Granada .-Barrio del Albaicin

En visita a los jardines de Granada es obligado conocer los carmenes, una tipología de vivienda urbana típica de la ciudad de Granada (España), con un espacio verde anexo, jardín y huerta a la vez, que constituye una extensión de la vivienda es un espacio cerrado al exterior, cercado por tapias de unos dos metros de altura, normalmente blanqueadas, con vegetación frondosa. Es propio de los barrios asentados en las colinas de la ciudad, Albaicín y Realejo y, por tanto, su terreno suele estar dispuesto en paratas escalonadas. No es únicamente jardín, ni únicamente huerto y por lo general, no es finca de lujo, sino pequeña finquita unitaria, muchos de propiedad privada.

. «No es únicamente jardín, ni únicamente huerto» y «por lo general, no es finca de lujo, sino pequeña finquita unitaria».

En un comienzo, el «karm» granadino tenía un carácter eminentemente rústico, aunque más como finca de recreo que como explotación agrícola, con vivienda, jardín y huertos, fuentes y albercas y, al menos en sus inicios, plantaciones de vid. Este carácter de quinta de recreo situada extramuros de la ciudad está acreditado por numerosos autores de la época, como Ibn al-Jatib, en el siglo XIV, y el escritor castellano Luis del Mármol, quien destacaba las salidas de la ciudad hacia la vega (…) entre cármenes y huertas de mucha frescura, especialmente por la puerta del Albayzin que llaman Fex el Leuz (Fajalauza). Ibn Luyun, en el siglo XIII, revela y expone cómo han de construirse. Henríquez de Jorquera, ya en el siglo XVII, aún recogía el carácter rústico de la mayoría de los cármenes.

Como carmen comenzaron a adquirir un carácter más urbano a partir de comienzos del siglo XVII. Como consecuencia de la sublevación de los moriscos (1568), que fue iniciada desde el corazón del barrio del Albaicín, la población del mismo fue expulsada masivamente y, con ello, se produjo el abandono de viviendas, comercios y otros edificios, con lo que el barrio entró en un acelerado proceso de ruina, agravado por la rapiña de las tropas y las fuertes tormentas de 1580, que lo hizo pasar de los 30.000 habitantes de 1560 a los apenas 5.000 censados en 1620. Fue precisamente en este siglo XVII cuando el Albaicín adquirió la imagen tradicional que ha perdurado hasta hoy, con cármenes, huertas y hábitat poco denso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de los Chapiteles                                                                                                             Carmen de la Victoria

Sin embargo, la actual tipología del «carmen granadino» se forjó esencialmente a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, con un carácter fuertemente romántico. La mayor parte de los cármenes que subsisten hoy en día pertenecen a esta época, en su versión actual, pues algunos de ellos se construyeron sobre otras edificaciones anteriores. Con frecuencia, adquirieron entidad arquitectónica o paisajística mucho mayor de lo que era tradicional en los cármenes. Es el caso del Carmen de la Victoria y del de los Chapiteles, en el valle del río Darro, o el del Carmen de los Mártires, el de los Catalanes y el de los Rodríguez Acosta, situados todos ellos en la colina del Mauror. Este último es mucho más tardío, ya de comienzos del siglo XX, y se edificó bajo los parámetros del modernismo y el art deco.

Los cármenes hoy son fincas típicas de los barrios históricos de Granada, herederas de los huertos de deleite que poseían los árabes granadinos en los contornos de la ciudad. Hoy en día son jardines domésticos que mantienen una vieja tradición de retiro placentero para sus propietarios.

En la zona más elevada de Granada, los Cármenes, están situados en terrazas, ofreciendo así varias perspectivas. Mientras que los que se ubican en la parte baja de la ciudad se distribuyen en dos o tres terrazas. Por los suelos de sus jardines discurren ínfimos arroyuelos y, en los desniveles, ofrecen el espectáculo del agua que emana. El sonido del agua forma parte de la ceremonia propia de los cármenes; riachuelos que terminan en albercas coronadas por vegetación.

