textil plano, permeable y generalmente polimérico que puede ser no tejido, tejido o tricotado, y que se utiliza en contacto con el suelo o con otros productos en ingeniería para aplicaciones geotécnicas. Su uso principal es evitar la migración de finos y limos y actuar como filtro y estabilizador del movimiento dentro del suelo, especialmente en presencia de agua. Otro uso potencial se preservar algunos elementos de la exploración del sistema radical de los árboles, sin llegar al nivel de protección de los sistemas anti-raíces. Dado que los geotextiles presentan cierta tendencia al relleno para fines, es necesario prever su uso con la aplicación de material granular que haga la función de filtro previo. Los geotextiles deben permitir el paso del agua con una apertura eficaz de poro no mayor de 0,12 mm, una densidad no inferior a 90 g y desde el punto de vista mecánico:

 a) Separar: Debe impedir la mezcla de diferentes tipos de terreno, ya que retiene los suelos finos.

b) Reforzar: Debe ofrecer la posibilidad de estabilizar un terreno aumentando la resistencia por disminución del contenido en agua.

c) Proteger: Debe tener la capacidad para proteger otras láminas para la impermeabilización (PVC, PE …) contra el posible punzonamiento o desgarro.

 El suministro se realiza en rollos de anchos diversas, por lo tanto, cuanto mayor sea la superficie que cubrir, mayor deberá ser la anchura del rollo para reducir el número de solapamientos, que como mínimo deben ser de 10 cm

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7.7. SUELOS ESTRUCTURALES

Los suelos estructurales compatibilizan la plantación de arbolado urbanos en un suelo con los requerimientos técnicos necesarios para soportar tránsito viario y peatonal. Ofrecen simultáneamente la capacidad de soportar tanto los pavimentos necesarios para urbanización vial, como la de ofrecer a las raíces de los árboles las condiciones agronómicas que necesitan para sobrevivir. El objetivo de los suelos estructurales se proporcionar una matriz de suelo penetrable por raíces más allá del agujero de plantación, capaz de retener humedad y aire con una resistencia a la compactación suficiente para pavimentar arriba suyo.

Esencialmente, son suelos diseñados para compatibilizar la formación de firmes y pavimentos sometidos a tráfico vehicular y peatonal, pero permitiendo el crecimiento de las raíces en la fracción de su volumen que no realiza funciones estructurales. El suelo estructural se puede combinar con medidas para infiltrar y laminar la escorrentía de aguas pluviales para el aprovechamiento de la vegetación, para infiltrarse en el terreno o como reservorio de agua para mejorar las condiciones ambientales de la ciudad mediante evaporación y evapotranspiración. La necesidad de desarrollar e implementar suelos estructurales aparece como respuesta al hecho de que la urbanización de la ciudad contemporánea se aleja radicalmente de las condiciones que los árboles encuentran en el medio natural.

Las plantas en general necesitan agua y aire para vivir y realizar los diferentes intercambios químicos que sostienen su metabolismo. Las raíces necesitan humedad en el suelo que exploran para crecer, entre otros parámetros que los suelos urbanos no ofrecen por defecto. Los pavimentos modernos son casi impermeables, evitan la entrada de agua y el intercambio gaseoso necesario para las raíces, salvo la que se produce en el alcorque. Por otra parte, el espacio de exploración de raíces se ha visto reducido por la proliferación de construcciones, pasos de servicios, presencia de escombros y compactación del terreno. Los efectos de esta situación se acentúan cuando los árboles no disponen de red de riego automático y dependen completamente del ciclo natural del agua. En estas circunstancias, los árboles urbanos no podrán ni prosperar ni prestar servicios ecosistémicos significativos. Una alternativa técnica es el uso de sistemas de suelos estructurales, ahora bien, la implementación de este tipo de suelos implica una inversión considerable en medios materiales y económicos que obliga racionalizar su uso en los casos en los que sean estrictamente necesarios.

 Por lo tanto, el uso de suelos estructurales estará restringido a situaciones donde es necesario obtener el máximo volumen útil de suelo posible por raíces de los árboles en situaciones de alta compactación, bajo pavimentos que deban cumplir con parámetros de tráfico, o donde se compruebe que los sistemas radicales deben convivir con servicios y donde se prevé que no habrá suelo para explorar por parte de los raíces. Esta condición afecta normalmente al arbolado viario y no es tan frecuente en parques y jardines y otros espacios verdes extensivos, con la excepción de proyectos sobre estructuras que puedan limitar artificialmente el volumen útil disponible para los árboles, como en el caso de estructuras que obliguen a formar parterres impermeabilizados (tipo “bañera”) en presencia de aparcamientos existentes, etc. Por lo tanto, los casos que pueden requerir la aplicación de sistemas de suelo estructural son:

  • 1) Arbolado viario – suelo estructural lineal con unión de alcorques por debajo de pavimento.
    • 2) Arbolado viario – suelo estructural localizado para conseguir más volumen útil debajo de pavimento duro.
    • 3) Parterres – suelo estructural lineal con unión debajo de pavimento de diferentes parterres sobre estructuras.
    • 4) Casos que por razones particulares soliciten su aplicación por parte de los técnicos de PiJBIM.

Para maximizar las ventajas de este tipo de suelos, es recomendable usarlos en combinación con alcorques de dimensiones generosas y también alcorques corridos, que permitan el intercambio de agua y aire natural todo lo posible. Se pueden combinar también con pavimentos porosos y sistemas de SUDS, incluso. Antes de implementar estos sistemas, hay que hacer calas e inspeccionar el terreno para comprobar su adecuación al sistema y métodos constructivos previstos. El proyectista deberá realizar calas y verificar si los servicios y conducciones existentes están dañadas, y si es necesario sustituir o desviar alguna, hay que incluir partidas a tal efecto en el presupuesto de ejecución.

