Leandro Silva Delgado (1930 en Salto – 2000 en Segovia) fue un paisajista, pintor, grabador y arquitecto uruguayo. Se dedicó a la arquitectura de jardines.

Estudió dibujo y pintura con José Cúneo, y con el maestro húngaro José Cziffery, entre otros.

En 1952 ingresó en la Facultad de Arquitectura, y en los años 1953 y 1954 se definió su vocación de paisajista.

En el Salón Nacional de 1954 obtuvo el premio ANCAP.

En 1957 viajó a Sao Paulo en Brasil, y por segunda vez sus obras integran el envío de Uruguay a la bienal de esa ciudad.

Allí conoció a Roberto Burle Marx. Realizó luego una extensa pasantía en el taller de paisajismo de Burle Marx, convirtiéndose en uno de sus alumnos predilectos.

Según sus propias palabras, este hecho marcó definitivamente su vocación de paisajista.

En 1961 ingresó en la Escuela Superior de Paisaje en Versalles, donde ejerció la docencia tras su graduación.

Asistió a la Escuela Superior de Bellas Artes de París donde profundizó en las técnicas del grabado y la pintura.

Expuso su pintura y grabados en diversos eventos, destacándose:

Museo de Arte Moderno de París (1962),

Pratt Institute de New York (1963),

Salón Internacional Paris-Sud. (1966),

Galerie Marie France Vaissière, Agen, París (1967),

Bienal de Obra Gráfica y Arte Seriado de Segovia (1974).

Galería Propac de Madrid (1975).

Museo Español de Arte Contemporáneo (1976)

Centro Cultural de la Villa Madrid. (1976)

Casa del siglo XV en Segovia. (1976)

Bienal de Obra Gráfica de Ibiza, Baleares. (1977)

III Bienal de Obra Gráfica de Seúl, Corea. (1981)

Sociedad de Bellas Artes de Lisboa. (1983)

Galerie Muscade, Paris. (1985)

Bienal de Arte Seriado de Sevilla. (1986)

Paisajista Leandro Silva Delgado en su casa de Montevideo.1996

Exposición Retrospectiva, Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo. (1987)

La orientación primera fue hacia la pintura al lado de José Cúneo y Alceu Ribeiro. Fue un lenguaje que nunca abandonó, en especial en la técnica de la acuarela, donde consiguió uno de sus mejores logros expresivos. Pero fundamentalmente Leandro Silva fue un paisajista y los espacios verdes acapararon, con creciente entusiasmo, su actividad creadora. El entusiasmo trasmitido por el brasileño Roberto Burle Marx cuando lo conoció en Río de Janeiro, marcó su vida, quedando en la doble condición de discípulo y amigo.

El artista había ingresado a la Facultad de Arquitectura de Montevideo y allí estructuraría una sección de jardinería y paisajismo. En un viaje de estudiantes de arquitectura recorre Estados Unidos y Europa y se pone en contacto con varios centros de enseñanza de paisajismo. La visita a la Universidad de Berkeley en California, fue un hecho decisivo en su formación.

En 1985 dirigió la restauración del parque de la estancia presidencial de Uruguay en Anchorena, en Colonia. En Montevideo una de sus obras conocidas es el jardín del Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó, en 1990.

Y en homenaje a su creador el “Jardín del Descubrimiento” en el parque Solari en Salto lleva el nombre del paisajista Leandro Silva.

En España, donde permanecerá largos años, se vincula a los escultores Pablo Serrano y Jorge Oteiza, pero su emprendimiento mayor será la restauración del real Jardín Botánico de Madrid creado en el siglo XVIII y abandonado y deformado por el tiempo y los hombres. Entre 1976 y 1985 el jardín estaba concluido. Realizado en su tiempo por el rey Carlos III

Vivió y trabajo en España durante 30 años, fallece en el año 2000.

Su legado, el archivo profesional de Leandro, ha sido donado por su viuda, Julia Casaravilla, a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.

Jardin Español de los Descubrimientos.-Parque Solari.- Salto Montevideo

 

Jardin Español del Descubrimiento

Leandro Silva Delgado, paisajista, realizó el proyecto del Jardín Español del Descubrimiento, una de las obras que ya estaban en marcha en Salto (Uruguay) para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, y que contará con toda la botánica española que aportaron los descubridores a la zona del Río de la Plata.

