PARQUE DEL RETIRO.-ESTANQUE

Jardín Histórico Artístico creado en el siglo XVII. Es la zona verde más importante del centro urbano, tanto por su extensión como por su riqueza vegetal. La diversidad de sus trazados corresponde con las intervenciones realizadas a lo largo de sus diferentes etapas históricas. Destacan el Parterre de estilo francés; el Estanque Grande, las Rías y Lagos artificiales; el Campo Grande de estilo paisajista donde se ubican los Palacios de Velázquez y Cristal; los jardines de Cecilio Rodríguez caracterizado por sus cipreses recortados, setos de boj y pérgolas y la Rosaleda; los jardines de los Planteles formados por cuadros de bosquetes delimitados por setos y el Bosque del Recuerdo.

Jardines del Buen Retiro se llamó al área ajardinada pública de Madrid que a finales del siglo XIX ocupaba la zona del antiguo espacio de recreo del Buen Retiro colindante con la calle de Alcalá y el Salón del Prado, donde ya en el siglo XX se edificaron Correos (1918) y el Ministerio de Marina (1925-1928). En su perímetro se construyó en la década de 1880 el popular Teatro de los Jardines del Buen Retiro.

Originalmente esta área era parte del conjunto de recreo del Buen Retiro, situándose en él la zona de huertas de palacio, en la parte llamada «Prado Alto». Era una zona ligeramente elevada formando una pequeña colina, como puede apreciarse en el plano de Madrid de Carlos Ibáñez de Ibero de 1875.

Con el deterioro de la zona residencial original a lo largo del siglo XIX, esta zona dejó de ser empleada con la finalidad inicial, mientras se iban urbanizando diversas áreas de las instalaciones primitivas, a excepción de lo que luego será conocido como el parque del Retiro. En el callejero de Madrid de 1906, el citado extremo colindante con la calle de Alcalá y el Salón del Prado ya aparece nombrado «Jardines del Buen Retiro».

Considerado como una de las principales atracciones turísticas, posee figuras arquitectónicas y paisajísticas de los siglos XVII a XXI, entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la Puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita de San Pelayo y San Inodoro, de origen románico.

Su uso como parque urbano se remonta a 1767, año en el que Carlos III (1716-1788) permitió la entrada del público a efectos recreativos3​y, ya definitivamente, a partir de 1868, cuando quedó bajo la titularidad del Ayuntamiento de Madrid.

Está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), figura legal que toda declaración de jardín histórico ostenta en la normativa española y desde julio de 2021 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto al Paseo del Prado y el Barrio de los Jerónimos, formando parte del denominado Paisaje de la Luz.​ Dentro de sus límites habitan más de 19 000 árboles, representativos de 167 especies, entre ellos seis ejemplares incluidos dentro de la lista de árboles singulares de la Comunidad de Madrid.

​ El parque del Retiro está protegido desde 1935, año en el que el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de la Segunda República procedió a su declaración como jardín histórico, mediante Orden de 8 de febrero. Esta protección queda ratificada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, que establece que todos los jardines históricos son Bienes de Interés Cultural (BIC), y por la Ley 3/2013, de 18 de junio, del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.13​

Además de su condición de BIC, el Retiro se encuentra dentro de la Zona Arqueológica del Recinto Histórico de Madrid (Decreto 61/1993, de 20 de mayo, de la Comunidad de Madrid), que garantiza el control arqueológico y paleontológico ante posibles obras y excavaciones.14​

Por su parte, la normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid, de 1997, lo cataloga como parque histórico, junto con la Casa de Campo, el Parque del Oeste, la Quinta de la Fuente del Berro, el Parque de El Capricho, la Quinta de los Molinos, la Quinta de Vista Alegre, el Campo del Moro y el Real Jardín Botánico.15​

El 27 de enero de 2015 el Sitio del Retiro y el Prado en Madrid fue inscrito en la Lista Indicativa de España del Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de Bien Cultural, con el número de referencia 5977.

El Buen Retiro posee numerosos jardines de carácter diferenciado, además de paseos y plazas, pertenecientes a distintas épocas y estilos. Aunque el más antiguo que se conserva es el Parterre, levantado en las primeras décadas del siglo XVIII existen vestigios de trazados anteriores en algunos recintos, como el Paseo de Fernán Núñez (o de Coches) y la Glorieta del Ángel Caído.

El Parterre.