7.7.1. ESTRUCTURA Y COMPOSICION

Los suelos estructurales constan generalmente de dos materiales o componentes básicos:

1) Un material estructural que genera un volumen vacío útil por raíces y soporta las cargas.

2) Un suelo de jardinería diseñado para satisfacer las necesidades del árbol.

Estos materiales deben permitir la penetración del oxígeno al suelo y promover el crecimiento de las raíces en el tiempo que garantizan la estabilidad mecánica del pavimento que se sitúa encima.

El ejemplo más conocido de suelo estructural es el conocido como “CU-Structural Soil” de la Universidad de Cornell, que se obtiene creando un volumen con 60% de piedra angular de 2-4 cm, un 20% de tierra de jardinería con un 20 % De volumen de microporos entre partículas.

La tierra de jardinería presenta un contenido de arcilla del 20% y de materia orgánica entre el 2 y el 5%. En la mezcla también se añade hidrogel para mejorar la estabilidad del suelo, evitar su lavado hacia el fondo de las zanjas, y fomentar la retención de agua y / o nutrientes necesarios para el árbol.

En la creación de suelos estructurales es necesario incidir en la especificación de las características físicas, químicas y biológicas deseadas, dado que los suelos no se desarrollarán de manera natural.

7.7.2. VOLUMEN UTIL DE SUELO

Cuando los árboles están en la naturaleza, sus sistemas radiculares extienden en todas direcciones. Cuando se encuentran en un suelo urbano se desarrollan siguiendo el eje donde se encuentran los nutrientes, el aire y el agua, evitando el suelo que presenta un alto nivel de compactación y hasta una profundidad más acotada de lo habitual. En general, el sistema radical de los árboles se desarrolla en los 20-30 centímetros del suelo más cerca de la superficie, aunque puede llegar a ocupar hasta los 90-100 cm de profundidad. Sin embargo, a medida que el árbol madura, modifica su sistema radicular para ocupar todos los espacios favorables a su desarrollo. El espacio que las raíces pueden ocupar se denomina “volumen útil” de suelo.

A pesar de tener raíces pivotantes, y otros que pueden explorar el terreno en gran profundidad y distancia, los árboles tienden a desarrollar las raíces de forma relativamente superficial, en la zona de intercambio de aire y agua más cercana a la superficie, donde se presentan nutrientes. En presencia de grietas, zanjas de servicios y pavimentos de diferentes tipos, los árboles pueden encontrar oportunidades para obtener aire y agua y su tendencia será ocupar estos espacios, el cual puede generar conflictos con servicios y estructuras enterradas.

Si el volumen de suelo es insuficiente, o no presenta las condiciones adecuadas, se limita el crecimiento del árbol a largo plazo, pero también se fuerza a las raíces a explorar en direcciones que pueden no ser las mejores desde el nuestro punto de vista. Para evitar conflictos y maximizar el potencial de desarrollo de los árboles se necesario crear condiciones óptimas para el desarrollo de las raíces en la dirección que nos interesa.

Según diferentes autores existe una relación directa entre la superficie de su copa y el volumen de suelo útil necesario para su desarrollo.

Para obtener estas condiciones hay que incidir en el diseño del entorno del hoyo de plantación, especialmente el alcorque, la zanja de plantación y el pavimento. Los suelos estructurales actúan como zona preferente por desarrollo de los sistemas radicales, de forma que estos tienden a evitar otras zonas más compactadas.

El concepto de “volumen útil” hace referencia a la cantidad de espacio realmente útil para las raíces, ya que la matriz estructural -el material portante de cargas- no se realmente útil para las raíces. Aunque el uso de sistemas de suelos estructurales mejora el volumen de suelo útil para el arbolado, este volumen no siempre llega a los niveles de volumen recomendados. De hecho, en los sistemas donde se utilizan gravas como matriz estructural, el volumen útil raramente supera el 25% del volumen útil recomendado.

El material más habitual como matriz estructural se grava o piedra limpia de granulometría uniforme y compactable, método que generalmente resulta en volúmenes útiles entre 20% y 35% como máximo del volumen del sistema de suelo estructural. El uso de celdas estructurales manufacturadas proporciona un volumen útil que puede llegar al 95% del volumen del sistema de suelo estructural.

Las condiciones del suelo urbano varían según el emplazamiento y por tanto las soluciones serán diferentes en cada caso, pero el objetivo principal será siempre obtener el máximo volumen útil posible de tierra de jardinería según los siguientes criterios:

  • 1)Dar estabilidad estructural al terreno en lugares donde el tráfico lo solicite.
    • 2) Generar el máximo volumen útil posible de tierras dentro de la matriz estructural del suelo.
    • 3) Generar la máxima porosidad del terreno posible para favorecer la aireación
    • 4) Favorecer toda la infiltración de agua y retención de humedad posible.
    • 5) Evitar interferencias con estructuras urbanas.
    • 6) Evitar condiciones de anoxia del sistema radical.
    • 7) Favorecer la conservación de la fertilidad.

7.7.3. TIP0 DE SUELO ESTRUCTURAL

El principio técnico de los suelos estructurales es la creación de un volumen útil de suelo utilizando una matriz estructural.

Esta genera un vacío que hay que llenar con suelos adecuados para las condiciones del lugar de plantación y las especies seleccionadas.

