Acers en otoño                                                                                                                                            Arboles en California

Siempre nos ha llamado la atención la falta de coloración de los árboles a la llegada del otoño, sobre todo en aquellas especies que el colorido otoñal es una de sus principales características.

Acer, Cercis, Fresnos, Ginkgos, Liquidambar, gleditsias, Granados, Kakis, chopos etc.….

¿Por qué las hojas de los árboles cambian de color?

¿De dónde proviene el color de las hojas?

¿Cómo cambian de color las hojas?

¿Acaso las hojas cambian de color por el clima

¿Por qué las hojas se caen de los árboles?

. Para alimentar a las brillantes y verdes hojas que hacen sombra, los árboles usan la luz solar para convertir el agua y el dióxido de carbono en azúcar. Esto se denomina fotosíntesis.

En otoño los laboriosos árboles, deben tomarse un descanso de todo ese proceso de fotosíntesis.

Cuando las hojas cambien de color, de verde a amarillo, anaranjado brillante o rojo, sabremos que los árboles están comenzando su larga siesta invernal.

El color de las hojas proviene de los pigmentos. Los pigmentos son sustancias naturales producidas por las células de la hoja. Los tres pigmentos que le dan color a las hojas son:

clorofila (verde)

carotenoide (amarillo, anaranjado y marrón)

antocianina (rojo)

La clorofila es el más importante de los tres. Si las hojas no tuvieran clorofila, los árboles no podrían usar la luz solar para producir el alimento que necesitan.

El carotenoide crea los amarillos y los anaranjados brillantes en las frutas y vegetales que solemos comer.

El maíz, las zanahorias y las bananas son solo algunas de las diversas plantas coloreadas gracias al carotenoide.

La antocianina agrega el color rojo a las plantas, tales como los arándanos, las manzanas rojas, las cerezas y las fresas, entre otros.

Taxodium distichum                                                                                                                                     Ginkgo biloba en Japón

Durante la temporada de crecimiento, la clorofila y el carotenoide están presentes en las células de las hojas en todo momento.

Pero la clorofila cubre el carotenoide, por eso las hojas en verano son verdes, y no amarillas ni anaranjadas.

La mayor parte de la antocianina se produce únicamente en otoño, y solo bajo ciertas condiciones.

No todos los árboles pueden producir antocianinas.

A medida que la Tierra hace su recorrido de 365 días alrededor del sol, algunas regiones del planeta tienen menos horas de luz solar durante ciertos períodos del año.

En aquellas regiones, los días son más cortos y las noches son más largas. La temperatura disminuye lentamente.

Llega el otoño y, luego, el invierno.

Los árboles reaccionan a la disminución de luz solar y producen cada vez menos clorofila.

Con el paso del tiempo, el árbol deja de producir clorofila. Cuando esto sucede, el carotenoide ya presenté en las hojas finalmente es evidente.

Las hojas se tiñen de un brillante arco iris de amarillos intensos, anaranjados centelleantes y marrones cálidos. ¿Y qué hay de las hojas rojas?

Tal vez hayas notado que algunos años, los colores rojos del otoño parecen más brillantes y espectaculares que otros.

La temperatura y la nubosidad pueden marcar una gran diferencia en la gama de rojos de un árbol de un año a otro.

Si hay varios días de otoño cálidos y soleados, en que las noches son frescas, pero no heladas, será un buen año para la gama de los rojos.

 

Otoño en Varsovia

Durante el día, las hojas pueden producir grandes cantidades de azúcar, pero las temperaturas frías nocturnas no permiten que la savia azucarada fluya por las nervaduras de las hojas hacia las ramas y el tronco.

¡Entonces viene la antocianina al rescate! Los investigadores han descubierto que la antocianina se genera como mecanismo de protección.

Le permite a la planta recuperar los nutrientes de las hojas antes de que estas se caigan. Esto ayuda a garantizar que el árbol esté preparado para la próxima temporada de crecimiento.

Las antocianinas pintan las hojas con luminosas y brillantes tonalidades de rojo, violeta y rojo carmesí.

El amarillo, el dorado y el anaranjado creados por el carotenoide presentan pocas variaciones de un año a otro.

Esto se debe a que el carotenoide está siempre presente en las hojas y la cantidad no varía según el clima.

La cantidad de lluvia que cae anualmente también afecta el color de las hojas en otoño.

Una sequía intensa podría retrasar unas semanas la llegada de los colores de otoño.

Un período cálido y húmedo durante el otoño podría disminuir la intensidad o el brillo de los colores de otoño.

Una helada intensa, por otra parte, podría matar todas las hojas, con lo cual se pondrían marrones y se caerían antes de tiempo.

Los mejores colores de otoño llegan cuando ha habido:

una primavera cálida y húmeda;

un verano que no ha sido demasiado caluroso ni seco; y

un otoño con varios días cálidos y soleados, con noches frescas.

Populus nigra var.pyramidalis                                                                                                             Arboretum Westonbirt .-Inglaterra

Las raíces, las ramas y las ramitas de un árbol pueden soportar temperaturas heladas, pero la mayoría de las hojas no son tan fuertes. En un árbol de hojas anchas, como un arce o un abedul, las finas y tiernas hojas, compuestas por células llenas de savia acuosa, se congelan durante el invierno si hace mucho frio.

Todos los tejidos de una planta que no soportan las bajas temperaturas de invierno deben cerrarse y cubrirse para que el árbol sobreviva.

A medida que la cantidad de luz solar disminuye en otoño, las nervaduras que transportan la savia dentro y fuera de la hoja se cierran gradualmente. En la base del tallo de la hoja se forma una capa de células llamada capa de separación.

Cuando esta capa está completa, la hoja se separa del tejido que anteriormente la conectaba a la rama y se cae. Las hojas del olmo son la excepción. La capa de separación nunca separa por completo las hojas muertas del olmo, por lo que no se caen durante el invierno.

A los árboles de hoja perenne, como los pinos, piceas, cedros y abetos, no se les caen las hojas ni el follaje durante el invierno. Su follaje está recubierto por una cera espesa y los líquidos dentro de las células contienen sustancias resistentes al congelamiento. Las hojas perennes pueden vivir por muchos años antes de caerse y ser reemplazadas por otras.

En el suelo, la descomposición de las hojas está a cargo de bacterias, hongos, lombrices de tierra y otros organismos. Este proceso de descomposición reabastece el suelo con nutrientes y las antiguas hojas pasan a formar parte de la capa de humus esponjoso del suelo del bosque que absorbe y retiene el agua de lluvia.

En la naturaleza, ¡nada se desperdicia!