 Se trata de uno de los primeros jardines de gusto francés que se hicieron en España46​ y el único proyecto que pudo terminarse, dentro del plan de transformación del Real Sitio que Felipe V (1683-1743) encomendó a Robert de Cotte (1656-1735) y René Carlier (?-1722). Sustituyó al Jardín Ochavado, un espacio surgido en el siglo XVII a partir de la confluencia de varias calles en una plaza central. Su diseño recayó sobre el segundo de los arquitectos citados, quien concibió una explanada abierta, ordenada de manera formalista y dispuesta axialmente en relación con el Casón del Buen Retiro, con dos rampas laterales como límites. Las obras comenzaron en 1716 y se estima que pudieron estar finalizadas en 1722.46​

Paseo de la Argentina (o de las Estatuas). Durante el reinado de Isabel II (1830-1904) se acometieron varias reformas en el Retiro, como la apertura del Paseo de las Estatuas, posteriormente bautizado como Paseo de la Argentina, que discurre en paralelo al Parterre. Su nombre inicial procede de las esculturas de sus flancos, perteneciente a la serie de reyes españoles creada en la primera mitad del siglo XVIII, para decorar las cornisas del Palacio Real de Madrid.

Las figuras fueron realizadas por varios autores, bajo la dirección de los escultores Juan Domingo Olivieri (1706-1762) y Felipe de Castro (1711-1775). Después de ser instaladas en el palacio, Carlos III (1716-1788) ordenó retirarlas, según decreto de 8 de febrero de 1760, al considerar que adornaban en exceso. Tras permanecer varias décadas en depósito, en 1843 fueron recuperadas y ubicadas en diferentes puntos de Madrid, además de en otras ciudades españolas. En la capital pueden verse también en la Plaza de Oriente y en los Jardines de Sabatini.

Jardín madrileño.

Al igual que el Paseo de la Argentina, es resultado de las reformas impulsadas por la reina Isabel II (1830-1904) a partir de 1841. Se sitúa al sur del Parterre y presenta un trazado geométrico, con cuadros regulares rodeados de setos, en los que se levantan grandes árboles de sombra. Está adornado con diferentes fontines de piedra de granito.

Paseo de Fernán Núñez (o de Coches).

 Fue realizado en 1874 a iniciativa del Carlos Gutiérrez de los Ríos (1779-1822), duque de Fernán Núñez, quien pretendía crear una vía habilitada al tráfico, similar a las existentes en otros parques europeos (la circulación de vehículos estuvo permitida hasta el año 1981). Para su construcción se aprovechó parte del primitivo Río Grande (o de El Mallo), un canal navegable excavado entre 1638 y 1639,24​ del que hereda su trazado en forma de escuadra. Este finalizaba en la desaparecida Ermita de San Antonio de los Portugueses, enclavada en una isla polibulada, sobre la que hoy se asienta la Glorieta del Ángel Caído.

La Rosaleda.

 Fue realizada en 1915 por el jardinero Cecilio Rodríguez, a partir de una idea del alcalde Carlos Prast y Rodríguez de Llano inspirada en las rosaledas existentes en otros parques europeos. Se tomó como modelo la Rosaleda de Bagatelle, en el Bois de Boulogne de París, que había diseñado diez años antes el arquitecto Jean-Claude Nicolas Forestier (1861-1930). Rodríguez viajó hasta la capital francesa, de donde se trajo 12 000 rosales de más de 350 especies diferentes.

La Rosaleda es de planta elíptica y está delimitada por un seto de arizónicas recortadas. Fue levantada alrededor de la estufa fría del Palacio del Marqués de Salamanca, un invernadero de hierro y cristal que el consistorio adquirió en 1876 e instaló en el Retiro, en el lugar que antes ocupaba la primera Ría de Patinar, junto al tramo meridional del Paseo de Fernán Núñez (o de Coches).

Con la Guerra Civil (1936-1939), el recinto sufrió daños de consideración, que motivaron su total reconstrucción en 1941. Durante estos trabajos se procedió a la desmantelación de la estufa, que había quedado muy deteriorada, y a su sustitución por un estanque.

PARQUE DEL  RETIRO.-MADRID.-JARDINES DE HERRERO PALACIOS

Jardines del Arquitecto Herrero Palacios (Casa de Fieras).

El antiguo zoológico de la Casa de Fieras fue fundado en 1774 por Carlos III (1716-1788), en la Cuesta de Moyano. En 1830 fue llevado al sector oriental del Retiro, siguiendo indicaciones de Fernando VII (1784-1833). Con su traslado a la Casa de Campo en 1972, el lugar fue bautizado con el nombre de Herrero Palacios, arquitecto que desempeñaba el puesto de jardinero mayor en aquel momento.

El recinto conserva gran parte de los elementos del primitivo zoo, tales como pabellones, jaulas y grupos escultóricos, correspondientes tanto al proyecto original de Isidro González Velázquez (1765-1840) como a la intervención que hizo Cecilio Rodríguez a partir de 1918. Han sido convertidos en motivos decorativos y, en el caso concreto del pabellón denominado La Leonera, del primer tercio del siglo XIX, en una biblioteca.