 Tiene como principal función garantizar un volumen óptimo de suelo aireado al tiempo que dar apoyo al pavimento, garantizando la capacidad portante del mismo pero evitando la compactación del suelo.

La matriz estructural actúa como elemento portante de cargas y debe cumplir las especificaciones de la normativa exigible a las bases y sub-bases para pavimentos viarios. El material estructural se normalmente un tipo de árido o un tipo de celda modular prefabricada.

Por lo tanto, los sistemas de suelos estructurales se pueden clasificar según su matriz:

  • a) Áridos – Naturales y / o reciclados de piedra, cerámica u hormigón compactados.b) Celdas estructurales – Elementos portantes fabricados en plástico u hormigón, generalmente

Existe ya una amplia casuística sobre el uso de estos sistemas y se han desarrollado diferentes soluciones que ofrecen diferencias sustanciales en la cantidad de volumen útil de suelo disponible para los raíces.

 Aparte, se pueden introducir diferentes materiales y enmiendas a la tierra de jardinería utilizada, que puede contener diferentes áridos como arcillas, restos cerámicos, carbón vegetal, hidrogeles y otros materiales para mejorar su comportamiento a largo plazo.

El método más habitual en la ciudad Barcelona aplica una matriz de balasto como material estructural y una mezcla de tierra de jardinería, aunque se han aplicado otros sistemas en diferentes proyectos.

Las experiencias conocidas indican que el sistema a utilizar debería ser siempre el que permite el mayor volumen útil posible, es decir, los sistemas basados ​​en cejas estructurales. Las mismas experiencias indican que, independientemente del sistema que se utilice, la aplicación de medidas complementarias como técnicas de captación e infiltración de agua e intercambio de aire son esenciales para mejorar el crecimiento de los árboles a medio y largo plazo.

Dado el importante inversión en recursos que estos sistemas implican, el tratamiento de la superficie alrededor del hoyo o zanja de plantación debería ser lo más abierto y permeable posible para maximizar sus prestaciones a los árboles y un buen retorno de la inversión durante todo el ciclo de vida del sistema.

Entre las medidas complementarias para suelos estructurales se encuentran la mejora de las dimensiones y diseño de los alcorques, la colocación de tubos de riego en profundidad, y los SUDS en forma de pavimentos drenantes y otros dispositivos de drenaje sostenible. Independientemente de la aplicación de estas técnicas, debe existir un sistema de riego de implantación de acuerdo con los criterios de PiJBIM.

7.7.4. DEFINICION DEL SUELO ESTRUCTURAL

 Algunos de los sistemas ya implementados en la ciudad de Barcelona o han resultado en mejoras sustanciales del crecimiento de los árboles, probablemente porque no ofrecen ni un volumen útil significativo ni unas condiciones de tratamiento superficial mejoradas respecto a la plantación estándar. Por lo tanto, antes de definir el tipo de sistema de suelo estructural a utilizar, hay que tener en cuenta los siguientes puntos:

 1) La selección de especies a plantar y dimensión esperada de sistema radical.

 2) Características del régimen hídrico y drenaje del emplazamiento.

 3) El tipo de pavimento, según porosidad y flexibilidad.

4) La aceptabilidad del grado de asentamiento.

5) El nivel de uso y carga estructural prevista.

 6) La disponibilidad de los materiales.

 7) Presencia de servicios.

8) El tipo de terreno.

El proyectista deberá realizar una valoración cualitativa de las diferentes opciones de suelos estructurales evaluadas por su implementación en proyectos de mejora de plantación de árboles, respecto a la posibilidad de plantar el arbolado en el terreno compactado presente en el emplazamiento. La valoración cualitativa tendrá en cuenta como mínimo los parámetros utilizados para PiJBIM en el cuadro adjunto.

De forma resumida, la valoración de criterios cualitativos general estimados para PiJBIM respecto a las condiciones de la ciudad de Barcelona, es la siguiente:

a) Árido (Balasto) – Volumen útil bajo, interacción neutra, coste de ejecución bajo, valoración global neutra .

 b) Árido de piedra con cerámica – Volumen útil bajo, interacción óptima (por retención de humedad más elevada), coste ejecución más elevado, valoración global óptima.

c) Árido de piedra con hormigón reciclado – Volumen útil bajo, interacción con limitaciones (por posible basificación del suelo), coste ejecución más elevado, valoración global limitada.

d) Celdas estructurales – Volumen útil alto, interacción óptima, coste de ejecución elevado, valoración global óptima.

Es el sistema más frecuente en los proyectos de la ciudad de Barcelona está basado en una matriz de árido, normalmente grava o balasto, con diferentes variaciones según proyectista y suministrador, pero es posible utilizar sistemas de celdas u otros sistemas innovadores, siempre bajo la aprobación de PiJBIM.

Aparte de la matriz estructural, es esencial la correcta definición de las tierras de jardinería que se utilicen como relleno del volumen útil, ya que este es el material que aprovechará el sistema radical de los árboles.

 La composición de la tierra de jardinería considerada como más favorable para PiJBIM por sistemas de suelo estructural debe contener algunas enmiendas, como hidrogel, árido cerámico y carbón vegetal, con el objetivo de mejorar su estabilidad, la retención de humedad, nutrientes y la interacción con los raíces de los árboles.

La composición de la matriz estructural y la tierra de jardinería se puede adaptar para cumplir los diferentes parámetros y requerimientos planteadas por cada aplicación, tal como se muestra en las tablas adjuntas.

