Huelva.-Jardines del Muelle

 

Los parques son generalmente un recurso infrautilizado en la comunidad con un gran potencial para mejorar los niveles de actividad física. Si los parques son para atraer a más visitantes a través de un amplio sector de la población y facilitar el aumento de la actividad física, se necesita investigación para comprender mejor las características de los visitantes del parque y cómo los visitantes pasan su tiempo en los parques. La actividad de registro y evaluación en un estudio.

Los parques ofrecen grandes oportunidades para las personas de todas las edades a participar en actividades físicas; Sin embargo, se demostró que una gran proporción de los visitantes del parque observados se dedicaban a actividades sedentarias. Se necesita más investigación sobre de cómo el diseño del parque, instalaciones y programación pueden optimizar las visitas parque y la actividad física basada en parque.

Si los espacios públicos tienen áreas verdes, no solo están beneficiando a los ciudadanos, sino que también están aportando al ecosistema local y con ello se están mitigando los impactos ambientales, aumentando la capacidad de recuperación urbana y acortando la distancia entre las personas y la vegetación dentro del entorno urbano.

Los jardines, los parques, las zonas verdes o el arbolado son elementos clave para mantener una buena calidad de vida en las ciudades y favorecer el bienestar de las personas. El contacto con los enclaves naturales en la ciudad nos permite reflexionar, sentirnos libres, relajarnos o reducir el estrés. Por eso, la Organización Mundial de la Salud considera que los espacios verdes urbanos son imprescindibles por los beneficios que aportan en el bienestar físico y emocional.

Tenemos que tener en cuenta que la cifra de 15 m2 era una visión conservadora de 1965 (hoy Madrid cuenta con 20m2), y que en la actualidad existen más valores con los que completar ese cálculo: m2 útiles por habitante, número de árboles por habitante, masa foliar que produce sombra, porcentaje de especies autóctonas etc.…

En el ranking, el vencedor es Vitoria (39,2 m2 por habitante); y ocupan lugares destacados Girona (24,3 m2) y San Sebastián (22,5m2). Madrid cumple de sobra (17 m2) pero no Barcelona (7 m2), pese a los avances de los últimos años, si se le añade el Parc de Collserola (17 m2), Sevilla puede alcanzar los (18 m2) en toda la ciudad.

Los espacios verdes regulan la temperatura y la humedad. Producen oxígeno y filtran la radiación: además, absorben los contaminantes y amortiguan los ruidos. También son el lugar de paseo, el relax o el ocio. Pero más allá de su valor intrínseco (su buena organización, su calidad o el grado de protección), muchas veces es su dimensión simbólica la que los convierte en lugares apreciados

Los adolescentes son el colectivo más excluido de la sociedad, sin espacios propios; y el jardín puede ser un espacio clave para mejorar la cohesión social”,

La necesidad de que las administraciones sean transparentes y expliquen los pros y contras de cada opción en la jardinería ornamental, la investigación (cruces de variedades para tener plantas más productivas y flores más vistosas y más sanas) o la vigilancia para evitar la expansión de las plantas invasoras son algunas asignaturas pendientes para el futuro. Y todo ello enmarcado en un proceso de naturalización.

“Cuanta más diversidad de especies espontáneas o silvestres tenga un sistema urbano, mayor será su valor”,

Se prefiere una jardinería con especies locales, “no por localismo, sino porque son especies más duraderas”. Y destaca que es necesario estudiar bien los árboles más adecuados en cada caso. “Estamos estudiando los ciclos de vida de cada árbol, para saber la cantidad de carbono que fija, el polvo que retiene, el oxígeno que produce o la cantidad de agua que necesita. Y en función de todos estos datos, sabremos cuál es la especie más conveniente”,

Sevilla.-Jardines de Catalina de Ribera                                                                                              Bilbao.-Jardines Albia

? QUE DICE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. ¿

Las áreas verdes urbanas cumplen un rol importante en la calidad de vida de la población y dentro de la ecología urbana. Por ello constituye una preocupación a nivel mundial y existe un estándar mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

En las últimas décadas, las ciudades han visto un cambio en la mentalidad de sus habitantes. Los objetivos como tener una casa en propiedad ahora caen por debajo de otros, como disponer de zonas verdes por las que pasear.