Jardines de Cecilio Rodríguez.

 Cecilio Rodríguez construyó unos primeros jardines, a modo de ampliación de la vecina Casa de Fieras, a partir de una propuesta municipal aprobada en 1918. También dirigió la restauración y remodelación del jardín tras la guerra civil española, a partir de 1941, cambiando sustancialmente su aspecto original. Son de planta rectangular y se encuentran flanqueados, en tres de sus lados, por pabellones que se utilizan ocasionalmente para actos oficiales. Albergan numerosos elementos paisajísticos, como pérgolas, fuentes, estanques, columnas ornamentales, suelos ajedrezados y grupos escultóricos, que se distribuyen de manera formalista, con reminiscencias hispanomusulmanas.

Bosque del Recuerdo.

 Fue levantado en mayo de 2004 en la Plaza del Emperador Carlos V, como homenaje a las víctimas del atentado ocurrido dos meses atrás, el 11 de marzo. En 2005 fue instalado en el ángulo suroeste del Retiro, no muy lejos de la Estación de Atocha, donde explotaron tres de las bombas.54​ Se concibe como una montaña artificial, rodeada por un estanque, sobre la que hay plantados 170 cipreses y 22 olivos, en honor de los 192 fallecidos.

Caprichos

El Parque del Retiro tiene sus caprichos, un capricho es un elemento paisajístico y recreativo, por lo general tematizado, en el que se recrea, mediante modelos arquitectónicos singulares e ingenios mecánicos, un asunto fantasioso, histórico, exótico o rústico. La Casita del Pescador, la Montaña Artificial, conocida como Montaña Rusa de los Gatos, la casa de Vacas y el castillete medieval.,

Estanque Grande.

 Fue proyectado en 1634 por Cristóbal de Aguilera, que, en su calidad de maestro mayor y veedor de las fuentes de Madrid, fue también el máximo responsable del sistema hidráulico del Buen Retiro. Aunque técnicamente fue concebido como un gran depósito, del que se extraía agua para abastecer al Real Sitio, desarrolló una función lúdica de primer orden,  se practicaba la navegación recreativa y la pesca. El embarcadero  sigue funcionando en la actualidad y a través de ella se canalizan los usos recreativos y deportivos que tiene ahora mismo el estanque..

PARQUE DEL  RETIRO.-MADRID.-ESTANQUE DEL PALACIO DE CRISTAL.-1980

Estanque del Palacio de Cristal.

 Fue construido en 1887 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923), junto al palacio por él mismo diseñado. En una de sus riberas instaló una gruta de rocalla, que concibió como un elemento de transición entre la lámina de agua y el desaparecido Pabellón Árabe, un templete de estilo neonazarí que había realizado cuatro años antes y que estaba enclavado en lo alto de un promontorio..

Monumentos conmemorativos

A lo largo del siglo XVII el Buen Retiro fue adornado con numerosos conjuntos escultóricos, que no solo desarrollaban una función artística y ornamental, sino que, en algunos casos, también tenían un marcado carácter conmemorativo, como símbolo de poder de la monarquía española.

Entre estos últimos hay que destacar la colección de esculturas renacentistas del desaparecido jardín de la Ermita de San Pablo, que estaba situado cerca del tramo meridional del Jardín Ochavado, donde hoy día se encuentra el Parterre. Aquí estaban los grupos El emperador Carlos V y el Furor,61​ Felipe II y María de Hungría, todos ellos realizados por Leone Leoni (1509-1590) y Pompeo Leoni (1533-1609),62​ que desde el siglo XIX se exponen en el Museo del Prado.​

Otra de las esculturas conmemorativas del Real Sitio fue la erigida en honor de Felipe IV, conocida en su momento como El caballo de bronce, que en la actualidad preside la Plaza de Oriente de la capital española. Fue empezada por Juan de Bolonia (1529-1608) y terminada por Pietro Tacca (1577-1640) en el año 1640.​Considerada como una creación cumbre de la estatuaria ecuestre,64​ permaneció en el Retiro desde 1642 hasta 1843, aunque también estuvo temporalmente en el Real Alcázar de Madrid.

Del siglo XVIII se conserva la serie de reyes españoles del Paseo de la Argentina (o de las Estatuas), proyectada inicialmente para el Palacio Real, que, al igual que los anteriores conjuntos, responde al mismo propósito de exaltación monárquica. Hay un total de trece figuras, así como un pedestal vacío, al perderse el grupo escultórico al que iba servir de base

El  Monumento al General Martínez Campos. el Monumento a Santiago Ramón y Cajal ,el Monumento a Jacinto Benavente están instalados en el Parque .