Este uruguayo de 57 años, nacionalizado en España, también pintor y grabador, trabaja últimamente en diseños de jardines para ciegos, ancianos y niños deficientes.

La realización del Jardín del Descubrimiento en una zona del antiguo parque Solari, de Salto, era antigua, pero Leandro Silva la tuvo que dejar aparcada mientras duró la dictadura militar.

Entre tanto, Silva amplía sus estudios en Francia y decide instalarse en España.

Con la llegada de la democracia a Uruguay, la idea de recoger en un jardín todas las plantas que llegaron al Río de la Plata en el período colonial se convierte en realidad con fondos de la Intendencia Municipal de Salto, ciudad natal de Silva, y apoyo del Ministerio de Cultura de Uruguay.

La comisión española del V Centenario donará los azulejos para una gran alberca típica de la jardinería andaluza.

Árboles frutales, plantas ornamentales y medicinales, pinos y cipreses son algunas de las especies que albergará este jardín de 3,5 hectáreas, al que se accederá por un pabellón con un lucernario realizado por el vidriero segoviano Carlos Muñoz de Pablos.

La inauguración del Jardín del Descubrimiento fue a más de dos décadas de haber hecho las primeras plantaciones, se inauguró el viernes 20 de marzo de 2009 el “Jardín del Descubrimiento” en el parque Solari de Salto; llevará el nombre del paisajista Leandro Silva Delgado en homenaje a su creador. Fue en su estudio de Madrid donde en el año 1977 comenzó a proyectar ese jardín, para algún día plasmarlo en un sitio de Salto, su ciudad natal. En 1986 en la administración municipal de Eduardo Malaquina, con la presencia de la ministra de Educación y Cultura de la época, Adela Reta, el embajador de España y acompañado por su esposa Julia Elena Casaravilla, Silva Delgado asistió al acto de colocación de la piedra fundamental del proyecto que está ubicado en el extremo noroeste del parque Benito Solari. La idea del artista fue crear un jardín con las especies traídas por los españoles y en España hacer otro con plantas americanas llevadas al viejo continente.

Este jardín, vio interrumpido el avance de las obras entre 1990 a 1995 y perdió muchas de sus valiosas especies traídas de Europa en ese tiempo, ocupa un espacio de dos hectáreas y pasará a integrar el patrimonio cultural salteño en uno de los paseos públicos más tradicionales de la ciudad. La Junta Departamental de Salto decidió que el jardín se llamara “Leandro Silva Delgado”. Por voluntad del arquitecto, artista plástico y paisajista, parte de sus cenizas quedaron en Segovia, donde creó un extraordinario jardín, y la otra parte descansan en el panteón familiar en el Cementerio Central de Salto.

Hasta su muerte estuvo viajando a su ciudad periódicamente entregando sus conocimientos a todos quienes se acercarán a escucharlo.

Un entusiasta grupo tuvo la posibilidad de interpretar el diseño original, y apreciar las esculturas que se han ido incorporando en el correr del tiempo. A mediados de primavera, el ailanto y las adelfas lucen espléndidas, como lo hicieron las coronitas de novia en setiembre. Pronto le llegará el turno al jacarandá, y en verano a los ibirapitá (Peltophorum dubium)

Sterlitzias gigantes y gomeros (Ficus) otorgan al espacio ese “aire” subtropical que seguramente la recordarían al Maestro su querido Salto natal.

OTROS TRABAJOS

El Museo de Bellas Artes, creado por diciembre de 1911, llamado actualmente Museo Nacional de Artes Visuales, empezó a funcionar en el ala izquierda del Teatro Solís, pero al año siguiente se le asignó una nueva sede y pasó a ocupar el mismo lugar que ocupa actualmente en el Parque Rodó de Montevideo.

A pesar de las reformas, las deficiencias del local perduraron por años. La reforma sustancial que comenzó en la década de los años setenta le dio al Museo un impulso renovador que resultó decisivo. A este paso fundamental, se vinculó el nombre de Clorindo Testa, artista y arquitecto, responsable de la última gran transformación. En la década de los noventa se unió el de Leandro Silva Delgado, paisajista uruguayo que hizo escuela en España, para la creación del jardín que se encuentra al frente del edificio.