Este cambio de valores corre en paralelo con una creciente conciencia ecológica y preocupación por el medio ambiente, y fuerza a los ayuntamientos a adaptar la ciudad al interés de sus ciudadanos. Desplegar más metros cuadrados de parques, jardines y superficie arbolada hasta llegar a los…

Un momento. ¿Cuántos metros cuadrados de zonas verdes se necesitan por habitante?

Según Carlos Priego, investigador del CSIC, «la mera presencia de espacios verdes urbanos en las ciudades constituye uno de los aspectos empleados hoy en día para medir el grado de calidad de vida de los ciudadanos».

Solo se concibe una futura ciudad inteligente con zonas verdes que primen sobre la arquitectura urbana. Estas son demandadas por una ciudadanía inteligente en continua formación y segura de que quiere un entorno que protege y preserva los recursos naturales, reduciendo la polución. Ya hay proyectos que nos han demostrado que los ciudadanos quieren un futuro verde, como en Toronto.

Nueva York.-Jardines sobre cubierta.-Rockefeller Center

Desde 2012, todos los edificios nuevos de Toronto, así como los ya construidos de más de 2.000 m2 de área deben cubrir entre un 20 y un 60% de su azotea con un jardín. Es una de las ciudades del mundo que más esfuerzo hace en este sentido. Pero las zonas verdes no solo surgen como jardines horizontales en azoteas.

Lo verde está de moda, y nadie quiere hacer más gris las ciudades. Sin embargo, muchas veces podemos perder el foco de por qué queremos que nuestras urbes tengan más zonas arboladas. Como única contrapartida, se puede decir que crear estas áreas supone un esfuerzo monetario e institucional importante. Sin embargo, sus beneficios compensan con mucho cualquier posible inversión inicial.

La vegetación ayuda a regular la temperatura y es la alternativa perfecta a la refrigeración forzada (que a la larga es contraproducente). Las plantas absorben calor y sudan agua cuando tratan de enfriar su superficie. Esta agua se evapora, hidrata la atmósfera y reduce la temperatura, eliminando el efecto isla de calor que se sufre en muchas ciudades.

La vegetación limpia la atmósfera de partículas en suspensión, que quedan atrapadas en su química interna cuando las plantas procesan recursos para crecer. Una superficie verde puede retener toneladas de dióxido de carbono, metano, gases pesados y otros contaminantes perjudiciales para nuestra salud. En este proceso, retienen contaminantes atmosféricos como el carbono, nitrógeno o incluso plomo y expulsan agua y oxígeno gaseoso.

Un contaminante extra que poseen en abundancia las ciudades es el ruido, y no suele considerarse la vegetación como un paliativo. Pero lo cierto es que un alto nivel de vegetación elimina gran parte del ruido de las ciudades debido a sus propiedades físicas: a la flexibilidad de su constitución y al hecho de estar ancladas al suelo. Las plantas son buenas absorbiendo vibraciones y actuando como un colchón ante un ambiente de ciudad estresante.

Además, resulta obvio el efecto positivo en nuestro estado de ánimo cuando observamos o paseamos en las inmediaciones de un jardín o zona arbolada. Siempre es agradable disponer de vegetación a nuestro alrededor. Cuantos más metros cuadrados de verde, mejor, ¿no?

¿Qué es una isla urbana de calor?

Isla de calor urbana es el nombre que se usa para describir el calor característico tanto de la atmósfera como de las superficies en las ciudades (o áreas urbanas) comparadas con sus entornos no urbanizados. La isla de calor es un ejemplo de modificación climática no intencional cuando la urbanización le cambia las características a la superficie y a la atmósfera de la tierra.

Tanto el aire como la superficie de la ciudad pueden estar más calientes.

A medida que las ciudades añaden calles, edificaciones, industria y gente, se crean islas de calor en las zonas urbanas.