Los cármenes, por su singularidad, sirvieron de inspiración a poetas, escritores y compositores musicales. Han sido motivo para pintores y dibujantes y constituye una nota distintiva de Granada. Chateaubriand los define como “verdaderos eremitorios de los placeres, asilo de la cansada vida” y los considera “jardín eterno, muestra y vestigios, que aún nos quedan, del paraíso”

Soto de Rojas, escribió del Albaicín que era un “Paraíso cerrado para muchos. Jardines abiertos para pocos”. Y Lorca, este poeta del Siglo de Oro que habitó la Casa de los Mascarones, las siguientes líneas:

“Soto de Rojas se encierra en su jardín para describir surtidores, dalias, jilgueros y aires suaves. Aires medio moriscos, medio italianos que mueven todavía las ramas, frutos y boscajes de sus poemas”.

 

 

 

 

 

 

 

CARMEN DE LOS MASCARONES

Tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos, las casas ocupadas por la población musulmana fueron abandonándose paulatinamente. A principios del siglo XVII, habitó la casa el poeta granadino Pedro Soto de Rojas, que había sido nombrado canónigo de la cercana Iglesia del salvador.

Este poema sobre los Carmenes está dividido en siete mansiones, que representan secciones de los jardines de la Casa de los Mascarones y concluye describiendo el verdadero paraíso, jardín Carmen de la Victoria en el que se encontrará con Dios. El Carmen de los Mascarones, situado en la Calle del Agua, debe su nombre a los dos rostros barbudos que cuelgan de la fachada como si guardianes fueran. Allí vivió y murió Soto de Rojas y la casa sirvió de inspiración para este poema. No fue el único que habitó el Carmen, también lo hizo el escultor granaino José de Mora.

El Carmen sufrió múltiples transformaciones a lo largo de la historia. Actualmente se conservan restos de arte hispanomusulmán y renacentista. La casa, como todos los Carmenes, hace eco de la premisa musulmana de no ostentar riqueza. Pero una vez que se abren las puertas, queda fuera la sobriedad para dar lugar a hermosos jardines. Para el poeta se trataba de “una de las quintas de mayor ingenio, sutileza y artificio de este paraíso español”. Estos jardines, fruto de la mezcla de los árabes y los italianos hicieron del Albaicín algo único. Soto de Rojas sería uno de los primeros en apreciar la sutileza de las casas del Albaicín, sus calles, la inteligencia en la distribución del agua, el placer del agua o la sensualidad de las plantas.

“Si en los jardines que habita

me impiden ver a mi dueño,

en los jardines del sueño

nos daremos una cita”

A pesar de que La Casa de los Mascarones está catalogada por el Ayuntamiento como Patrimonio Cultural, es una propiedad privada, por lo que no se puede visitar. Pero si vamos a pasear al Albaicín, podemos hacer una parada frente a ella y contemplar su original fachada.

Granada.-Carmen de los Catalanes.-Meratia praecox.-Macasar

 

CARMEN DE LOS CATALANES

El Carmen de los Catalanes posee una extensión de 19.280 metros cuadrados, lo que supone un 25% aproximadamente de la superficie del entorno y bosque de la Alhambra.

Recibe el nombre por el origen de sus propietarios, la familia Miralles, quienes a comienzos del siglo XX adquirieron la propiedad a los herederos de Doña Isabel de los Cobos y Don Antonio Porcel (1775-1832), destacado jurista, académico y político liberal granadino, consejero de Estado y parlamentario en las Cortes de Cádiz.

En prueba de su amistad, Francisco de Goya les hizo unos bellos retratos que estuvieron en este Carmen hasta 1887 en que fueron vendidos; el de doña Isabel se admira hoy en la National Gallery de Londres, mientras que el de Don Antonio se perdió en Argentina en 1906, durante un incendio.

En ese ambiente decimonónico embellecieron la finca, especialmente el jardín, con elementos y artificios de agua, senderos, pérgolas, miradores, imprimiéndole una idiosincrasia que aún se mantiene.

En el Carmen de los Catalanes -también conocido como Piedra Partida- existen dos torreones nazarís, una red hidráulica de la misma época que descendía hasta el antiguo barrio de la Antequeruela (actual Realejo) y “un corral de cautivos” a base de silos excavados en la tierra para el encarcelamiento de prisioneros.