7.7.4.1. MATRIZ ESTRUCTURAL

La matriz de los sistemas de suelos estructurales deben ser materiales inertes, con capacidad portante sin asentamientos significativos movimiento. Normalmente, esta matriz está formada por un árido o por cejas prefabricadas y conforman la “fracción sólida superior” de las mezclas de suelos estructurales. los diferentes sistemas de suelos estructurales ofrecen un volumen útil que varía entre el 20% de los sistemas de basados ​​en el uso de grava hasta el 95% de algunas celdas estructurales.

El árido debe ser un material granular de origen natural y controlado, producto de la trituración y cribado de rocas -granítiques o calcàries- con aristas vivas, lavado y libre de restos de arcilla, margas u otros materiales extraños o deletéreos. El tamaño del árido puede variar de acuerdo con las necesidades del proyecto, pero ha de ofrecer prestaciones como mínimo iguales o superior en términos de compactación, estabilidad y volumen útil en la grava de entre 20 a 40 mm de diámetro. La composición granulométrica de la grava debe cumplir las condiciones

Pliego de prescripciones técnicas para el diseño, la ejecución y la recepción de espacios verdes – PTEV 173 de filtrado fijadas por PiJBIM, que podrá modificar las especificaciones del árido previsto de acuerdo con las necesidades de las especies, las características del terreno y del sistema de drenaje.

Es posible utilizar materiales reciclados como matriz estructural, pero su selección y limpieza son esenciales, ya que la presencia de un pequeño porcentaje de residuos no deseados como yeso, pintura o cemento puede alterar fundamentalmente las condiciones edáficas del suelo estructural una vez implantado.

Algunos materiales reciclados como las arcillas cocidas o cerámica generalmente no presentan las propiedad estructurales necesarias para su uso como matriz estructural, pero en ciertas condiciones donde las cargas previstas lo permitan, se puede utilizar material cerámico reciclado del tipo generado por la trituración de ladrillo perforado o aligerado. Las piezas cerámicas que se utilicen como fracción sólida superior serán de 2 a 5 cm de diámetro, pero podrán alcanzar una dimensión de 7 cm siempre que presenten un porcentaje mínimo de perforaciones del 40%, con especificaciones según UNE-EN 771-1, y siempre que puedan soportar el proceso de compactación.

Cuando se utilicen sistemas de celdas estructurales, habrá que aplicar siempre las especificaciones de diseño e instalación del fabricante, que deberá ofrecer un mínimo de 10 años de garantía en todos los materiales utilizados en su ejecución.

Las principales características que deben cumplir las celdas estructurales son las siguientes:

1) Piezas que enganchan unas con otras para crear una estructura cohesiva

2) Estructura abierta, para que sea fácil y rápido llenarla de tierra.

3) Que tenga espacios para que sea compatible con la incorporación de servicios

4) Que se pueda realizar re-excavación en caso de emergencia de servicios.

5) Disponibilidad y precios de mercado proporcionales a la inversión a realizar.

7.7.4.2. TIERRA VEGETAL PARA SUELOS ESTRUCTURALES

El volumen útil de los suelos estructurales se debe rellenar con una tierra de jardinería con características adecuadas para soportar las necesidades de la vegetación. Esta tierra conforma las fracciones sólidas medias e inferiores, y la orgánica. Debe ofrecer un porcentaje de microporos del 50% del volumen útil disponible  para garantizar la disponibilidad de agua y aire por las raíces.

Para permitir este nivel de porosidad, la tierra de jardinería de relleno de este volumen útil debería ser una tierra especialmente diseñada, con una composición franco-arcillo-arenosa capaz de retener agua y nutrientes, al tiempo que mantiene una cierta estabilidad una vez instalado. Para dar estabilidad y poder retener humedad y nutrientes hay un porcentaje de arcilla que llegue hasta 20% volumen total del suelo, estructural, y alrededor del 40% de la tierra de jardinería.

En adición a las fracciones de partículas que conforman el 100% del sistema de suelo estructural, hay que añadir un contenido en materia orgánica y enmiendas que se encuentre entre un mínimo de 2% de y un máximo de 5% del volumen total del suelo estructural.

PiJBIM estima adecuado para la tierra de jardinería para suelos estructurales una textura con una fracción media e inferior con una distribución de un 40% de arena, un 20% de limos y un 40% de arcilla:

  • 1)Textura: 40% de arena, limos 20% y 40% de arcilla, ajustado al sistema de clasificación de suelos USDA.
    • 2) Exenta de materiales con una granulometría superior a 5 mm.
    • pH: entre 6,5 y 7,5.
    • 3) Conductividad eléctrica como máximo de 2 dS / m (extracto de pasta saturada)
    • 4)Carbonato cálcico inferior al 10% peso seco.
    • 5) Materia orgánica oxidable entre 5-10%. Peso sección La salinidad medida como Cee
    •  6) (Conductividad eléctrica en el extracto de saturación) será no superior a 4 dS / cm.

En caso de que la tierra de jardinería diseñada presentara parámetros situados por fuera de los valores indicados, PiJBIM podrá pedir que se modifique.