Flora

El Retiro tiene una variada vegetación, en la que confluyen los tres grandes niveles de estratificación vegetal (el herbáceo, el arbustivo y el arbóreo), tanto de forma separada como, principalmente, combinada. Especialmente numeroso es el último estrato citado, del que, según el inventario realizado en 2014, se contabilizan un total de 19.034 ejemplares. Se trata de una cifra muy similar a la registrada en 2012 (19.402) y claramente superior a la de 2004 (17.859), cuando se hizo el primer censo considerado plenamente fiable.​ Las especies arbóreas representadas se elevan a 167, una treintena más que en 2004.

La mayor parte de los árboles del parque son castaños de Indias, con más de 6500 individuos, que suponen el 34,5% de la masa forestal. A gran distancia se sitúan los plátanos de sombra (956, el 5%), los ciclamores (781, el 4,1%) y las palmeras excelsas (651, el 3,4%). También son abundantes los arces silvestres, los cedros atlánticos, los almeces, los cipreses mediterráneos, las acacias de tres espinas, los aligustres, los pinos piñoneros, los almendros, las encinas, las falsas acacias, las sóforas, los olmos comunes y los olmos de Siberia, especies que superan, cada una de ellas, las 300 unidades.​

PARQUE DEL  RETIRO.-MADRID.-TAXODIUM DISTICHUM 1980

Las plantaciones con las que cuenta el Retiro son resultado de las intervenciones realizadas entre los siglos XVIII y XXI cada una adscrita a un estilo paisajístico determinado, que condiciona la composición y distribución de las especies vegetales de cada sector. Así, los árboles caducifolios tienen una presencia muy relevante en ciertos jardines decimonónicos, al encajar con el ideal romántico de paisaje. En cambio, en el Parterre, de trazado barroco, prevalecen los arbustos y árboles recortados de hoja perenne, que permiten la creación de grandes áreas abiertas, sin apenas sombras, en línea con los gustos del siglo XVIII.

Algunos recintos del siglo XX fueron concebidos como pequeños jardines botánicos. Es el caso de la Rosaleda, con una colección de unos 4.000 rosales,​ de diferentes especies; del Huerto del francés, formado por unos 300 almendros; y del Jardín de plantas vivaces y alpinas, con ejemplares de secuoya gigante, naranjo de los Osages y araucaria.

A consecuencia de la Borrasca Filomena, la nevada caída sobre Madrid los días 8 y 9 de enero de 2021 causó el mayor destrozo a la flora arbórea del parque por un evento meteorológico de su historia reciente. En conjunto, un 70% de los árboles del espacio público resultaron dañados por la rotura de ramas a consecuencia del peso de la nieve. Los operarios fijaron en 400 las toneladas de ramas caídas. El parque permaneció cerrado durante dos meses.​

PARQUE DEL  RETIRO.-MADRID

Senda botánica

Con el nombre de Senda Botánica del Retiro se conoce a un conjunto de rutas, que, a iniciativa del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, pretende la divulgación de los valores botánicos del parque. Tiene un recorrido total de ocho kilómetros y se divide en siete tramos, llamados itinerarios botánicos,73​ que permiten acercarse a ochenta especies arbóreas, el 48% de todas con las que cuenta el Retiro.

Asimismo, la senda incluye la visita a seis árboles singulares,73​ así catalogados por la Comunidad de Madrid, bien por su interés biológico, estético o histórico, bien por su porte o envergadura:

Ahuehuete del Parterre, considerado el árbol más antiguo del Retiro y posiblemente también de Madrid.​ Aunque la creencia generalizada es que fue plantado en el siglo XVIII, durante la constitución del Real Sitio, estudios recientes sitúan su edad en los 200 años.​

Pino carrasco de la Rosaleda, de 35 metros de altura y una edad aproximada de 200 años.

Palmera de Fortune de la Ría de Patinar.

Ciprés de los pantanos, plantado dentro del estanque del Palacio de Cristal.

Arce plateado de los Jardines de Cecilio Rodríguez, con un tronco ramificado en cuatro grandes tramos.

Cedro del Líbano del Monumento al General Martínez Campos, con un perímetro de casi 3,5 metros y unos 100 años de antigüedad.

PARQUE DEL  RETIRO.-MADRID

La variedad de plantaciones y la presencia de zonas boscosas de cierta magnitud favorecen la diversidad de la fauna, de tal modo que el Retiro se sitúa, por detrás de la Casa de Campo y de la Dehesa de la Villa, como el parque urbano madrileño con un mayor número de especies animales. A ello también contribuyen las zonas húmedas existentes, tales como estanques, fuentes y rías artificiales, que no solo actúan como corredores biológicos, sino que, en sí mismas, constituyen ecosistemas.