Este carmen, que ofrece una visión inédita de la Alhambra, supone un cuarto de la totalidad de los bosques que rodean el monumento y su paso a la gestión pública permitirá integrarlo en las cercanas Torres Bermejas, básicas en el sistema defensivo del monumento nazarí.

El Patronato de la Alhambra lo adquirió por nueve millones de euros es la mayor finca privada del entorno del monumento, el Carmen de los Catalanes, un espacio de 20.000 metros cuadrados donde existen restos arqueológicos vinculados a la defensa militar del monumento.

Según el Patronato de la Alhambra, existen pocos lugares en el entorno del monumento con valores patrimoniales y paisajísticos tan destacados como el Carmen de los Catalanes, desde donde se puede contemplar una amplia panorámica de Sierra Nevada, la Vega, la ciudad y la propia Alhambra y “un testimonio histórico, estratégico y arqueológico de gran importancia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de los Cipreses

CARMEN DE LOS CIPRESES

El Carmen de los Cipreses es uno de los lugares más preciados y antiguos del Albaicín. Está declarado Bien de Interés

Cultural con la categoría de Monumento. Construido en 1780, su disposición muestra fielmente la tipología del carmen granadino: una casa principal, situada en la cota más alta de la propiedad, y diversos jardines que salvan, formando paratas (bancales), el desnivel del terreno hasta llegar a la terraza más baja, donde se sitúa un huerto.

Destaca, como comenta Carlos Jerez Mir, el artesonado de la sala principal, perteneciente a la desaparecida Casa de los Siete Moros, demolida en los años setenta. El patio de la casa da paso al amplio y bello jardín, en el que sobresale la pérgola, la alberca y una glorieta de cipreses.

A su valor artístico y arquitectónico se suma un gran valor histórico ya que fue escenario habitual de las reuniones que a finales del siglo XIX se producían entre los intelectuales granadinos tales como Ángel Ganivet, quienes celebraban en él tertulias literarias y disfrutaban de sus hermosas vistas hacia la Alhambra.

Este Carmen construido en 1780 es todo un ejemplo del típico carmen granadino, una casa principal en la zona más alta de la propiedad, y diversas paratas o bancales, hasta llegar a las zonas más inferiores donde se encuentra el huerto.

En este caso destacan los jardines, por su pérgola, alberca y sus enormes cipreses que dan nombre al Carmen.

El Carmen de los cipreses, como otros muchos, es una vivienda privada que no se puede visitar, sin embargo, por el buen talante de sus dueños, es posible y gracias a diferentes entidades que organizan visitas guiadas por la ciudad, acceder a sus jardines.

Granada.-Carmen de los Geranios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARMEN DE LOS GERANIOS.

El Carmen, como ya se dijo en otras entradas de este blog, es la típica vivienda granadina que surge como motivo de la expulsión de los Moriscos de España, muchas viviendas moriscas son tiradas, y surgen espacios, que son reaprovechados en la construcción de esta típica vivienda, con una casa en lo más alto de la parcela, y varios jardines distribuidos en paratas que descienden hacia abajo.

En esas paratas, se irán distribuyendo, los diferentes cultivos de la casa, entre ellos viñas, de donde deriva el nombre de Carmen “Karm”, que en árabe significa viña. Así como plantas y hierbas aromáticas que se usarán en la vida cotidiana.

Tampoco faltará una alberca con agua, y una red hidráulica, que aproveche la construida por los árabes, para distribuir el agua por el todo el barrio y sus viviendas.

Fue residencia del artista pintor belga Max León Moreau, quien vivió aquí más de treinta años, dejando a su muerte en el año 1992 todos sus bienes al Ayuntamiento de Granada. Fue rehabilitado en el año 1998 como Casa Museo.

Carmen Aljibe del Rey.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARMEN DEL ALJIBE DEL REY

El Carmen del Aljibe del Rey, situado en el corazón del Albaicín entre la muralla Zirí y la Placeta del Cristo de las Azucenas, recientemente restaurado, es actual sede de la Fundación Agua Granada y alberga en él, el Centro de Interpretación del Agua. La implantación de este equipamiento cultural refuerza la oferta turístico-cultural y educativa de este entorno, sumergiéndonos en la importancia del agua durante el periodo andalusí, la utilidad de las acequias y el avanzado abastecimiento de de agua de aquella época.