Dada su capacidad para retener humedad, PiJBIM recomienda el uso de una fracción sólida mediana y pequeña con un porcentaje de material cerámico, que deberá ser de 5 mm de dimensión máxima, formando una grava fina para mezclar con la tierra de jardinería.

 a) Origen: Ladrillo de 5 vacío de arcilla cocida, no visto, categoría: pieza LD para muros resistentes, triturado.

b) Dimensiones: L. de 270 a 280. An. de 125 a 135. A. 50 mm.

c) Valor medio de las tolerancias: Categoría T1

 d) Resistencia a la compresión: Perpendicular a la mesa: 10

e) Estabilidad dimensional: Expansión por humedad NPD f) Adherencia: Resistencia inicial al cortante: 0,15 N

f) Adherencia: Resistencia inicial al cortante: 0,15 N

g) Sales: Contenidos en sales solubles activas: categoría SO h) Absorción de agua: No destinado a ser expuesto e) Coeficiente de difusión del vapor de agua: 5

h) Absorción de agua: No destinado a ser expuesto e) Coeficiente de difusión del vapor de agua: 5h) Absorción de agua: No destinado a ser expuesto

e) Coeficiente de difusión del vapor de agua: 5/10

j) Densidad aparente: 905 Kg / m3

k) Tolerancia de la densidad aparente: Categoría D1

l) Durabilidad: Resistencia al hielo / deshielo: No destinado a ser expuesto

7.7.4.3. Materia orgánica para suelos estructurales

La materia orgánica libera nutrientes en una forma asimilable por la vegetación tras su descomposición. Para mantener este sistema ciclista de nutrientes, la tasa de adición de materia orgánica proveniente de residuos de cultivo, estiércol y cualquier otra fuente debe ser igual a la tasa de descomposición y tener en cuenta la tasa de absorción por parte de las plantas y las pérdidas por lixiviación y erosión.

Este proceso no es posible en el espacio viario urbanizado, ya que no se existe suficiente superficie de intercambio ni acumulación superficial de residuos orgánicos. Por lo tanto, los suelos urbanos no gozan de los mismos procesos que los suelos de los espacios verdes y su capacidad para renovar su contenido en materia orgánica y sus nutrientes está muy limitada.

La presencia de materia orgánica en el suelo estructural mejora su comportamiento, fomenta la presencia de microorganismo los microorganismos (especialmente los hongos) y en la unión de partículas de suelo en agregados mayores.

La agregación es importante para una buena estructura del suelo, aireación, infiltración de agua y la resistencia al relleno y compactación. Por lo tanto, los suelos estructurales deben añadir entre un 2 y un 5% de materia orgánica a su volumen total, de origen tanto vegetal y como animal y bien descompuesta.

7.7.4.4. ENMIENDAS DE SUELO ESTRUCTURAL l

 Dado que la materia orgánica tiende a degradarse y desaparecer en el subsuelo urbano sin posibilidad real de renovación, es necesario añadir enmiendas que faciliten su conservación a medio plazo. Estudios recientes demuestran que algunos tipos de enmiendas alternativas -o no convencionales- pueden resultar beneficiosos aplicados sustratos urbanos, especialmente en situaciones de bajo intercambio gaseoso o de bajo contenido en nutrientes. Una enmienda que muestra capacidad de retención de nutrientes es el carbón vegetal (conocido también como Biochar) creado por la lenta pirólisis térmica de madera y otros materiales vegetales con baja presencia de oxígeno y que se puede integrar para intentar mantener el nutrientes del suelo a largo plazo, mezclado con arcillas y piezas cerámicas de alta porosidad. Una manera mejorar la retención de humedad y nutrientes orgánicos, y facilitar la estabilidad de la mezcla de tierra de jardinería es la aplicación de hidrogel como elemento cohesivo. El Hidrogel es un producto formado con poliacrilato de potasio, con la principal función de retención de agua y los nutrientes, al tiempo que actúa como atado y estabilizador de partículas, de forma complementaria a la propia capacidad del suelo. Su ciclo de vida es de 7-9 años, pasados ​​los cuales se empieza a degradar, lo que se considera un margen suficiente para el correcto establecimiento de un árbol. El hidrogel tiene el pH neutro y es inocuo para los microorganismos del subsuelo. Se aplica entre 30 y 120 gr. por árbol, que permite retener unos 10 litros de agua y en suelos estructurales se aplican unos 800 grs por m3 de tierra de jardinería. NO se recomienda utilizar en hidrogel en presencia de geotextiles, especialmente los colocados en posición horizontal, ya que la interacción de estos dos materiales puede generar una capa impermeable que impide el correcto drenaje y circulación de aire y agua en el subsuelo. En ciertas condiciones, los suelos arenosos, arcillosos o limosos, así los suelos pobres y / o  salinizados, y otros con texturas extremas o con problemas general composición pueden presentar limitaciones en la distribución y disponibilidad de agua para las plantas, lo que es aplicable a las condiciones urbanas mediterráneas. Para mejorar esta situación, se están empezando a aplicar complejos de agentes humectantes que mejoran la infiltración y la retención hídrica en diferentes tipos de suelo. Al aplicarlos, se disminuye la tensión superficial del agua, y por tanto, se favorece su penetración de forma más rápida y uniforme en todo el espacio poroso del suelo. Estos productos se pueden aplicar por dilución en el agua de riego mediante equipos convencionales de fertiirrigación, y se pueden utilizar puntualmente, bajo la supervisión de PiJBIM, por la mejora de las tierras utilizadas en suelos estructurales.