Algunas consecuencias de esto incluyen:

  • malestar humano y a veces riesgos para la salud humana
  • aumento en el uso de energía, lo cual lleva a que se liberen más gases de invernadero
  • polución del aire y aumento de los niveles de ozono urbano
  • costos más altos debido a un mayor uso de agua y energía

Soluciones biológicas para aliviar las islas urbanas de calor.

La comprensión de los mecanismos físicos subyacentes a la formación de las islas de calor provee la base para el desarrollo de controles que pueden promover o aliviar las islas de calor, pero en algunos casos la aplicación de esos controles es difícil. Por ejemplo, el cambio extenso en la geometría de la superficie urbana a través del espaciamiento de las edificaciones, generalmente no es factible. Sin embargo, otras estrategias son posibles -por ejemplo, usar tejados y pavimentos blancos o de otro color claro.

Girona.-Camprodon.-Passeig Maristany

Otra solución de tipo biológico es usar vegetación para reducir el calor urbano. La vegetación provee importantes efectos de sombra al igual que enfriamiento a través de la evaporación. Algunos ejemplos incluyen:

Sembrar árboles alrededor de edificaciones individuales para sombrear las superficies urbanas y así reducir su temperatura, especialmente aquella de los tejados y de las paredes de los costados sur oriental y occidental. La reducción en la temperatura de la superficie también conduce a reducciones substanciales en el uso de energía para el aire acondicionado.

Los árboles también pueden ser usados para sombrear calles y aparcamientos, los cuales de otra manera se caldearían durante el día y almacenarían calor para luego liberarlo durante la noche. El sombreado de vehículos en los aparcamientos puede reducir la emisión de vapores de gasolina, lo cual contribuye a incrementar los niveles de ozono urbano.

Los “tejados verdes” utilizan vegetación viva en los tejados para reducir la acumulación de calor de las edificaciones.

Por ejemplo, para junio del 2004, la ciudad de Chicago tenía más de 80 tejados gubernamentales y privados, incluyendo el primer tejado gubernamental verde del país -el jardín del tejado del City Hall (el ayuntamiento). Un tejado verde es mucho más frio que un tejado tradicional puesto que una fracción significativa de la energía absorbida es usada para evaporar agua en vez de calentar el techo y el aire encima de éste.

La creación de espacios verdes tales como parques pueden ser usada para ayudar al enfriamiento y un “reverdecimiento” general de la ciudad puede llevar a una atmósfera urbana más fresca.

Estas estrategias pueden proporcionar beneficios de costos. El dueño de una edificación se beneficia con menores costos de consumo de energía. Los residentes en la dirección del viento más allá de la zona urbana se benefician con mejoras en la calidad del aire porque:

  • los contaminantes se depositan en los árboles
  • se reducen el gas de efecto invernadero y las emisiones contaminantes provenientes del uso del aire acondicionado
  • se disminuyen las emisiones de compuestos orgánicos volátiles que contribuyen al smog urbano
  • se reduce potencialmente la tasa de formación de ozono
  • Sevilla.-Jardines de Cristina                                                                                                 Sevilla.-Jardines de la Lonja.-Lagerstroemia indica en flor

¿Afectan el clima global las islas urbanas de calor?

Las islas urbanas de calor por sí mismas no son responsables del calentamiento global porque son fenómenos de pequeña escala y cubren tan solo una minúscula fracción de la superficie de la tierra. Sin embargo, hay algunas conexiones urbano-globales dignas de mencionar:

Las islas de calor en zonas urbanas son modelos para la investigación del cambio climático.

Aproximadamente la mitad de la población del mundo vive actualmente en ciudades, y se espera que esta cantidad aumente al 61% para el 2030.La alta tasa de urbanización, especialmente en los trópicos, implica que un futuro, un número de personas cada vez mayor se verá expuesto a los impactos que resultan de la isla de calor.

Las zonas urbanas han sido históricamente el lugar de algunas de las estaciones de observación más tempranas usadas para construir el récord global de temperatura de la superficie, utilizado para documentar cambios climáticos de larga escala. A lo largo del tiempo, los efectos de la urbanización, y en consecuencia las islas de calor en estas estaciones, pueden llevar a algo de “contaminación” del récord de temperatura.