Es el mayor de los aljibes musulmanes de Granada, que data del Siglo XI y con 300 m3 de capacidad. Consta de 4 naves. En la actualidad sus bóvedas quedan dentro del llamado Carmen del Aljibe del Rey,

Carmen de Aben Humeya.-Convertido en restaurante

CARMEN DE ABEN HUMEYA

Instalaciones Fundación Carlos Ballesta López

En el seno de este riquísimo poso de historia que es el barrio granadino del Albaicín se levanta el imponente Carmen de Aben Humeya. Se trata de una edificación compuesta por dos casas moriscas construidas en el siglo XV, que están adosadas a dos de los torreones de la muralla de la Alcazaba Qadima construida en el siglo XI.

Su nombre “Aben Humeya”, es en recuerdo de un conocido noble musulmán descendiente de la dinastía Omeya de Córdoba que fue nombrado ‘Rey de los Moriscos’ ya que encabezó la rebelión de éstos en 1568 contra la corona de Felipe II.

El conjunto del Carmen formado por dos casas moriscas está dedicado hoy a restaurante y, por tanto, de libre acceso a sus jardines y patios. La entrada nos lleva a un jardín desde el que accedemos a la primera de las casas, adosada a su vez a un torreón zirí, que encierra un aljibe del que se ha dejado un registro con restos de macabrillas árabes encontradas en sus proximidades. Las casas conservan todavía restos de gran importancia de época nazarí como algunos de los alfarjes y un arco con tacas en los laterales coronado por pequeñas ventanas con celosías. El patio morisco tiene pequeña alberca y está porticado exclusivamente en las crujías norte y sur, similar a lo observado en otros conjuntos moriscos.

El jardín se organiza en diversos niveles y se ha ambientado con pequeños detalles modernos de buen gusto y tradición entre los que destaca un mirhab con leyenda que recuerda al ilustre visitante que lo concibió: el príncipe del Yemen.

Granada.-Carmen de la Victoria

 

CARMEN DE LA VICTORIA

El Carmen de la Victoria está situado en un lugar donde hay Cármenes desde la época árabe. Su forma se fija a fines del siglo XIX, cuando se unifican el primitivo Carmen de la Victoria, llamado Carmen Olivarillo, y el Carmen Percal, a ambos lados de la muralla árabe de la Cuesta del Chapiz.

El Carmen de la Victoria fue adquirido por la Universidad en 1945.

Adquirido por la Universidad de Granada, es desde entonces el único carmen público de la ciudad que no ha perdido su carácter de vivienda-jardín. Fue primero una residencia de estudiantes marroquíes (Casa de Marruecos) ligada a la Escuela de Estudios Árabes, luego un Colegio Mayor, y hoy Residencia de Invitados, siempre abierto al disfrute de los universitarios.

Aunque con el tiempo se han ampliado sus edificaciones, el trazado de los jardines se mantiene como hace más de cien años. Es por ello uno de los cármenes granadinos menos alterados, conservando las formas jardineras tradicionales del regionalismo granadino del siglo XIX.

El Carmen de la Victoria tiene una estructura arquitectónica árabe, de altos muros, jardines, agua, todo protegido de la mirada ajena del exterior.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de los Martires.-Lago y patio

CARMEN DE LOS MARTIRES

El Carmen de los Mártires, ubicado en la colina de La Alhambra, sobre la ciudad de Granada, es en primer término un carmen granadino como indica su nombre, esto es, un conjunto de terreno, sobre una topografía en niveles, en torno a una vivienda más o menos lujosa.

Carmen de los Mártires es una construcción que data del s. XIX en la ciudad de Granada.

Una característica de los cármenes y muy especial del Carmen de los Mártires es su vinculación con el agua necesaria para el riego de sus frondosos jardines y los huertos y sus vistas panorámicas sobre La Alhambra (hoy día muy limitadas por la vegetación), la Vega, Sierra Nevada o el Albaicín.

Catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Jardín Histórico en 1943

Trozos de historia, esplendor y ruina, un caos ordenado. Jardín, huerto, isla, lago, patio, un jardín de jardines.

Llamado por los árabes “campo de Ahabul”, el Carmen de los Mártires fue el lugar desde donde Boabdil partió para hacer entrega de su amada ciudad a los cristianos. Isabel la Católica construyó una ermita en el lugar como recuerdo de ese día. Más tarde se levantó un convento y, sobre sus ruinas, un palacete. En su entorno, un jardín.

El máximo esplendor, sin embargo, llegó de la mano de Huberto Meersmans, que lo adquirió en 1891. Según algunos cronistas “el estanque se convirtió en lago romántico con una isla en el centro, cargada de evocadoras ruinas y airosos intercolumnios. En la huerta de lo que había sido convento surgieron espléndidas avenidas con detalles escultóricos de estilo versallesco, laberintos de perfumado mirto y jardines andaluces con fuentes moriscas, hirvientes cascadas y grutas ocultas. Existía un espeso bosque en cuyas umbrías pastaban ciervos en libertad.

En 1930 la propiedad es adquirida por el Duque del Infantado del que cuentan las crónicas que “embelleció casa y jardines, dedicando a cascadas y lagos los vestigios de su pasión hidráulica”. Cristina de Arteaga escribe que “dolido de que no quedara en el Carmen memoria alguna de Felipe II, el monarca que dio a los Carmelitas el agua capaz de transformar el desierto en oasis le dedicó una gran fuente, que llevaría su nombre, entre las embrujadas sombras de un sinfín de palmeras fundidas en una sola masa”, el actual jardín de las palmeras.

Hoy está compuesto de palacete y amplios jardines: un jardín barroco francés, con un amplio estanque en cuyo centro hay una estatua de Neptuno y rodeado por otras estatuas que representan las cuatro estaciones; un jardín “a la inglesa”, el Jardín de las Palmeras, con una fuente de tres pisos y cuadros irregulares de setos rectos y con palmeras; el Jardín Español, eliminado en 1960; el Jardín Paisajista, el Lago, con un estanque de riego que la vegetación trata de disimular, llegando a percibirse como lago, rodeado de dos isletas para patos y cisnes, la más pequeña, y ajardinada con setos y con un embarcadero de piedra con una falsa ruina medieval, la mayor; el Patio Nazarí, de 1944, en el que se copian miméticamente los elementos típicos de la jardinería nazarí, el Bosque-Laberinto que servía para enlazar los jardines.

Jardín francés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de los Mártires.-Palacete

Jardin francés

El Jardín Francés es diferente del primitivo. Ahora con una imagen boscosa, destacan los grandes magnolios, palmeras, naranjos y arbustos de flor.

Jardin inglés

Se sitúa a la espalda del palacete y está formado por un bosque tupido de palmeras con una fuente dedicada a Felipe II en el centro.

Jardín español.

Está situado junto a la terraza próxima al Auditorio Manuel de Falla. Se hizo a imitación de los jardines de los cármenes granadinos, pero fue destruido en los años 60 y ahora sólo queda un estanque rodeado de rosales y algunos de los tilos originales.

Patio nazarí

Fue concebido y realizado por el Duque del Infantado como homenaje a la jardinería nazarí. El patio posee un empedrado granadino, rodeando un largo estanque inspirado en el Patio de la Acequia de la Alhambra, con calas y macetas y ventanales donde se asoman los jazmines. En el centro existe una pequeña gruta excavada en la pared.

Isla del Lago.

Está rodeada por el estanque donde se alojan cisnes negros. El lago está bordeado por árboles y arbustos entre los que destacan palmeras, setos de arrayán y cañas de bambú. Además, en la isla se encuentra uno de los árboles más singulares del lugar, el árbol de las pelucas, llamado así porque sus frutos poseen unos pedúnculos fructíferos plumosos que, en verano y otoño, le dan un aspecto de cabellos sobre las hojas. También existen carpes, madroños, cedros de Bussaco, originarios de la primera plantación, con unos 150 años de edad.