7.7.4.5. CAPAS DE ASIENTO,FILTRO,ANTI-RAICES Y DRENAJE

 Los sistemas de suelos estructurales estarán asentados abre una capa de arena fina y limpia de 1 a 2 mm de diámetro, y cubiertos por otra capa de filtrado y sellado formada por grava fina limpia de 6 a 8 mm de diámetro. Las capas serán de un espesor no inferior a 6 cm, aplicada directamente sobre el fondo de la zanja en el primer caso y sobre el sistema de suelo estructural en el segundo. Es esencial que no se generen huecos en la parte superior de los sistemas, tanto en celdas como de áridos, que puedan se colonizados por fauna indeseada, o invadidos por la migración de hasta de las capas superiores de pavimento. A efectos de reducir la migración de raíces fuera de la zanja de plantación, se podrán hacer sistemas anti-raíces diseñados al efecto, colocados verticalmente en su laterales con la garantía correspondiente. Para favorecer los procesos de infiltración e intercambio gaseoso, es esencial que todo el sistema de pavimento sea lo más poroso posible, desde la base hasta la superficie. Algunos sistemas y pavimentos pueden necesitar la utilización de geotextiles de separación pero siempre que sea posible es preferible utilizar capas de áridos para realizar la misma función. Los hoyos y zanjas de plantación de sistemas estructurales harán previsión de drenaje, preferiblemente con pozos de infiltración al terreno situados por debajo del nivel de la zanja de plantación. Cuando las zanjas sean de gran tamaño, o los sistemas estén combinados con SUDS, hay que prever aliviaderos y conexiones al sistema de alcantarillado, según los criterios de BCASA.

7.7.5. PRODUCCION Y EJECUCION

El resultado del proceso de producción y ejecución de sistemas de suelo estructural debe ser un volumen con superficies estables y homogéneas. La mezcla de áridos y tierras de jardinería debe ser también uniforme y estable, sin subsidencia ni excesiva compactación.

La mezcla de áridos se puede ejecutar en planta o in situ, pero teniendo en cuenta que presenta materiales de densidades diferentes, y que no sólo se mezclará los materiales cuidadosamente para conseguir los porcentajes adecuados en cada parte del suelo, sino que el transporte se puede producir sedimentación y que habrá homogeneizar la mezcla in situ de nuevo una vez llegue al emplazamiento.

Las mezclas provenientes de planta deben verificar para comprobar que no han ha sufrido sedimentaciones importantes durante el transporte y en su caso, se deberá volver a mezclar la mezcla in situ. El suministro de la mezcla incluirá un porcentaje suplementario del 3% del volumen previsto, para llenar

imprevistos producidos por la excavación o el asiento y una proporción de tierra de jardinería, para llenar vacío generados por sedimentación excesiva.

Para evitar la sedimentación y / o la degradación de esta no se admite el acopio de la mezcla de áridos. Esta debe llegar justo a tiempo para su implantación o se producirá en el momento de implantación, en tongadas pequeñas, con una máquina mezcladora.

Cuando se trabaja in situ, con maquinaria convencional como retroexcavadora mixta o miniexcavadora, se trabajará siempre en motas planas y no en pilas. La mezcla de áridos y tierras implantará extendiendo la mezcla preparada en una sola capa cada vez, en tongadas de entre 20 -30 cm de espesor con una tolerancia de ± 3 cm, y regando la superficie finamente entre tanda y tanda, dando tiempo al hidrogel para humedecerse y evitando el arrastre y sedimentación excesiva de las fracciones medias y finas de suelo estructural.

Antes de implementar los sistemas de suelos estructurales hay que trabajar el fondo de la zanja para generar pendientes y favorecer el drenaje, especialmente en presencia de arcillas o estructuras enterradas.

Cuando el riego resulte en sedimentaciones perceptibles de las tierras de jardinería en la mezcla estructural, deberá aportar más tierra de jardinería y regar hasta llenar los vacío, sin compactarla indebidamente.

No se permite la ejecución de suelos estructurales en condiciones de lluvia o con las zanjas y hoyos saturadas de agua.

La ejecución de los sistemas con matriz de cielo • las estructurales se hará de acuerdo con las prescripciones del suministrador, previa verificación de sus criterios por parte de PiJBIM. En general, la ejecución de los sistemas de suelos estructurales se realizará siempre bajo la supervisión técnica de PiJBIM, que podrá pedir al promotor los análisis de tierras y las pruebas que considere pertinente.

7.7.5.1. PROCESO DE MEZCLA

Se vital determinar las cantidades necesarias de material para elaborar el suelo estructural durante la mezcla de los volúmenes adecuados para los equipos de trabajo. Para obtener tandas consistentes, PiJBIM no permitirá la ejecución de los suelos con mediciones parciales de materiales o con suministradores diferentes, cuando estas prácticas no permitan la mezcla homogénea y consistente de los sistemas. La mezcla se puede realizar en seco o en húmedo, y la segunda opción es preferible cuando se trabaje con hardware específico para mezclar o en planta. Es esencial obtener una mezcla consistente y en tongadas similares. La mezcla se debe hacer con los materiales relativamente secos, pero mojándolos mientras se mezcla, en cantidades pequeñas y controladas. La cantidad de agua a aportado dependerá del contenido de humedad de los materiales, especialmente de las fracciones medias e inferiores, y se ha de aportar el agua gradualmente para obtener tandas consistentes. Cuando se trabaje con mezclas en seco, se utilizará el mismo procedimiento, pero regando gradualmente las tandas, que deberán tener un espesor máximo de 30 cm. A medida que se extienden estas tandas secas, hay que alternar riego y aportación de tierra de jardinería para llenar los vacíos que se generen, sin saturar la mezcla. Si se aporta un exceso de agua en la mezcla se puede producir un efecto de separación de finos y de sedimentación o lavado, en este caso PiJBIM podrá desestimar toda la mezcla de suelo estructural.

Para mezclar los sistemas de suelos estructurales hay que:

1) Calcular la cantidad a mezclar para obtener como mínimo una tanda entera.

2) Iniciar el proceso con el 50% del material de la fracción sólida superior.

3) Añadir toda la tierra de jardinería, o fracción sólida media e inferior, materia orgánica y otros.