La habilidad de eliminar totalmente estas influencias sigue siendo tema de debate puesto que los cambios pueden darse en forma independiente de la población, y las técnicas corrientes que se utilizan para eliminar los efectos urbanos pueden ser inadecuadas.

La mayoría de las emisiones de gas de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático global, provienen de zonas urbanas. Por consiguiente, estas emisiones contribuyen a las condiciones del tiempo a escala local y global, y también a la modificación del clima.

Una mayor urbanización aumentará las emisiones que se originan en las ciudades. La investigación de los impactos de mayor escala de las emisiones urbanas es considerada como una importante área futura de investigación.

Sevilla.-Pergolas contra el calor.-Russelia equisetifolia en flor

Las modificaciones climáticas que han ocurrido en las grandes ciudades en el último siglo muestran similitudes en términos de las tasas y magnitud esperadas con respecto a los cambios climáticos proyectados hacia el futuro. Por lo tanto, las ciudades pueden servir como modelo para evaluar los impactos del cambio climático, así como las estrategias de adaptación al mismo, tanto a escala local como global.

Estos factores subrayan la importancia de los climas urbanos no solo para el ambiente local sino también para el estado del medio ambiente en el planeta en su totalidad.

¿Qué son los indicadores?

La definición de un sistema común de indicadores urbanos de sostenibilidad permite comprender en el tiempo la evolución de los sistemas urbanos. El sentido de los indicadores es precisamente el de comprobar si nos acercamos a los niveles deseables previstos, o por el contrario nos alejamos de ellos.

El conjunto de indicadores se ha desarrollado de forma común entre las ciudades socias, y está estructurado en torno a 4 ejes principales: el territorio y la configuración de la ciudad, la movilidad y el transporte, la gestión de los recursos naturales y la cohesión social y económica.

Me voy a referir solo en aquellos de las zonas verdes y áreas de esparcimiento,logicamente hay otros como los de movilidad,energía,residuos etc…que tambien deben ser considerados en el contexto de la ciudad.

INDICADOR. -Superficie de zonas verdes por habitante

Este indicador mide la extensión de las zonas verdes y las áreas de esparcimiento existentes y la relación con el número de habitantes. Esta relación se obtiene a través de la proporción de los metros cuadrados de zonas verdes existente por habitante.

Las zonas verdes juegan un rol fundamental en el medioambiente urbano. Mejoran la calidad de vida de los habitantes, en especial la calidad del aire.

Además de ser lugares donde las personas pueden disfrutar del tiempo libre, la presencia suficiente de plazas, jardines y parques ayuda a construir una ciudad bien balanceada donde los espacios naturales mitigan los efectos de la edificación excesiva y de la contaminación.

Para medir el indicador necesitamos:

– Número de zonas verdes y áreas de esparcimiento

– Censo de población (número de habitantes)

– Límites del área urbana

Tomando como base la cartografía municipal, y con la ayuda de orto fotografías o documentos de planificación urbana, la delimitación de las zonas verdes útiles y áreas de esparcimiento pueden ser editadas en el GIS.

El número de habitantes se obtiene como la suma de los registros existentes en el censo de población.

Los límites del área urbana consolidada se pueden obtener con la ayuda de las capas gráficas y los documentos de planificación urbana existentes (el área urbana consolidada más las nuevas zonas que han sido ya desarrolladas o ejecutadas), junto con la comparación con orto fotografías o imágenes aéreas.

Cálculos. – Zonas verdes por habitante = Metros cuadrados de zonas verdes y áreas de esparcimiento / número de habitantes.

Densidad de zonas verdes = Metros cuadrados de zonas verdes y áreas de esparcimiento / metros cuadrados de área urbana.

Unidad de medida. -Metros cuadrados por habitante. Porcentaje de zonas verdes.