El huerto ha sido restaurado y se ha respetado la mezcla de especies que podría haber conformado la vida monacal, plantas hortícolas, medicinales y aromáticas como romero, tomillo, orégano, lavanda o fresas. Al fondo del huerto se ha construido un cenador con caña de Motril.

Granada.-Carmen de los Chapiteles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARMEN DE LOS CHAPITELES

Ubicado en un entorno único al amparo de los jardines del Generalife en La Alhambra y frente a los carismáticos y populares barrios del Albaicín y El Sacromonte nos encontramos el Carmen de los Chapiteles es un palacete construido entre los siglos XV y XVI de 2.000 metros cuadrados y 6.500 metros cuadrados de parcela con acceso directo al Generalife. Está situado en la ladera de la montaña que corona la Alhambra y tiene unas impresionantes vistas se encuentra justamente en el regazo que forma La Sabica con el río Darro, frente al Albaicín y el Sacromonte, arropado por el frondoso bosque de La Alhambra.

El Carmen fue un regalo de los Reyes Católicos al General que mandaba sus ejércitos, el Gran Capitán, D. Gonzalo Fernández de Córdoba, cuando se tomó la ciudad de Granada, y se puso fin a la Reconquista. De esta forma, empezó la historia de la que ya en su día era una de las casas más hermosas y preciadas de la ciudad. Cuenta la historia que los Chapiteles podría haber pertenecido a un hispanomusulmán rico antes de ser propiedad de Gonzalo Fernández de Córdoba, militar al servicio de los Reyes Católicos conocido como el Gran Capitán.

Desde sus terrazas, podemos disfrutar de una vista única, al pie como está de la Alhambra, enfrente justo del Albaicín, y dominando desde ellas el Sacromonte, y la abadía del mismo nombre.

En los jardines de este carmen, el agua y las flores tienen un papel protagonista, como en todas las construcciones árabes, que buscaban la tranquilidad que proporcionaba el discurrir de la primera, y el aroma de las segundas, haciendo muy agradable la estancia en ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de la Fundación Rodriguez Acosta

CARMEN DE LA FUNDACIÓN RODRIGUEZ ACOSTA

Sobre la colina del Mauror —o de los Aguadores—, en la ciudad de Granada se erige el «Carmen Blanco» (como es conocido popularmente), sede de la Fundación Rodríguez-Acosta, que desde su creación en 1941 por legado testamentario del pintor José María Rodríguez-Acosta, desarrolla su actividad basada en la difusión de la cultura en su más amplio concepto.

Tanto el Carmen como los jardines fueron declarados Monumento Histórico Nacional en 1982, pasando posteriormente a ser Bien de Interés Cultural. B.I.C

El Carmen que se erige en las cercanías de las Torres Bermejas, próximo a La Alhambra, fue diseñado para albergar el estudio del pintor granadino José María Rodríguez-Acosta, siendo el verdadero artífice del proyecto arquitectónico, aunque recibió el soporte técnico de los arquitectos Ramón Santa Cruz y de Modesto Cendoya en el proyecto inicial de 1916 y del arquitecto Teodoro Anasagasti y Algán en 1921 y de un segundo proyecto de la mano del arquitecto granadino José Felipe Jiménez Lacal a partir de 1924.

El jardín es una pieza fundamental y modélica de la tipología del carmen granadino. Puede definirse de estilo neorrenacentista, con valores claramente paisajistas y desarrollado en terrazas dispuestas en varios niveles, buscando las perspectivas hacia fuera y hacia el interior, desde abajo y desde arriba. Las diferentes terrazas, cada una de las cuales está constituida por un jardín distinto, están enlazadas por escaleras de trazado quebrado y adosadas de manera escorzada y lateral.

 Gallego Burín hizo una excelente descripción del jardín.

 Los jardines del carmen, se enlazan entre sí por medio de quebradas escaleras típicas de la arquitectura musulmana, donde van entremezclándose con sentido pictórico los árboles, cipreses y plantas con los elementos arquitectónicos, columnatas, glorietas, pérgolas, fuentes y estatuas, en que las perspectivas visuales y el paisaje son eje de la composición en que se funden el mundo clásico y el musulmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.-Carmen de la Fundación Rodriguez Acosta del escultor Pablo Loizaga.