4) Añadir hidrogel o el estabilizador a razón de 0,8 Kg / m3 de tierra vegetal y mezclar.

5) Aportar el resto del material de la fracción sólida superior de árido.

6) Mezclar los materiales, preferiblemente con máquina especial de mezclar áridos.

7) Añadir lentamente agua a la mezcla para obtener una tanda consistente y homogénea.

8) No hacer acopio de los materiales y protegerlos de la absorción de agua y de la lluvia.

9) Si hay que hacer acopio momentáneo antes de extender y compactar, se hará en motas planas, sobre geotextil.

7.7.5.2. PROCESO DE TENDIDO Y COMPACTACION

El grado de compactación será equivalente como mínimo al 95% del Proctor modificado, determinar mediante ensayo de placa de carga DIN 18196, o prueba similar determinada según las características del pavimento.

PiJBIM podrá verificar el material entregado y las proporciones de la mezcla y el cumplimiento de los requisitos materiales de estas especificaciones. En caso de que el material suministrado sea diferente del material especificado, o que no supere el control de calidad establecido por PiJBIM, podrá negarse a recepcionar el sistema en su totalidad.

Los sistemas de celdas se colocarán de acuerdo con las instrucciones del fabricante, que deberá dar las garantías pertinentes para el producto instalado. El promotor será responsable de dar las garantías de instalación de acuerdo con el suministrador.

Durante de instalación de los sistemas es necesario:

1) Realizar el procedimiento bajo la supervisión de la DF.

2) Inspeccionar el terreno para comprobar su adecuación y limpieza antes de proceder a la implementación el suelo estructural.

3) Verificar si los servicios y conducciones existentes están dañadas, si se ha de sustituir o desviar necesario incluir partidas a tal efecto en el presupuesto de ejecución.

4) Proteger los servicios y conducciones que atraviesan el suelo estructural con un prisma de hormigón o sistema de pasa tubos rígido y resistente al proceso de compactación de este.

5) proteger con un pasa tubos o prisma rígido las conducciones de riego que atraviesan el suelo estructural de acuerdo con las especificaciones de PiJBIM.

6) Retirar todos los, residuos y materiales extraños de las zonas destinadas a contener suelo estructural.

7) Comprobar que el terreno esté seco y que el paso de la maquinaria dañe la estructura del suelo.

8) No permitir la aportación de agua de forma ni prevista antes de la compactación del suelo estructural.

9) Formar una mezcla uniforme con el material y ejecutar en capas de espesor uniforme y paralelas a la explanada, sin producir daños a las estructuras existentes.

10) Colocar los sistemas anti-raíces o de confinamiento lateral en su caso, llenando su trasero y asegurando que actúen como encofrado perdido del sistema.

11) Instalar suelo estructural en tongadas de 20 a 30m de espesor que ocupen toda la superficie del hoyo o zanja.

12) Compactar cada serie inmediatamente después de extenderlos hasta obtener la compactación deseada.

13) Levantar y nivelar la fracción sólida superior o celdas estructurales uniformemente, sin exceso de fracciones sólidas medias e inferiores que sobresalgan.

14) Rellenar el hoyo o zanja de plantación con la mezcla sin dejar irregularidades.

15) Determinar compactación mediante ensayo de placa de carga DIN 18196.

16) Cubrir inmediatamente con la capa de filtro o sellante.

17) Proteger perimetralmente la zanja u hoyo para impedir la entrada incontrolada de agua de lluvia en caso de precipitación o emisión accidental

18) Proteger temporalmente con un material no impermeable, tipo geotextil.

7.7.5.3. CONDICIONES DEL PROCESO DE EJECUCION

 Las tareas relacionadas con la mezcla de suelos estructurales se deben realizar sobre una superficie limpia, preferiblemente sobre una superficie pavimentada, o separada de las tierras existentes por una lámina separadora.

Cuando que la pendiente de la calle sea superior al 5% será necesario proteger con medios suplementarios el sistema de suelo estructural en ejecución de los episodios de lluvia fuerte a fin de evitar que pueda ser erosionado.

El material utilizado ya estar libre de patógenos, malas hierbas y contaminantes que puedan afectar negativamente al desarrollo de las plantas.

La tolerancia de ejecución se establece en un nivel: ± 30 mm, replanteo: ± 20 mm, y planeidad: ± 10 mm / 3 m

Dado que el objetivo final de los suelos estructurales es la mejora de la plantación del arbolado, la dirección técnica de las obras y trabajos de implementación de suelos estructurales estarán a cargo de un perfil cualificado en técnicas de jardinería y riego (tipo ingeniero técnico agrícola o superior) que certificará la adecuación y buena ejecución de los sistemas de forma solidaria con la dirección facultativa.

La dirección facultativa debe verificar y registrar gráficamente el cumplimiento de las prescripciones para cada una de las operaciones que configuran la unidad de obra antes de ejecutar tareas subsecuentes.

7.8. MOVIMIENTO DE TIERRAS

En general, para llevar a cabo las tareas de movimiento de tierras, hay que tener en cuenta lo siguiente:

 1) Hay que marcar un itinerario de entrada y salida de la obra señalizado, y vigilar el movimiento de vehículos, especialmente en el punto de acceso.

 2) Los trabajos de movimiento de tierra dispondrán de una zona de limpieza de ruedas y vehículos en el acceso de la obra.

 3) Los hitos de acotación deben ser de madera, marcadas con color para poderlas identificar con facilidad. No se permite utilizar rea metálica.

4) La relación entre las dimensiones del movimiento de tierras y el hardware utilizado debe ser proporcional, a fin de no retrasar el proceso de ejecución.