Sevilla.Parte del -Parque de San Jeronimo y Parque del Alamillo                                 Sevilla.-   Jardines del Guadalquivir

Observaciones

Para la definición de las zonas verdes y áreas de esparcimiento útiles, se deberán seguir los siguientes criterios:

Parques y jardines históricos

Grupo I.-Zonas verdes extensas de naturaleza silvestre, forestal rural o agrícola, en el entorno inmediato o integrados en el espacio urbano.

  • Espacios naturales protegidos. -Parque natural
  • Espacios de sentido agrícola. -Huertos urbanos

Grupo II.-Zonas verdes extensas de utilidad decorativa o recreativa como espacio común o privado con predominio de flora ornamental. (hectométricos o métricos)

  • Parque histórico
  • Parque central
  • Parque metropolitano
  • Jardines públicos o privados
  • Jardin histórico
  • Plaza ajardinada o arbolada
  • Jardin de entorno de edificios
  • Jardin de barrio

Grupo III.-Espacios ajardinados extensos correspondientes a zonas dotacionales complementarias de servicios o explotación.

  • Jardines botánicos
  • Jardines zoológicos
  • Espacios libres de centros educativos
  • Parque infantiles y zonas de juegos
  • Polideportivos y centros deportivos con jardín
  • Jardines de hospitales o residencias de ancianos
  • Cementerios ajardinados

Grupo IV.-Espacios lineales de naturaleza viaria en general con arbolado como principal elemento jardinistico incluyendo ejes ajardinados con posibilidad de otros usos no estrictamente de movilidad.

  • Alamedas, bulevares avenidas, paseos y salones
  • Paseos fluviales o marinos
  • Calles y plazuelas peatonales arboladas
  • Arbolado viario
  • Medianas, glorietas, arcenes y rotondas

Grupo V.-Otros elementos puntuales de naturaleza paisajística (efímeros en el tiempo o sin ocupar espacio propio).

  • Jardinería instantánea
  • Cubiertas verdes (naturacion)
  • Jardines verticales
  • Sevilla.-Jardines sobre cubierta en primavera.- Centro de Trabajo de Lipasam

Rango deseable

Según recomendaciones de la OMS, las ciudades deben disponer, como mínimo, de entre 10 y 15 metros cuadrados de área verde por habitante, distribuidos equitativamente en relación a la densidad de población. Es aconsejable que esta relación alcance valores entre 15 y 20 metros cuadrados de zona verde útil.

Los beneficios producidos en una ciudad gracias a una presencia significativa de espacios verdes son innumerables. Además de los beneficios en relación al bienestar físico, como elementos mitigadores de contaminación y sumideros de C02, la existencia de espacios verdes da estructura a la ciudad, y amortiguan el impacto producido por niveles excesivamente altos de densidad y edificación, de ahí su gran importancia como elementos clave en la prevención de riesgos naturales y mitigación de los efectos producidos por el cambio climático.

Podríamos establecer, por tanto, de acuerdo a las directrices marcadas por la OMS el nivel mínimo deseable para este indicador igual a 10 metros cuadrados de zona verde por habitante para el conjunto de ciudades mediterráneas

No obstante, es conveniente señalar la importancia de la proximidad y accesibilidad, ya que esta característica es incluso más importante que la cantidad total de superficie verde. En el caso de las ciudades españolas, la actual Ley del Suelo (año 2008) no expresa un mínimo exigible de metros cuadrados de zona verde.

INDICADOR. -Proximidad a zonas verdes y áreas de esparcimiento

Este indicador mide el porcentaje de población que vive cerca de al menos una zona verde o área de esparcimiento.

La existencia de zonas verdes y áreas de esparcimiento en grandes ciudades no es suficiente, su localización también es importante. Los beneficios que las zonas verdes producen son menos relevantes en el caso de que la mayoría se encuentren localizadas en las afueras o en la parte periurbana de las ciudades.

Es necesario, por tanto, que los espacios naturales se encuentren integrados en el área urbana consolidada, cerca de la gente, de tal forma que la población pueda acceder a ellos fácilmente.