 Cuatro son los principales jardines: el Jardín del estanque de Venus, el Jardín Blanco de Apolo, el Templo de Psiquis y el Jardín de la Monja. Los elementos que los conforman están constituidos tanto por obras de arte antiguo, por copias modernas de obras antiguas y por estructuras modernas de arquitectura y de jardinería. Las obras de arte antiguo, que están integradas en los diferentes lugares del jardín, son las siguientes: columnas de los siglos XVI y XVII; capiteles y columnas árabes; dinteles góticos; portada de Úbeda del siglo XVI; estatua romana de Apolo; túmulo sepulcral de una monja, perteneciente al renacimiento salmantino; pila bautismal renacentista y varios amorcillos dispuestos sobre columnas.

 Las copias de obras antiguas fueron realizadas por el escultor Pablo Loizaga: una Venus y los relieves del Jardín del Estanque de Venus, que copian la cantoría de Donatello. Por último, las estructuras modernas están formadas por elementos de jardinería -flores, naranjos, cipreses, paredes y cenador de setos de boj- y de arquitectura: paseos pergolados, columnas clásicas, barandillas, glorietas, monóptero, juegos de escaleras, galerías porticadas y las estructuras vistas del Templo de Psiquis

Muchos de los árboles centenarios nos miran desde la historia de este emblemático edificio, recordándonos sus ganas de vivir, por encima de muchas de las dificultades a las que tienen que reponerse, ya que el propio medio en el que han crecido se les va quedando pequeño. Ese es el caso de la glicinia que inunda con sus ramas la zona occidental de los jardines bajos. Su tronco ya ha desbordado el espacio en el que hace casi 100 años se sembró, bajo la atenta mirada de José María Rodríguez-Acosta.

El Patronato

Los miembros del Patronato, en palabras de su fundador han de ser:

“Hombres de espíritu abierto, de noble corazón, que, aunque tengan sus normas particulares sean capaces de analizar sin rencor ni hostilidad las distintas sugestiones con alegría, con la fecunda alegría de querer ensanchar los conocimientos de este milagro que es la vida y que tenemos el gozoso deber de hacer cada vez más noble, más bella y más dichosa”. José María Rodríguez-Acosta.

Deben figurar entre sus miembros, profesores de Universidad y demás centros de enseñanza o investigación, así como otras personas particulares de condiciones apropiadas a los fines de la fundación. Formaron parte de su primer Patronato miembros tan ilustres como Ortega y Gasset, Manuel de Falla o Fernando de los Ríos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granada.- Carmen de Chapiz con vistas a la Alhambra

CARMEN DE CHAPIZ

Es un conjunto de dos casas moriscas cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. Su arquitectura y decoración presenta elementos cristianos y musulmanes, ambos edificios se comunican entre sí por un arco de escayola, debido a la reutilización de arcos y columnas de antiguas construcciones, se cree que formaba parte del palacio islámico Dar al-Bayda.

Se sitúan en el barrio del Albaicín en la confluencia de la cuesta del Chapiz con el camino del Sacromonte, habiendo sido declarado como bien de interés cultural (BIC).Debe su nombre a sus propietarios, los moriscos Lorenzo ‘el Chapiz’ y Hernando López ‘el Ferí’.

Desde 1932 es la sede de la escuela de Estudios Árabes cuya labor se centra en, por un lado, el estudio de la historia y los textos andalusíes y, por otro lado, en la arqueología y arquitectura islámicas. Fotografías: Escuela de Estudios Árabes.

En 1919 fue declarada Monumento Arquitectónico Artístico y el arquitecto director de la Alhambra de la época, Leopoldo Torres-Balbás, fue una pieza clave en su restauración en los años posteriores. El Gobierno de la República decidió dedicar el inmueble a albergar la Escuela de Estudios Árabes, que comenzó a funcionar en 1932. Así, los autores no solo se ocupan de la evolución de la casa y sus jardines, sino de la institución docente e investigadora, actualmente dependiente del CSIC, pero en la que la Universidad de Granada tuvo «un papel decisivo y primordial».

Textos y fotografías bajadas de Internet                                             enero 2018