5) Cuando la excavación se deba realizar en presencia de árboles, especialmente los protegidos y/ catalogados, se deberá adaptar las dimensiones del hardware a su presencia, para evitar afectaciones.

 6) Se debe evitar trabajar con el suelo mojado para no dañar su estructura. El movimiento de tierras producido por excavaciones con fines diversos, que tienen como resultado el rebaje del terreno, ya sean del mismo lugar o portadas en préstamo, tal como limpieza y desbroce del terreno, excavación para caja de pavimento, y excavación para rebaje se podrá utilizar como relleno para formar la base de las zonas a vegetar siempre que cumplan las prescripciones indicadas por PiJBIM. Se entiende como base de zonas de plantación el suelo mediante el que se modifica la topografía original para alcanzar el perfil del proyecto en las zonas donde se dispondrá la tierra de jardinería para la siembra o plantación de vegetación. Esta base se ejecutará de forma que las aportaciones de tierras de jardinería conformen los niveles acabados del terreno y deberá tener en cuenta la profundidad mínima necesaria para cada tipo de plantación. La ejecución de la unidad de obra incluye las operaciones como la preparación de la zona de trabajo, la situación de los puntos topográficos, la aportación del material de relleno, que puede incluir gravas, zahorras, o granulados reciclados según detalles, la ejecución del relleno y la humectación o desecación de las tierras si fuera necesario, así como el compactado estrictamente necesario de las tierras. Para las zonas de plantación, la ejecución de los trabajos de movimiento de tierras debe incluir: a) Pase de subsolador para descompactar el terreno y desterrossar-hasta la profundidad necesaria. b) Replanteo y perfilado para alcanzar la cota antes mencionada para la posterior aportación de tierras preparadas. c) Aportación de las tierras preparadas hasta la cota rasante, en su caso. Cuando la densidad aparente del suelo supere el umbral de 2 g cm2.

El conjunto de operaciones necesarias para conseguir un acabado geométrico del elemento, realizadas con medios mecánicos no debería compactar bases de las tierras más del estrictamente necesario para asegurar su estabilidad, que se considera que debe ser no más 95% del Proctor modificado.

La superficie no debe tener material migajas o flojo y las grietas y los agujeros deben quedar rellenos, y la calidad del terreno posterior al repaso requiere la aprobación explícita de la DF.

Los taludes deben tener la pendiente, la forma y el aspecto especificados previstos en el proyecto, con las

indicaciones específicas que, en su caso, determine la DF con la aprobación de PiJBIM. Los cambios de pendiente y el acuerdo con el terreno deben quedar redondeados y suavizados por lo que no originen discontinuidades visibles.

Hay que replantear las metas a una distancia suficiente entre ellas para que el error de perfilado no supere los ± 15 mm por cada 3 metros. La tolerancia máxima una vez acabado de perfilar la base de las zonas de

plantación respecto al previsto no debe superar nunca los 3 cm, y el terreno debe quedar correctamente modelado asumiendo una pequeña subsidencia general. En caso de restauración de taludes, puede ser necesario introducir sistemas de retención de los terreno compatibles con la plantación, siempre según el criterio de PiJBIM.

Las tolerancias de ejecución establezcan en los siguientes parámetros: y. nivel: ± 30 mm,

II. replanteo: ± 20 mm,

III. planeidad: ± 10 mm / 3 m

IV. Variación en el ángulo del talud: ± 2 °

En caso de excavación de terrenos naturales o de cultivo, hay que respetar al máximo la configuración de los perfiles existentes, ya que la capa superficial de 20-30 cm de profundidad es generalmente de suelo vegetal fértil, y se puede recuperar cuando la calidad del suelo obtenido se considere sea aceptable para su uso como tierra de jardinería. Cuando no se pueda proteger la cubierta de suelo vegetal, se debe separar el suelo vegetal y se almacenará en pilas no superiores a 1,25 m de altura. Se ha de asegurar una buena aireación y proteger para evitar allí la erosión y el crecimiento de plantas adventicias. Si las tierras de rebaje presentan unas características similares a las del suelo vegetal existente, y este es aprovechable para el uso como tierra de jardinería, las primeras podrán subsanarse in-situ para acercar su composición a la especificación prescrita por PiJBIM . Si el suelo existente no cumple las características de la tierra de rebaje indicada para PiJBIM este PTEV, hay que sustituirlo por tierras adecuadas para el uso como tierra de jardinería. Cuando las tierras que hayan de formar la base de las zonas de plantación sean de aportación, será necesario conocer su origen y composición, mediante análisis los análisis, certificados y albaranes correspondientes. Las tierras de aportación para formar la capa de suelo base no deben contener agentes contaminantes, restos de obra ni elementos extraños. Cuando sean tierras de aportación procedentes de perfiles profundos, se podrán utilizar como tierras de base si previamente se exponen a un proceso de acopio y meteorización mediante exposición a los elementos que incluya el volteo regular durante un período de tiempo no inferior a 3 meses, de acuerdo con las instrucciones de PiJBIM. Si en el proceso de excavación aparecieran suelos contaminados o residuos de obra será de obligado cumplimiento proceder a operar lo que contempla la ley y normativa al efecto, y retirar la totalidad de los residuos al vertedero, y sustituir  el volum en con tierras adecuadas, siempre bajo la supervisión de la dirección facultativa. En caso de que en el proceso de excavación se encuentren aguas freáticas, hay que hacer las consideraciones oportunas, siguiendo los criterios de sostenibilidad, para reconducirlas o almacenarlas para su posterior utilización.

CONTINUA EN LA TERCERA ENTREGA