La recuperación de ciertas formas de la composición y el diseño de la jardinería hispanoárabe es una de las preferencias de Silva, que ha ejecutado proyectos como el diseño del entorno de un monumento de Pablo Serrano en la plaza de Pérez Galdós, en Las Palmas de Gran Canaria; la restauración del Real Jardín Botánico de Madrid, y el de un jardín de agua en Palma de Mallorca que incluye esculturas de Henry Moore.

El encargo por la Asociación de Ciegos de Montevideo (Uruguay) para diseñar un jardín que será utilizado por invidentes ha supuesto para Leandro Silva todo un trabajo de investigación con el objetivo de captar los parámetros fundamentales en la organización de un espacio destinado a personas privadas de la vista. La textura de los suelos y del follaje, el perfume de las plantas, el sonido de los árboles movidos por el aire y del agua de los surtidores y el cántico de los pájaros serán los elementos principales para llenar el mundo sensorial de los ciegos.

“Este estudio del jardín para ciegos”, dice Silva, “es muy enriquecedor, porque me está permitiendo llevar a cabo proyectos también para ancianos y niños deficientes.

La captación de otros aspectos del mundo sensorial y la observación del usuario del jardín me permiten comprometerme con otro tipo de parques. El jardín no es un problema de plantas ni de arbustos, sino de sensibilidad”.

Como réplica en la importación de especies, la botánica del Río de la Plata será expuesta en el Parque de los Pueblos de America, jardín español proyectado por el arquitecto Eugenio Marqués, con quien ha colaborado Leandro Silva, para Motril (Granada).

Actualmente hay un intercambio de plantas entre Salto y Motril.

PUERTA REAL del REAL JARDÍN BOTÁNICO del Madrid. Realizada por Francisco Sabatini (1722–1797) en 1781.

Jardín Botánico de Madrid

En 1969 se radicó en España donde cumplió una muy intensa actividad con proyectos de cuidada elaboración técnica y estética. El más célebre fue el de restauración del Real Jardín Botánico de Madrid (1976-1981).

En su jardín experimental de Segovia realizó, desde 1972, una labor de adaptación de diversas especies al clima castellano.

Obtuvo el premio de urbanismo, arquitectura y obras públicas del Ayuntamiento de Madrid en 1989. Fundador de la Escuela de Jardinería y Paisajismo Castillo de Batres, en la capital española.

El Romeral de San Marcos

El Romeral de San Marcos se encuentra en Segovia (Castilla y León, España).

Este singular jardín lo inició en 1973 el paisajista uruguayo Leandro Silva, en un terreno donde fue aclimatando diversas especies vegetales de todo el mundo, y que configuró durante treinta años, hasta su fallecimiento el año 2000. El jardín se encuentra en una zona de fuerte pendiente, pero abrigada de los vientos del norte por un conjunto de rocas calizas. Allí estableció un sistema hidráulico de ascendencia islámica, con un aljibe octogonal de donde surgen diversos canalillos que transportan el agua a todos los rincones del jardín.

Entre la vegetación destacan flores como rosas, nardos, lirios y jazmines, así como hayas, arces, tejos, tilos, y especies exóticas como ginkgos y bambúes; y, por supuesto, las matas de romero que dan nombre al lugar.

Hay especies escogidas para cada época del año, que aportan constantes variedades cromáticas al jardín, no en vano su dueño era también pintor.

Lo del nombre “Romeral”, demanda una pequeña llamada, pues para Leandro un jardín no se limitaba a colores, formas y especies vegetales, sino que también debía ser un paseo aromático. Esa es la razón de la abundancia de romeros en este jardín dedicado a esa perfumada planta.

 

Romeral de San Marcos.-Segovia.-España

En 1973 adquirió la media hectárea de tierra que hoy ocupa el Romeral.

El terreno, formado por tierras de aluvión y situado frente al alcázar, entre el monasterio del Parral y la iglesia de la Vera Cruz, desciende hacia el valle en tres terrazas escalonadas, colgadas sobre la ladera y orientadas al sur.

En lo alto, un impresionante farallón de roca caliza lo protege del viento del norte y actúa como una estufa que irradia el calor del sol.

Una rigurosa geometría que la naturaleza ha sabido suavizar arropándola entre la vegetación, porque “el gran artífice de un jardín es el paso del tiempo”, en palabras de Silva.

Como homenaje a la Alhambra, que le tuvo siempre deslumbrado, el agua constituye el eje de la terraza media.

