El Paseo Rey Juan Carlos I,  se conforma desde el Puente del Patrocinio (Avenida del Cristo de la Expiración), hasta el antiguo meandro de San Jerónimo, que bordea el  parque de este nombre, donde nuevamente ha sido cortado el cauce natural del río para proteger a la ciudad de inundaciones ,creando al Dársena del Guadalquivir

Esta zona,  que fue ganada para la ciudad hace 27 años tras el derribo del muro y la eliminación del tráfico ferroviario, se ha convertido en uno de los males endémicos de la ciudad que ningún alcalde ha podido solucionar aunque se anuncien intervenciones en el Paseo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo cierto es que las prisas durante su construcción para la Expo 92 y las prácticamente nulas actuaciones de mantenimiento han convertido este enclave en pleno casco histórico en una auténtica vergüenza desde hace años, destrozado su pavimento y sustraídos todos los elementos de iluminación, mantiene en el paseo los restos de la fuente regalada por la ciudad de Venecia ,la  Trampa de la Memoria que apenas cuatro meses de la Expo 92 fue trasladada al Arboretum El Carambolo  de EMASESA ,los restos deteriorados de parte de la fuente destruida siguen en el paseo como símbolo de la desidia y el abandono.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al pasear por el túnel arbóreo que conforman los Platanus x hispánica ,hasta la Pasarela de la Cartuja el riesgo de caídas es evidente en todos y cada uno de los tramos. Las losetas levantadas y rotas son la tónica general, las raíces de los árboles y los hundimientos del paseo  ofrecen una imagen de falta total de conservación  y mantenimiento.

La degradación de este espacio exige que de una vez por todas se acometan las obras necesarias para corregir el deplorable aspecto que ofrece