Requerimientos

– Número de zonas verdes y áreas de esparcimiento

– Censo de población georreferenciado (censo de población y callejero municipal georreferenciado)

Metodología. -Tomando como base la cartografía municipal, y con la ayuda de orto fotografías y documentos de planificación urbana, la delimitación de las zonas verdes útiles y áreas de esparcimiento pueden ser editadas en el GIS.

El censo de población georreferenciado se obtiene a través de un proceso de unión entre los registros correspondientes a los habitantes que los relacione con su dirección en el callejero municipal georreferenciado. El resultado será una capa de entidades puntuales donde cada punto representa la residencia de una persona. Por lo tanto, habrá tantos puntos como habitantes existan.

Zonas verdes próximas a viviendas

Una vez que ambas capas, polígonos de zonas verdes y áreas de esparcimiento y población georreferenciada se encuentren incluidas en el GIS, crear ámbitos de proximidad de las entidades que representan las zonas verdes y las áreas de esparcimiento con la ayuda del geoproceso buffer existente en el GIS.

Finalmente, la población que vive cerca de las zonas verdes es aquellos que se encuentran contenidos en la capa de buffer, que pueden ser obtenidos a través de una selección espacial.

Cálculo. – Proximidad a zonas verdes = (Habitantes que viven cerca de una zona verde / número total de habitantes) • 100

  • Unidad de medida
  • Porcentaje de población
  • Imágenes de ejemplo

Observaciones

Para la definición de buffers o ámbitos de proximidad, se debe seguir el siguiente criterio:

Entre 1000 y 5000 m2 de superficie: 300 metros de distancia.

Entre 5000 y 10000 m2 de superficie: 500 metros de distancia.

Más de 1 hectárea de superficie: 900 metros de distancia.

  • Rango deseable
  • Claramente relacionado con los valores óptimos definidos para el indicador anterior, la presencia de grandes extensiones de zonas verdes no es suficiente, en caso de que estén situados en áreas alejadas a las concentraciones de población. Este es el caso, por ejemplo, de algunos parques periurbanos, situados en las zonas límites del área urbana, que, si bien cumplen una clara función beneficiosa para el medioambiente, no dan configuración y estructura a las ciudades ni servicio a los ciudadanos como áreas de estancia o interrelación.
  • Es necesario, por tanto, garantizar un porcentaje mínimo de proximidad a las zonas verdes, para lo cual se ha definido una clasificación en función de la extensión de las zonas verdes existentes.

CONCLUSIONES.- Los planificadores urbanos, gerentes y formuladores de políticas enfrentan demandas conflictivas para promover ciudades más compactas y con mayor densidad de población con el fin de crear una masa crítica para apoyar y justificar la provisión de servicios públicos y privados, y, por otro lado, para proporcionar espacio verde y para mejorar los servicios de los ecosistemas urbanos.

. La forma construida puede crear entornos difíciles, con flujos de aire pobres o turbulentos, efectos de isla de calor y un aumento en la escorrentía de aguas superficiales. El aumento de la densificación de las ciudades también puede resultar en la eliminación o degradación de los espacios verdes existentes en formas que serán difíciles de revertir. La pérdida y la degradación del espacio verde urbano pueden contribuir a la carga de morbilidad que exacerba los efectos de otros factores adversos en el entorno urbano, como las desigualdades, la contaminación del aire, el ruido, el estrés crónico y la actividad física insuficiente. La reducción de los riesgos para la salud y la promoción de los beneficios para la salud de la vida urbana requieren interacciones y colaboraciones más fuertes entre los planificadores urbanos y los trabajadores de la salud pública. El trabajo informado de arquitectos paisajistas, planificadores y diseñadores urbanos es importante para aportar experiencia profesional para garantizar que los beneficios de salud y los beneficios ambientales y económicos de los espacios verdes se maximicen y las oportunidades futuras de desarrollo urbano no pierdan oportunidades futuras. La evidencia muestra que el espacio verde urbano tiene beneficios para la salud, en particular para las comunidades económicamente desfavorecidas, los niños, las mujeres embarazadas y las personas mayores. Por lo tanto, es esencial que todas las poblaciones tengan acceso adecuado a espacios verdes, con especial prioridad en la provisión de comunidades desfavorecidas. Si bien los detalles del diseño y la gestión del espacio verde urbano deben ser sensibles a las condiciones geográficas y culturales locales, la necesidad de espacio verde y su valor para la salud y el bienestar es universal. La importancia de los espacios verdes para la salud se reconoce en la Declaración de Parma (OMS 2010b) con el compromiso “… de proporcionar a cada niño para el año 2020 acceso a entornos y entornos de la vida cotidianos saludables y seguros en los que puedan caminar y andar en bicicleta hacia las guarderías y escuelas, y espacios verdes en los que jugar y realizar actividad física “.