Rebosa desde una alberca cuadrada y a través de un estrecho canal abierto en el suelo desemboca en un pequeño estanque.

La selección de plantas se hizo a partir de las que crecían en el entorno: arces, plátanos, castaños, espinos, carpes, robinias, álamos. En conjunto, la vegetación muestra una decidida preferencia por las especies clásicas de la jardinería mediterránea: ciprés, tejo, almez, árbol del amor, aligustre, laurel, boj, mirto, frutales, durillos, celindas, hibiscos, rosales, jazmines, hiedras, lirios, azucenas, narcisos, lavanda, tomillo y, cómo no, el romero, del que toma el nombre”.

“La muerte de Leandro Silva pone fin a su constante trabajo en favor del renacimiento en España de una disciplina, exótica aquí hasta hace poco tiempo, como ha sido el paisajismo.

El diseño de espacios en los que la naturaleza tiene un protagonismo intencionado ha sido una actividad marginal desde hace muchas décadas y frecuentemente se ha encontrado relegada respecto al resto de las disciplinas de diseño del entorno humano.

La personalidad de Leandro Silva ha sido clave en la vindicación del trabajo del paisajista en nuestro país. Su principal mérito fue integrar esta disciplina en la estética del siglo XX, relacionándola con el resto de las artes plásticas.

Su actividad cambió la percepción de la sociedad hacia el jardín y el paisajismo, abriendo espacios para estas enseñanzas en los estudios universitarios. Por ello se considera a Leandro Silva como el maestro de los paisajistas españoles.

Jardin del Romeral de San Marcos.-Segovia.-España

Leandro Silva fue uno de los primeros que consideró el jardín como una obra de creación que había que abordar combinando una colección de sensibilidades visuales, olfativas, acústicas y táctiles, ofreciendo composiciones variadas dentro de las cuales cada usuario tuviera opciones de escoger su propio lugar favorito.

Su actividad se extendió por diferentes universidades y entidades culturales. Durante varios años, compartió el estudio Paisaje 21 con la profesora Carmen Añón, quien destaca su capacidad para dar una dimensión propia al jardín en la que éste se aproximaba al espacio arquitectónico: «La idea de composición espacial la llevaba dentro y supo transmitirla».

Carmen Añón destaca también que «como paisajista era fino, elegante, muy armonioso, pero sus trabajos tienen una estructura muy fuerte y precisa».

A Leandro Silva se le deben muchos jardines.

Su trabajo más minucioso fue el jardín de su propia casa -El Romeral- en Segovia, al pie del Alcázar, considerado unánimemente como una obra de arte. La casa de Segovia del paisajista de origen uruguayo era al mismo tiempo creación personal, residencia, jardín y universidad en la que recibía a sus amigos, admiradores y discípulos. Una prolongación de sí mismo y de su generosa y cordial personalidad. Su memoria y sus cenizas descansarán allí, en el jardín de El Romeral, en la misma ciudad en la que le encontró la muerte, dos semanas antes de cumplir los 70 años.

La historia del paisajismo contemporáneo en España reconocerá en Leandro Silva el carisma de un fundador y la calidad de una de sus máximas figuras.

Él fue el inspirador para la creación de la Asociacion Sevillana de Amigos de los Jardines y el paisaje de Sevilla durante una semana que estuvo en la ciudad dando un curso sobre el “Concepto de la jardinería, un antes y un después “.

El recomendó que se creara en Sevilla una asociación para unir a las personas que sentían atracción hacia las plantas y los jardines, su historia, gestión, conservación y mantenimiento.

Así nació nuestra Asociacion allá por el año 1995.

Con varias personas que sentían gran pasión por esta especialidad, creó también la Asociación de Amigos de los Jardines y el Paisaje de Madrid, que presidía, reuniéndose en entretenidas tertulias, el último miércoles de cada mes, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Trabajo en Pakistán, Salto y Montevideo

Fue consultor en Estados Unidos, Arabia Saudita e Indonesia; también realizó trabajos en Pakistán.

En Salto dirigió la restauración del Parque Solari y el diseño del Jardín Español del Descubrimiento; en Colonia, la restauración del parque de la estancia presidencial de Anchorena; y en Montevideo, junto al arquitecto Fernando Fabiano, el proyecto de jardín del Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales (donde realizó una exposición retrospectiva de su obra en 1987.

Su archivo personal se conserva en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.