Para poner en práctica estas visiones y hacer un entorno urbano verde un activo para todas las poblaciones, los responsables políticos deben basarse en medidas e indicadores objetivos y comparables que reflejen la provisión de espacios verdes urbanos en múltiples comunidades y países, y ayudar a identificar áreas donde intervenciones específicas son necesarios. La aplicación de indicadores armonizados para medir la provisión de espacios verdes también puede ayudar a evaluar los efectos de intervenciones de políticas específicas. Dichos indicadores estarán basados en la evidencia, serán definidos por unanimidad y serán universalmente aplicables en diversas poblaciones y condiciones ambientales. La implementación de dichos indicadores requiere el desarrollo de definiciones armonizadas, métodos de recopilación de datos y kits de herramientas analíticas, que sean adecuados para los especialistas locales en salud pública y las agencias municipales con experiencia limitada en el análisis de datos SIG.

 

 

 

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Este articulo resume la evidencia existente de los efectos de los espacios verdes urbanos en la salud para concluir que hay muchos beneficios de salud pública a través de diversas vías, como relajación psicológica y reducción del estrés, actividad física mejorada y mitigación de la exposición a la contaminación del aire, calor excesivo y ruido y otros factores dañinos en el entorno urbano. Estos numerosos beneficios superan con creces los posibles efectos perjudiciales de los espacios verdes, como la exposición al polen alergénico y las infecciones transmitidas por vectores de insectos. Además, la mayoría de los efectos perjudiciales están asociados con espacios verdes mal mantenidos; pueden reducirse o prevenirse mediante una planificación, organización y mantenimiento adecuados de las áreas urbanas verdes.

Las ciudades por los efectos del cambio climático requieren con urgencia de una estructura orgánica con espacios naturales verdes conectados para equilibrar el aumento de temperatura, atenuarla en época de lluvias y recuperar la relación simbiótica con el paisaje natural, que permita el flujo de la biodiversidad urbana y el flujo de los seres humanos contemplando esencialmente el diseño paisajístico de las áreas verdes, el arbolado urbano, la valoración del paisaje natural, de los remanentes naturales y la vegetación nativa, como marco escénico de la morfología urbana, atenuando sobre todo las características de la masa edificada como la presencia de ventanales reflejantes, el hormigón y el pavimento, con fachadas verdes, jardines verticales, balcones verdes hasta techos verdes y árboles frondosos creciendo libremente sin podarlos para que puedan servir como elementos conectores de la estructura verde. Sustentados en la gestión del verde urbano como un criterio de adaptación y mitigación al cambio climático que va mejorar la calidad ambiental en las ciudades, reduciendo notablemente las islas de calor urbano, incrementando la calidad de vida del ser humano, enalteciendo paisajísticamente los entornos urbanos y periurbanos.

Una ciudad de espacios verdes atractivos y bien conectados que ofrece oportunidades seguras para los residentes urbanos para la movilidad activa y los deportes, así como para la recuperación del estrés, la recreación y el contacto social, es más resistente a los eventos ambientales extremos, como las olas de calor (debido a la mitigación del efecto isla de calor urbana) y la precipitación extrema (debido a la escorrentía superficial reducida). Tal ciudad también es probable que tenga ciudadanos más sanos, reduciendo la demanda de servicios de salud y contribuyendo a una economía más fuerte.

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